El antiguo pornógrafo, el seminarista irresistible y otras historias de hoteles

Ahora mismo estoy en Sevilla, escribiendo en el vestíbulo de un hotel de lujo (para lo que yo suelo frecuentar). Esta vez las circunstancias me han traído hasta aquí. Al pasar frente al restaurante, he visto a un gran señor comiendo una inocua ensalada de verduras mientras estudiaba detenidamente las cotizaciones de la bolsa, supongo que con la doble intención de tener una vida larga y próspera. Yo por mi parte voy a salir a la calle a comerme unos pescaditos fritos. Aquí, por una hora de conexión a internet hacen pagar entre una barbaridad y una exageración, según si uno se acoge a la tarifa business o a la economy. Escribo pues en el portátil, y ya lo subiré cuando llegue a casa.

Dicen que la variedad es la sal de la vida. Mientras los elegantes ejecutivos pasan a mi lado toqueteando sus blackberrys con ambos pulgares, yo reviso mentalmente los hoteles donde he dormido. Hace ya algunos años pasé un mes de Julio entero en una pensión de Hostalric. La comida era aceptable, pero la habitación estaba realmente sucia. Día a día pude ir observando el proceso de estratificación del polvo en la cabecera metálica de la cama. Y en el lavabo, que estaba al fondo del pasillo, los numerosos pelos pegados en el fondo de la bañera estuvieron todo el mes en el mismo sitio (por suerte yo me podía duchar en la fábrica).

En esa pensión coincidí con un joven seminarista negro de Costa de Marfil y con un cuarentón que fue encarcelado en tiempos de Franco por filmar películas porno con una cámara de super ocho. Por la noche los tres salíamos a tomar algo en la decadente Lloret de Mar.

...click para seguir leyendo... El antiguo pornógrafo, que había vivido, era el hijo de la dueña de la pensión, una anciana avara, malpensada y sucia. Contra todo pronóstico, al llegar al local de su elección, que era un hawaiano, se sentaba en una butaca con un zumo de naranja en la mano y decía:

-Antes me bebía por lo menos una botella de whisky cada día pero en la cárcel lo dejé.

Otras veces añadía:

-Antes, en verano daba gusto ir en moto y sentir el viento en la cara, pero ahora, con el casco, ya no merece la pena.

Después se quedaba en silencio, con la mirada perdida. En cambio, el seminarista resultó tener excelentes aptitudes para la vida nocturna: disfrutaba bailando, tenía buena presencia y era incansable. Las turistas le rodeaban para escuchar con interés real o fingido sus relatos acerca de la vida en la misión, de la gran basílica que Juan Pablo Segundo había prometido inaugurar personalmente y –sobretodo- de su voto de castidad, ofrenda dedicada a Dios que él cumplía estrictamente a pesar del ambiente disipado. Tenía una labia impresionante, de modo que acaparaba toda la atención, por más que yo intentara meter baza planteando sutilezas teológicas o poniendo en duda el sistema político en Costa de Marfil. Todo fue en vano.

El que si estaba algo más interesado en asuntos teológicos era el cura del pueblo que alguna vez cenó con nosotros, por supuesto en la pensión. Se dice que Borges consideraba la filosofía como una rama de la literatura fantástica. Hablando con él, yo llegué a interesarme por la Teología en el mismo sentido. Le preguntaba acerca de la existencia del Hijo en el momento de la Creación, de la evidencia de la acción terrenal del Espíritu Santo y de los fundamentos bíblicos de los mandamientos. Pero al cabo de un rato, el perdía los nervios y el seminarista irresistible intervenía para dar por zanjada la cuestión. Por ejemplo, un día me excedí en mi defensa del Darwinismo, y fue cuando me explicó la razón profunda del Creacionismo:

-Estos que dicen que venimos de los animalitos, en el fondo del fondo, son todos unos libertinos. Decir que somos bestias es decir que podemos hacer lo que nos de la gana. Y esa no es la voluntad de Dios.

Así terminó el asunto. El antiguo pornógrafo permanecía en silencio y hacía como que la cosa no iba con él. Pero aquella noche, cuando el cura y el seminarista se habían marchado y yo ya estaba por subir a mi asqueroso cuarto, me dijo:

-Tu no en facis cas. Tot això son collonades.

Comentarios

Pantagruel ha dicho que…
No es que me parezca mal tu historia, aunque no sé si el corolario es que todo eso son gilipolleces, o que cuando dios esté muerto, todo estará permitido. Me gustan más tus historias de otros bichos menos previsibles...
Amig@mi@ ha dicho que…
Cuanta gente distinta entre sí conocemos a lo largo de la vida, yo acabo de escribir sobre esto mismo, la variedad de las personas lo publicaré mañana...
Un abrazo
Jesús-A ha dicho que…
Por una vez y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con el pornógrafo convicto, bueno, con su frase. Claro que es medicina para todos.
Joselu ha dicho que…
No sé por qué me has recordado a Baroja en su descripción de tipos y pensiones. No hay vida más intensa que la que uno puede encontrar en pensiones baratas, expresos de medianoche y tabernas de borrachos. Es la vida en estado puro, dispuesta para ser contada por un novelista o un agrimensor bloguero.
frikosal ha dicho que…
Panta,
Estuvo un poco enigmático el antiguo pornógrafo. Andaba un poco por inercia ese hombre, como si ya hubiera vivido dos o tres vidas.
A ver si tengo tiempo para hablar de otros bichos.
frikosal ha dicho que…
Th,
Oportuno como siempre!!
frikosal ha dicho que…
Amig@,
Pasaré a leerlo.
frikosal ha dicho que…
Jesus,
Mmm, ¿Alineándote con el ex-pornógrafo? :)
frikosal ha dicho que…
Joselu,
No he leído nada de Baroja, esa ignorancia mía es tremenda, a ver si pudiera repararla.. ¿Donde habla de esas cosas?
Osselin ha dicho que…
Tu relato tiene un aire de Josep Pla que aunque era ,dicen ,filofranquista (lo cual a mi no me hace ninguna gracia) exscribía realmente muy bien. Dejar de beber en al cárcel tiene su mérito 8aunque sea por motivos económicos). Eso me recuerda que yo hice la mili en Africa y no probé el hashish.
Me gusta tu faceta literaria tanto como la fotográfica (o sea mucho).
igniszz ha dicho que…
He encontrado a faltar que el cura arremetiese contra los comunistas, o que pusiera la biblia por medio. Son sus mejores argumentos.
Hermano Joaquín ha dicho que…
El pornógrafo malhechor debería estar en la cárcel y su madre también.
Hijo mío si quiere evidencias teológicas que le harán cambiar para toda la vida, acérquese por mi consultorio a horas convenidas.

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