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El futuro de antes: Carl Sagan

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Cuando yo era un niño, el futuro era algo estupendo. Todo era un asco (por lo menos en mi caso), excepto el futuro.

No había YouTube, ni teléfonos, ni Netflix ni nada de nada .... pero siempre recordaré que una vez por semana daban un capítulo de Cosmos. Desde allí, el incomparable Carl Sagan nos explicaba la relatividad, el ADN y las cosas maravillosas que tenían que venir.

Sagan insistía en la necesidad de entendernos con todo el mundo, en particular con los rusos, y evitar un apocalípsis nuclear. Es posible que esto sorprenda a alguien, pero entonces el escenario de una guerra nuclear a gran escala era muy verosímil. Y Sagan explicaba la ecuación de Drake, de la que se podía deducir que si los extraterrestres existían, tenían que ser gente sabia y pacífica, puesto que de lo contrario se hubieran autodestruido antes de vernos. En "Encuentros en la tercera fase", los extraterrestres eran buenos (Saganianos, si me lo permiten), y también "ET" era como para tenerle…

Jabalíes

Me fui de noche a espiar a los jabalíes con unos prismáticos de visión nocturna. Desde un rincón del campo les pude ver salir de estampida, asustados por algún ruído. Después de haber estado escondido durante mucho rato, fue estupendo verles correr como salidos de una pintura rupestre. Me gustaría ser capaz de explicar bien el momento: el miedo que da oírles y no saber donde estan, atinar a apretar el botón de grabar video, explorar el campo rápidamente y finalmente verles corriendo y tratar -en vano- de mantener el pulso firme.

Ya liberado de la necesidad de generar imágenes de calidad, me quedo con la emoción del momento y subo este recuerdo.


Ñoqui en claroscuro

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Nuestro beagle Ñoqui hace poco que ha cumplido un año y medio. Después de habernos puesto literalmente al borde del colapso nervioso, ahora se ha tranquilizado un poco. Ya podemos sentarnos a ver la tele un rato sin necesidad de vigilarle para que no salte a la mesa a comerse los restos de la cena. Podemos sentarnos, pero no en el sofá, porque Ñoqui se lo comió hace ya cosa de un año. Cuando la gente dice que el perro se les ha comido el sofá, se refieren normalmente a un arañazo o dos en la tela, que dejan ver (impúdicamente) las tripas de los cojines, o tal vez a un desperfecto en la madera. No es nuestro caso: Ñoqui ha reducido literalmente a astillas el sofá y una mecedora, entre otras muchas cosas.  Cada tarde al llegar a casa había que invertir un buen rato en recoger los trozos del anorak de plumas (abrió el armario), de un libro apreciado o de una figura de madera que estaba en una estantería. Ñoqui movía las sillas para trepar y comerselo absolutamente todo, vomitarlo y volv…

Todavía cantan los cárabos

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Después de tantos años, me siguen gustando las sensaciones de la noche en el bosque. Ultimamente, con la excusa de pasear al perro solemos salir de la ciudad después de la puesta de sol. Los senderos que de día nos resultan casi aburridos de tan bien conocidos, recuperan su misterio con la falta de luz y con la niebla. Ñoqui, loco de alegría, quiere seguir los rastros frescos y debemos sujetarle bien para evitar problemas con los jabalíes.  No puede entender que nosotros no vamos de caza.

Ayer, la niebla era especialmente densa y se hacía realmente difícil seguir el camino a pesar de las linternas. Inesperadamente, en un recodo del camino, el cielo se abrió por un momento para dejar paso a una luna espléndida. Ahora casi nunca hago fotos "de verdad", con la cámara y un trípode, pero no pude evitar sacar el teléfono y de cualquier modo llevarme a casa el recuerdo de la noche. Me vinieron a la memoria las primeras fotos digitales, de hace ya 16 o 17 años y la mirada asombrada …

Kafka, oficinista

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Un dibujo que hizo Kafka cuando trabajaba en Seguros Generali. Si vais a Praga merece la pena pasar por el museo.

Gnosticismo

Desde que supe de su existencia, me fascinaron los gnósticos. Debería decir: desde que entendí (o creí entender) sus ideas.

Probablemente, el gnosticismo ha sido la herejía más perseguida y peor explicada. Pero explica el problema del mal en el mundo de una manera sorprendente. Su idea básica es muy simple: Dios no creó el mundo. Los Gnósticos, influidos por Pitágoras, Parménides y Platón, imaginaron una divinidad muy abstracta, totalmente perfecta pero sin ninguna clase de interés por la creación. De este Dios impersonal emanó otra divinidad, absolutamente menor. Y de esta, emanó una tercera, todavía menos perfecta y así sucesivamente. Yo imagino estas emanaciones como efectos involuntarios inevitablemente asociados a la presencia de algo, pero que no llegan a tener existencia plena. Como la estela de un barco en el agua o el eco que produce una montaña lejana.

La mitología de los Gnósticos es muy detallada (y algo tediosa) de modo que podemos omitir los nombres y las funciones de es…

Sobre la maldad de las plantas

Les parecerá exagerado, pero si lo piensan detenidamente, verán que las plantas son criaturas egoístas y perversas que no piensan más que en imponer su voluntad.

Cualquier enredadera, pongamos por caso una hiedra común, tiene por objetivo expandirse sin límite. Las he visto rodear a un árbol y apoderarse de sus miembros hasta asfixiarle, atravesar paredes de piedra y hacer temblar cimientos. Algunas coníferas no vacilan en dejar caer sustancias nocivas junto con sus hojas, para hacer la vida imposible a la hierba que de otro modo crecería a sus pies. Si no somos conscientes de nada de esto -mientras que si apreciamos la maldad humana- es por la lentitud de los movimientos vegetales. De lo contrario, huiríamos al ver a una parra recién nacida.

