jueves, marzo 18, 2010

Los pescadores y las perlas

Este es el triste cuento de un pescador pobre y sin amigos poderosos que una mañana de Marzo salió a la mar después de haberse despedido alegremente de su mujer. Después de unas horas, estando a la vista de la costa, al izar su pequeña red notó una tensión inusual en el cabo que resultó deberse a una descomunal perla, brillante como el sol y tan espléndida que su descripción yo no puedo ni tan siquiera intentar. En manos de un hábil mercader, aquella perla hubiera permitido obtener fabulosas ganancias, suficientes para que nada les faltase a los hijos de sus hijos. Y en manos de un príncipe, hubiera servido de aval para pedir créditos, conquistar un vasto imperio y ser coronado Emperador.

El pescador, que era pobre pero sabio, ya sabía que esta clase de cuento solamente podía terminar mal puesto que él no era ni príncipe ni mercader y la perla solamente le traería desgracias: ser víctima de estafas o robo, o incluso asesinato, o en el mejor de los casos ver como otros se aprovechaban de su perla. Después de haber reflexionado largamente, maldijo la mala suerte de haber encontrado una perla tan sumamente grande y no una perlita pequeña a la medida de un pobre pescador y de su mujer. Y la volvió a tirar al mar, cerrando los ojos para no deslumbrarse con su brillo.

Puso proa a la playa esperando encontrar preparado el humilde y delicioso arròs a banda de cada viernes. Pero cuando hubo desembarcado y descargado los escasos peces que traía, se encontró la casa vacía y una nota firmada por su mujer que decía: Vi el cegador brillo de la perla. Yo no merezco a un mediocre que no se atrevió a tratar de aprovechar su buena suerte.

Yo me pregunto: ¿Era el pescador sabio o en realidad cobarde? ¿Hizo bien su mujer? ¿Han muerto muchos pescadores valientes con su perla entre las manos? ¿Qué debemos hacer con esas enormes perlas? ¿Es cierto que hay una de esas esperando en la vida de cada uno de nosotros, que muchos las volvemos a tirar por cobardía y que solamente los grandes se han atrevido a jugarlas? ¿Cuales son las perlas que les están esperando a ustedes? ¿Han probado el arròs a banda como el que hacía mi abuela?

32 comentarios:

petitapetitesa dijo...

Apostaría un Arròs amb costra, a favor del arròs a banda de mi yaya.

Aquí solemos decir, que paellas como las de casa, no se comen en ningún lado (La casa de cada uno, por supuesto)…jajaja…

Petons

Jordi Busqué dijo...

Si Vd. tuviera nombre extranjero se haría millonario con sus escritos y sus fotos.

¿Si un día se encuentra un 24mm f/1.4 lo tirará al mar?

Ema dijo...

Si todos fueramos capaces de renunciar a lo material, como ese pescador, estaríamos mucho mejor.
La culpa no la tiene él, si no los hombres que lo rodean.
Yo no la ubriera arrojado al mar, la ubriera guardado bien escondida para contemplarla en secreto todos los días (en realidad posiblemente ubriera tratado de venderla, pero me gusta pensar en haría lo primero :P)
En cuanto a mi perla, para cuando llegue, algún homo sapiens ya habrá encontrado la manera de explotarla y quitarle todo su valor exponiendolá al mundo comercial y materialista. Mi perla es viajar por el mundo a lugares inospitos y tengo que esperar unos cuantos añospara poder lograrlo.

MartinAngelair dijo...

Leí algo de eso,...


...de perlas y familias de pescadores.


...de caminos con viajes,...o con viaje en singular.






Pero, como ya se ha dicho,...por favor,...me puedo quedar con la pregunta final?







(...en mi espacio,...soy conocedora en bastantes Km^2, de nidos donde se establecen y nos saludan cigüeñas...)






Beso.
B.N.C.M.

treehugger dijo...

Una vez compre un billete de los Euromillones con bote astronomico. Feliz como la lechera mi imaginación volava deprisa pensando en todas las cosas que haria con esa gran fortuna. Incluso pensé en comprar por triplicado objetivos fotogràficos prohibitivos para mi, usted y nuestro compañero igniz... todo muy bonito, hasta que al final pensaba si no me cambiaria demasiado la vida. Si la gente me miraria distinto, sin poder distinguir verdaderas amistades de amistades interesadas. Tendria miedo por la seguridad de los mios?... Al final me alegré de que no me tocase ese gran bote astronomico.

