Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 05, 2008

En kayak (II)

Los mejores días para disfrutar de un paseo en kayak por la Costa Brava son los de calma total y absoluta. Si además el sol esta bajo, o estamos a la sombra de los acantilados, o -todavía mejor- dentro de una cueva como en esta foto, el agua adquiere una textura visual diferente y valiosísima. Es como si fuera mucho más densa y algo más viscosa, en cierto modo parecida al aceite, pese a su extraordinaria claridad.

Entonces, si sabemos propulsarlo, el kayak se puede deslizar muchos metros suavemente, con un solo golpe de remo y sin ningún esfuerzo. De este modo, durante unos segundos podemos disfrutar de la eficiencia hidrodinámica perfecta. E imaginarnos que hemos podido eliminar la turbulencia por completo, no solamente en el mar, si no también en nuestra vida.

Para llegar a este nirvana acuoso y visual, es imprescindible que no haya ninguna otra embarcación ni a la vista ni al oído. Y el kayak debe ser nuestro o prestado por un buen amigo, de modo que el alquiler no limite nuestro tiempo ni aflija nuestro espíritu.

Pero esta foto ya tiene muchos años, esto ya no debe ser posible hoy en día.

Para N., la de la foto, lectora ocasional de este blog, con todo el cariño.

miércoles, mayo 28, 2008

Mi reloj soviético, los contadores Geiger y algún eco de la guerra fría

Cuando fui a Moscú la primera vez, en el 2003, pasé varias tardes en la calle Arbat buscando algún chisme de fabricación soviética, como por ejemplo un reloj. Los turistas se habían (¿nos habíamos?) apoderado de la calle, que en un tiempo fue el centro de la vida bohemia e intelectual de Moscú. ¿Alli hubiera podido estar The Chestnut Tree Cafe de Orwell, si el Londres de la ficción hubiera sido el Moscú real?

Todo eso había pasado y en Arbat no había más que vendedores de baratijas chinas obviamente falsas. Que ironía, China entregada al capitalismo salvaje, copiando efectos del ejercito de la Unión Soviética para venderlos a los turistas en Arbat.

Si que hubiera podido comprar uno de aquellos robustos contadores Geiger soviéticos que todavía se usaban en los supermercados. Por que entonces se decía que algunas hortalizas llegaban de Ucrania y estaban radioactivas a causa del accidente de Chernobil. Diecisiete años después de la explosión en la central nuclear, las ancianitas pasaban rutinariamente su geiger por encima de las lechugas antes de meterlas en el carro de la compra. Y yo creo que no hubiera sido difícil encontrar uno barato, siempre me arrepentiré.

El caso es que uno de mis amigos se enteró de que yo andaba buscando algún aparato soviético. Su padre, que había sido militar, desmontó personalmente los relojes de algunos viejos aviones de combate a reacción que estaban por ser desguazados y me dio uno. Es este que muestro en la foto. Mide unos 12cm de diámetro y pesa más de medio kilo. Con este aparato, que va a cuerda, el piloto de un avión supersónico contaba los segundos y los multiplicaba por la velocidad (¡más de 400 metros por segundo!) para saber la distancia recorrida y poder determinar su posición en el mapa con ayuda de la brújula. Todo ello, volando por encima de mares de niebla, con muy poca autonomía, esperando encontrar su base en la arboleda infinita de la taiga. Sin relojes de cuarzo, ni ordenadores ni mucho menos gps, hay que admirar el valor y la pericia de esos hombres, que por otra parte nos apuntaban con sus misiles nucleares. Pregunté por la precisión del reloj. La aeronáutica soviética, me aseguraron, fue y es la mejor del mundo, mucho más avanzada que la americana, y el reloj es un prodigio de la técnica.

Tuvo su intríngulis sacarlo del país. No se si fue buena idea meterlo en el equipaje de mano. Un chisme metálico pesado que hace tic-tac siempre causa mala impresión en los controles de seguridad. Le dije a la funcionaria que me había costado 10 dólares en Arbat y ella se lamentó de la decadencia de su patria. Jamás digo si un homo sapiens es guapo o feo, pero este caso merece una excepción: la funcionaria era una diosa encarnada en guarda de seguridad de aeropuerto.

-Costó mucho más fabricar este instrumento.
-Lo se. Lo guardaré en un lugar de honor junto a la chimenea y pensaré en Arbat y en Rusia.

Lleva hora y cronómetro. Detrás hay una leva para calibrarlo. Ya en casa, como adelantaba, la moví un poco y ahora parece que va algo mejor. Pero esto no tiene por que ser un defecto, es simplemente que la calibración hay que trabajársela.

Quise hacer una foto del reloj, con una obturación de un minuto, para que se viera la aguja de la minutera movida. Es la de arriba. Pero la segundera no está uniformemente borrosa como yo pensaba, lo que indica que la aguja se mueve a saltos. Diversas exposiciones como esta segunda, con flashes estroboscópicos de frecuencias hasta 100Hz, confirmaron que entre dos marcas de un segundo, la aguja pasa la mayor parte del tiempo en ciertas posiciones.

Es conocida la paradoja de los relojes, que por más exactos que fueran no indican la hora correcta, digamos las 10:23:45 más que durante un instante infinitesimal, puesto que enseguida han pasado unas décimas de segundo. Y esto no se arregla añadiendo agujas (demenciales) para las décimas, centésimas y milésimas: la fracción de instantes en los que el tiempo indicado es rigurosamente correcto siempre es despreciable, si asumimos que el tiempo es continuo.

Estas propiedades del infinitamente denso contínuo (que interesó a Borges como tema literario) son una buena excusa para la melancolía, tomando un whisky junto a la chimenea mientras fotografío mi reloj soviético y pienso en la feliz guerra fría de mi infancia triste, en Arbat y en la patriótica funcionaria.

Al terminar, lo guardo en una caja de plomo, por que sigo sin contador Geiger y me da un poco de repelús. A saber que armamento transportaba el avión.

Hablando del tiempo, confesaré que en este momento estoy en un tren rumbo a la capital. Esta entrada, que espero no sea póstuma, la ha subido automáticamente el servidor. No se si voy a poder atenderles hasta el viernes, pero les ruego que no se abstengan de comentar profusamente por que eso me hace muy feliz, dentro de lo que cabe.

