martes, enero 18, 2011

Los primeros insectos y otras reflexiones

Esta vez sin tiempo ni para buscar fotos que ilustren esta entrada, quisiera decirles que ayer subí a ver el amanecer. Salí a las 5 de casa y estuve andando hasta que salió el sol. Realmente lo necesitaba. Vi imágenes inesperadas que me entretuvieron y no pude llegar a las 8 al lugar que yo tenía previsto. Me quedé absorto fotografiando y disfrutando de las mejores luces del día. Entonces ocurrió algo inesperado: un insecto amarillo y negro empezó a revolotear junto a mi. A primera vista me pareció una avispa pero una mirada más detenida me hizo descubrir su bonachona cara de mosca disfrazada. Era un sírfido, una mosca buena que come pulgones en su infancia y néctar de las flores cuando es adulta. De tan inofensiva como es ha optado por disfrazarse de peligrosa avispa para que la dejen en paz. Seguramente estaba aprovechando esos primeros rayos de sol para volar un poco. ¿ Sírfido, que quieres de mi ? Ni picarme ni robarme. Solamente quería el calor de mi cuerpo, y fue a pararse en mi mano derecha durante unos instantes. Ya casi había olvidado lo maravillosos que son los insectos.

Había inversión térmica y ese relativo calor en lo alto del monte era un frío intenso en las hondonadas. Regresando en coche, en una curva a la izquierda resultó que había un poco de escarcha, o hielo, o que se yo.. El coche dio un trompo, giró 180 grados y fue a chocar con el lado derecho contra una gran roca a la izquierda de la carretera. Rebotó y quedó atravesado en mitad de la carretera.  Pude ponerlo en marcha y en una cuneta doblé el parachoques que tocaba con la rueda, pero no pude torcer la chapa de debajo, de forma que ahora apenas se puede girar. No quiero ni pensar que hubiera pasado si hubiera subido alguien o si esto hubiera sucedido dos curvas más abajo, donde en lugar de la roca hay una valla y un barranco impresionante. Como pude, regresé a la ciudad pensando una vez más en que nadie sabe en que curva está escrito su nombre ni cual ha de ser la célula maligna que le ha de matar. Pensaba que no me había asustado, ni siquiera llegué a sentir esa especial lucidez que efectivamente tenemos en los momentos realmente jodidos, pero a bajar del coche me di cuenta de que las manos me temblaban. Cada amanecer puede ser el último y como tal hay que vivirlo.

23 comentarios:

Antonio Martínez Rúa. dijo...

Pues vaya, siento la aventura! sé de lo que hablas... un par de veces he provado la solidez de vehículos y quitamiedos. Y son momentos "como de película", a veces parece que nuestro otro "yo" se apodera de uno en esos momentos y te ves como un simple espectador de lo que está pasando... ya ves. Cada uno lo vive a su manera, jeje. En todo caso, por si no hay nada más allá (que no), habrá que hacerlo durar, lo de aquí. Salut!

Ars Natura dijo...

Menos mal que sigue aqui para enseñarnos cosas... sería un poco raro que siguiera atualizando el blog desde el más allá...

Francesc Vera dijo...

Tot i la "sort" que tingueres, lamente l'incident. També en una ocasió, baixant el port de Despeñaperros amb un MG (eren els anys 70) fallà el fre, vaig poder aturar el cotxe a base de reduir marxes i posar el fre de mà i una certa serenitat (hi havia una barana d'aquelles de pedra on vaig arrimar el cotxe), però en aturaar el cotxe i baixar les cames em feien figa.
Espere que la factura del taller no siga massa abultada.

diminuto blog dijo...

El disfraz de los sírfidos es fatal, y frente a los manotazos humanos. Los manotazos, como las curvas hideputas, no hacen distinciones, Manel.

felquera dijo...

Uff, qué espanto. Al menos tú estás bien. Cuídate.

ANZAGA dijo...

... Cosas que pasan. Me alegro de que al final todo quedara en un pequeño susto.

Saludos.

Josep Fábrega Agea dijo...

