Ayer estuve en la presentación del libro de Zbelnu, "La plaza del azufaifo". Fue un acto entrañable y brillante, con personajes combativos: la propia Isabel, el antropólogo Manuel Delgado y el editor. También, los poetas Enric Cassases y el de Manacor (lo siento, no recuerdo su nombre) estuvieron estupendos, con su gran vehemencia declamativa que me hizo volver a visualizar que la poesía no puede simplemente leerse en un papel (como yo a veces trato de hacer, desde mi ignorancia) por que eso equivale casi a una reducción al absurdo.
Pero además, pude hablar con algunos compañeros bloggers, algunos ya viejos conocidos y otros que no conocía personalmente. Y quería decir algo al respecto, aunque seguramente es una tontería: si pudierais tirar del cable del teléfono que sale de cada una de nuestras casas y se interna en el reino subterráneo de Telefónica, con sus routers y sus demonios cornudos, y seguir tirando más y más (¡no lo intentéis!), veríais que al otro lado no hay grandes corporaciones, si no seres humanos sentados delante de los teclados de sus ordenadores, escribiendo sus blogs, dejando sus comentarios o tal vez, simplemente leyendo lo que dicen los demás, sin intervenir.
Cada vez más, la red la hacemos esas personas. Son, más o menos, como nosotros mismos, con sus problemas, sus ilusiones y sus modestas luchas contra tantas cosas que no nos terminan de gustar. A mi me parece que poder verles en persona es un verdadero lujo, que permite recuperar uno de los mayores placeres: el de la conversación.
Mostrando entradas con la etiqueta frikosal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frikosal. Mostrar todas las entradas
martes, julio 01, 2008
miércoles, junio 25, 2008
Mi vida secreta en los rios
Como Clark Kent, yo soy un trabajador modélico, aburrido y algo mediocre. En mi oficina de agrimensores (La Puntual), yo trazo planos, cierro triángulos y calculo superficies. Este oficio no deja mucho lugar para las emociones.Pero en cuanto llega la hora de comer, salto al coche y me alejo de la asquerosa ciudad durante dos horas. Monte arriba, sorprendentemente cerca, hay algunos ríos que esta primavera llevan algo de agua. Sin exageración ninguna, debo confesaros que allí, estando en perfecta soledad, realizo una metamorfosis.
Ya convertido en un fauno, me abro paso por los cañizares, persigo ranas y renacuajos, rindo el debido culto a la serpiente de agua y finalmente me baño en las pozas más secretas, las de agua purísima, que solamente conocen los tritones y las hadas.
Todo esto lo hago con la felicidad de nuestro Padre Adán, con una alegría y despreocupación totales. Y estando en el río regreso por unos momentos a la paz absoluta del útero materno.
A veces hago alguna foto.
Antes de marcharme siempre dedico un instante a la memoria de mi amigo. El, que también gustaba de los ríos, me pidió que disfrutara de la vida siempre que tuviera ocasión, como si de esta forma la certeza de su muerte inminente le resultara un poco más tolerable.
Ya vestido con el traje y la corbata de Clark Kent, me como una lata de sardinas en el coche, con cuidado de no mancharme. Y regreso a la ciudad, que sintiéndolo mucho, a mi me parece una mierda sin ninguna utilidad.
Labels:
frikosal
miércoles, mayo 21, 2008
Carpocoris mediterraneus y el retratista de insectos
El carpocoris mediterraneus es un chinche fotogénico pero siempre insiste en posar de perfil, cuando es evidente que un tres cuartos le favorece mucho más ¿no os parece?.
Durante un tiempo estuve pensando en abandonarlo todo para ser retratista de insectos. Pondría un cartel "Frikosal, retratista de insectos. Se hacen retratos nupciales de mantis. Descuentos para grupos de insectos sociales como hormigas etc.".
Y así, al amor de estos pensamientos, yo pasaba como flotando entre las obras, los humos y las mierdas de cada día, como si fuera una diva de Hollwood bajando las escaleras. Ah, que delicia.
Durante un tiempo estuve pensando en abandonarlo todo para ser retratista de insectos. Pondría un cartel "Frikosal, retratista de insectos. Se hacen retratos nupciales de mantis. Descuentos para grupos de insectos sociales como hormigas etc.". Y así, al amor de estos pensamientos, yo pasaba como flotando entre las obras, los humos y las mierdas de cada día, como si fuera una diva de Hollwood bajando las escaleras. Ah, que delicia.
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
martes, mayo 13, 2008
Los bloggers muertos
Ya sabrán los usuarios de blogspot que desde hace unos días es posible dejar entradas preparadas para que el demiurgo servidor las publique en la fecha preestablecida. Esto me recuerda el caso de los bloggers muertos, y en general de las páginas personales cuyos propietarios han fallecido.
Que extraña impresión leer las páginas de una persona muerta. Esta nueva internet que nos permite a todos tomar la palabra es relativamente reciente, pero por desgracia ya son bastantes los que faltan y han dejado su huella en el medio. Un ejemplo muy triste es el de David Gomez Samitier, admiradísimo naturalista y guarda forestal, una persona singular en muchos aspectos, cuya galería de fotografías de quebrantahuesos y otras rapaces sigue colgada en Fotonatura. David Gomez Samitier -al que yo no conocí ni en persona ni a través de la red- no era solamente un fotógrafo, un naturalista o un guarda forestal, también era un emotivo escritor, en sus libros y en los textos que escribía para sus fotos colgadas en la red. Especialmente impresionantes los comentarios que se publicaron en su última foto, antes y después de su muerte.
La nueva función permite dejar decenas o centenares de entradas grabadas para que vayan apareciendo inevitablemente en fechas futuras, desconocidas para los lectores, tal vez después de la muerte de su autor. Esto nos permite plantear mil y una situaciones dramáticas: los amigos que quisieran acceder a todo el contenido, los que son alabados o calumniados desde ultratumba, los trolls que profanan las entradas post-mortem sin que nadie pueda borrar sus comentarios, los que esperan que las entradas futuras revelen un secreto, las entradas de un muerto en las que se comunica -aparentemente- con los vivos...
Todo ello, sin posibilidad real de establecer contacto con los administradores de blogspot para averiguar cuantas y que entradas están pendientes, para cerrar un blog o quien sabe para que. La realidad definitivamente supera a la ficción.
Yo por si acaso algún día sufro un fatal resbalón, he dejado escritas unas entradillas, solamente unos pocos miles -pero sin autocensura- para que vayan saliendo por si solas.