Más sobre relojes solo en Frikosal:
-El reloj Omphalos que marca los segundos que han transcurrido desde el Génesis.
-El hombre que arregla relojes de torre.

sábado, abril 19, 2008

Borboletas

Como ya comenté, las circunstancias de la vida me llevaron hasta la mata altántica de Brasil. Como quien no quiere la cosa me encontré en un taxi que avanzaba con cierta dificultad por una pista rodeada de vegetación maravillosa. Las plantas que aquí veneramos en los invernaderos, allí no pasan de ser malas hierbas, pero otro día hablaré de eso, por que esta entrada es de borboletas, mariposas.

En medio de ese asombro botánico, vi una mariposa azul increíble. Es enorme, de color azul metalizado, despampanante. Vuela con desparpajo, a gran altura y sin cansarse nunca, por que adelanta medio metro de cada aletazo. Ante este portento de la naturaleza, el observador se queda boquiabierto, y se dice que al verla incluso los más despiadados constructores y especuladores sienten hervir la pasión de la entomología en sus corazones minerales. Diré más: a su lado, mi Dulcinea la papilio machaon, la más seductora de las mariposas europeas, parece una venerable anciana vestida de negro, saliendo de misa un domingo frío y lluvioso (ella sabrá perdonarme, hay que disculpar las tentaciones de otros continentes).

Al salir de una curva me pareció verla parada al lado del camino. Pedí por favor al conductor que se detuviera pero me dijo que no me preocupara. Veríamos muchas más. Y las vimos, pero todas a más de 20m de altura. Hay que atrapar las ocasiones al vuelo, no se si nunca más podre tener otra oportunidad de fotografiarla. Aunque en realidad ya la tengo fotografiada, pero cautiva en un mariposario. Es tan diferente que mejor no subo la foto.. en libertad parece una diosa pero en el invernadero estaba medio muerta de pena, sin brillo y sin gracia.


Pero vi otras borboletas. A mi me dio la impresión de que estas estaban ocupadas con asuntos de amores, la hembra parada haciéndose la interesante y el macho revoloteando. Pero ves a saber. En esta toma espero que el dinamismo compense la falta de nitidez. La amiga Odette, si no recuerdo mal, me habló del proyecto de pintar una mariposa en movimiento, ¿tal vez estas fotos podrían servirle de inspiración?

Ya hacia el final del día, detrás de unos helechos encontré escondida a esta preciosa mariposa naranja, que por su coloración yo creo que debe de ser venenosa o por lo menos tener mal sabor. Al tener solamente el 60mm, tuve que acercarme realmente mucho para que saliera de un tamaño decente. Como hacía viento, después de hacer esta foto decidí sostener los helechos con la mano izquierda para ver si conseguía que no se movieran tanto. Pero al tocar la hoja, la mariposa se despertó y cayó encima de mi mano derecha. Me asusté más yo que ella. Inevitable pensar una vez más en Odette y su pasión por el naranja.

Ya de regreso en Rio, pude fotografiar alguna mariposa más en los jardines. Pero pensé que me quedaba sin fotografiar a la maravillosa mariposa azul. Una noche, en el Rio Scenarium, que es un bar de moda con música en vivo, pude verla. Es un local enorme, decorado con objetos antiguos. Y entre trompetas rotas, sables oxidados y una exposición de pintura, estaba colgada la mariposa azul, clavada con un alfiler dentro de una cajita de cristal. Hice una foto, pero es muy triste y tampoco voy a subirla.

Dijo Lorca

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.


y solo por eso hubiera merecido vivir eternamente.

Me falta hablar de la iguana pero llevo casi un mes de retraso en el blog con respecto a la vida. También quiero hablar de un desierto donde vive un animal jamás fotografiado con vida, de los lobos y de los audaces sapos. Buen fin de semana.

martes, abril 15, 2008

Cachoeiras y fotos

(viene de aquí)

Cachoeria debe ser la palabra brasileña que significa cascada. Estas fotos, excepto la última, son de la cachoeira "Veu da noiva" (velo de la novia) en Itatiaia. Es probablemente la cascada más espectacular que he visto en mi vida. Seguro que la de Iguazú es muchísimo más impresionante pero no pude ir. De todos modos, fue un enorme placer poder bañarme en uno de estos pequeños ríos de la selva atlántica en Itatiaia (aunque confesaré que estuve un poco intranquilo por los animales que pudiera haber, que desconozco). Esta foto está tirada desde muy cerca con el 10-20 Sigma, me quedó el polarizador completamente cubierto de agua. Yo casi siempre llevo algún filtro para proteger los objetivos.

Estuve mucho tiempo pensando que equipo fotografico llevarme al Brasil y tuve que optar por una solución de compromiso. Al final, además de la D70, el micro nikkor de 60mm y el 10-20 sigma, me llevé una FM2 del año 80, para hacer fotos por la calle con el 35mm F2, pensando en que si me la robaban podría sobreponerme al disgusto. Cosa que por suerte no sucedió.

Yo llego a tenerle mucho cariño al material fotográfico, y la FM2 es de las cámaras que se hacen querer. Es una maravilla, totalmente mecánica, pequeña y ligera, que se puede encontrar en ebay por poco dinero. Si podemos prescindir del fotómetro, funciona incluso sin pila. Y el 35mm F2 es tan bueno, tan pequeño y tan (relativamente) barato que pienso dedicarle una entrada.

Pero no llevar trípode fue un grave inconveniente. Tenía un mini-trípode de bolsillo, bastante malo, que al final no me sirvió casi de nada. El mejor trípode de bolsillo que yo conozco es el Manfrotto 345, que estuve llevando a todas partes durante años, y que me sirvió por ejemplo para hacer esta foto nocturna en el sahara. Desgraciadamente, lo perdí hace un par de temporadas.

En la anterior foto, me resultó complicado que la cascada se vea más o menos como era. El contraste de luz es demasiado fuerte. A otra hora del día seguro que luciría mucho más. De haber tenido trípode, yo hubiera tirado dos con exposiciones diferentes y las hubiera combinado usando la técnica del "degradado neutro digital". Sin trípode, tuve que hacerlo a partir de una sola toma y filtrando el ruido con neat image.

