lunes, junio 06, 2011

You don't feel you could love me but I feel you could

Este es un animal muy curioso, un pariente de las cigarras que tiene cara de radiador, y que no canta como se supone que debería, si no que salta como una pulga. Por sus colores, probablemente sea venenoso, o por lo menos, tendrá mal sabor. Y de tan diminuto como es, cada gota de agua ya es como un mundo entero para él.

Y ahora yo les pregunto: En esta mañana lluviosa de primavera ¿podrán ustedes tumbarse ante este hermano como para mantener una conversación de tu a tu? Calados hasta los huesos sobre la hierba fresca ¿podrán pensar por unos momentos en lo que significa medir siete milímetros? No les pido la mirada soberbia de un príncipe malcriado, condescendiente, si no la mirada amable que San Francisco tuvo para las tórtolas o para el lobo.

Si se sienten dispuestos, observen (pinchen la foto pra ampilarla) que tiene un casi microscópico apéndice rojo en el extremo de su abdómen, que uno intuye que servirá para la procreación, pero no sabe si es el ovopositor o el apéndice copulador. Sea lo que sea, fíjense por un momento en la gotita de ¿agua? que lo adorna.

El mundo es maravilloso, pero muy triste.

Escuchen lo que dice Paul Simon: You don't feel you could love me but I feel you could.

14 comentarios:

@ngel dijo...

Es curioso!! Estuve mucho rato intentando captar como un insecto como este, expulsaba gotitas de agua cada cierto intervalo de tiempo, no se bien si como una forma de defensa porque las expulsaba con cierta velocidad.
A ver si me entero de esa conducta y te cuento.
La fotografía muy buena.
Saludos.

Antonio Martínez Rúa. dijo...

Una espumadora... supongo que habrá visto también los "nidos" de este curioso personaje...
"El mundo es maravilloso, pero muy triste..."
Pero esa tristeza lúcida no puede nada contra la contemplación de una espumadora entre el rocío, o la risa de un niño...

Angeles dijo...

El mundo es muy triste...pero maravilloso.

Inuit dijo...

Buenos días Frikosal.
Me gustó muchísimo su foto de las personas que aguantaban la bandera, preciosa.
El mundo, en cuanto al planeta, es maravilloso porque es vida al servicio de la VIDA, en todas sus manifestaciones.
El mundo mundial, el humano, es en muchusimos de sus actos DOLOR y lo que se prolonga, el Sufrimiento.
Un Inuit.

Alberto Gil Chamorro dijo...

Nos hemos complicado tanto la vida como especie que ahora cualquier forma de vida basada en las poquísimas cosas realmente importantes nos parece desdichada y simple. Pero ¿somos felices? Yo creo que no, o por lo menos, no más que la Espumadera. Esto no significa que tengamos que volver a las cavernas, pero vender un riñón para conseguir un teléfono y un portátil me horroriza.

Alberto Gil Chamorro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ars Natura dijo...

Mirada soberbia de un príncipe malcriado? No se referirá a este:

http://www.youtube.com/watch?v=eUOrwSCA9kQ&feature=aso

No tiene desperdicio el video.

frikosal dijo...

Ars, ponga usted los enlaces en html para que la información fluya más suavemente. Así.

Liuva dijo...

Es cierto que la mirada de San Francisco para las tórtolas era muy dulce y amable, y para los lobos también, incluso para los coyotes (si los hubiera).

Pero qué quiere que le diga, para mí San Francisco no era un santo de primera. No sabía levitar. Y un santo que se precie tiene que saber levitar.

Cuando leí “Mr. Vértigo” de Paul Auster, que trata de la historia de Walt, el niño al que el Maestro Yehudi enseñó a levitar, me quedé totalmente enganchada al tema de las levitaciones. Mientras me duró el libro soñé varias veces que levitaba y volaba. Leí mucho sobre levitaciones y me enteré de muchas cosas.

Por ejemplo, Santa Teresa (santa donde las haya) levitaba sobre los pucheros. Según los diarios de Santa Teresa levitar en la cocina no le gustaba nada, pues venía de la iglesia muerta de hambre y cuando se disponía a hacerse la sopa le entraba la cosa levitatoria y no había manera de prepararse nada. Siempre intentó ocultar sus levitaciones (más que nada por el hambre que pasaba).

Se calcula que más de 200 santos han levitado, todos hace unos cuantos siglos, ahora nada. Su San Llibori, perdone que le diga, era una birria de santo ya que ni levitaba ni nada, y eso que tenía más tecnología que los otros.

Pero no cabe duda que nadie ha levitado como San José de Cupertino. Era de Asís, como San Francisco, pero mucho más santo que él. Sus levitaciones lo mantenían contra el techo durante largos minutos. Y a veces hacía pequeños vuelos que le obligaban a asirse a los muebles para intentar evitarlos. Gran Santo, no cabe duda.

El mundo es maravilloso y la vida es bella si levitas sobre una paella.

frikosal dijo...

Un lujo sus comentarios apreciada señora Liuva. Yo, personalmente, el fallo que le encuentro a San Francisco es haber creído en Dios. Y por otra parte, tenga usted presente que "la levitación no es la solución".

MartinAngelair dijo...

Es una imagen muy bonita,...


...el agua parece que se adapta y vive para cualquier medida.




(También 'he escuchado',... :)




Besos.
B.N.C.M.

Joselu dijo...

¡Cómo voy a volver a leer literatura si me quedo prendado de posts como éste! Tendría que bajar a mi habitación y leer a Saramago, pero prefiero estar aquí oyendo jazz y leyéndote. Has conseguido hacer poética la imagen de este minúsculo personaje. No es fácil.

Ars Natura dijo...

Puse el enlace mediante copia y pega por pura comodidad. Cada vez que quiero poner un enlace en html tengo que buscar en la web la manera de hacerlo. Como en este caso de esta fantástica fotografía, que aunque no tiene que ver con la entrada seguro que le gustará.

Aqui se lo dejo.

Josep Fábrega Agea dijo...

El mundo no es triste sino a ratos.