El golpe

Quien más quien menos alguna vez habrá tenido la tentación de dar un buen golpe. Robar 3, 5... 10 millones de euros y después largarse a algún paraíso fiscal a darse la gran vida. ¿Pero 50.000 millones? Da la sensación de que el planeta es demasiado pequeño para poder esconderse con semejante cantidad de dinero.

Ahora recuerdo a un conocido que después de terminar su doctorado en dinámica de fluidos se fue a trabajar para los financieros, con un sueldo impresionante ¿qué habrá sido de él?. Y justamente hace unos días una estudiante de económicas todavía me hablaba con admiración de Buffet. Toda esta patraña de las finanzas, ¿podrá resistir golpes tan duros? ¿Qué vendrá después?

Me temo que se está abriendo un desierto, un vacío enorme en las ideas, donde solamente podrán crecer plantas muy malas. Y sus frutos serán muy venenosos, ya los conocemos. Espero equivocarme, espero que la crisis pase rápidamente.

Comentarios

Joselu ha dicho que…
La crisis va a ser muy dolorosa, pero si esperamos que pase para que todo vuelva a ser igual que antes en que se ha dado toda esta especulación fraudulenta y sin límite, mal futuro tenemos.
frikosal ha dicho que…
Si. Pero también podría resultar que fuera peor que antes.
Lom ha dicho que…
Quanto y como son 50.000 millones?
Veamos en mi pueblo somos 10.000 habitantes, pongamos que nos ganamos la vida decentemente y cobramos 5.000 al mes cada uno incluyendo niños y jubilados, tenemos pues que cada mes ganamos entre todos 50 millones. Necesitaremos mil meses (si no hay pagas extra) para ingresar la cantidad de 50.000 millones, y mil meses vienen a ser 41 años y pico. Entonces, si convenzo a mis vecinos, nos ponemos ya y no gastamos nada, con un poco de suerte podré verlos antes de cumplir los 100. Pas mal.
Vicent Adsuara i Rollan ha dicho que…
Yo creo que se a perdido la fe en el analista que se dice en una terapia psicoanalítica, en el sujeto supuesto saber, mira este artículo de un psicoanalista en su blog: 13 octubre 2008
El fracaso del principio del mercado ...o "Nobody’s perfect"
La teoría de la segura homeostasis de los mercados como principio regulador de la economía global se ha visto contradicha de manera radical por la actual crisis económica mundial. Se descubre de repente que no era la ley del mercado la que regulaba, aunque fuera al precio de fuertes turbulencias, la economía libidinal global. No, no era la ley de la oferta y la demanda la que daba su valor de cambio y su valor de goce a las cosas del mundo. Hay una variable que no había sido tenida en cuenta como la fundamental en los precisos análisis econométricos: la confidence, la confianza en el Otro que garantizaba esta regulación como condición necesaria para que el sistema se sostuviera... en nada más y nada menos que en la suposición de un saber del Otro. Jacques-Alain Miller lo ha señalado de manera muy oportuna (ver el Blog de la ELP del 11 de Octubre de 2008) situando el punto de apoyo de la gran maquinaria económica en el vacío activo ocupado por el llamado “sujeto supuesto saber”. Es lo que los psicoanalistas aprendemos a situar en nuestra experiencia como la estructura de la transferencia. El mundo descubre así, no sin cierta desilusión, que este “sujeto supuesto saber” estaba de hecho en el principio del gran poder de las transferencias... bancarias. Una vez sustraído este principio activo de la confidence, el edificio se derrumba con un pasmado vértigo. Los propios bancos han dejado de suponerse entre ellos este poder transferencial y los gobiernos deben hacer ahora lo posible para restaurar una confianza en el Otro como sujeto supuesto saber, garantizando así su maltrecha apariencia de solidez. En efecto, bastaba con que alguien diera una pequeña señal de alarma de que el Otro no sabía todo lo que se suponía que sabía - ¿pero cuanto vale finalmente lo que tengo? -, para que el pánico se extendiera como un reguero de pólvora.