¿A qué se debe esta ambición ilimitada? ¿ No podría la zarza convivir con la menta y con la ortiga, en lugar de sepultarlas bajo sus ramas ?. Sin duda, si se conformasen con menos, habría sol para todas.

De vez en cuando, alguna hiedra mutante es…

Dos ensaladas

Doctores tiene la Iglesia y ya hay centros de investigación dedicados exclusivamente al Gin Tonic, de modo que ¿quién soy yo para hablar de cocina?. Sin embargo me arriesgaré a proponerles dos ensaladas.

1-La ensalada fogaril.

De mi infancia recuerdo la escarola como una planta obligatoria, amarga e ingrata. Sin embargo, hoy en día en el supermercado hay bolsas de deliciosa escarola tierna, ya limpia y cortada. O tal vez la escarola siempre ha tenido el mismo sabor. Pero seguro que ustedes también lo han notado: con la edad y las miserias, nos vamos haciendo más tolerantes a lo amargo, y ya hace años que me tomo el café sin azucar. Pero vamos al tema. Se mezcla la escarola con unas nueces cortadas, y trocitos de pan tostado, a poder ser que sea un pan bueno y consistente. Se sirve con un poco de aceite, sal, vinagre y unas gotas de agua que humedecerá los trocitos de pan. Pueden prepararla en menos de un minuto, que es el tiempo decente para hacer una ensalada. Hay que comerla de inm…

El rio durandiano

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Será que se acerca el otoño, me apetece sentarme de nuevo a escribir alguna cosa. El mundo ya es demasiado complicado (lo digo sin ironía), al menos para mi lo es, y por fuerza deberá ser algo de poca importancia. Como que este verano he vuelto a bañarme en el rio. Es un rio pequeño, que apenas viene en los mapas, pero nos ha regalado muy buenas mañanas. La gente suele bañarse cerca de la carretera, pero andando poco más de media hora se llega a un salto de agua entre dos meandros donde se puede estar mucho más tranquilo. Hemos estado visitando ese lugar durandiano durante años y solamente hemos coincidido con dos personas. Que placer explorar los rincones buscando cangrejos, aunque sean invasores, observar las libélulas y nadar en las pozas.

Es importante entrar en el agua haciendo el mínimo ruido posible. Hay que adoptar una forma digamos hidrodinámica y deslizarse con la mayor dignidad de que uno sea capaz, evitando salpicar y molestar a las Náyades que pudiera haber. Ahora mismo …

Ñoqui

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Desde hace ya unos meses, lo primero que oigo cada mañana son los pasos de nuestro perro Ñoqui que se acerca por el pasillo puntualmente a las 7:00, rodea la cama y pone las patas sobre la colcha pidiendo un poco de amor.  Y lo último, antes de acostarme, es su respiración profunda de animal dormido sobre el sofá.

No es un perro ejemplar. A sus seis meses y medio ya tiene un historial delictivo de cierta consideración: destrozo de un repetidor de wifi, ataque a dos quesos manchegos secos y rotura de un anorak de plumón, entre otros. Y lo peor: ingestión de diversos calcetines de algodón y medias de señora que terminaron con ingreso en hospital veterinario. Todavía conservo la foto de la bandeja repleta de ropa que surgió de su estómago perruno.

Pero Ñoqui no es exactamente un perro, es un sabueso. Un Beagle, para ser más precisos. Su genética le predispone a correr detrás de un zorro en los bosques de la Gran Bretaña, acompañado de una ruidosa jauría y precediendo al Principe Charles…

Salón Eastwood y el orangután

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Ayer estuve cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Por la tarde, con unos amigos, conducíamos sin un propósito bien definido dejando pasar las horas antes de ir al aeropuerto de Jerez.  A la hora de la siesta, cruzando un pueblo, el aire abrasador de Julio parecía que exigiera un lento café con hielo. Y paramos en un bar fresco y espacioso, que me recordó los grandes cafés de pueblo de hace casi medio siglo.

Si ustedes también llegan a ese lugar, entrando a la derecha verán un salón decorado con fotos y pinturas de Clint Eastwood. Allí está Clint con un armadillo en las manos, Clint cabalgando por un paisaje nevado, Clint con unas admiradoras en minifalda. Pero sobretodo, allí está una foto de Clint conduciendo su Harley Davidson, mientras un orangután le abraza desde la espalda. Es una foto extraordinaria, pero no por la expresión de Clint, si no por la del mono, que sonríe con los ojos cerrados, beatíficamente, enamorado y totalmente abandonado a la paz, la seguridad y el amor…

Una historia sentimental de las calculadoras: HP-35

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Hace años, muchos años, el objetivo fundacional de algunas empresas no era ganar la máxima cantidad de dinero posible con la mínima inversión, incluso a costa de engañar a los clientes. Naturalmente, se trataba de empresas rentables, y que debían seguir siéndolo. Pero había algo más: un orgullo por la calidad y el trabajo bien hecho.

Cuenta la leyenda que Bill Hewlett, uno de los fundadores de Hewlett-Packard, se planteó en 1970 la posibilidad de construir un aparato de bolsillo capaz de calcular funciones trigonométricas y logaritmos. Es decir, una calculadora científica. Entonces no existía nada parecido, la única alternativa eran aparatos enormes y carísimos como el HP-9100. Incluso los astronautas que por aquel entonces seguían viajando a la luna debían usar las engorrosas reglas de cálculo para realizar operaciones vitales. No obstante, los estudios iniciales de mercado mostraron que no habría demanda para el nuevo producto. Hewlett, indiferente a los malos augurios, dio máxima …