lunes, diciembre 22, 2008

La muerte de las últimas libélulas


A mediados de noviembre los últimos Sympetrum striolatum pueden verse copulando, a pesar del frío. O tal vez es a causa del frío que se apresuran a reproducirse.

Pero terminan agotadas. Como los salmones que después de remontar la corriente copulan y se dejan morir, muchas hembras y algún macho caen al agua exhaustos y tratan en vano de alzar el vuelo con las alas mojadas.

¿Debemos dejar morir a esta libélula? O por el contrario, como el Dios padre milagroso que elige personalmente las bolas en el sorteo de Navidad y el del Niño, ¿debemos sacar del agua justamente a esta, ignorando la muerte de todas las demás?

10 comentarios:

Hermano Joaquín dijo...

El Dios Padre Milagroso las elige con sabiduría y premia al necesitado. Hijo mío.

frikosal dijo...

Hermano, por más que me esfuerzo no tengo fe. De verdad que me gustaría pero no puedo. ¿No habrá como un viagra para esas cosas del espíritu?

...antidoto esencial dijo...

(un enorme jajaja a lo del viagra para el espiritu)

Si sacáramos del agua a la libélula, si le tocara a esa en concreto, ¿sería fruto de la casualidad? ¿cosa de estadísticas? ¿existe el destino? ¿porqué esta y no otra?

Ingles Entumecidas dijo...

Me han dado un premio, no es el de la lotería pero es precioso

Pantagruel dijo...

Salvando las enormes distancias esta libélula me recuerda al niño de Sudán moribundo con el buitre al acecho, que comentábamos el otro día en el blog de Malo. ¿Salvar a una cuando hay tantas en igual situación es ético?

Joselu dijo...

Respondiendo a Pantagruel, creo que el ciclo de la libélula es natural y que no cabe hacer nada para modificarlo, pero en cuanto al niño aquel con el buitre, quizás cabría hacer algo no porque saliera o no en la fotografía, sino porque hacer algo tiene consistencia frente al no hacer nada. Salvar aunque sea a uno es ley de azar pero alivia el sufrimiento de alguien. Creo que el fotógrafo alejó al buitre y se fue. Poco después moría el autor de la fotografía, perseguido por la instantánea que había hecho, que no sé si debía haberse tomado. No sé si fue ético. Tuvo que esperar a que el buitre y el niño estuvieran encuadrados y en posición, que la luz fuera adecuada...

frikosal dijo...

Efectivamente, el ciclo natural de esas libélulas incluye morirse ahora.

Kevin Carter, el autor, se suicidó, perseguido no solamente por esta foto si no por muchas otras de situaciones mucho peores -aunque parezca mentira- y por la muerte de un amigo fotógrafo de guerra.

Yo no me atrevo a culparle de nada (no digo que vosotros lo esteis haciendo, claro está). Si hubiera sido el desalmado que algunos dijeron, hubiera estado en un hotel haciendo fotografías de pases de modelos, o intentándolo.

Ahora ha salido que Annie Lebowitz debe cerca de un millón de dólares a la maquilladora, lo digo para poner las cosas en contexto, la enorme cantidad de dinero que maneja el mundo del famoseo ¿quién es culpable y quien inocente?

Por cierto Joselu, has visto lo del pase de fotos de Gambia esta tarde? Está dos o tres entradas antes.

Jesús-A dijo...

Para intentar resolver el Dilema de Cartesiano hay que encontrase con el. Y eso es infinitamente más de lo que muchos hemos hecho.
Ojalá todo fuera tan secillo como lo de la libélula.
Bien traido lo de Annie Lebowitz ... por ejemplo.

frikosal dijo...

Esta tarde ha salido este tema en la presentación de fotos de Gambia de Martín Gallego.

Hay una tendencia a exigir mucho a los que ya hacen algo.

Los dilemas con libélulas son más fáciles.

zbelnu dijo...

Ah, aquí veo la respuesta a mi pregunta...