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Mostrando entradas de junio, 2012

Un hotel perdido en el oasis

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Hay quien dice que hace muchos años en algún lugar de este oasis hubo un fabuloso hotel junto a las ruínas de una antigua kasbah. Lo regentaba una enigmática hotelera y no estaba anunciado ni admitía reservas de ninguna clase, pero los visitantes eran recibidos con bujías encendidas, jarrones con flores y bandejas repletas de frutas y de dulces. En cambio, otros cuentan que el hotel fue barrido por una tormenta de arena o tal vez por la crisis.


Con el entusiasmo enfermizo de los buscadores de oro, durante horas recorrimos el oasis preguntando a los más ancianos si conocían la leyenda del hotel maravilloso o el nombre de la hotelera. Como en un sueño, entre la luz enferma de arena del Sahara, recorrimos interminables huertos, senderos y pistas polvorientas. Perdidos, desesperados y con el coche encallado, ya al anochecer finalmente encontramos la kasbah en ruínas e incluso pudimos hablar a través de la distancia con su propietaria.




A mi edad ya he aprendido con cierto dolor que los ob…

Te Ngo'e i Ahu Tongariki, a la luz de las estrellas

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La luz artificial a veces es útil para los primeros planos, pero siempre es interesante hacer por lo menos una toma a la luz de las estrellas. En este caso, yo prefiero esta versión, y de hecho es la que tengo para imprimir en una serie numerada. Aquí están los detalles.

Te Ngo'e i Ahu Tongariki

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Te Ngo'e i Ahu Tongariki, La Vía Láctea en Ahu Tongariki, aunque mi tracucción a la lengua Rapa Nui posiblemente sea errónea.

Felices los antropólogos que aprenden lenguas remotas sin menospreciarlas, felices los naturalistas que se admiran del aguijón de un mosquito, los astrónomos que estudian asteroides diminutos por el simple placer de verlos girar... y todos los que inventan nuevas formas de decir lo que tantas veces se ha dicho.

Esta foto que tomé en Julio del 2009, hoy es el APOD de la NASA.

He-hamu te raá

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El padre Sebastián Englert fue destinado a Rapa Nui en 1935. Fue el primer occidental que aprendió la lengua Rapa Nui. Me lo imagino como un hombre inteligente, destinado a un lugar remoto, que a fuerza de necesidad y sentido común supo ejercer de antropólogo y arqueólogo. Recopiló las leyendas de la isla, una gramática y un diccionario. Toda esta sabiduría se puede encontrar en el precioso libro 'La tierra de Hotu Matu'a', que yo tuve la suerte de poder comprar en una reedición facsimil en Santiago de Chile.

He-hamu te raá significa 'nacer los primeros albores', la hora extremadamente azul en la que todavía algunas estrellas subsisten. Aquí, Júpiter y Mahina (la Luna) sobre un Moai.

Adiós a Anakena

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Dice la leyenda -y en eso todas las fuentes coinciden- que no fue el rey Hotu Matu'a quien primero puso el pie en la isla, sino un grupo de enviados que se adelantaron para encontrar un lugar digno para su desembarco. Aunque algunos afirman que los enviados viajaron en un sueño, parece más posible que todos ellos hubieran partido desde algún lugar remoto, miles de kilómetros más a poniente, con sus dobles piraguas Polinesias de aspecto precario.

Cuando estallaba la guerra en alguna isla de la Polinesia, los perdedores no eran enteramente masacrados y devorados, sino que a algunos de ellos se les invitaba a hacerse a la mar, al muy incierto Pacífico, en busca de otra isla donde vivir. Hombres y mujeres tomaban el agua y los víveres que podían transportar en sus piraguas, semillas de sus plantas más útiles y parejas de sus animales más productivos. Elegían un rumbo y se hacían a la mar, como si fueran espermatozoides portadores de la esencia de su mundo-isla. De este modo, se elim…

El descrédito y la culpa

Después de años de esfuerzo, de tener que soportar una y otra vez la misma broma sobre los toros y la siesta, parecía que poco a poco empezaban a darse cuenta de que en realidad trabajábamos tanto o más que ellos. Que podíamos resolver incluso más cosas que ellos. A veces improvisando -lo admito- pero con menos medios, muchos menos, y a costa de más esfuerzo, les estábamos alcanzando. Y partíamos de un largo retraso. Recuerdo un congreso en el que cité el trabajo de un investigador francés. Resultó que estaba en la sala. Indignado, dijo que aquello no podía ser. Por la noche, con las ecuaciones en la mano, aceptó escucharme y se llevó una copia de nuestro artículo. A la mañana siguiente me felicitó. Y una reunión, en Alemania, en la que un proyecto estaba bloqueado. Con un rotulador improvisé una solución en la pizarra. Recuerdo un cabreo considerable de los anfitriones, y una leve sonrisa en la cara de la Scientific Officer de Bruselas... que resultó ser vasca.  También recuerdo, en …

Paisajes grandes, paisajes pequeños

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¿ Escenas de grandes espacios abiertos o rincones pequeños de una montaña con solo uno o dos árboles que esperan pacientemente el amanecer ?

La vida interior de 8 Bellona

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8 Bellona es un asteroide. Un pedrusco, algo así como una patata metálica que orbita alrededor del sol, supongo que más allá de Marte. ¿Como es? ¿Qué forma tiene? ¿Es, tal vez, como una de esas patatas canarias, pequeña y redondeada? ¿O como una patata alargada, casi con forma de pepino? Nadie lo sabe. No tenemos ni idea. Podría ser, incluso, como una tetera de porcelana, tal y como dijo Bertrand Russell en su famosa frase.

¡Como es posible! ¿No podemos verlo en un telescopio? En absoluto. En una fotografía hecha a través de un telescopio, 8 Bellona es simplemente un pixel. Bien, en un mundo ideal, sería un solo pixel. La luz de 8 Bellona, al cruzar la atmósfera se dispersa levemente. Y la óptica del telescopio nunca es absolutamente perfecta. De modo que en cada fotografía, Bellona debe ocupar algunos pixels. Digamos que la energía que nos llega de él se ha dispersado. Pero en lo esencial, solamente tenemos un  triste y miserable pixel. No podemos saber nada.

¿No se podría ampliar m…