Una técnica interesante para los corrientes de agua es aumentar al máximo la exposición, con lo que se consigue una textura sedosa. Aquí, sin trípode, con un 10-20 Sigma a 13mm, apoyando la cámara contra unas piedras, me atreví a tirar a 1/6 de segundo.

domingo, abril 06, 2008

Favelas, cachoeiras, borboletas y una iguana

1-Favelas

La famosa playa de Ipanema (de la que volveré a hablar). Al fondo, a la izquierda, monte arriba, se ve una de las muchas favelas de Rio.

Tuve ocasión de pasar unos días en Rio de Janeiro (Brasil) por motivos profesionales. Es una suerte poder hacer este tipo de viajes cortos, que además dan ocasión de hablar personas de diferentes países y hacer un poco de turismo. Pero al mismo tiempo siempre me quedo con la miel en los labios, muy cerca de lugares que me encantaría poder visitar, pero sin tiempo para hacerlo. Teniendo solamente un fin de semana libre y unas pocas horas sueltas cada día es muy difícil poder acceder a los lugares naturales que a mi me gustan. De todos modos, en Rio la naturaleza es exuberante y en la propia ciudad, en cualquier jardín ya se pueden ver colibries y unos insectos despampanantes que dejan a los europeos en total ridículo.

Disponiendo de solamente un fin de semana es casi obligado alquilar un coche para poder ver algo, pero en Rio es peligroso conducir. No solamente por el estilo brasilero de tráfico, si no por que si por error entramos en una favela las consecuencias pueden (¿suelen?) ser fatales. De modo que el primer día nos trajo del aeropuerto un taxista al que preguntamos que nos costaría alquilar el taxi para pasar un día entero en Itatiaia. Nos dijo un precio que, sin ser barato, me pareció una cantidad razonable contando el cambio ventajoso del euro, de modo que quedamos para el sábado a las 7 de la mañana en la puerta del hotel con el joven chófer Tiago.

Pero el sábado a las 7 Tiago no estaba. Al llamarle alegó una avería en su coche que le mantendría ocupado toda la mañana. En el mostrador del hotel nos propusieron una alternativa, que por un precio tripe de la "cantidad razonable" acordada con Tiago, nos daría el mismo servicio. Después de un poco de regateo, lo pudimos bajar a algo más del doble, con lo que la cifra perdió su razonabilidad (y después de pagar, mi bolsillo se quedó con una persistente sensación de vacío). Pero esa era la única forma de desplazarse a Itatiaia. A los cinco minutos de acordar el precio, se presentó el Sr. Antonio con un coche normal (sin taxímetro) que como casi todos los vehículos de Rio podía funcionar con gas, gasolina, alcohol o una mezcla de los dos últimos.

Por el camino, preguntándole acerca de las favelas y su peligro, Antonio (no es su verdadero nombre) nos confirmó que efectivamente, un coche entrando en una favela sin pararse sería tiroteado con seguridad. ¿Por que? No para robar, si no por que podría tratarse de la policía o de periodistas. Según Antonio, si la policía entra en una favela, se trata casi de una operación militar en la que es seguro que habrán muertos. O sin el casi, mirad este espeluznante vídeo. ¿Y los periodistas? Son casi tan mal recibidos como la policía por que sus fotos de armas y drogas en la favela, si se difunden, obligan a intervenir (además del robo, esto es uno de los motivos que hacen desaconsejable llevar mucho equipo fotográfico a Rio).

Esto no significa que la mayoría de personas en las favelas sean delincuentes. Más bien al contrario. El propio taxista Antonio vive en una favela, como el 60% de la población de Rio (no se si este dato es exacto). Se trata de gente normal, trabajadora, pobre pero no famélica, que tienen la desgracia de vivir en un lugar fuera del la ley. O, más bien sometidos a una ley paralela de grupos mafiosos. ¿Es para tanto? Antonio sonrió y dijo que la anterior noche no pudo dormir por que hubo un tiroteo. Por la mañana, a las cinco, viendo que estaba tranquilo, salió y vio que el taxi tenía un disparo entre las dos puertas de la derecha, pero gracias a Dios ningún daño grave.

Al cabo de unos kilómetros paramos a cargar gas y, efectivamente, allí estaba lo que parecía ser un disparo. Impresionados, continuamos el viaje. Para entrar en una favela hay que dejar el coche lejos, acercarse andando y avisar a los niños que están vigilando en la entrada. Se explica quien se es y que se va a hacer. Cuando ya están informados los jefes, si se tiene el permiso, se puede entrar. Gracias a Dios, continúa Antonio, él tiene trabajo y puede sacar a sus dos hijos adelante. Todo lo que viene del gobierno, la educación, la sanidad, la policía, es malo. Las posibilidades de que un niño de la favela salga de este submundo son escasas. Incluso trabajando y siendo aplicado en los estudios, las universidades parecen fuera de su alcance, incluidas las públicas. No existe algo como la clase media. Lula, en su opinión, pese a haber salido de la pobreza, se ha vuelto como "ellos" (pero la televisión insiste en que el porcentaje de niños escolarizados ha aumentado espectacularmente y otros conductores creen que si que ha habido alguna mejora).

La conversación continua hasta llegar a Itatiaia. Sin dejar de dar gracias a Dios, Antonio nos dibuja un paisaje con dos brasiles. Uno, el oficial, de lujosas playas y gente que vive mejor que los europeos medios, está recibiendo una importante inyección de dinero gracias al aumento del precio del petróleo y se va de vacaciones a Europa o Australia. En el otro, completamente al margen del estado, los niños se acostumbran a convivir con la pobreza (y sobretodo, con la violencia) desde muy pronto. Viendo el video, casi parece que Rio es una ciudad sorprendentemente segura.

Siempre he pensado que normalmente los que dan más gracias a Dios son los que tal vez tienen menos que agradecerle. Después de esta conversación, al entrar en el parque mi interés por los insectos me pareció insoportablemente pueril y el sueldo de Antonio algo mejor gastado, aunque sospecho que una parte importante fue la comisión para el personal del hotel.

De todos modos, si el mundo tuviera arreglo, tal vez pasaría por la apreciación de la naturaleza, y quijotescamente pienso que podría ser que a los niños de las favelas les hiciera algún bien oir algo acerca de los insectos, igual que a los de aquí.