Que extraña impresión leer las páginas de una persona muerta. Esta nueva internet que nos permite a todos tomar la palabra es relativamente reciente, pero por desgracia ya son bastantes los que faltan y han dejado su huella en el medio. Un ejemplo muy triste es el de David Gomez Samitier, admiradísimo naturalista y guarda forestal, una persona singular en muchos aspectos, cuya galería de fotografías de quebrantahuesos y otras rapaces sigue colgada en Fotonatura. David Gomez Samitier -al que yo no conocí ni en persona ni a través de la red- no era solamente un fotógrafo, un naturalista o un guarda forestal, también era un emotivo escritor, en sus libros y en los textos que escribía para sus fotos colgadas en la red. Especialmente impresionantes los comentarios que se publicaron en su última foto, antes y después de su muerte.
La nueva función permite dejar decenas o centenares de entradas grabadas para que vayan apareciendo inevitablemente en fechas futuras, desconocidas para los lectores, tal vez después de la muerte de su autor. Esto nos permite plantear mil y una situaciones dramáticas: los amigos que quisieran acceder a todo el contenido, los que son alabados o calumniados desde ultratumba, los trolls que profanan las entradas post-mortem sin que nadie pueda borrar sus comentarios, los que esperan que las entradas futuras revelen un secreto, las entradas de un muerto en las que se comunica -aparentemente- con los vivos...
Todo ello, sin posibilidad real de establecer contacto con los administradores de blogspot para averiguar cuantas y que entradas están pendientes, para cerrar un blog o quien sabe para que. La realidad definitivamente supera a la ficción.
Yo por si acaso algún día sufro un fatal resbalón, he dejado escritas unas entradillas, solamente unos pocos miles -pero sin autocensura- para que vayan saliendo por si solas.
viernes, mayo 09, 2008
La tarántula y yo
Esta es la tarántula salvaje más grande que he visto nunca. Igual que la mosquita, la tarántula es una madre abnegada, que normalmente termina devorada por sus hijos. Pero de esto hablaré otro día. Hoy quería hablar de mi relación con las tarántulas, y empiezo con esta foto por que si os fijáis, allí en los dos ojos principales de la bestia podéis verme reflejado. Yo tenía un temor exagerado a las arañas, "aracnofobia". Es cierto que nadie en su sano juicio le pondría la mano en la boca a la tarántula, por que su mandíbula corta como un cuchillo -según me dice un amigo que sufrió su mordisco- y por que su veneno puede causar necrosis local. Sin contar con que salta a una velocidad espectacular para cazar sus presas y que tiene una visión magnífica. Pero, comparadas con los promotores inmobiliarios, son criaturas completamente inofensivas. Este sano respeto que les tengo ahora me parece un punto medio aristotélico entre la temeridad y mi temor descontrolado de antes.
¿Como he logrado superar mi fobia a las arañas? Ha sido una frikoterapia (el frikoanálisis es al psicoanálisis como el bricolaje a la carpintería. O sea, hacerselo uno mismo). Empecé haciendo fotos a las grandes arañas-tigre que se pueden ver a finales de verano por ejemplo en las zarzas. Con verdadero pánico pude irme acercando hasta dejarlas de un tamaño aceptable en el visor. De esta forma logré controlar mi temor irracional a estos animales. Si algo os aterra, fotografiadlo.
Ahora, superado mi absurdo terror, ya puedo disfrutar de la mirada felina de las tarántulas, que no deja a nadie indiferente. De todos modos, confesaré que me siguen dando yuyu las arañas de río y sus fortísimas telas, capaces de atrapar a una gran libélula en vuelo.
Mucha gente se sorprende al saber que hay tarántulas en buena parte de la península (es decir, en los lugares que no han sido todavía asfaltados o golfeados) y en otros lugares de Europa, como en Italia. De ahí viene la leyenda de la tarantella, una danza siciliana frenética que debe bailar el que ha sufrido una picadura si desea salvar su vida. Y no solamente tarántulas, en los Monegros también hay una especie endémica de viuda negra, mucho más venenosa, y que come... tarántulas.
martes, mayo 06, 2008
La noche de la mariposa-toro
Yo nunca he militado en partídos políticos, organizaciones religiosas ni clubs de fútbol. Pero debo reconocer que soy miembro de una modestísima secta. Nos reunimos sin falta una vez al año, en una noche de primavera sin luna. No puedo dar muchos detalles. Tan solo diré que no tenemos nombre, ni mucho menos estatutos o mandamientos. Los iniciados (paz y amor para todos ellos) consideramos que esas formalidades no son necesarias.
Las ceremonias se celebran en lo más profundo de ciertos bosques. Nuestro único propósito es el de invocar a una de las poténcias de la naturaleza, una mariposa nocturna que por el momento no ha tenido a bien aparecer. Entre tanto, amenizamos las reuniones con langostinos -eso si es preceptivo- y unos vinitos. Durante la última reunión, apareció de entre las tinieblas esta enorme mariposa-toro. Los sabios han dictaminado que es la Laothoe populi, hembra.
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
jueves, abril 03, 2008
Jet lag
Regresar es ver de nuevo, desde el aire, la furia arboricida que caracteriza a esta península. Es oir otra vez esa emisora en la radio del taxi. Reincorporarse al mismo atasco que dejé la semana pasada, pagar otra vez el mismo peaje abusivo, ver otra vez mi horrible ciudad-dormitorio.
Con mi buen amigo, que ya murió, siempre interpretabamos la misma broma al regresar de viaje, él decía "Ya llegamos a nuestro país", y yo le respondía "Que no existe", y nos reíamos los dos como la primera vez.
Pero es justo reconocer que hay lugares mucho peores. Y además, todavía quedan algunas salamanquesas en ciertas paredes.
Un abrazo a todos, ya regresé.
Con mi buen amigo, que ya murió, siempre interpretabamos la misma broma al regresar de viaje, él decía "Ya llegamos a nuestro país", y yo le respondía "Que no existe", y nos reíamos los dos como la primera vez.
Pero es justo reconocer que hay lugares mucho peores. Y además, todavía quedan algunas salamanquesas en ciertas paredes. Un abrazo a todos, ya regresé.
Labels:
frikosal
lunes, marzo 24, 2008
El escarabajo de peluche
Recien llegado de las mini-vacaciones de Semana Santa, mañana mismo me tengo que volver a a marchar, esta vez por motivos de trabajo. Así estoy, atareadísimo ahogándome en este vaso de agua de preparar las cosas y meterlas en la maleta. Siento mucho no poder contestar -por el momento- los comentarios, pero antes de marcharme quería subir este escarabajo que he fotografiado esta mañana. Creo que es un cerambícido, y espero no excederme al calificarle de precioso. A diferencia de otros escarabajos que son reflectantes, este tiene una textura como de osito de peluche que lo hace muy fotogénico. Tan buen modelo ha sido que al marcharme he estado a punto de darle dos besos. Pero, reflexionando, me ha parecido extraño que el escarabajo de peluche haya aguantado una sesión de fotos sin pestañear ni moverse de la piedra donde le he encontrado. A ver si va a resultar que está muerto. Le he acercado un dedo y entonces se ha escondido corriendo. Menos mal, debía ser cosa del frío.