Supongo que estos pensamientos me condenan de por vida a ser un pobre pequeño burgues...

Guerrillera dijo...

Respecto a sus preguntas...
- el pescador era sabio
- no hizo bien su mujer, la perla más grande era su humilde pescador
- No se si han muerto muchos pescadores valientes con su perla entre las manos, pero, muchos por no decir todos se ciegan con su resplendor
- si se encuentra una de esas perlas se debería observar su belleza y resplandor y dejarla
- es posible que nos espere una de esas perlas en nuestra vida pero uno no debe esperarla y cuando se tenga no cegarse en ella.
- Mi gran perla es la gente que me rodea
- No he tenido el placer de probar el arròs a banda como el que hacía su abuela, si uds se acuerda de la receta y quiere invitarme la aceptaré con mucho gusto.

nomesploraria dijo...

Arròs a banda? no, no, yo hubiese hecho suquet o mejor aún caldereta.

Guerrillera dijo...

Me ha hecho recordar la fabula del pescador feliz. ¿la conoce?

Guerrillera dijo...

Allí va la fantastica fabula:
Un americano le pregunta a un pescador sobre el número de peces que captura por día. A lo que el pescador responde: sólo los que necesito para comer.
Rápidamente el americano trata entonces de convencer a nuestro pescador a que se transforme en un emprendedor y que empiece a pescar más, para así tener dinero para comprar redes y barcos; para iniciar después su empresa de pesca y poder contratar gente y actuar como agente de cambio; para tener posteriormente más dinero para comprar más barcos y poner plantas procesadoras en diferentes partes del país; y para invertir en otras empresas relacionadas: camiones, tiendas de conveniencia, hasta comercio electrónico. El americano iba a continuar con sus recomendaciones de emprendedor cuando el pescador lo interrumpe y le pregunta:
¿Y todo eso para qué; señor?
¿Cómo que para qué? – respondió muy sorprendido el americano
– Pues para tener éxito y para ganar dinero desde luego.
Y ¿eso para qué?, le vuelve a preguntar el pescador.
responde el americano - Para hacer las cosas que estoy haciendo ahora, yo he trabajado mucho durante toda mi vida,he ganado mucho dinero, ahora tengo muy buenos ahorros que me han permitido retirarme a vivir aquí; y puedo disfrutar la vida y salir a pasear y pescar todos los días.
Y ¿qué cree usted que he estado haciendo todos estos años?
precisamente eso, concluye nuestro pescador.

MartinAngelair dijo...

Muchas gracias Guerrillera.



Esta es otra experiencia, extraída de casa de mi amigo Arturo:


...

En un puerto de la costa oeste de Europa hay un hombre pobremente vestido que dormita tumbado en una
barca. En ese momento, un turista ataviado con clase ajusta una película de color a su cámara para
fotografiar la estampa idílica: cielo azul, mar verde de olas apacibles con crestas blancas como la nieve, barco negro, gorra roja de marinero. Clic. Otra vez: clic, y como a la tercera siempre siempre va la vencida, otra vez más: clic. El ruido áspero y casi hostil despierta al pescador, que se levanta somnoliento y busca a ciegas su cajetilla de tabaco sin sacudirse la modorra; pero, antes de encontrarla, el turista se la pone con diligencia delante de las narices y, aunque no se lo ha metido en la boca, le coloca un cigarrillo en la mano; con un cuarto clic, el del mechero, finaliza su rápido gesto de cortesía. Este exceso de amabilidad (difícil medirlo e imposible probarlo) propicia la situación embarazosa que el turista, conocedor de la lengua del país, intenta salvar iniciando una conversación.

- Hoy tendrá buena pesca.

El pescador niega con la cabeza.

- Pero si me han dicho que el tiempo es perfecto para eso.

El pescador niega con la cabeza.

- ¿No va a faenar?

El pescador niega con la cabeza. Crece el nerviosismo del turista, a quien sin duda le preocupa de corazón el bienestar del hombre pobremente vestido. Le hiere que pierda tan buena oportunidad.

...

la desanchá dijo...

Me da la impresión de que anda usted atribulado, se ha encontrado una perla y no sabe si aceptarla o rechazarla, ni qué precio va a pagar por ello.

El arroz a banda de su abuela no lo he probado, por aquí no se hace. Sí el caldero.

MartinAngelair dijo...

...


- Vaya, ¿se encuentra mal?

Por fin el pescador pasa del lenguaje de signos al lenguaje hablado. “Estoy estupendamete”, dice.