Antes parecía que en el mundo quedaban cosas por probar, buenas (o malas) ideas que, en caso de ser llevadas a la práctica, tal vez podrían resolver los problemas de la humanidad. O por lo menos eran puntos de referencia. Ahora todo eso parece que ya pasó y no nos queda más que una cierta resignación y miedo ante el futuro.

Estas fotos de una favela están tomadas desde la autopista sin correr absolutamente ningún riesgo. He dudado en subirlas, al final he elegido las que no mostraban ninguna persona reconocible. Estos son problemas muy serios para los que yo no tengo ninguna solución. Pero por lo menos, no quisiera dar la impresión de que me recreo en la miseria de los demás.

lunes, febrero 04, 2008

Evora, capela dos Ossos (reposición)

Tengo un poco olvidada la sección de teología para ateos, de modo que con el permiso del respetable voy a reponer una entrada de septiembre del 2006.



Con aire melancolico miro algunas fotos de hace años que tengo por aqui.

Si os acercais a Portugal, no debeis dejar de visitar la capela dos Ossos en Evora. Impresionante edificio del siglo 16, con las paredes interiores tapizadas de huesos humanos y alguna momia mal embalsamada colgando por alli. En un claro derroche de materia prima, los fémures estan puestos perpendicularmente a la pared. Para rellenar los huecos, alguna calavera de niño. Huele a hueso.

Un cartel pone algo asi como "NOS OSOS QUE AQUI ESTAMOS PELOS VOSOS ESPERAMOS", que debe querer decir mas o menos, "nosotros huesos que estamos aqui, esperamos a los vuestros". Una cordial forma de recordar al visitante que tarde o temprarno morira y que entonces sera juzgado por sus pecados.

Uno se puede imaginar al promotor de la obra esperando terminarla antes de morirse para poder ir al cielo en recompensa por su singular aportacion al arte sacro. Falto de materiales, observa impaciente a la gente que pasa por la calle esperando que mueran ellos antes para poder usar sus calaveras.

Desde un punto de vista fotografico el lugar da mucho de si. Fue una lastima no tener el tripode y no llevar mas que un flash. En estas condiciones poco se podia hacer, mas que nada por los brillos de las calaveras.

sábado, noviembre 10, 2007

La sauna en Rusia

Unos amigos me invitaron a pasar el día en la dacha de unos familiares. Alli pude disfrutar de su hospitalidad, verdaderamente extraordinaria, y de la famosa sauna rusa.

La sauna rusa es mas o menos como las que hay aquí en los gimnasios, la principal diferencia es que alli se sale al exterior y se salta al agua después de la sauna. Yo ya había hecho algo parecido en Finlandia, pero en verano. Esta vez, a pesar de ser otoño, hacía bastante frío y siento decir que todo el asunto me daba algo de yuyu.

Pero no hay que temer, el cuerpo está tan sumamente caliente que si se entra y sale rápidamente del agua, sin intentar nadar ni nada parecido, el frio casi no se nota. Estos cambios de 80 a 4 grados se repiten varias veces y se combinan con unos golpes con ramas de roble verdes, que empiezan suaves pero acaban incluso demasiado fuertes para mi gusto. A ver si pudiera repetir la experiencia en pleno invierno, con nieve, aunque me aseguraron que la sensación es parecida por que el agua no está mucho más fría.



Al lado de la sauna propiamemte dicha es costumbre habilitar una habitación a una temperatura razonable para tomar un te y charlar un rato relajadamente. El te se sirve con miel o mermelada de frutas de bosque.

Recuerdo que en un viejo transistor de fabricación sovietica sonaba una ópera mientras las tazas humeaban. Esa mesa y esa ventana cubierta de vaho me pareció que tenían la esencia de la melancolía del otoño en Rusia.

viernes, noviembre 02, 2007

Algunas estampas de Moscú en otoño



Esta es la Catedral de Cristo Salvador, en Moscu. Aunque nadie lo diría, solamente tiene unos 10 años de antigüedad. En realidad es una réplica. El original fue derribado por Stalin en 1933 para construir un gigantesco palacio de los Soviets de 315 metros de alto, con una estatua de Lenin de 100 metros encima. Afortunadamente, es una de las pocas construcciones de la Iglesia Rusa que fueron demolidas por el régimen soviético. Esto me parece sorprendente, más teniendo en cuenta que a Stalin no le temblaba el pulso.

Dicen que después de la demolición el lugar quedó maldito. La guerra mundial interrumpió la construcción del descomunal palacio. Más tarde, el terreno (cercano al rio) se reveló demasiado inestable para poder sostener los cimientos. Khrushchev, el de la crisis de los misiles en Cuba, decidió hacer una piscina. Pero algunas personas se ahogaron en circunstancias extrañas. Y finalmente, en la época de Yeltsin se reedificó el edificio original.

Se comenta que es de hormigón. Yo no lo se, pero tanto el exterior como el interior son muy convincentes, y la gente parece seguir las ceremonias con gran fervor.



Este vehículo es un Hummer-limusina, extraño (y monstruoso) artefacto que merece una explicación.

Es un derivado artesanal del Hummer H2, que es un todo terreno del tamaño de un camión, derivado a su vez del Hummer que utiliza el ejercito americano. En todo Moscú se ven bastantes Hummers, muchos más por ejemplo que en ningún lugar de Europa. Cuesta unos 90.000 euros, pesa 3 toneladas y tiene un motor de 6000cc de gasolina. En todo el mundo, y especialmente en Moscú, se utilizan como vehículo de lujo urbano (por que fuera del asfalto tienen tendencia a atascarse en el barro).

Pero en esta zona de la ciudad, las parejas de recién casados acuden a hacerse fotos. Y es costumbre alquilar una limusina, que es un coche de lujo exageradamente estirado. El genio moscovita ha ideado el Hummer-limusina, artefacto dos veces hiperbólico y único en el mundo. ¡Que vivan los novios!

miércoles, octubre 31, 2007

Viaje de Gulliver a Concretia y después hacia la Luna (fin)

(Viene de aquí)

Varios días antes de llegar a la capital de Concretia, vimos una extraña línea gris en el cielo, que poco a poco se fue perfilando mejor: era una torre. Cuando finalmente llegamos, pudimos comprobar en que consistía el método para viajar por los cielos y hasta la Luna. Se trataba de una prodigiosa construcción de enorme altura, capaz de llegar hasta cualquier parte. Los concretios, maestros en la construcción de edificios, habían logrado propulsarse por el cosmos a fuerza de levantar pisos.

