domingo, noviembre 30, 2008

La cueva inundada y las diapositivas

Suelo llevar una linterna en la bolsa de la cámara y fue una suerte por que ese día de agosto, contra todo pronóstico, pudimos encontrar la cueva al final de la excursión.

Era una cueva de dimensiones modestas, pero misteriosa: tenía sus estalactitas, sus murciélagos colgados del techo y una prometedora laguna inundada. El agua era profunda, muy fría y llena de lo que me pareció que debían ser excrementos de los murciélagos. Por todo ello renuncié a la exploración, que hubiera tenido que ser nadando, y me contenté con hacer una foto.

Que complicadas son estas fotos. Hace casi 20 años, un amigo era un auténtico especialista en el tema y nos dejaba maravillados delante de sus diapositivas de cuevas, cuevas de las de verdad, que requieren material especial, conocimientos técnicos y mucha preparación física y mental para explorarlas.

Recuerdo con gran cariño aquellos pases de diapositivas entre amigos, la oscuridad de la sala, el clack-clack del proyector reflecta y las explicaciones que el autor daba de cada imagen. De allí nació mi interés por la fotografía. Esto hay que repetirlo, pero actualizado, usando un proyector de ordenador, y en una sala abierta a todos los interesados.

Al amigo I.L.

15 comentarios:

Ingles Entumecidas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ingles Entumecidas dijo...
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nomesploraria dijo...

Por supuesto que hay que repetirlo.
Yo traeré la tortilla de patatas de gasolinera, (collons que m'he confós de identitat que ja no sé qui soc)

Joselu dijo...

Me encantan las cuevas. Si tuviera veinte años me dedicaría a la espeología. He visitado algunas y esa sensación de estar dentro de la tierra, aislado, en perfecto silencio, me fascina. Me gustaría estar en esa proyección.

la desanchá dijo...

Lleve usted cuidado con las cuevas inundadas, por el amor de Dios, de Borges o de quien quiera. Por aquí hay una en la que han muerto ya más de uno y más de dos. Se removió el limo, perdieron la visibilidad y también la cuerda que les servía de guía. Tardaron dos semanas en encontrarlos. Y eran especialistas en buceo de la Guardia Civil.
Se lo ruego encarecidamente.

frikosal dijo...

No se preocupe Vd amiga Desanchá que esas desgracias que usted dice ocurren si se usa equipo de buceo dentro de una cueva, cosa que yo ya no tengo cuerpo para hacer.

frikosal dijo...

Joselu,
Uno de los lectores usuales del blog conoce muy bien el tema. Yo, por lo poquísimo que se, es una actividad realmente dura.

frikosal dijo...

Nmp,
Canelons, si us plau.

nomesploraria dijo...

Vale, canelons.
Al único agujero que me atrevo a entrar es al del metro

(Ara el què he confós és la entrada! cagundena!)

Amig@mi@ dijo...

Tu cámar y linterna, yo cuaderno y lápiz... Y, muchas veces echo de menos la cámara ;)
Besos

hombredebarro dijo...

Las cuevas...inquietantes.

Martin Gallego dijo...

Si señor, se echan de menos aquellos pases de diapositivas, en mi caso la variante era el brazo de gitano (de limón, por favor) que comíamos en el intermedio......

igniszz dijo...

Esta foto tiene unos colores preciosos.
Siempre es agradable rememorar viejos tiempos.
Las cuevas son espejos hostiles, que permiten descubrir y percibir las cosas de otra manera.
Si tuviera veinte años, también me dedicaría a la espeleología, pero no como religión, sino como filosofía.

zbelnu dijo...

Es verdad, a mí me encantaban los pases de diapos...

Guerrillera dijo...

Dr Frikosal que foto tan bonita... a mi familia y a mi nos trae gratos recuerdos de una escursión de verano!!!