“Estoy mejor que nunca”. Se levanta, se despereza como si quisiera presumir de su consitución formidable y atlética. “Estoy la mar de bien”.

El rostro del turista se entristece, no puede reprimir más la pregunta que amenaza con hacerle explotar el corazón: “Entonces, ¿por qué no sale a faenar?”

La respuesta es inmediata y breve:

- Porque ya he faenado de madrugada.

- ¿Buena pesca?

- Tan buena que no necesito salir otra vez. Tengo cuatro cigalas en los cestos y he pescado casi dos docenas de jurelos.

El pescador, finalmente despierto, rompe el hielo palmeándole tranquilizadoramente la espalda al turista, cuyo rostro preocupado le parece algo improcedente, pero conmovedor.

- Tengo suficiente, incluso para mañana y pasado mañana - dice para consolar el alma del extranjero. -

¿Quiere un cigarrillo?

- Sí, gracias.

Cada uno se lleva su cigarrillo a la boca. Quinto clic. Ahora el extranjero, moviendo la cabeza de un lado a otro, se apoya a un lado de la barca y suelta la cámara. En este momento necesita ambas manos para enfatizar su discurso.

- No es que quiera inmiscuirme en sus asuntos – dice -, pero imagínese que hoy sale por segunda, tercera, incluso quizás cuarta vez a faenar. Pescaría tres, cuatro, cinco, quizas diez docenas de jurelos. Imagíneselo.

El pescador asiente.

- En un año como mínimo podría comprarse un motor; en dos años, otra barca; en tres o cuatro, quizás un pequeño balandro. Lógicamente, con dos barcas o un balandro pescaría mucho más… En un futuro tendría dos balandros, podría…- el entusiasmo le ahoga la voz por un instante. -Se haría construir una pequeña cámara frigorífica, quizás una nave para ahumar pescado, después una fábrica de conservas, volaría con su propio helicóptero para descubrir bancos de peces e informar por radio a sus balandros.

Podría adquirir licencias, abrir un restarurante de pescado, exportar los bogavantes directamente a París sin intermediarios…Y después…- de nuevo el entusiasmo le deja sin habla. Negando con la cabeza, con el corazón profundamente conmovido, con su alegría vacacional ya casi perdida, el turista contempla cómo fluye el auga en la que los peces brincan en libertad.

“Y después”, dice, pero otra vez la excitación le toma el habla. El pescador le palmea la espalda como a un niño que se ha atragantado.”¿Después qué?”, le pregunta en voz baja.

“Después”, dice el extranjero con relajado entusiasmo, "después podría sentarse aquí en el puerto
tranquilamente, bostezar al sol… Y contemplar este magnífico mar”.

“Pero si eso ya lo hago ahora”, dice el pescador, “estoy sentado en el puerto, durmiendo. Su clic es lo único que me ha molestado”.

Aleccionado, el turista se va de allí pensativo, pues hace mucho tiempo él pensaba trabajar para no
tener que hacerlo más algun día; y no le queda ni rastro de compasión por el pescador pobremente vestido, sino un poco de envidia.

...

Heinrich Böll



(Arturo, es grande, como todos los que pescan perlas cerca del Mar)





B.

igniszz dijo...

Ese final me ha desconcertado. Ha leido usted "la perla negra" de Steinberg?
Th, gracias por pensar en un aspirante a burgués para compartir su suerte. Me conformo con que siga compartiendo su amistad.

Joselu dijo...

Igniszz ya lo menciona, pero tu historia tiene mucho que ver con la maldición de la perla que desarrolla la novel de Steinbeck, La perla. Es un debate interesante y especialmente para mí, pues hoy he comprado un número de la ONCE en que se sortea un premio de 15 millones de euros y un sueldo de 6000 euros al mes durante 25 años. Me va a tocar, y me tengo que preguntar qué voy a hacer con semejante fortuna, aparte de pagar al fisco más del 50 %. ¿Romperé el décimo antes del sorteo para evitar la tentación? ¿Me montaré la librería con que sueño? ¿Me despediré para siempre de mis alumnos y de mi querido director? ¿Me odiaría la gente que me conoce y a la que ahora no molesto por mi suerte normal? ¿Tendré más posibilidades de contraer cáncer? ¿Seguiré con el blog? ¿Un millonario puede escribir con la misma pasión en un blog? ¿Qué hago con mi décimo? Faltan pocas horas para el sorteo. Uf.

Javier dijo...