Pronto pudimos averiguar el funcionamiento. En la base de la Torre Lunar, por que así es como la llamaban, los albañiles-cosmonautas mezclaban una pasta viscosa de color gris en el interior de unos toneles giratorios. La pasta se cargaba en unos carros metálicos que trepaban por las paredes de la Torre con ayuda de un ingenioso sistema de engranajes. Una vez en la parte superior, se vertía la pasta en un molde y se dejaba endurecer, formando un nuevo piso. Al día siguiente, los carros y los cosmonautas-albañiles trepaban por el piso recién endurecido y levantaban la Torre Lunar un poco más. Ya alcanzaba una altura prodigiosa, más allá de lo que la vista podía escrutar.

Los primeros centenares de plantas ya estaban ocupados por los cosmonautas pioneros, que estaban continuamente quejándose del ruido de las obras. Pero era tal la carestía de la vivienda que más y más personas acudían a la Oficina Lunar para dar una paga y señal. Se decía que los próximos cien mil pisos ya estaban vendidos, y algunos terrenos de la Luna ya estaban apalabrados.

Por pura curiosidad yo mismo entré en la Oficina Lunar y pregunté precios. Como me parecieron interesantes, di paga y señal de un apartamento en el piso trescientos y pico mil y de una parcela en la Luna. Todo ello sobre plano, que es la mejor forma de comprar. Me dieron un certificado de cosmonauta-comprador y uno de cosmonauta-colono, firmados por el cosmonotario. Todavía los guardo.

Al principio, el ingeniero Jones quedó asombrado por la destreza y el dominio de la técnica constructiva de los Concretios. Mientras que yo fotografiaba la Papillio machaon y la Vanesa atalanta, él realizaba la parte más dura del trabajo: levantar croquis de los engranajes, realizar cálculos y, sobretodo, tratar de averiguar la composición de aquella pasta gris. Pero un día me dijo que no era necesario espiar más.

-Sea cual sea el material, cualquier estructura de este tipo terminará cayendo a causa de su propio peso. Es imposible que alcancen la Luna, Gulliver. Observe mis cálculos, incluso si la sección de la base decreciera en razón de diez a uno por cada cien pisos, despreciando la acción del viento y considerando una resistencia específica mil veces superior a la del acero.…

Pero yo no le quise escuchar y me marché a la Oficina Lunar a exigir que me devolvieran el dinero. “Esto se va a caer, es imposible que aguante”, les dije. La secretaria, azorada, pulsó un botón y me echaron a la calle de inmediato. Aquella noche vino lo peor. De madrugada se presentó la policía-Lunar en nuestra posada, nos arrestaron y decomisaron los cálculos y bocetos del ingeniero Jones.

Después de unos días de estar sometidos a torturas y vejaciones que no describiré, fuimos llevados a la presencia del Constructor-Cosmonauta. A diferencia de Impey Barbicane, presidente del Gun Club que también trató de alcanzar la Luna pero de un cañonazo, el Constructor-Cosmonauta resultó ser un tipo maleducado, codicioso e ignorante. Con voz engolada, preguntó al ingeniero Jones:

-A ver el listillo este ¿cuando dices que se va a caer?
-Bueno, según mis cálculos, no puede tardar más de una semana. Teniendo en cuenta la resistencia específica....

No pudo seguir. El Constructor-Cosmonauta se levantó de la silla, dio un puñetazo en la mesa y gritó:

-¡Maldito empolloncete! Esta Torre no se aguanta con cálculos si no por mis cojones.

Miró al funcionario e hizo el gesto de cortarnos el cuello con el dedo índice.

-Al amanecer. Y esos papeles me los quedo yo.

La prensa nos había presentado como peligrosos saboteadores, y al pasar por al lado de la ventana vimos que la multitud ya esperaba ansiosa la ejecución, que había de ser con navaja. Fueron momentos horribles. Pero a medida que transcurrían las horas, se fue levantando un fuerte viento del norte que llenó de esperanza al ingeniero Jones. No cesaba de repetir que la caída era inminente. Y en efecto, siendo todavía noche cerrada, la torre se vino abajo con un estrépito monumental que despertó a toda la península de Concretia.

Aprovechamos la confusión para escapar de la cárcel. Por desgracia, el pobre ingeniero Jones fue alcanzado por la multitud colérica. Yo logré escabullirme por los pelos, y todavía me parece que oigo sus horribles gritos. La multitud furiosa le descuartizó en vida. Me fue totalmente imposible ayudarle: los albañiles-cosmonautas, los vendedores de parcelas lunares, los notarios-cosmonautas, los compradores, los inquilinos, los impresores de certificados lunares, absolutamente todos ellos querían matarnos por que toda la vida en Concretia giraba en torno a la maldita torre.

Días más tarde, después de haber cruzado la frontera de forma clandestina, pude ver una caravana de carros. Y me enteré de que era el Construtor-Cosmonauta, que partió cargado de oro tan pronto como nos hubo condenado, horas antes de la caída.

Sintiendo mucho la baja de mi compañero, informé a su Graciosa Majestad de todo lo ocurrido y le presenté la nota de honorarios y gastos reembolsables (incluyendo mi paga y señal por las fincas lunares y los pisos). Todavía estoy esperando que me los paguen.

G, Moscú, octubre 2007

martes, octubre 30, 2007

Viaje de Gulliver a Concretia y después hacia la Luna

Estaba en mi escritorio repasando algunos detalles de mi viaje al país de los Cíclopes, cuando llamó a la puerta un hombre misterioso. Resultó ser el ingeniero Jones, un enviado de su Graciosa Majestad la Reina, que había venido a proponerme participar en una expedición.

