domingo, noviembre 06, 2011

Billy Wilder, la existencia de Dios y el misterio del mal

Ya lo dijo Trueba, cuando le dieron el Oscar: "Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que, gracias Mr. Wilder.". Efectivamente, el director, o el guionista, o el escritor, son algo muy parecido a Dios dentro de los universos que han creado. Modestos universos, si ustedes quieren, pero universos al fin y al cabo.

Yo apenas recuerdo la película, la vi hace tiempo y tal vez mi recuerdo borroso sea algo parecido a un sueño. Se lo contaré: Dos músicos de mala muerte, con la excusa de escapar de una banda de mafiosos, se camuflan en un banda femenina de jazz y se van a tocar a una isla que imaginar como paradisíaca. Ridículamente travestidos, la intimidad desenfadada con las chicas les resulta embriagadora. Tal vez ellos nunca habían tenido ese grado de comunicación con ninguna mujer.  La cantante, Marilyn Monroe, interpreta I wanna be loved by you, de forma maravillosa (y yo ya debo ser viejo, por que ahora mismo no la recuerdo como una mujer arrebatadora, si no como a un pobre pajarito que en algún momento se cayó del nido y que tal vez, con muchos cuidados, podría volver a volar en lugar de ser devorado por un gato como finalmente ocurrió).

Sucede lo previsible: uno de los dos músicos (Tony Curtis) recupera parcialmente su identidad masculina y la refuerza con el impresionante símbolo fálico de un yate, propiedad de un millonario, un personaje oportunamente difuso que solamente existe gracias al dinero que tiene. Además, hay algo imprevisto, un contrapunto genial: el millonario se enamora del otro músico, Jack Lemmon, que sigue siendo femenino. Para cerrar el ciclo, Dios-Wilder dispone que al final justamente los mafiosos tengan que pasar por allí. En la gloriosa escena final, Marylin y el músico viril se besan en el asiento trasero de una lancha, que el millonario está conduciendo hacia el yate que va a conducirles a esa felicidad definitiva.

La situación es compleja, parece que nos acercamos al jaque mate. Para ellos, el problema no puede tener solución. Hoy en día tal vez hubieran podido salir ambos del armario, caso de haber estado allí. Pero no en 1959. Jack Lemmon se enroca, trata de disuadir al millonario exponiendo una serie de defectos: fuma, lleva tatuajes, tiene malas digestiones, es peluda ... Nada de eso le importa al millonario. Finalmente llega la frase divina:

-¡Soy un hombre, estúpido!
-Nadie es perfecto.

De esta forma genial, inesperada, se resuelve el problema. Si Wilder fue capaz de hacer a los cuatro felices, siendo un simple ser humano, ¿como es que Dios no es capaz de arreglar ni siquiera asuntos relativamente sencillos como el problema de la deuda en Grecia?.

Entramos de lleno en la Teología. Este es el "llamado misterio del mal", uno de los principales problemas de la teología cristiana: un Dios omnipotente, omnipresente e infinitamente bueno, en la práctica tiene el mundo hecho un asco y a la gente sufriendo como cabrones. Sin ir más lejos, el otro día en la sauna un señor prácticamente me contó que quería suicidarse, después de solo cinco minutos de conversación. El misterio del mal ha hecho correr ríos de tinta, y grandes sabios han dedicado libros enteros al tema. Yo les diré mi humilde opinión: o Dios no existe, o no tiene sentido del humor. Que es lo mínimo que se le podría pedir.



Observen, que Marylin y Tony Curtis ya no se ven en el asiento trasero. Sean ustedes felices, o inténtenlo. Nadie es perfecto.  Por cierto, la chica de la cinta de al lado tiene un amigo.

15 comentarios:

Josep Fábrega Agea dijo...

Vaya gimnasio! Sería un lugar bueno de rodaje pra Woody Allen. O más bien la realidad española es de Woody Allen para arriba. Esperemos que no acabe tod en una de Tarantino.

Eva Huarte dijo...

Oooh! Qué genial, Frik!!! Redondo y magníficamente escrito... Lástima ese final no tan feliz de que "la chica" tenga un amigo... Piensa lo mismo; "Nadie es perfecto". Gracias por este magnífico divertimento. Y me sea feliz :))

David Álvarez dijo...

Antes de esa frase definitiva hay un par de frases espectaculares:

- "Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco ".
- "Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo ...no tenemos el mismo tipo".

Si Dios no escribió eso, que venga Dios y lo vea

David Álvarez dijo...

o esta, cuando Jack Lemmon conoce a Oswood:

- Oswood: Mi última mujer era bailarina acrobática, más bien contorsionista. Se fumaba un cigarrillo sujetándolo con los pies... ¡Extraordinaria!... Pero mamá me hizo dejarla.
- Jack Lemonn: ¿Por qué?
-Oswood: A ella no le gustan las chicas que fuman.