Con la duda de si con las prisas habré procesado bien la foto, me voy pitando a ver si puedo cerrar la maleta. Espero poder seguir subiendo algunas cosillas que ya tengo precocinadas. Por lo que me han dicho, las noches son aburridas, de modo que si el hotel tiene red lo más probable es que me quede atendiendo el cuadernillo. Hasta pronto.
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
viernes, marzo 07, 2008
40 años, 60 minutos en P4
40 años.
Bueno, el caso es que hoy cumplo 40 años. A medida que caía la tarde me ha ido entrando una tristeza impresionante. No por la tan temida crisis de los 40, que yo pasé a los 30, si no por que si. Son cosas que me ocurren, no se las deseo a nadie.
Como tenía unos minutos, me he puesto a escribir una cosita sobre los 40. Me ha salido un rollo negro, triste y deprimente sobre el paso del tiempo, las expectativas para mi vida futura, las cosas que ya se seguro que no voy a hacer, la enfermedad y muerte de mi padre, los amigos que ya se murieron y temas por el estilo.
Pero de pronto he recordado un comentario reciente de A, a la que no conozco personalmente, diciendo que el blog la había animado. Es muy bonito que la gente se alegre leyendo mis cosas. Así que esta tarde-noche dejo tapada esa gran olla con abundante mierda que me hierve dentro de la cabeza, guardo el texto triste para otro día, y recupero un texto de hace un par de años. Justamente ayer fui a la clase de párvulos de tres años a enseñarles los insectos a mi hijo y sus compañeros, salí de buen humor.
60 minutos en P4
Los niños de la ciudad, en estos tiempos que corren, además de las cosas esenciales como los videojuegos y los monstruos del pokemon, conocen los animales que se ven por la tele: tigres, leones, elefantes, todo tipo de dinosaurios, cocodrilos y demás. Se trata de seres lejanos, que viven o vivieron en lugares lejanos y tiempos remotos.
Algunos niños están convencidos de que el tiranosaurus rex existe, no como existen los personajes del pokemon, sino de la misma manera que el rinoceronte o el lenguado. Es el problema de excederse en lo virtual, se acaba por perder el sentido de lo que es real o irreal. (Y aquí, hablando de lo que existe y lo que no existe, quisiera mencionar el argumento ontológico de San Anselmo).
De modo que, quijotescamente, he ido al parvulario de mi hijo a predicar los insectos, que son tan interesantes como los dinosaurios, mucho más que los pokemons (creo) y además tienen la enorme ventaja de existir de verdad, solamente hay que salir de las ciudades para poder verlos.
El parvulario público en mi ciudad-dormitorio es una pequeña babel. A primera hora, las nueve de la mañana, entran los niños y niñas de cuatro añitos a la de sala de proyecciones, que ya está a oscuras. Van con la bata recién puesta. Yo les estoy esperando con mis fotos a punto. Se ven enormes en la pantalla del proyector. Los insectos tan grandes hacen mucho efecto, casi como si fuera el cine. Por allí van desfilando las hormigas, con nada menos que seis patas, cabeza, tórax y abdomen, y además ¡antenas en la frente! Las moscas, que tienen una ventosa en la boca. Una mariposa, poniendo un huevo como si fuera una gallina. Una mariquita roja y negra, a punto de zamparse unos pulgones. Una hormiga que transporta un escarabajo al nido para repartirlo entre todas. La avispa reina con su primer huevo. Mariquitas de color naranja con los topos blancos, y de color verde metalizado. Aunque parezca mentira, todo esto existe, está cerca y es lo más salvaje que nos queda.
Me gustaría que pudierais ver la cara de asombro que ponen al ver los insectos tan ampliados. Me interrumpen continuamente para contarme sus anécdotas. Las orugas les recuerdan a los gusanos de seda, que por lo visto siguen siendo un pasatiempo popular. La mayoría han visto hormigas y chinches (me refiero a chinches vegetarianos, inofensivos, que mucha gente confunde con las mariquitas). Estos animales, de extraordinaria resistencia, malviven en el solar de delante del colegio, que se usa (*) como aparcamiento, entre las malas hierbas y la mierda de perro. Los saltamontes ya les resultan más raros. Es que no todos tienen la suerte de que sus papás les lleven al monte para enseñarles los animales que tienen existencia real y próxima. Creo que algunos de estos niños no han salido jamás de esta ciudad monstruosa, excepto tal vez para ir a otra o a un parque temático.
Para terminar, pongo fotos de animales que se alimentan de insectos: una golondrina que lleva una mariposa nocturna a sus polluelos, un sapo que se traga un chiche de un lengüetazo.
Acabo rogándoles que no sean crueles con los insectos. Por que son pequeños pero muy delicados y muy bonitos. Me despido, ¡hasta el año próximo! Y se van todos tan contentos a su clase diciéndome adiós desde la fila.
Al salir de la sesión, las profesoras, auténticas heroínas, les han hecho dibujar alguno de los bichos que han visto. Y me han regalado un libro con todos los dibujos, que guardo en un lugar especial con el resto de mis tesoros.
---
(*) Corrijo. El solar se usaba como aparcamiento, ahora el ayuntamiento ha decidido vallarlo y dejarlo por tiempo indefinido sin absolutamente ningún uso, para que la gente tenga que ir por necesidad a los de pago recién construidos en el subsuelo.
Bueno, el caso es que hoy cumplo 40 años. A medida que caía la tarde me ha ido entrando una tristeza impresionante. No por la tan temida crisis de los 40, que yo pasé a los 30, si no por que si. Son cosas que me ocurren, no se las deseo a nadie.
Como tenía unos minutos, me he puesto a escribir una cosita sobre los 40. Me ha salido un rollo negro, triste y deprimente sobre el paso del tiempo, las expectativas para mi vida futura, las cosas que ya se seguro que no voy a hacer, la enfermedad y muerte de mi padre, los amigos que ya se murieron y temas por el estilo.
Pero de pronto he recordado un comentario reciente de A, a la que no conozco personalmente, diciendo que el blog la había animado. Es muy bonito que la gente se alegre leyendo mis cosas. Así que esta tarde-noche dejo tapada esa gran olla con abundante mierda que me hierve dentro de la cabeza, guardo el texto triste para otro día, y recupero un texto de hace un par de años. Justamente ayer fui a la clase de párvulos de tres años a enseñarles los insectos a mi hijo y sus compañeros, salí de buen humor.