Al parecer, en Concretia se había inventado un método para viajar por los cielos, que pronto permitiría llegar incluso hasta la Luna. Y no se trataba de la técnica americana de propulsar un vehículo lunar con un cañon gigantesco, que ya había demostrado no ser viable (además del inconveniente de no permitir el regreso). Su Graciosa Majestad deseaba obtener toda la información sobre este nuevo y prodigioso invento para poder reproducirlo. Se trataba de una peligrosa misión de espionaje.

-Gulliver, sus hazañas han impresionado a la Reina, y ha llegado el momento de que preste usted un servicio a la Patria, que sabrá recompensarselo. Su experiencia como viajero va a sernos de gran ayuda. Iremos en secreto, disfrácese de cualquier tontería, por ejemplo, fotógrafo de insectos.

Yo ya tenía ganas de partir nuevamente de viaje, por que no estoy hecho para la vida de familia. Esperando obtener por fin gloria y fortuna, pero cansado de tantísimos naufragios, solamente puse una condición: ir por tierra. Esta cláusula fue aceptada y a los pocos días partimos. Ya en el continente, nos dirigimos hacia el sur hasta llegar a la inverosímil Concretia, donde habíamos de descubrir un nuevo y prodigioso método de transporte celeste, capaz de llegar hasta la Luna.

Por el camino, interrogamos discretamente a muchos los viajeros. Todos coincidían en que se trataba de un invento prodigioso, pero nadie quiso decirnos con exactitud en que consistía.

El ingeniero Jones estaba muy expectante. En su opinión, cada nación se especializa en una técnica. Los americanos, concretamente el “Gun club”, siendo grandes expertos en armamento y ejércitos, concibieron el cañon Lunar. ¿Cual podría ser la técnica de los concretios para llegar a la Luna ?

Varios días antes de llegar a la capital de Concretia, vimos una extraña…

Fin de la primera parte. Mañana, sin falta, la conclusión.

lunes, junio 11, 2007

Ecos de danzas sufís

Embrujados por una música poderosísima, un grupo de derviches giran sobre si mismos con los brazos en alto, bajo la dirección de un severo maestro, hasta llegar a un éxtasis místico que da toda la impresión de ser auténtico.



La primera vez que oi hablar de los derviches fue hará cosa de cinco o seis años. Estando en un congreso coincidí con un tipo algo extraño que tenía un pie en oriente y otro (y la cartera) en occidente. En el coctel se sirvió buen vino, la conversación se prolongó durante horas. Hablamos de trabajo, pero de lo técnico se pasó a lo humano y a lo divino.

Al final los americanos y los rusos se fueron marchando y nos quedamos casi solos en un rincón de la mesa. Entonces salió el tema de los sufís, que él conocía muy bien (¿era uno de ellos?) y yo a penas de pasada, por el libro de Idries_Shah. Esta y otras coincidencias hubieran podido propiciar una cierta amistad. Pero ya se sabe que la distancia y el tiempo, entre otras cosas que no hacen al caso, pueden con todo. Todavía debo tener su email.

Los años pasaron, ocurrieron muchas cosas y ahora esa conversación y el libro se desdibujan en mi memoria. Estuve buscando el libro pero debo haberlo prestado, y tengo un recuerdo confuso de quienes son los sufís. Tal vez es mejor asi, mi recuerdo borroso pudiera equivaler a un sueño y de esta manera lo quiero contar.

A groso modo, los sufís son (deben ser) místicos orientales, que practicam el islam como hubieran podido practicar otra cosa. Son un grupo de élite y sus doctrinas no son sencillas. Estuvieron en esta península y -según dicen- fueron ellos los que nos trajeron la pasión por la mística que después había de surgir en Santa Teresa. Hay diversas escuelas de sufismo, y si no recuerdo mal, enseñan que cada uno debe esforzarse en el progreso interior, pero no importa demasiado la especialidad.

Entre su arsenal didáctico figuran los cuentos del Mula Nasrudín, que a mi me recuerdan a los koan zen, pero como si los hubiera contado Scherezade. El amigo Delokos sube uno de vez en cuando. Dicen que estos cuentos están grabados en nuestros folklores, aunque nadie sabe cual es su origen. Mi padre por ejemplo siempre me contaba el cuento del señor que pierde una llave y la busca donde hay luz (que viene en el anterior enlace). ¿Os suena?



En Estambul, como esta previsible, la ceremonia de los derviches es accesible a los turistas previo pago. Y yo entre ellos. La música es arrebatadora. El ritual es complejo y los espectadores (como si fueramos japoneses en semana santa) no entendemos nada.

Pero haciendo fotos a la derviche de color rojo, exactaente una a cada vuelta, al ritmo de la música, mi propio espíritu entró en el baile durante unos segundos. Una mirada glacial del maestro me devolvió a este planeta.

jueves, junio 07, 2007

El gran bazar en Estambul

Los turistas entramos en el gran bazar de Estambul esperando encontrar vendedores de lámparas maravillosas, alfombras de seda y esclavas con aptitudes para la danza del vientre.

La realidad es muy diferente. El gran bazar sigue siendo espectácular, es el mayor mercado cubierto del mundo y un laberinto digno de verse, pero me temo que el tiempo de las 1001 noches ya quedó atrás. Las hordas de turistas hemos reducido el bazar a un mercadillo de baratijas para guiris, y copias de artículos de marca occidental.

Como en las ramblas de Barcelona, los propios turistas somos el público y a la vez el espectáculo. Ríos de europeos corremos las calles del bazar sin saber que artículo buscar (a los americanos medios y los japoneses esta ciudad le parece poco segura).

Asi que yo, como los demás capullos, me dedico a deambular por las calles aparentemente sin fin. Y voy sacando fotos a diestro y siniestro con mi 10-20, que es estupendo para este tipo de cosas por que el ángulo que cubre es tan grande que la gente que está a un par de metros piensa que no va a salir en la foto (jeje).



Hasta hace poco en Turquía la moneda era el Millon de liras, equivalente mas o menos a medio euro. Esto dificultaba muchísimo el regateo. Una vez, discutiendo con un taxista el precio del viaje, el hombre empezó pidiendonos 7 millones y nos formó tal lío que cuando ya nos había bajado el precio hasta 4.5 le ofrecimos 10 millones. Me parece que todavía se rie.

Ahora han decidido suprimir seis ceros, supongo que por ser más europeos.