Gracias Friko, me alegraste la mañana

Oddiseis dijo...

Yo no soy creyente pero siempre me ha aparecido curioso el misterio del mal como argumento demostrativo. Mas que nada porque desde el punto de vista de los que sí creen la respuesta debería ser obvia: el misterio del mal se resuelve con el don del libre albedrío. Dios le habría cedido al hombre la decisión última de crear el mal con sus elecciones. Por tanto no es que no pueda o no le importe evitar el mal; es simplemente que en el contrato pone que el hombre se lo guisa y el hombre se lo come, porque solo la posibilidad de equivocarse y asumir las consecuencias (y eventualmente enmendarse) podría otorgarle la libertad. Si Dios le librase de lo primero también le arrebataría lo segundo, lo haría esclavo.

Lo que llamamos mal absoluto es siempre un mal ligado a decisiones humanas. Un terremoto, un huracán, no forman parte del mal absoluto porque por grave que puedan ser las consecuencias que acarree, siempre es posible encontrar un bien que le sucede (aunque no necesariamente ese bien sea percibido o concierna a los seres humanos). Al fin y al cabo, la muerte es la condición indispensable para que exista nueva vida.

Si se fija, solo las religiones "sofisticadas", que pretenden poder explicarlo todo con su dogma, tienen problemas con ese argumento. Para griegos, egipcios, mesopotámicos, etc. el problema no existía porque el mal era solo una faceta o condición de la vida.

Liuva dijo...

A Billy Wilder no solo Trueba le llamó Dios, sino que él mismo se lo creyó de tal manera que al día siguiente le llamó a Trueba al hotel para darle la enhorabuena por el Oscar y en cuanto se puso dijo: ¡Hola, soy Dios!

Y tanto se metió en el papel de Dios que cuando se murió (a los 95 años) se permitió el lujo de morir un Viernes Santo, como Cristo, que también se creyó Dios.

Además, sacó sus 10 mandamientos: “Tengo diez mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡No debes aburrir! El décimo dice: Tienes que tener derecho al montaje final de la película.”

Señor Frikosal, cualquier día de estos Dios le va a llamar por teléfono y le va a decir:
-¡Frikosal!, ¡me está usted hinchando las pelotas de tanto negarme!, modérese y hágase amigo de la chica de la cinta de al lado, que ella sí que tiene fe en mí y le llevará por la cinta del bien.


En otro orden de cosas, para mí la mejor película de Billy Wilder es “El apartamento”, con un patético Jack Lemmon (ahora se le llama “pagafantas”) y una encantadora Shirley Macleine. Si ustedes no están de acuerdo, peor para ustedes, se lo pienso decir a Dios.

David Álvarez dijo...

Por si no la conocíais, esta es la lápida y el epitafio de Billy Wilder.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e5/Billy_Wilders_grave_%28978339409%29.jpg

MK dijo...

Vigila en la ducha. A ese gimnasio ya sólo le falta un final made in Hitchcock.

Muy bueno el post , y sí, Wilder es dios y Lubistch también

fenixavisunica dijo...

Dios solo es un intermediario muy caro, saltárselo ahorra mucho tiempo.

MartinAngelair dijo...

Es una escena fantástica,...

...y curiosamente, yo también los recordaba en la lancha a ellos dos solamente.




Otra escena que no olvido es cuando aparece Marilyn, con su ropa y equipaje de mano, y sobre todo, su caminar sexy en el andén antes de subir al tren.




La frase mítica ya hace días que la llevas en tu banner (no sé si se dice así)





(Me alegro que la chica de la cinta de al lado tenga un amigo,... :)





Besos.
B.T.C.M.

Jesús-A dijo...

Cada vez que leo tu apasionante telogía para ateos me quedo con la sensación que tu principal reproche a Dios es precisamente el que no exista.

Jorge dijo...

¿Que la chica de la cinta de al lado tiene un amigo?
Ya lo ves, eso lo confirma: "A nadie le falta Dios"
Palabra de ateo.

Noemí dijo...

Me gustan los finales felices... Creo.
Es usted un tipo bastante grande :)

Salutaciones y flores.

pazzos dijo...

La escena que más gracia me hace de la peli es cuando Jack Lemmon intenta tener un vis a vis con Marilyn en la litera del coche cama y le montan un guateque a lo camarote de los Marx. Es una orgía paradójica en el que la castidad se impone precisamente por un exceso de carne en la cama. Y utilizar la bolsa de agua caliente como coctelera es simplemente genial.

Belnu dijo...

es una escena genial, y filosófica...