60 minutos en P4
Los niños de la ciudad, en estos tiempos que corren, además de las cosas esenciales como los videojuegos y los monstruos del pokemon, conocen los animales que se ven por la tele: tigres, leones, elefantes, todo tipo de dinosaurios, cocodrilos y demás. Se trata de seres lejanos, que viven o vivieron en lugares lejanos y tiempos remotos.Algunos niños están convencidos de que el tiranosaurus rex existe, no como existen los personajes del pokemon, sino de la misma manera que el rinoceronte o el lenguado. Es el problema de excederse en lo virtual, se acaba por perder el sentido de lo que es real o irreal. (Y aquí, hablando de lo que existe y lo que no existe, quisiera mencionar el argumento ontológico de San Anselmo).
De modo que, quijotescamente, he ido al parvulario de mi hijo a predicar los insectos, que son tan interesantes como los dinosaurios, mucho más que los pokemons (creo) y además tienen la enorme ventaja de existir de verdad, solamente hay que salir de las ciudades para poder verlos.
El parvulario público en mi ciudad-dormitorio es una pequeña babel. A primera hora, las nueve de la mañana, entran los niños y niñas de cuatro añitos a la de sala de proyecciones, que ya está a oscuras. Van con la bata recién puesta. Yo les estoy esperando con mis fotos a punto. Se ven enormes en la pantalla del proyector. Los insectos tan grandes hacen mucho efecto, casi como si fuera el cine. Por allí van desfilando las hormigas, con nada menos que seis patas, cabeza, tórax y abdomen, y además ¡antenas en la frente! Las moscas, que tienen una ventosa en la boca. Una mariposa, poniendo un huevo como si fuera una gallina. Una mariquita roja y negra, a punto de zamparse unos pulgones. Una hormiga que transporta un escarabajo al nido para repartirlo entre todas. La avispa reina con su primer huevo. Mariquitas de color naranja con los topos blancos, y de color verde metalizado. Aunque parezca mentira, todo esto existe, está cerca y es lo más salvaje que nos queda.
Me gustaría que pudierais ver la cara de asombro que ponen al ver los insectos tan ampliados. Me interrumpen continuamente para contarme sus anécdotas. Las orugas les recuerdan a los gusanos de seda, que por lo visto siguen siendo un pasatiempo popular. La mayoría han visto hormigas y chinches (me refiero a chinches vegetarianos, inofensivos, que mucha gente confunde con las mariquitas). Estos animales, de extraordinaria resistencia, malviven en el solar de delante del colegio, que se usa (*) como aparcamiento, entre las malas hierbas y la mierda de perro. Los saltamontes ya les resultan más raros. Es que no todos tienen la suerte de que sus papás les lleven al monte para enseñarles los animales que tienen existencia real y próxima. Creo que algunos de estos niños no han salido jamás de esta ciudad monstruosa, excepto tal vez para ir a otra o a un parque temático.Para terminar, pongo fotos de animales que se alimentan de insectos: una golondrina que lleva una mariposa nocturna a sus polluelos, un sapo que se traga un chiche de un lengüetazo.
Acabo rogándoles que no sean crueles con los insectos. Por que son pequeños pero muy delicados y muy bonitos. Me despido, ¡hasta el año próximo! Y se van todos tan contentos a su clase diciéndome adiós desde la fila.
Al salir de la sesión, las profesoras, auténticas heroínas, les han hecho dibujar alguno de los bichos que han visto. Y me han regalado un libro con todos los dibujos, que guardo en un lugar especial con el resto de mis tesoros.---
(*) Corrijo. El solar se usaba como aparcamiento, ahora el ayuntamiento ha decidido vallarlo y dejarlo por tiempo indefinido sin absolutamente ningún uso, para que la gente tenga que ir por necesidad a los de pago recién construidos en el subsuelo.
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
lunes, marzo 03, 2008
El mito del lagarto ocelado
En este cuadernillo ya me he ocupado anteriormente de mis tímidas experiencias con lagartijas, tortugas y serpientes. Ha llegado la hora de contar mi encuentro con el lagarto ocelado. Pero antes, debo explicar por que me gustan tanto los reptiles. Primero tuve que averiguarlo. Después de mucho bucear en mis recuerdos, creo que ya lo se.
Yo nací en una planta baja, en el número 25 de una calle con el nombre de un santo de poca importancia. En esa zona de la ciudad, el urbanismo es especialmente mezquino. Las viviendas son casas autoconstruidas en parcelas de 4.25 metros de ancho por 40 o 50 metros de largo. Son tan largas, paralelas y apretadas que desde el aire (o desde el google earth) parecen lápices en un estuche escolar. Esta disposición unidimensional obliga a una arquitectura tuneliforme. Las casas únicamente pueden tener una ventana en la habitación que da a la calle, seguida de un pasillo de más de 20 metros con habitaciones a un lado. Son salas tenebrosas, húmedas, de luto riguroso. Al final se ve la luz, que suele ser un comedor con un ventanal que da a un patio.
Alli, en ese patio de 4.25 por 10 metros, orientado al sur, entre un palosanto y varios rosales, pasé algunos de los mejores momentos de mi infancia. Normalmente estaba solo, montando en bicicleta, sentado en la escalera leyendo las aventuras de Guillermo Brown, haciendo casas para los caracoles o tirando los gusanos de seda a la morera del vecino, Sr. Sangil. A veces, escuchando los interminables ejercicios de solfeo de mi hermana, trepando por la peligrosa barandilla metálica casi hasta el tendedero del primer piso o hablando con el setter irlandés de los otros vecinos, los Srs. Simón, que languidecía al otro lado de la tapia.
Pero lo mejor, lo que más me gustaba del patio, lo que más he echado de menos, lo que sigo soñando, eran las tortugas. Teníamos dos tortugas moras de nombre Quelo y Beta (creo que entonces eso no era ilegal). Quelo, por los quelonios, era un macho que había estado en la casa desde antes de mi nacimiento. Beta, su partenaire, era algo más joven. Comían tomates y lechuga, a veces de la mano. Tocándoles las escamas de la cabeza con cuidado, casi parecía que les gustara ser acariciadas como si fueran gatos. En invierno se enterraban en algún lugar desconocido, para renacer después en primavera con gran alegría de todos.
Pero cuando yo tenía unos diez años por fin mis padres pudieron comprar un piso en propiedad. Era más grande, sin humedad, con una habitación para mi, más soleado, y sin ratas. Pero sin patio. Me acordaré toda la vida, fuimos mi padre y yo a una tienda de animales y les dimos o malvendimos las dos tortugas. Era imposible tenerlas en el piso. ¡Cuantas veces he soñado que regresaba al patio de mi infancia y las tortugas seguían allí, renacidas después de un larguísimo invierno! Esas escamas de la cabeza de las tortugas, que eran como gatos acariciados, son lo que creo que yo busco en las escamas de todos los reptiles. Por que allí está mi infancia en el patio.
