viernes, octubre 29, 2010

La fe

He podido saber (y esto es cierto, y me hizo pensar, aunque no se si yo sabré contarlo bien) de un cura de pueblo que ya debe pasar de los ochenta y que lleva más de 30 años predicando él solo por una comarca entera. Antes cada pueblo tenía su cura, pero desde que Dios no manda vocaciones como antes, las zonas rurales andan muy desatendidas. Y él solo se tiene que patear un buen montón de pueblos y decir muchas misas cada día. Al principio iba andando por unos caminos terribles, que ahora ya no frecuentan ni los cazadores ni los senderistas, y en un día podía recorrer más de 20 o 30 kilómetros. Después, en coche, con nieve o hielo, yo le he visto conducir muchas horas arriba y abajo, decir misa en una iglesia con solo dos fieles en un pueblo, y después marcharse para ir al siguiente donde solamente viven tres ... y así hasta diez o doce veces en un día.

No solamente esto, si no que además le he visto descargarse un buen montón de sacos de cemento y construir él mismo, con más fe que arte, una acera para proteger de la humedad una iglesia románica que tiene diez siglos. Es cierto que como todo el mundo tiene sus defectos, y algunos yo los se, pero ahora mismo no voy a contarlos.

El caso es que el otro día un conocido me contó que había conversado largamente con el viejo cura. Después de mucho hablar sobre lo humano y lo divino, en un momento le dio por sincerarse:

-Y si allí arriba no hay nada ¿yo aquí qué estoy haciendo con tanta misa?

Pero al cabo de un rato ya estaba otra vez en su furgoneta, conduciendo para ir de nuevo a predicar importancia de la castidad en un lejano pueblo donde solamente viven dos hermanos, o tal vez para ir a ver si encuentra piedras para terminar alguna acera. Para mi, la confesión de su duda le hace ganar muchos puntos. Me parece que la fe debe consistir en seguir creyendo cosas que uno en el fondo sabe que tal como nos las han contado, no pueden ser ciertas.

Hace poco me enteré de que ya no le han renovado más el carnet de conducir, y se acabaron las misas. A ver lo que nos va a durar. Dicen, y podría ser, que ya ha hecho un milagro y que cuando muera los de Roma lo van a hacer Santo. Entretanto (digo yo), podrían mandarle un asistente joven.

Tengo un libro donde un Obispo explica que los Santos solamente pueden reconocerse como tales después de muertos, puesto que de lo contrario dejarían de serlo.

11 comentarios:

Martin Gallego dijo...

No se porqué a los religiosos se les presupone una calidad humana muy elevada o una moralidad íntegra, en realidad son personas normales que dedican su vida a la propagación y mantenimento de su fé. De hecho, cuando encontramos uno que reúne todas esas condiciones (como el que VD. señor Frikosal nos presenta), nos sorprendemos. ¿Dura para siempre la fé? Creo que es mucho mas fuerte el compromiso de servicio a los demás y eso es lo que le debe dar fuerzas a ese buen hombre, incluso a pesar de sus dudas vocacionales.
Me gustaría conocerle.

frikosal dijo...

Bueno, ya le digo que tiene sus defectos. No crea que es una persona fácil o accesible, hace años que le conozco pero apenas he podido hablar dos o tres veces con él. Eso si, tiene cosas notables y sería un buen personaje en una novela.

Tu lo que estás pensando es en ir a retratarle, que te conozco :)

Joselu dijo...

Supongo que has leído San Manuel Bueno mártir, de Unamuno. El autor fue excomulgado por este libro que recreaba a un sacerdote que no creía pero seguía simulando la fe ante sus feligreses para no llevarles la angustia y el desconsuelo de pensar que no hay nada. Hoy, sin embargo, esto ya no sería así. Pienso que la inmensa mayoría de la gente ha interiorizado que no hay efectivamente nada, que cuando mueres se te comen los gusanos y ya está y no supone una angustia existencial como experimentaban los existencialistas y Unamuno. Hoy, el que más y el que menos, sabe que la vida se acaba y que hay que aprovecharla como sea. Cuando se creía en una vida más allá de la muerte, había cosas que uno no podía realizar en vida y tenía que sacrificarse por una existencia ulterior dichosa en que todo sería plenitud. Pienso que el curita que retratas, tiene todavía más mérito. San Manuel Bueno tenía una feligresía creyente, y que se emocionaba con sus palabras el día de viernes santo, pero este cura no la tiene. ¿Qué le mueve? ¿Por qué? Interesante cuestión que me lleva a pensar que los ateos también pueden ser sinvergüenzas y los creyentes, decentes. También puede ser al revés, claro.

frikosal dijo...