Además de calles, dentro del edificio del mercado hay auténticas plazas, hasta el punto que de noche es fácil olvidar que estamos en un edificio cubierto, sobretodo de noche.



El verdadero comercio en Estambul se hace fuera del bazar, donde las personas compran cosas normales. En el bazar los turistas (en general) practicamos el arte del regateo por puro deporte, sin apenas comprar nada. Asi, los vendedores languidecen sacando brillo a las espadas falsas y los que de verdad mueven dinero en el bazar son los restaurantes.



El turismo en si no es que sea malo, pero cualquier actividad por inocente que sea, cuando la practicamos tantísimos millones de personas, acaba por desfigurarlo y corromperlo todo. Hasta el punto de que, en mi opinión, los lugares más interesantes son los que no vienen en las guías.

martes, junio 05, 2007

Comer en Turquía



No puedo decir que conozca Turquía por que solamente he estado un par de veces, ambas por razones de trabajo y de prisa y corriendo. Pero debo hacer constar que se come estupendamente, desde luego mucho mejor que aquí. Me explico: Gastando dinero en restaurantes buenos, en casi todas partes se come bien (algun día podemos hablar de las excepciones). Pero yo no me refiero a eso. Lo que yo quiero decir es que es lo que come la gente de a pie en los lugares baratos.

Entramos en este pequeño establecimiento en un pueblecito, no tenían ni carta ni menú ni lista de precios ni manera de entenderse con nosotros en ningún idioma. Pero estaba lleno de gente normal y eso suele ser buena señal. Pasaron unos minutos y se presentó el hombre con unas ensaladas de tomate y pepino con limón, y esta especie de empanadas alargadas rellenas de carne. Todo el mundo comía lo mismo. Ellos mismos preparan la masa y la hornean alli, delante del cliente. Estaba buenísimo y no os quiero decir lo que nos costó con bebidas y te.

Recuerdo otro lugar, un simple restaurante de carretera, lleno de camioneros, donde además de muchas otras cosas tenían una variedad extraordinaria de ensaladas, por lo menos 15 diferentes (de berenjena, de iogurt con pepino, tomates, y un montón de cosas más que no conozco).

Aquí, en la península de Adrià, las execrables franquicias de comida rápida van ganando terreno en su campaña uninformizadora. Las encuentro horribles. En particular, me desagradan enormemente Pans&Company y Viena. Por no hablar del McPato y cosas de esas. Que asco.

viernes, junio 01, 2007

De entre las ruinas (iii)


(viene de aquí)

En las ruinas, me gusta ver y tocar (si dejan) las inscripciones antiguas, parece mentira, casi 2000 años hace que alguien grabó DIVO NERVA en esta piedra y nosotros seguimos usando los mismas símbolos para escribir por ejemplo PISO EN VENTA, PATO DONALD, MARINA D'OR CIUDAD DE VACACIONES.

Entre estos pensamientos y las fotos a la Nemoptera sinuata andaba yo como flotando por entre las columnas.

El caso es que corrían por allí unos lagartos acojonantes, que digo corrían, saltaban de piedra en piedra como si fueran trapecistas. En vano traté de fotografiarles utilizando la técnica San Francisco. A ver si mi amigo Andrey, que si los cazó, sube una foto.

Y ya me había resignado a quedarme sin los lagartos cuando oi un ruido reptiliano, como de lagarto o serpiente pero algo más rocoso, venía de un campo un poco más alto que las ruinas en si. Subí pensando que sería un largato enorme pero no.. mejor todavía, era esta tortuga (!!)¿la veis entre las ruinas pero en otro plano?



La pobre se pegó un susto de muerte al verme, señal de que era salvaje. Me gustan muchísimo y en nuesto país apenas si quedan. No se si es una de las dos que teníamos aquí (Testudo hermanni o Testudo graeca) o tal vez otra especie.

Hace años, en Grecia de viaje con mi Santa (un beso si lees esto) ya tuve la suerte de verla en estado salvaje.



Tuve que esperar un buen rato a que sacara la cabeza de nuevo para poder hacerle esta foto. Esa misma tarde ya de regreso, vimos otro ejemplar. No deben ser escasas, que suerte sería poder ir por el campo y ver animales asi.

Y con la misma mano que había tocado al DIVO NERVA toqué el caparazón de la tortuga. Hasta luego amiga, que te vaya bien.

Fue una tarde memorable entre las ruinas, pero llegamos tarde y con la ropa sucia a la cena de gala. Que fue un poco aburrida a pesar de los esfuerzos de una srta que bailaba la danza del vientre con notable destreza.

miércoles, mayo 30, 2007

De entre las ruinas (II)

(pinchad las fotos para ampliarlas)

Andando entre las ruinas y las amapolas pude ver un animal extraordinario, un unicornio entre los invertebrados, un príncipe entre los insectos que yo nunca había visto antes.

Me avisó de su presencia uno de mis compañeros de viaje. Traté de fotografiarlo pero se escapó. Tiene un vuelo elegantísimo, lento pero decidido. Yo le perseguí saltando entre piedas y columnas, a la luz de los últimos rayos de sol.

Y fue a posarse en la trayectoria de una turista que amenazaba con pisarlo. Jadeando, llegué a su lado y señalé al animal. Se encogió de hombros y continuó andando, de modo que para que no me lo asustara tuve que gritar ¡NEMOPTERA BIPENNIS! y lanzarme cuerpo a tierra a fotografiarlo. La señora, estupefacta, corrió a reunirse con sus amigos y creo que pronunció la palabra lunatic. Son cosas que pasan.


Se trata de un neuróptero, pero no se con certeza si es la nemoptera bipennis o un animal parecido. Algunos de los insectos más interesantes y menos conocidos son neurópteros. Este orden ha producido criaturas aparentemente muy diferentes entre si: las crisópas, las moscas-escorpión, las hormigas-leon, los ascaláfidos, la espectacular nemoptera bipenis que hoy os presento y la mítica mantispa. Pero vistos de cerca todos tienen la misma cara de neuroptero.

En esta península nuestra, ya casi enteramente asfaltada, la nemoptera bipennis solamente puede encontrarse en algunas zonas. El amigo Oscar de Blas es un reputado especialista en su fotografía, merece la pena ver esta foto.