¿Y qué es lo que se supone que el Otro sabe? Las peores críticas se dirigen ahora a Alan Greenspan, el famoso ex-presidente de la Reserva Federal americana (Fed), defensor absoluto del principio homeostático del mercado. Alan Greenspan ha sido apodado como “El Oráculo” por su poder transferencial sobre el gobierno americano y sobre los propios agentes del mercado. "Tenía una forma de hablar que te hacía creer que sabía exactamente de qué estaba hablando en todo momento", decía recientemente un senador demócrata. Ante los primeros índices del desencadenamiento de la crisis, el Oráculo de la transferencia se mantenía sin embargo en su certeza afirmando: "La gestión del riesgo nunca puede alcanzar la perfección (...) Los malos son los banqueros, por cuyo interés individual había apostado en otra época". El argumento tiene su enjundia: la máquina y la ley del mercado que la regía eran buenos, el mal está en los sujetos que los han corrompido abusando de la confianza. Ya se sabe, nobody’s perfect. El parecido de Alan Greenspan con el entrañable millonario Osgood de la película Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco)* es algo más que físico. Los dos ponen punto final a la increíble trama con la misma frase: nadie es perfecto. Osgood asentía así a la confesión de su pareja de que no era una mujer mientras él seguía conduciendo la lancha rumbo a una incierta luna de miel. Greenspan argumenta igualmente el margen de riesgo en el que se movían sus decisiones. Y no le falta razón, sólo que la variable del sujeto – el sujeto del goce, diremos nosotros siguiendo la enseñanza de Lacan – era la pieza fundamental de la máquina, estaba allí como el resorte que la mantenía en marcha y como causa de todo su interés. Y se revela ahora como su verdadero saboteador inconsciente. Estaba ahí, él mismo sin saberlo, dividido en su verdadero conflicto con el objeto libidinal que se escondía bajo los velos del sujeto supuesto saber.

Este objeto libidinal, verdadero resorte del mercado, es el que Freud descubrió como la causa del fracaso del llamado “principio del placer” del aparato psíquico. Si Jacques Lacan lo formalizó como el objeto a fue para situarlo como el plus de gozar que anida en toda plusvalía de mercado como el objeto fantasmático más íntimo de cada sujeto. El principio del mercado se proponía, en realidad, como el mejor principio regulador del objeto libidinal, como la ley que distribuiría finalmente de manera más equilibrada los bienes de consumo. Más allá del principio homeostático, este objeto libidinal se revela ahora como un resto, como un puro desecho que inunda con su sinsentido el fracaso de este principio del mercado.

El saldo final no debería menospreciarse si se interpreta como conviene, con la pregunta que el objeto causa del deseo le devuelve al sujeto una vez caído el sujeto supuesto saber. Es la pregunta por la verdad de su deseo y puede enunciarse así: ¿y qué querías de mí sin saberlo?

Digamos para concluir que la comparación entre el "principio del mercado" y el "principio del placer" como medicinas recomendadas para curar el síntoma podría llevarse más lejos todavía. Son promesas de goce que alimentan lo que causa el propio síntoma. Pero el discurso capitalista se alimenta de su propia consumación... se consuma en su propia consumición...

* Para ver el final de Some Like it Hot en V.O. En castellano, Con faldas y a lo loco.
Publicat per Miquel A. Bassols i Puig
igniszz ha dicho que…
Ah, ahora lo entiendo todo.
Amig@mi@ ha dicho que…
Se te nota optimista...
¿Viva la alegría!
Un abrazo
frikosal ha dicho que…
Lom,
Es una burrada de dinero!!
frikosal ha dicho que…
Vicent,
Se me escapa un poco el análisis que haces. Pero yo creo que la economía capitalista no se autorregula, lo de la confianza o prestigio que comentas me parece que se acerca un poco más al núcleo de la cuestión, yo diría que todas las finanzas son simplemente una patraña para que los ricos puedan robar a los pobres sin ensuciarse las manos.
frikosal ha dicho que…
Ignis,
Es un choriceo,

Amig@,
Me preocupa mucho el terreno abonado que la crisis va a dejar. Ya lo se que el pesimismo no es bueno pero en este momento lo que hago -o intento hacer- es dar una voz de alarma..
Hermano Joaquín ha dicho que…
Disiento, el señor Madoff es una bellisima persona amén de primo segundo de un benémerito cardenal.
JG ha dicho que…
Friko
Para mi que las finanzas son como el trile, pero un poco mas organizado y con la policia protegiendo a los trileros. La bolsa, las sociedades de inversion... no producen nada, todo lo que alguien gana, lo pierde otro.
Madoff no se como será, lo que ha ingresado lo ha repartido en intereses, parece que tampoco ha guardado mucho, aparte de vivir como un rey, o mejor que un rey si pensamos en el nuestro.
Buffet es lo contrario, un tipo que se escandaliza de que la ley de Bush permita que sea el el que paga menos porcentaje de su renta en impuestos, no hace trampas y cree en el trabajo, etc. El capitalismo protestante.
En cualquier caso, lo que esta claro, que ya lo estaba, es que el capitalismo es un sistema atroz que derrocha recursos por todas partes.
Pero a lo que vamos, ¿has pensado en vender copias de tus fotos? ALguna me interesaria...
frikosal ha dicho que…
JG,
Pues la verdad es que no lo he pensado pero se puede hablar. El problema es que las ampliaciones bien hechas son caras y si el fotógrafo tiene la aspiración de ganar algo, el resultado cuesta dinero. Entonces la gente prefiere por lo general ponerse un poster de Van Gogh.. o una pintura, que a eso si que se le da valor.

Entradas populares de este blog

La libélula negra

Sobre la reproducción de las libélulas

¡ En busca de la luz zodiacal !