Calipso y las estrellas. Un modesto enigma.
Orión, al otro lado del río, en un una noche de luna. El barco en el que viajaban Odiseo y sus compañeros sufrió un incendio causado por un rayo, enviado sin duda por Zeus . Murieron todos excepto Odiseo, que se agarró a la quilla y pudo llegar exhausto hasta la isla paradisíaca de Ogigia donde la divina Calipso, de lindas trenzas, le rescató, le alimentó con nectar y ambrosía y le hizo su amante. Y de haberse quedado con Calipso, Odiseo hubiera sido inmortal. Yo, a pesar de que no soy hombre de mucha fe, siempre he creído en la verdad literal de todo lo que se narra en la Odisea . De modo que cuando subo a un barco, aunque sea para cruzar un río, estoy atento por si un naufragio me lleva hasta Ogigia, donde sin duda Calipso sigue disfrutando de su huerto. Es más, cada mañana, aunque esté en la ciudad-dormitorio sorteando el tráfico infernal, siempre suelo mirar al cielo en busca del temporal que ha de llevarme al paraíso. Un poco tarde, eso si, para disfrutar de la eterna juventud. P...