De las ratas hablaré otro día.
Yo nací en una planta baja, en el número 25 de una calle con el nombre de un santo de poca importancia. En esa zona de la ciudad, el urbanismo es especialmente mezquino. Las viviendas son casas autoconstruidas en parcelas de 4.25 metros de ancho por 40 o 50 metros de largo. Son tan largas, paralelas y apretadas que desde el aire (o desde el google earth) parecen lápices en un estuche escolar. Esta disposición unidimensional obliga a una arquitectura tuneliforme. Las casas únicamente pueden tener una ventana en la habitación que da a la calle, seguida de un pasillo de más de 20 metros con habitaciones a un lado. Son salas tenebrosas, húmedas, de luto riguroso. Al final se ve la luz, que suele ser un comedor con un ventanal que da a un patio.
Alli, en ese patio de 4.25 por 10 metros, orientado al sur, entre un palosanto y varios rosales, pasé algunos de los mejores momentos de mi infancia. Normalmente estaba solo, montando en bicicleta, sentado en la escalera leyendo las aventuras de Guillermo Brown, haciendo casas para los caracoles o tirando los gusanos de seda a la morera del vecino, Sr. Sangil. A veces, escuchando los interminables ejercicios de solfeo de mi hermana, trepando por la peligrosa barandilla metálica casi hasta el tendedero del primer piso o hablando con el setter irlandés de los otros vecinos, los Srs. Simón, que languidecía al otro lado de la tapia.
Pero lo mejor, lo que más me gustaba del patio, lo que más he echado de menos, lo que sigo soñando, eran las tortugas. Teníamos dos tortugas moras de nombre Quelo y Beta (creo que entonces eso no era ilegal). Quelo, por los quelonios, era un macho que había estado en la casa desde antes de mi nacimiento. Beta, su partenaire, era algo más joven. Comían tomates y lechuga, a veces de la mano. Tocándoles las escamas de la cabeza con cuidado, casi parecía que les gustara ser acariciadas como si fueran gatos. En invierno se enterraban en algún lugar desconocido, para renacer después en primavera con gran alegría de todos.
Pero cuando yo tenía unos diez años por fin mis padres pudieron comprar un piso en propiedad. Era más grande, sin humedad, con una habitación para mi, más soleado, y sin ratas. Pero sin patio. Me acordaré toda la vida, fuimos mi padre y yo a una tienda de animales y les dimos o malvendimos las dos tortugas. Era imposible tenerlas en el piso. ¡Cuantas veces he soñado que regresaba al patio de mi infancia y las tortugas seguían allí, renacidas después de un larguísimo invierno! Esas escamas de la cabeza de las tortugas, que eran como gatos acariciados, son lo que creo que yo busco en las escamas de todos los reptiles. Por que allí está mi infancia en el patio.
De las ratas hablaré otro día.
Labels:
frikosal,
mi infancia
miércoles, febrero 13, 2008
El caso de la mariquita naranja
En un alarde de creatividad, nuestro mundo nos ha obsequiado con muchas otras mariquitas, además de la convencional roja y negra. Esta es la halyzia sedezimguttata, con 16 puntos blancos sobre fondo naranja.Cuando tomé esta foto, las circunstancias hacían que estuvieramos en un deplorable ressort del pirineo. Se supone es un lugar elegante y ese valle en algún tiempo fue muy bonito. Ya era tarde cuando la vi mariquita naranja en el cesped del parque infantil. Hice estas fotos, pero me pareció que con la luz de la mañana saldría más favorecida. De modo que la metí en una caja de cerillas y me la llevé a la habitación (quiero aclarar que esto es algo que no suelo hacer, y que tomé todas las precauciones para no lastimarla).
En la recepción del hotel los niños insistieron en verla. Por desgracia, al abrir la caja trepó por el cartón con gran determinación y salió volando hasta una columna metálica. Traté de capturarla pero la halyzia sedezimguttata subió hasta el techo enmoquetado. Esa es justamente la conducta habitual de los coccinélidos, llegar a lo más alto de un arbusto y después salir volando. Pero claro, al llegar al techo se dio cuenta de que algo fallaba. Y allí se quedó.
Con una silla no pude alcanzarla. Tuve que llamar a la recepcionista para pedir por favor si podían prestarme una escalera para capturar a un interesante bicho que se me había escapado. Me costó un poco explicarles la situación. Entre una cosa y otra, cuando puede empezar a subir por la escalera con la caja de cerillas en la mano, ya se había formado un buen corrillo de niños y padres señalando al techo.
Solucionado el problema, a la mañana siguiente me levanté tempranito para hacer las fotos. Preparé la cámara y los flashes, abrí la caja de cerillas y dejé a la sedezimguttata en el cesped. Parecía un poco atontada, pero de repente se puso en marcha, trepó por una bizna de hierba y salió volando a toda velocidad. Fue tan rápida que me quedé sin una sola foto. Desde entonces, no he vuelto a verla más.
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
lunes, febrero 11, 2008
Otros mundos
Nebulosa Rosetta - reproducida con permiso.Ya hacía tiempo que tenía ganas de acompañar a mis amigos a una de sus sesiones de astrofotografía. Aquel día el tiempo fue muy malo, pero en las fotos del satélite se veía un claro en el frente de nubes que se dirigía justamente hacia nosotros. De modo que decidimos probar suerte.
Para poder ver algo en el cielo hay que alejarse de la luz de las ciudades. En nuestro caso, hay que conducir más de 100km entre ida y vuelta, abonar los correspondientes peajes y tener un entusiasmo a prueba de bomba. El entusiasmo es esencial: esa tarde el cielo no parecía despejarse por ningún sitio. Al llegar, además de las nubes, había una niebla muy espesa, que predisponía más a la ufología que a la astronomía.
Pero a pesar del mal tiempo, allí estaban todos los aficionados, hablando de telescopios, galaxias y un montón de cosas más que yo no entendía (por que de astronomía yo no se nada, quiero dejarlo claro: yo solamente he fotografiado planetas en la cocina). Hacia las once de la noche, en vista de que no despejaba, decidimos regresar. Me comentaron que lo malo hubiera sido no ir, siendo una noche sin luna, y después que el cielo se aclarara.Al cabo de unos días repetimos la excursión. El cielo estaba sereno, pero al llegar pude ver lo que la niebla me ocultó el día anterior: la contaminación lumínica era horrible. Yo pensaba que estando relativamente lejos de la capital el cielo sería bastante más oscuro. Donde yo suelo hacer mis fotos nocturnas el cielo es mucho mejor, pero está lejísimos y no puedo ir más que de vez en cuando. Una verdadera lástima. Un cielo en condiciones es un tesoro para los ojos, del que cada vez menos gente puede disfrutar.