Jo he tingut tres o quatre accidents forts en moto ( un a 140 Km/h !). No m'ha passat mai res important. És absolutament increïble.
Potser tot això, doctor, ens fa valorar més la meravella de la natura que ens acull diàriament, de formar-ne part, de poder gaudir de manera sensible de la bellesa de la vida. Cada nova contemplació del dia o de la nit és un èxit vital.

Ramon Portillo dijo...

Hombre Dr. eso de que si hay que morir que sea de gusto, tampoco hay que llevarlo a tal extremo...

De cualquier modo me alegro de que se quedara en un susto y algo de chapa y pintura...

Saludos.

David Álvarez dijo...

Me alegro de que todo haya quedado en un susto y que sigas aquí para hacernos pensar con cada una de tus entradas, con foto o sin foto.
Hace un año pasé por una cosa parecida, ibamos mi mujer y yo en el coche y nos salimos de la carretera por un despiste, dimos varias vueltas de campana y lo que fueron unos segundos nos parecieron horas. Al final no nos pasó nada, increíblemente solo unos rasguños, y después de conseguir salir del coche y comprobar que los dos estábamos bien, pensñe exactamente lo que tu pones en tu entrada: cada amanecer puede ser el último, así que hay que aprovecharlo.
un saludo y me alegro mucho de que no te haya pasado nada

jgarat dijo...

Ánimo amigo Manel, has estado en peores...
Un abrazo.

ercanito dijo...

Me alegro de que no haya consecuencias personales más allá de la factura del taller. Tal vez por eso temblaban tus manos...

la desanchá dijo...

Por suerte no le pasó nada.
Volver a casa y ver otra vez a sus hijos, más grande que el sírfido y el amanecer.

nomesploraria dijo...

Sant Llibori el protegeix.
Vigili i no corri que ens donarà un disgust a tots.

Miazuldemar dijo...

Mucho cuidado con el hielo en esos amaneceres señor Frikosal. Me alegro mucho de que esté escribiéndonos.


Yo ya hace mucho que sólo disfruto el presente. Como bien dice, quién sabe cuándo llegará nuestro día. He tardado en darme cuenta, pero creo que ahora soy mucho más feliz. De todo se aprende.

También aprendo de usted.
Un abrazo.

ANGEL CARBONELL dijo...

Suerte que ha sido solo un susto , por lo que cuentas podria haber sido mucho peor . Son señales que nos invitan a vivir y disfrutar el dia a dia .

treehugger dijo...

esa especial lucidez que tenemos en los momentos realmente jodidos

cierto.

Anónimo dijo...

Ja que no hi ha hagut danys físics que lamentar, espero que els materials siguin el més baixos possible. I sinó que siguin compensat per la lliçó de l'espant.

Records

Ricard - Ecuador

Noemi dijo...

Me alegra mucho que todo haya quedado en el susto. Y me ha encantado leer tu entrada. Es sabia y bella al mismo tiempo. Gracias :)

Erelea dijo...

Estar vivo es precisamente esto que te ha pasado ayer: caminar, ver amanecer, fijarse en los bichos, hacer fotos, tener sustos, etc...

Te deseo una larga vida... ¡pero sin los sustos!

Erna Ehlert dijo...

Vaya Manel, esto en parte también pasa por estar en las nubes, no – en las vistas preciosas y con la cabeza metida en el hechizo de la mañana.
Me alegro mucho que solo tuvieras un susto. La hojalata del coche tiene arreglo.
Seguramente tienes una de tus queridas buenas estrellas que te va salvando.

Así de veces me pegué una bronca por mirar a las vistas en vez de concentrarme en la carretera.
Ya tuve yo algún susto, pocas veces por distraída, bastantes por situaciones imprevistas. Después de un susto grande doy las gracias a no se quien. A veces a una estrella o a un vigilante inexistente.

Un abrazo muy fuerte y cuídate, que te queremos mucho y para mucho tiempo.

vilu dijo...

Lo importante es que todo quedará en una anecdota de amargo recuerdo. El coche es material y por tanto sustituible.

igniszz dijo...

Releches, vaya susto! Me alegro de que estés bien y que todo el golpe se lo haya llevado el coche. Hay que ir con mil ojos, que toda prudencia es poca.

Iván Díaz Pallarés dijo...

"El mundo es una mierda, pero me gusta estar vivo" (Ilegales).