lunes, mayo 21, 2007

26 horas esperando al pájaro inverosímil (iv-fin)

(viene de aquí, pinchad las fotos para ampliarlas)





8-Admirar a los necrófagos y temer a la muerte

Es la tercera y última sesión. ¿Podré ver al quebrantahuesos posado?

Llevo los pesados bidones llenos de carroña hasta el punto indicado. La comida para los buitres debe ponerse lejos de la del quebrantahuesos, según me dice el guarda, para evitar que compitan por el mismo alimento. El buitre es más agresivo y expulsaria al quebranta.

Vuelco el primer bidón en el suelo y caen incontables patitas de cordero. Son las extremidades de corderitos jóvenes, casi niños, que hemos matado para comernos sus costillas. El primer día ya olían mal, esta mañana apestan y por la noche cuando las recoja, todavía será peor. Pero hay más, cae algo que no esperaba. Es un líquido amarillento, un lixiviado putrefacto que segregan los despojos al corromperse. Huele a orina de enfermo y a muerte.

Este olor ha traspasado los guantes de goma, que estaban mojados por dentro después de la lluvia de ayer, y lo voy a tener en los dedos todo el día. No se si volveré a comer carne de cordero en una temporada.

No estamos preparados para admitir la muerte, ni siquiera la de los animales. Me comenta el guarda que es vegetariano y le entiendo (pero al bajar, por la noche en el hotel me esperará mi amigo JAB y nos comeremos unos trozos de lomo a la plancha. Estamos hechos de la misma sustancia que los buitres).

9-Ultimo día en el hide

Entro en el hide. Pasan tal vez seis horas sin apenas actividad. De pronto entra un buitre. Mira decidido la carroña y se abalanza sobre ella. Mete la cabeza en el abdomen de un cadaver y engulle grandes trozos de carne. De un tirón rompe el cuerpo que el guarda había atado a una estaca días antes, para evitar que cayera por el precipicio. Al cabo de unos segundos baja otro y luego otro y otro más hasta que pierdo la cuenta. Al ver las fotos me doy cuenta de que solamente son cuatro o cinco, parecían cien.

Los buitres volando son criaturas esquivas que parecen pacíficas, pero cuando comen su verdadera naturaleza queda al descubierto. Miran fíjamente, saltan, se intimidan unos a otros con las alas abiertas, estiran el cuello, avanzan, comen y retroceden. Es difícil describir la escena, que está entre un baile y un combate. Sabía que era impresionante pero todas las narraciones se quedan cortas.






10-El pájaro marcado

Pasan varios, incluso muchos quebrantahuesos. Decido no fotografiarles para ver si se posan. Apunto el objetivo hacia el suelo para que el reflejo no les asuste. Con el fondo nevado y la luz buena, es un esfuezo sobrehumano no fotografiarles. Esperemos que sirva para algo. Tan solo uno de ellos me llama mucho la atención y le fotografío. Al ver las imagenes en la pantalla lo entiendo: está marcado. Quedan tan pocos indivíduos que (imagino) los guardas los conocen casi personalmente.



11-El milano negro y el rebeco

Se oye un grito, es un milano negro (pero en aquel momento a mi me parece un ratonero). Entra a comer despojos, pero no está tranquilo. Los animales saben que hay algo raro en este lugar y se sienten intimidados. Un cuervo le disputa la comida. El milano le expulsa pero poco después decide que no merece la pena pelear para comer en un lugar tan peligroso. Se marcha.





Yo también debo marcharme. Apenas hay luz y ya han pasado más de 12 horas. Es mi última sesión y definitivamente el quebrantahuesos no ha entrado a comer. Me siento decepcionado.

Pero sucede algo inesperado. De pronto se oye un ruido. ¿Será un zorro? El corazón se me acelera, se oyen más pasos. Es una especie de cabra, me viene a la cabeza la palabra "isard", rebeco, pero no estoy seguro de que lo sea. Mira hacia mi pero no se asusta, no ve nada raro. Mira al otro lado, y sigue su camino. Apenas ha estado unos segundos en mi campo de visión. Como estoy tirando en prioridad a la velocidad e ISO automático, las primeras fotos han sido a 1600. Después, he bajado la velocidad y he podido tirar con menos sensibilidad.



Me confirman que es un isard, rebeco, sarrio. Un regalo inesperado. Hubiera dedicado gustosamente una semana de mi tiempo libre para hacer una foto como esta, pero como se me ha presentado por casualidad, no me siento especialmente contento. No solamente se trata de hacer fotos, hay que sentir que realmente nos merecemos haberlas hecho.

12-Las secuelas

Ya en casa, durante varias noches soñé que estaba en un lugar extraño y era visitado por animales prodigiosos: águilas reales, buitres, incluso quebrantahuesos. Me sentía permanentemente en estado de alerta, atento al cielo, pendiente de los ruidosos aleteos, espiando el horizonte, haciendo cábalas acerca de las luces y las sombras, ajustando la exposición. Fantástico.



He dejado esta foto colgada en el comedor.

11 comentarios:

fotojalfaro dijo...

Sin duda valió la pena la espera. Impresionantes fotos compañero. Saludos!

juananguerrero dijo...

Qué barbaridad.

treehugger dijo...

Mi corazon palpita. En mi nariz penetra el olor de la carne putrefacta. Mis ojos buscan al quebratahuesos y siento la claustrofobia del hide. Todo ello sin salir de casa.

Que bien nos lo has contado y que triste que ya se haya acabado.

-th

LE MOSQUITO dijo...

Se lo podrás contar a tus hijos, y tus hijos a los suyos mientras admiran un atardecer tomando limonada en el club de campo, de golf.
Fantástico, de verdad.
Gracias por compartirlo.

Marmorlu dijo...

Buen trabajo, pajarero !
Y muy interesantes tus "batallitas"... je, je.
Lo del marcado me parece penoso, como lo de ponerle un collar al oso para tenerle controlado en todo momento... en que está quedando la naturaleza "salvaje" ???

Albertus dijo...

Mara dels deus dels cels!

Jordi D. dijo...

Tras llegar al final de la serie me consuela saber que todo debe terminarse para que sea posible volver a repetirlo.

Myrtus dijo...

Jope, qué pasada de reportaje, un aplauso, plas, plas, plas :D

Por cierto, las cosas más inesperadas nos deben llenar de alegría, como el poder fotografiar ese hermoso rebeco sin esperarlo y nosotr@s, que no tenemos el gusto de verlo, poder admirarlo a través de tu blog ;)

Salut, Myrtus

Joan González dijo...

valió la espera, buenas tomas

salut

joan

.saulo. dijo...

Una vez más, magníficas fotos. Una vez más, increíbles vivencias. Y una vez más, qué envidia por todo ello.

pablito dijo...

Por Diox, qué cacho fotos!

Miles de buitres callados van extendiendo sus alas...