Las fotos que hacen son espectáculares. Ultimamente, suelen fotografiar nebulosas y galáxias. Las nebulosas (la primera foto) son grandes nubes de gas con estrellas en su interior. Se representan con colores arbitarios que indican la composición del gas en cada punto. Las galaxias son enormes conjuntos de estrellas que orbitan parsimoniosamente a una distancia inconcebible. Cada una de estas estrellas emite su luz, fotones y más fotones que se dispersan en todas direcciones. Al cabo de millones de años, una parte infinitesimal de ellos llega a nuestro planeta y entre esos, unos pocos son capturados por la cámara y conservados en forma de imagen. Podría ser que cuando llegan, la estrella de la que partieron ya haya dejado de existir. Y lo que es peor, podría ser que después de su largo viaje, esos fotones quedaran totalmente diluidos por las luces de la ciudad.
Galaxia Andrómeda - reproducida con permiso.Ya lo decía Paul Simon,
These are the days of miracle and wonder
The way we look to a distant constellation
That's dying in a corner of the sky
(Aunque la palabra constelación aquí no debe interpretarse en forma literal). Recomiendo mirar esta impresionante foto de una galáxia devorando a otra.
Ya de regreso a casa, la radio del coche informó extensamente de la liga de fútbol. Resulta que los asientos de un famoso estadio miden 48cm en lugar de los 50 reglamentarios. El asunto es serio y ha terminado en el juzgado. Esto les ocupó todo el viaje de regreso. Del resto del universo no comentaron nada.
El equipo necesario es sofisticado. Os explico lo que entendí: Los objetos de interés son ténues y no pueden captarse si no es con una exposición larga, pero como la tierra gira, el telescópio debe moverse en sentido inverso para enfocar al mismo punto del espacio (en la foto se ve un poco este movimiento). El telescópio era un Newton, sobre una montura con motor de seguimiento. La cámara es una CCD especial para astronomía (que solamente funciona conectada al PC). Lleva un sistema de refrigeración que mantiene el sensor a 20 grados bajo cero, para reducir el ruido. Encima del telescópio se monta otro más pequeño, con una segunda cámara que sirve para guiar al principal. Se enfoca a una estrella, que debería estar fija. Un programa analiza las imágenes de la cámara auxiliar, detecta los cambios de posición en la estrella guía y corrige los errores en la rotación del telescopio principal. Cada exposición dura horas. Se toman varias imágenes con diferentes filtros que después se superponen. El equipo se controla con dos ordenadores desde dentro del coche. La luz roja a la derecha es una batería que alimenta al conjunto.
Labels:
fotografía de naturaleza,
frikosal
martes, enero 01, 2008
Conversaciones de invierno conmigo mismo

La mañana del día uno de enero siempre parece que las cosas son un poco más soportables, aunque solamente sea por que las calles y las carretereas están vacías. Hoy he salido para ir a ver un rio que queda a unos 30km de casa. Estaba casi seco, con menos agua que en agosto, y casi completamente helado.
Hablando yo solo, como quien habla con un viejo amigo, hemos decidido sacar unas fotos del hielo para recordar a las libélulas que ahora deben estar, hemos imaginado, en forma de huevo. Me había llevado la cámara, algunos objetivos y un trípode, pero las tarjetas de memoria se han quedado en casa.
Si, estar solo es como estar con un viejo amigo, uno de esos que a veces te dio una alegría, pero tantas otras te ha defraudado. Como le sigues viendo casi a diario, tampoco puedes mandarle a paseo ni a la mierda, que es lo que se merecería. ¿Tal vez es que esperé demasiado de él?
Y, sin cámara, hemos andado un poco por el río. Me he reprochado haber asustado a una garza real que había encontrado un hueco en el hielo para poder pescar como los esquimales de los tebeos. El rio está contaminado por los abonos, y las algas exageradamente grandes se ven todavía más raras al estar heladas. Por aquí pasé andando en Agosto, con la cámara en la mano y las asquerosas algas casi hasta la cintura, persiguiendo libélulas y haciendo desprender burbujas de gas del fondo tibio y putrefacto. Este año, si no llueve pronto, el río se secará del todo.
Nos hemos marchado al pueblo que hay un poco más arriba, salían las señoras de misa (algunas un poco ridículas con sus abrigos de piel). Pero nosotros hemos entrado en un precioso café de pueblo con un cartel que advierte que no se fía a NADIE para jugar a las máquinas. Hemos pedido un cortado descafeinado y un croissant, que nos ha parecido buenísimo. Y hemos pensado en escribir a propósito de esas conversaciones solitarias, un poco melancólicas, del uno de enero.
-¿Y qué foto pondrás, idiota, si te has olvidado las tarjetas?
-Bah, algo habrá helado en el disco.
Labels:
fotografía de naturaleza,
frikosal
lunes, diciembre 31, 2007
Fin de año
Sirva este 31 de diciembre como excusa para repasar algunas entradas del 2007. He seleccionado cinco, que tal vez alguien no leyó en su día y -a lo mejor- le pueden hacer pasar un rato distraido. Nada me haría más feliz.
Teología-ficción: La doctrina del perpétuo revivir
Experiencia mística con una lagartija
Parménides, Zenón y la hoja que no puede caer
De entre las ruinas
El reloj omphalos y el aniversario del Génesis
Teología-ficción: La doctrina del perpétuo revivir
Experiencia mística con una lagartija
Parménides, Zenón y la hoja que no puede caer
De entre las ruinas
El reloj omphalos y el aniversario del Génesis
Labels:
frikosal
domingo, diciembre 23, 2007
Malos tiempos para ser rarito
Se supone que yo ahora debería estar en mitad del monte, lo suficientemente lejos de todas las manifestaciones navideñas y de mi bonito pueblo. Pero una epidemia de gripe ha hecho estragos en nuestra casa, de modo que la escapada ha sido aplazada. Haciendo de tripas corazón he bajado a por el periódico, en un último intento para encarar de forma positiva la semana de gripe navideña que se nos espera. Pero ya en el quiosco, he comprobado con desolación que todos los periódicos:
1-Están envueltos en los resultados del sorteo del Gordo.
2-En primera página informan abundantemente sobre el partido Barcelona-Madrid de esta tarde (que ahora se llama el clásico, en una nueva vuelta de tuerca de la creación de lenguaje con la que los peridodistas deportivos llenan los espacios vacíos).
3-Dedican los suplementos a anunciar Perfumes y dar Consejos de Belleza y de Cocina para la noche de fin de año.
