miércoles, febrero 09, 2011

Las flechas del tiempo y el universo sin botón undo

A medida que el tiempo pasa, las estelas de vapor de agua de los aviones se ven cada vez más descompuestas. Si las miran con detenimiento podrán saber en que orden en que orden pasaron.

La difusión y la mezcla son como flechas que marcan el camino que necesariamente debe seguir el tiempo: siempre hacia delante. Por esto, todos los sucesos son irreversibles. A diferencia del photoshop, el mundo real no tiene botón undo. Cada instante es precioso e irrepetible.

Ciertos instantes son especialmente bellos y el mérito y la virtud del paisajista consisten en saber anticiparse a ellos y tener la lucidez adecuada para poder captarlos.
Una vez está la foto hecha, el ordenador si que se comporta como un sistema determinista, con undo. En este mundo artificial, nuestras acciones son reversibles, se pueden deshacer, y por consiguiente nuestras decisiones pueden reconsiderarse tantas veces como sea necesario.

Por lo tanto, la parte difícil de las fotos, su centro de gravedad emocional, está en definitiva en los actos irreversibles que preceden al accionamiento del obturador, cuando no hay undo.

5 comentarios:

ANRAFERA dijo...

Excelente la captura y reflexivo el texto con el que la acompañas. Buen trabajo. Saludos.
Ramón

Anónimo dijo...

Eiiiiiiiiiiii! Bon dia.

Inspirat i poètic, sí.

Cometas en el cielo

Oddiseis dijo...

Los dioses envidian a los hombres por su mortalidad, es decir, por el don de que cada momento sea único e irrepetible, de sentir la intensidad de la existencia.

Llámelo por su nombre, que, al menos a mi parecer, es maravilloso y evocador; entropía. Un concepto que podríamos definir groseramente como la medida del nivel de desorden de un sistema, y que una ley de la termodinámica (¡ni mas ni menos!) impone que ha de crecer indefinidamente en el universo.

Siempre me ha fascinado la paradoja de que en un cosmos abocado al deterioro y a la degeneración desde el momento mismo de su nacimiento hayan surgido de manera espontánea formas capaces de generar y perpetuar información compleja, lo que constituye una violación local de esa "flecha del tiempo".

Jose dijo...

Este texto me ha llegado al alma...

Joselu dijo...

Hay en ti una íntima y constante reflexión sobre el sentido de la existencia y la capacidad de la fotografía por apresar la imagen de lo irreversible. Dotas a tus fotografías de una densidad extraña combinándolas con tus pensamientos, generalmente atinados y sin demasiado pretensión. La fotografía puede ser también un acto de humildad al captar una milésima de segundo del firmamento o de la expresión de una persona (que es lo que a mí me gusta). Esperar, atisbar, calcular intuitivamente el momento y disparar. Clic. Se produce el milagro, pero el rostro ese nunca es el rostro, ni el cielo es el cielo, y nos domina la desazón de no poder captar la fotografía que resuma la totalidad. Todos son microfragmentos, imágenes de la apariencia huidiza del ser (entendiendo por ser todo lo que es). Pero ese reto me gusta aunque estamos condenados a odiar nuestras fotografías, a que nos dejen siempre un poso de insatisfacción. Lo que daríamos sant Liborio y yo y el pulpo Rigoberto (¿o era Ernesto?) por captar un instante de la expresión de Dios cuando un niño muere de SIDA en África. ¿Que´siente? Me gustaría fotografiarle, pero es absurdo porque ese ser no puede existir y yo estoy demasiado lejos para poder disparar mi cámara y atinarle en la cocorota. Una de mis pasiones: fotografiar a la gente que está a punto de morir. Hay quien dice que es cuando más hermosos somos. Pero no me hagas caso. Sólo son divagaciones en la sombra, compartiendo un ratito en tu casa.