Joselu, pues no he leído ese libro y seguramente de haberlo hecho eso hubiera condicionado todo mi pensamiento respecto a este cura. Es más, debo confesar que no he leído nada de Unamuno. ¡Lo siento! Por lo general me suelen faltar lecturas, y tiendo más a imaginar que a basarme en lo leído, eso me lleva a numerosos errores de bulto.

Si que tiene algunos feligreses, pocos, pero le quedan. Yo creo que es eso lo que le mueve, como a San Manuel Bueno. Tampoco se si ha perdido toda la fe. Hay indicios: se recuperó de una enfermedad y dijo que había sido "gracias a la ciencia", y después esa confesión. Antes de saber eso, yo le veía simplemente como un viejo cura rural de extrema derecha, pero ese esfuerzo por arreglar construcciones que no son suyas y estas dudas me lo hacen aparecer como un ser humano interesante, con sus defectos.

Es famosa una anécdota suya. En una comida que se organizó en un pueblo, cuando ya estaba el cordero asado empezó a llover. Alguien se atrevió a sugerir comer en la gran iglesia románica del siglo XX y él dijo "La Iglesia siempre ha acogido a los necesitados", de modo que abrió las puertas del templo para que se metieran las mesas y se pudiera comer dentro. Por casualidad, o no fue casualidad ya que ese no es un pueblo normal, una de las asistentes era una cantante de ópera notable, que a media comida salió al "escenario" y cantó un sobrecogedor Ave María mientras la gente comía a la romana. Yo no estuve pero debió ser una escena digna de Buñuel. Muchos años después todo el mundo sigue recordandolo en ese valle.

unsui dijo...

La verdad, es que la Iglesia se empeña en que creamos unas cosas... que en el fondo ni la jeraquía debe creer, lo que pasa, es que después de tantos años, (y tanta barbacoa de herejes)a ver quien dice que no está tan claro que fueran ciertas.
Posiblemente este cura,ya con años haya tenido tiempo de pensar y comprender que la fe tiene pocos cimientos, pero quién desilusiona a sus feligreses a estas alturas.

MartinAngelair dijo...

Tener fe,...y llegar a sentirla,...


...no deja de ser un castigo divino.




Y lo digo en serio.






Besos y que sea un buen día.






(en cualquier caso, te noto algo preocupado,...:)

liuva dijo...

“Y él solo se tiene que patear un buen montón de pueblos y decir muchas misas cada día”.

Yo conocí a un cura que pergeñaba por Castilla, que de tanto decir muchas misas cada día en un montón de pueblos y beber la sangre de Cristo en cada una de ellas, acabó alcohólico perdido y con un montón de multas (sin pagar) que le puso la Guardia Civil al hacerle soplar casi todos los domingos y fiestas de guardar. Vamos, que acabó hecho un cristo. Murió de cirrosis.

nomesploraria dijo...

Ay de los que jamás dudan, de los que se creen poseedores de verdades absolutas. Ay de los que se creen infalibles.

Martin Gallego dijo...

Dr. Frikosal, soy transparente para VD.

igniszz dijo...

Eso si que es fe, o huir hacia a delante, que es otra forma de verlo.

Guerrillera dijo...

Para mi pobre entender la fe es:

tener el convencimiento que una cosa o hecho es verdad, sin necesidad de comprobarlo experimentalmente. Esta asociado a la voluntad de creer y en la confianza.

Los santos segun dicen son hombres o mujeres distinguidos en las diferentes religiones que por sus atribuidas relaciones especiales con las divinidades.

La verdad es que necesitan hacer santos para tener ejemplos de gente plebeya que tiene en su otra vida un trato especial de divinidad,... es decir, una tonteria!!! Los verdaderos santos somos los que estamos aqui dia a dia con nuestras inquietudes y problemas diarios!!!