Tristemente, pienso que debo ser el único habitante de este país al que no le importan en absoluto ninguna de las tres cosas. No es posible, seguro que hay alguien como yo (socorro).

De modo que os dejo con la ninfa de empusa, que no es un animal que destaque por su vida social, pero también ocupa su lugar en este mundo. Digo yo.
PS. Agradeceré comentarios pero no puedo prometer contestar, la fiebre me sube y la moral me baja. ¡Feliz Navidad, en la medida de lo posible!
1-Están envueltos en los resultados del sorteo del Gordo.
2-En primera página informan abundantemente sobre el partido Barcelona-Madrid de esta tarde (que ahora se llama el clásico, en una nueva vuelta de tuerca de la creación de lenguaje con la que los peridodistas deportivos llenan los espacios vacíos).
3-Dedican los suplementos a anunciar Perfumes y dar Consejos de Belleza y de Cocina para la noche de fin de año.
Tristemente, pienso que debo ser el único habitante de este país al que no le importan en absoluto ninguna de las tres cosas. No es posible, seguro que hay alguien como yo (socorro).

De modo que os dejo con la ninfa de empusa, que no es un animal que destaque por su vida social, pero también ocupa su lugar en este mundo. Digo yo.
PS. Agradeceré comentarios pero no puedo prometer contestar, la fiebre me sube y la moral me baja. ¡Feliz Navidad, en la medida de lo posible!
Labels:
frikosal,
insectos y arañas
jueves, diciembre 20, 2007
jueves, diciembre 13, 2007
Después del fin

A veces me da la impresión de que cuando todos hayamos muerto la naturaleza podrá purificar la tierra en un tiempo relativamente corto. ¿Volverán a cazar los lobos en las calles absurdas de mi ciudad? Quien pudiera verlos corriendo detrás de los ciervos, entre grandes robles que rompieran el asfalto con sus raíces. Solamente quedarían en pie algunas ruínas de los edificios más tenaces. Y en el cielo, los buitres esperarían su parte del botín con la dignidad de las bestias salvajes. Que yo nunca tuve.
Labels:
el fin del mundo,
frikosal
domingo, diciembre 02, 2007
La insurrección de la panificadora
Me resisto a creer en la existencia de grandes complots pero la realidad es tozuda.
Hace unas semanas fui a mi horno favorito a comprar pan. Está en un pueblo especialmente remoto, y normalmente te atienden en el obrador. Hasta hace poco era una maravilla ver salir los panes del horno de leña y respirar el olor a harina y pan recién hecho. Pero el otro día, al abrir la puerta me vino a la nariz un olor químico, como a lejía, que me recordó al pan que venden en la gasolinera de la esquina.
Efectivamente. A pesar de mantener el horno de leña, a pesar de estar en un lugar perdido entre las montañas, han optado por la via de los mejorantes panarios. El olor no engaña. Y lo han hecho con la alegría de los nuevos conversos. El pan redondo, de kilo, ya no dura una semana (sin exagerar), ni está más bueno al segundo día que al primero, ni tiene la textura densa y rica del pan de pueblo. De pueblo de antes, quiero decir. Ahora es como los de todas partes: caro, malo, indigesto y probablemente nocivo.
No se por que han optado por la química, tal vez los clientes están mal acostumbrados a las porquerías de la ciudad, tal vez les da menos trabajo, o les cunde más la harina. Me da igual, yo ya no voy a comprar más. El horno de leña, que tanto impresiona a la gente, en realidad no es importante si se van a usar productos químicos. El pan no está en la cámara de combustión (por suerte) y el calor es solamente calor, da igual de donde proceda.
La solución: LA INSURRECCIÓN DE LA PANIFICADORA. Que se vayan al carajo los panaderos corruptos y los fabricantes de mejorantes panarios. ¡Ya no les necesitamos!. Hace unos días, en uno de los reportes de la mítica Zbelnu aparecía, como si fuera un personaje más, la máquina mágica que hace pan. Yo había oido hablar de ella a unos amigos que vivieron en Suecia, pero era muy cara. Ahora, por tan solo 60 y pico de euros se puede comprar una. En casa compramos una Kenwood, la más barata de los dos modelos que hay. Llamo desde aquí a la insurrección de la panificadora. Digamos todos con voz clara y alta: ¡Que se vayan a hacer puñetas ellos y su asquerosa química!.
Hace unas semanas fui a mi horno favorito a comprar pan. Está en un pueblo especialmente remoto, y normalmente te atienden en el obrador. Hasta hace poco era una maravilla ver salir los panes del horno de leña y respirar el olor a harina y pan recién hecho. Pero el otro día, al abrir la puerta me vino a la nariz un olor químico, como a lejía, que me recordó al pan que venden en la gasolinera de la esquina.
Efectivamente. A pesar de mantener el horno de leña, a pesar de estar en un lugar perdido entre las montañas, han optado por la via de los mejorantes panarios. El olor no engaña. Y lo han hecho con la alegría de los nuevos conversos. El pan redondo, de kilo, ya no dura una semana (sin exagerar), ni está más bueno al segundo día que al primero, ni tiene la textura densa y rica del pan de pueblo. De pueblo de antes, quiero decir. Ahora es como los de todas partes: caro, malo, indigesto y probablemente nocivo.
No se por que han optado por la química, tal vez los clientes están mal acostumbrados a las porquerías de la ciudad, tal vez les da menos trabajo, o les cunde más la harina. Me da igual, yo ya no voy a comprar más. El horno de leña, que tanto impresiona a la gente, en realidad no es importante si se van a usar productos químicos. El pan no está en la cámara de combustión (por suerte) y el calor es solamente calor, da igual de donde proceda.
La solución: LA INSURRECCIÓN DE LA PANIFICADORA. Que se vayan al carajo los panaderos corruptos y los fabricantes de mejorantes panarios. ¡Ya no les necesitamos!. Hace unos días, en uno de los reportes de la mítica Zbelnu aparecía, como si fuera un personaje más, la máquina mágica que hace pan. Yo había oido hablar de ella a unos amigos que vivieron en Suecia, pero era muy cara. Ahora, por tan solo 60 y pico de euros se puede comprar una. En casa compramos una Kenwood, la más barata de los dos modelos que hay. Llamo desde aquí a la insurrección de la panificadora. Digamos todos con voz clara y alta: ¡Que se vayan a hacer puñetas ellos y su asquerosa química!.
Ojalá todos los problemas fueran tan fáciles de resolver. ..