Me gustaría saber para que le sirven esas enormes alas posteriores que son preciosas pero a primera vista parecen un engorro. Observad como se curvan sobre si mismas para formar la pala final. Si existiera Dios (que no creo) y yo fuera al cielo (menos todavía), es una de las cosas que le preguntaría.

Pero la nemoptera bipennis no fue la ultima sorpresa de la tarde.. (continúa)

martes, mayo 29, 2007

De entre las ruinas (I)



Hitler y su arquitecto Speer pasaron muchas tardes decidiendo los detalles de las obras faraónicas que debía erigir el tercer Reich. Les preocupaba el aspecto que tendrían dos o tres mil años después, una vez reducidas a ruinas. Querían que fueran tan espléndidas como las de los templos griegos y romanos. Por ello evitaban en la medida de lo posible el uso de hormigón armado, ya se sabe que los hierros retorcidos hacen feo.

Estas cosas pensaba yo el otro día estando en Turquía (por motivos de trabajo). Una tarde, a última hora, nos escapamos a visitar unas ruinas romanas. La luz era espléndida y disfruté muchísimo, como un auténtico Frikosal. Para mi, visitar este tipo de cosas supone sobretodo una experiencia estética, de modo que no intento entender que es cada cosa, simplemente paseo asombrado, hago fotos y toco las inscripciones de las piedras. Esto es lo que me gusta hacer, ¿será cosa de mi ignorancia?.

La primavera estaba en su apogeo. Entre las columnas caídas corrían unos lagartos impresionantes, crecían las amapolas y copulaban los ortópteros. ¿Que hubieran pensado los amigos Hitles y Speer si me hubieran visto a mi tumbado en el suelo fotografíando bichos y florecitas entre las ruinas?

Continúa aquí.

martes, marzo 27, 2007

El caso del te con piñones



Incluso en Túnez la lluvia es fría y mojada en Diciembre. Entramos en un bar a resguardarnos y pedimos un te. No se si bar es la palabra adecuada. Era un lugar precioso y los clientes fumando en pipa de agua parecían salidos de las 1001 noches.

El te era delicioso, con piñones y acompañado de esos dulces árabes tan buenos (y que no habíamos pedido). Pedimos otro. El camarero nos lo sirvió con rapidez. Era enorme e impasible como un eunuco vigilando un haren. Trajo más dulces. Mal asunto.

Cuando fuimos a pagar nos dimos cuenta: era una estafa. El eunuco guardián nos cobró una barbaridad de dinero, por ese precio hubieramos podido cenar dos veces en un restaurante caro. Pregunté a los otros clientes los precios. Sonrieron y señalaron al camarero: Preguntadle a él.

Con el rabo entre las piernas, pagamos y salimos a la calle. Volvió a empezar a llover. Mientras andaba calle abajo, mojado, medité mucho acerca de la mísera condición de turista.

Un grupo de alemanes descendió de un autocar. Según iban subiendo calle arriba, yo señalaba el local de los piñones y les advertía de que se abstuvieran de entrar. Al llegar al final de la calle, antes de doblar la esquina, miré hacia la puerta del local. Alli estaba el eunuco-camarero, con cara de sorpresa, viendo pasar de largo a todos los alemanes que habían hablado conmigo. O eso me pareció a mi.

lunes, marzo 19, 2007

Oasis



Despues de mucho rato conduciendo entre extensiones desmedidas de arena, aparecieron unas montañas lejanas, y entre ellas, un palmeral exhuberante e incluso un arroyo de agua tibia con pozas, ranas y pequeños saltos de agua. En mitad del Sahara, aquel vergel era estrictamente inverosimil, como se supone que deben ser los oasis.

Este lugar era pequeño y precioso como una perla en la nieve. Ya estaba en avanzado estado de disneylandización cuando yo lo vi, de modo que a estas alturas debe ser una simple tienda de suvenirs.

miércoles, febrero 28, 2007

Goya, procesiones y procesionarias

Siempre que he visitado el Prado he salido fascinado por las pinturas negras de Goya. Una de las visitas, en el 96, fue por Semana Santa. De vuelta a la pensión donde pasábamos la noche en un pueblo al sur de Madrid, me encuentro con que se veía una procesión. Inmediatamente me recordó las pinturas negras de Goya, no por la temática sino por los colores oscuros, las luces y las sombras.

Desde la ventana saque unas diapos con mi 601. Hace un par de años las pasé por el escanner. Aclarando las sombras y jugando con el filtro de enfoque para resaltar los bordes, tienen un aspecto más pictórico (pero detestable desde el punto de vista de la decencia fotográfica).


Vayan por usted, Don Francisco de Goya y Lucientes, encerrado en su casa, hasta los cojones de todo, pintando solamente para usted toda o casi toda la mierda que tenía en la cabeza. Estoy convencido de que lo más fuerte lo hizo en papel y lo tiró después al fuego.

Por pura asociación de ideas, había pensado enseñaros otras procesionarias, concretamente las del pino (Thaumetopoeia pityocampa) que fotografié en Semana Santa del 2005, nueve años después. Mucho cuidado con estas orugas porque además de ser una plaga son venenosísimas.

Como todo el mundo sabe, estos bichos siguen a su líder aunque haga cosas absurdas. El sistema es fácil: funciona en base a que cada individuo mete la cabeza en el culo de su predecesor.

Fijaros en las uñas de las tres patas de la oruga trasera, y en estos pelos que son los que provocan la terrible urticaria.

Para hacer buenas procesiones de procesionarias, es necesario que todo el mundo siga la doctrina, en este caso la técnica cabeza-culo, y tenga fe ciega en el líder. El líder, al no tener la frente entorpecida por ningún culo, es infalible.

Herejía. Si algunas orugas empiezan a pensar más de la cuenta, se crea un serio problema. Y finalmente, el caos.

Esto es una reposición de un artículo que en 2005 me publicó la revista El Pollo Urbano

lunes, febrero 26, 2007

Bee 1997



Es del 1997, en algún lugar de Inglaterra. El original es una diapositiva fuji tirada con una Nikon 601 y un 70-210. Me pareció que en blanco y negro estaban mejor. Pero debo confesaros que con el blanco y negro me siento inseguro.