miércoles, diciembre 24, 2008

La salvación de las libélulas caídas

De forma inesperada, la libélula caída logró salvarse por sus propios medios. Aleteando torpemente dentro del agua llegó hasta una ramita y trepó. Una vez allí secó sus alas mojadas con un movimiento de torsión (si pincháis aquí podréis ver una modesta animación, es algo rapidísimo que necesitaría de una cámara de alta velocidad). Aleteando hubiera generado sustentación, pero disponen de gran variedad de movimientos en las alas. Creo que hacen esto cuando quieren calentarse sin salir volando, como el Bombylius del otro día. Los insectos son siempre mucho más sofisticados de lo que uno piensa.

Pero otras libélulas llegan al agua demasiado cansadas y no pueden hacer un esfuerzo tan grande. Es entonces cuando el fotógrafo decide intervenir en la escena y rescatar a la libélula, sabiendo que este es un gesto completamente inútil que en realidad hace para sentirse feliz.

Lao Tse nos previno contra esta clase de benevolencia, esta intervención humana en los asuntos del universo. Para él esto era tan negativo como la maldad. Lo que vino a decir es que si Dios o los Dioses hubieran querido que el mundo fuera un lugar al estilo Walt Disney, ya lo hubieran hecho así. ¿La caridad por tanto sería la mayor de las soberbias?.

A los niños les gusto mucho ver a la libélula secándose las alas en mi dedo.

8 comentarios:

Inés Toledo dijo...

"Los insectos son siempre mucho más sofisticados de lo que uno piensa."

"¿La caridad por tanto sería la mayor de las soberbias?."

A eso se le llama estar sembrado.
Qué barbaridad.
Felicidades.

Joselu dijo...

Terrible debate el que aquí se sugiere en pocas palabras. Sin embargo en el budismo existe la decisión consciente de que si uno pudiera salvarse y entrar en el Nirvana, renuncia a ello hasta que todos y cada uno de los seres del universo puedan entrar también. Es una de las ideas que me resultan más estimables en el budismo.

frikosal dijo...

Inés,
He tenido que buscar lo de estar sembrado jeje.

Joselu,
No sabía eso de esperar a que todos los demás entren en el Nirvana !

el objeto a dijo...

yo vi demasiadas películas de Walt Disney de pequeña, no fue cosa buena... menos mal que con el tiempo el mundo se hizo más complejo!

Le Mosquito dijo...

Mi cuñado dice "que si dios hubiese querido diseñarnos para ser intervenidos quirúrgicamente, nos habría dotado de cremalleras".
Si parece inútil, o de utilidad impredecible, el andar por ahí salvando libélulas, pero... tenemos tantos dedos en la mano.
Un abrazo, Friko.

zbelnu dijo...

Pero en este caso, ¿por qué es inútil? No se salva la libélula? Yo no puedo renunciar a toda la mitología de cuentos de animales salvados, a veces unos por otros... mi infancia estaba llena y los que me conocen saben que acumulo cuentos en la memoria, en este caso, la de la espina del león herido sería sólo una...

elmenoscomundelossentidos dijo...

Tu gesto te ha hecho feliz a ti y te ha convertido en un semidios al estar en tus manos la vida o muerte de la libélula. Supongo que de ser consciente, la libélula te lo habría agradecido, al igual que si tu te has caído por un barranco, estás agarrado a una rama y alguien que pasa por allí te ayuda para que no te caigas. Suponiendo que Dios exista con los atributos que habitualmente se le otorgan, tendríamos que admitir que el mismo ha salvado a la libélula a través de ti y que con ello te ha dado a ti la felicidad y a la libélula la gracia de seguir viviendo. De lo contrario, estaríamos como al principio, tu serías una especie de Dios, con una voluntad propia que trasciende a la voluntad del supremo, aunque siendo así, me hago otra pregunta ¿También seria esta la voluntad de Dios?. Lo bueno es que puedes elegir entre ambas opciones. Al salvar a la libélula se reafirma tu capacidad de cambiar el mundo y te hace co-responsable de lo que pasa en él. La otra postura te enajena de lo que pasa en el mundo. A veces puede resultar cómoda, ya que no te responsabiliza de los sucesos, nada esta en tus manos, todo es obra de Dios, tanto lo malo como lo bueno.
Aceptar que todo es producto de un designio divino se llama fatalismo(muy presente en diversas religiones), y desgraciadamente este tipo de pensamiento puede servir para aceptar situaciones contra las que deberíamos luchar para cambiarlas.
Un saludo.

Gise =) dijo...

Desde que leo tu blog me convenzo de tu afirmacion: "los insectos son siempre más sofisticados de lo que uno piensa" es que antes no les prestaba casi atención...
Si todos pensaramos como Lao Tse no exitirian los medicos, ni los veterinarios, ni la gente buena que ayuda a los demás...no habria que hacer la buena acción del dia no???
Hermosa la animación del vuelo de la libelula!!! y gracias por salvarla ;)
Besos!!