Ahora, si me disculpais, me parece que el plum-cake ya se habrá enfriado. Con harina totalmente natural, levadura de verdad, dos huevos de corral que me quedaban, mantequilla, miel, pasas.. creo que habrá salido bueno ¡Que se joroben los mejorantes panarios! Y quien quiera ver cual puede ser el destino de los panaderos malvados, que lea este cuento de las 1001 noches. Vereis, vereis.
¿Como funciona la panificadora? ¿Es difícil? ¿Cuesta limpiarla? Se meten los ingredientes (hay que pesarlos) y se pulsa un botón. Al cabo de unas tres horas, se saca el pan (de molde) sin ninguna dificultad, se pasa el molde por debajo de un grifo, con una esponja y un poco de jabón y ya está.
¿Pero.. la máquina amasa y hornea? Si, exactamente. Amasa, mantiene en reposo y después hornea, es un pequeño horno eléctrico. Incluso yo soy capaz de hacerlo.
¿Donde se compran los ingredientes? ¿son caros? El pan lleva harina, agua y levadura (que son unos hongos unicelulares que hacen subir la masa). En el lidl tienen unas harinas con la levadura ya mezclada, por un euro salen dos panes de 900 gr. Pero no es totalmente natural, lleva algún aroma y propelentes. Si se quiere harina biologica (de trigo cultivado sin abonos químicos) y levadura, hay que acudir a una tienda de productos naturales. Cada pan de 900 gr nos han costado 2 euros, seguramente se puede encontrar más barato.
¿Sale bueno? Ajajá, el pan es exquisito. El plum cake ahora lo probaré. Incluso con las harinas del lidl ya es mucho mejor que el 95% de los que venden en los hornos.
Labels:
frikosal,
mis luchas
martes, noviembre 20, 2007
Fashion
Hace unas semanas, estando en Moscú, nos reunimos en un local para comer con unos amigos. En grandes pantallas de televisión había puesto sin sonido un canal de fashion. Estos canales proyectan las 24 horas del día imágenes de mujeres (y algún hombre) andando como zombies incansables por las diferentes pasarelas del mundo.
Hace cuatro años ese local era una simple cantina, con aire soviético, donde se podía tomar una deliciosa sopa borsh al mediodía. Pero ahora lo han elevado a la categoría de restaurante, y la decoración de moda exige las pantallas, que deben ser alimentadas con carne fresca. Por suerte, la sopa sigue siendo la misma.
Los zombies de mirada perdida atraían la atención de algunos de nosotros. Una de las personas sentadas en la mesa era una mujer de unos 25 años muy alta (la conozco poco, solamente hemos coincidido dos o tres veces en los últimos años). Hizo notar que la altura de las chicas debía ser entre 1.76 y 1.82, a excepción de no se que top que medía 1.83, pero se le pasó por que era excepcionalmente guapa. Ella debió observar mi cara de desagrado y me preguntó que me parecía el asunto del fashion. "Bueno, mi posición es un poco extrema", contesté. "Adelante con ella", me dijo.
-Mal, me parece muy mal que se le de tantísima importancia. Trivializa a las personas, reduce toda su vida a un cuerpo que debe vestirse y pintarse. Somete a gran parte de la población a unos cánones estéticos que les resultan inalcanzables. Se de una niña de cinco años que se pasea a todas horas por el pasillo jugando a ser una mujer mayor, esto es normal, pero ser mayor para ella es sinónimo de ser modelo, y por eso su imaginación convierte el pasillo en una pasarela. Cuando sea adolescente, aprenderá frustrada que su cuerpo no tiene las dimensiones que el mercado requiere. ¿No sería mejor que se le presentaran otros modelos de mujeres, que hagan otras cosas excepcionales como por ejemplo cirugía, egiptología, literatura, cosmología, matemáticas ... ?
Bueno, me dijo ella, para esas chicas es una forma fácil de ganar algún dinero. Aquí yo debería haber sospechado, y de hecho lo hice, pero seguí atacando al fashion business como si mi dialéctica pudiera hacerle algún mal al sistema, cuando no eran más que palabras dichas al lado de una sopa, y ahora en un blog.
Al final, resultó ser que ella de joven había corrido alguna pasarela. Pero era demasiado alta, 1.86 si no recuerdo mal, y siguió estudiando. Ahora es una persona muy cualificada en su trabajo, que no tiene nada que ver con la moda.
Temí haberla ofendido, por que la aprecio. Ella me aseguró que no y yo me concentré en terminar mi borsh, pensando que tal vez yo no entiendo nada de como va al mundo.
Pero recordé, una vez más, que en una ocasión vi en el vestíbulo de un hotel a una niña regordeta que fue tímidamente a pedirle un autógrafo a una top nacional, y al ver que se lo negaba se echó a llorar y se fue corriendo. A lo mejor es que hay gente que gana todas las partidas y otros están destinados a estrellarse siempre. Es posible que la genética sea inapelable, y tal vez la miseria y la angustia son normales. También podría ser que la compasión fuera una extravagancia. Yo que se.
Deliciosa la sopa. En la calle hacía frío.
Labels:
frikosal
jueves, noviembre 15, 2007
La muerte
Al no tener esperanzas ultraterrenas, yo veo la muerte como un suceso de la carne, un éxito de los gusanos y la podredumbre. Y quisiera abordar el tema empezando desde un punto de vista puramente orgánico.
Un crisomélido de la menta, animal bellísimo que también merecería ser inmortal, entró en una hoja cónica a buscar refugio pero la lluvia de la noche lo ahogó. Ahora flota inerte, desprendiendo un hilillo de putrefacción. (Pinchad para ampliar las fotos).
Una Foca muerta en la playa, en Chile.
Un asno muerto que ya ha servido de alimento a lobos y buitres durante casi una semana, en Algún Lugar.
Creo que no es la muerte en si lo que debemos temer, si no la degradación y el dolor físico que muchas veces la preceden. Y, si acaso, el paso del tiempo, el olvido, la inevitable derrota final de todos nuestros empeños. Esto último, lo siento, no tiene remedio, o al menos yo no lo conozco.
Un crisomélido de la menta, animal bellísimo que también merecería ser inmortal, entró en una hoja cónica a buscar refugio pero la lluvia de la noche lo ahogó. Ahora flota inerte, desprendiendo un hilillo de putrefacción. (Pinchad para ampliar las fotos).
Una Foca muerta en la playa, en Chile.
Un asno muerto que ya ha servido de alimento a lobos y buitres durante casi una semana, en Algún Lugar.Creo que no es la muerte en si lo que debemos temer, si no la degradación y el dolor físico que muchas veces la preceden. Y, si acaso, el paso del tiempo, el olvido, la inevitable derrota final de todos nuestros empeños. Esto último, lo siento, no tiene remedio, o al menos yo no lo conozco.
Labels:
fotografía de naturaleza,
frikosal
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