¿Para qué la riqueza? Mejor seguir viviendo con un plato de arroz... y alguna gamba. ¿Sabes cuántas personas mueren por un puñado de arroz al día? No sólo por poder comerlo, sino por no poder hacerlo...

Un abrazo.

nomesploraria dijo...

Yo me vendería la perla y con el dinero compraría crack que a su vez revendería para comprar una cadena de hoteles con sus campos de golf y con los beneficios de la cadena de hoteles con sus tiendas y sus párquings compraría una cadena de televisión y manipularía la opinión de muchas almas desventuradas y simples que andan necesitadas de alguien que les guíe.

Me voy a comprar ese cupón de la 11. Adiós.

El futuro bloguero dijo...

Quizás el pescado había leido a John Steinbeck, pero es una idea bonita.

En una maravillosa película que recomiendo, llamada Harold y Maude, hay una escena romántica en la que ellos están sentados, mirando al mar en un embarcadero y Harold le regala una pequeña joya a Maude, para mostrar su amor. Ella, mira la joya, le mira a él, y la arroja al mar.

Harold le mira sorprendido y Maude dice, "Así sabré siempre donde está. "

Se pone uno tierno.

Ese Arros lo quiero yo probar

Ars Natura dijo...

Menos mal que sacó una perla y no a su amigo Ernesto, el pulpo, que si no, otro gallo le hubiera cantado, jejejeje.

...antidoto esencial dijo...

Era un cobarde. Le atemorizaron las complicaciones. Si uno tropieza con la fortuna de encontrar una perla como esa, no tiene obligación de invertirla en su propio lucro; hay mucho más en que gastar, sin necesidad de especular ni de enriquecerse.
La señora seguro que le abandonó por algo más que por su mediocridad. Vaya usted a saber. Igual no se lavaba los dientes por la noche.

Icíar dijo...

Bueno, Dr. Frikosal, ese pescador era presa del significado de las etiquetas.
¿Por qué se tuvo que creer que ese perlón sólo tenía dos vías posibles?

Una vez más, un ejemplo del mal de las etiquetas.

¿Por qué se le olvido que ese perlón siempre podría dárselo a Icíar en vez de tirarlo al mar? eso es algo que nunca entenderé.

frikosal dijo...

Una perla grande es algo que quisieramos poder manejar pero que en el fondo sabemos que excede nuestra capacidad, por ejemplo un nuevo trabajo con mejor sueldo pero mucha más responsabilidad o dificultad. Yo por el momento no he encontrado ninguna, no se preocupen.
Yo creo que el pescador hizo bien pero estos cuentos tienen que terminar mal, por eso su mujer le abandonó.
El arròs a banda.. la receta murió con mi abuela.

nomesploraria dijo...

Eminentísimo y Egregio Agrimensor. Me gustaría saber que haría usted. ¿Tiraría la perla al mar y seguiría agrimensurando? ¿o la vendería para dedicarse a fotografiar estrellas en Namibia?

JG dijo...

No se si es pertinente, pero esta cientificamente probado que la gente que ha ganado la loteria de verdad (no esa que te da unos durillos para tapar agujeros) es muy desgraciada: se les jode toda su vida y o no saben montarse otra o la que les sale no les gusta. Imaginate con 50 millones, ¿huyes como un fugitivo? ¿Aguantas a pelmazos, parientes etc. dandote sablazo tras sablazo? ¿y si te secuestran? ¿y si lo pierdes todo? ¿en quien confias? Vale, en tu fantasia te vas a donde no te conozca nadie, pero alli tampoco conoces a nadie... En fin, que mejor no coger la perla y si se va tu mujer, pues mira, no hay mal que por bien no venga...

Oiga, ¿se decidira algun dia a vender copias?

MartinAngelair dijo...

Tirarla,...


...o venderla.






Feliz día a los que tienen perlas,...o disfrutan sabiendo que existe el que las tiene.







Un beso Manel.



Otro para tu casa.






B.T.C.M.

nomesploraria dijo...

Yo no se lo diría ni a mi padre que me ha tocado la lotería. Cuando los vecinos, familiares y conocidos se diesen cuenta, por los pequeños gastos extra (como el loft de 600m2, bandurria nueva, etc), les diría que es gracias a mi inesperado éxito profesional; que mis dibujos de pescaditos se venden a 64.000 y que he sacado un CD con la bandurriocaster que ha sido disco de oro en latinoamérica y Filipinas. Pero ay, tengo tantos gastos que ahora mismo no les puedo prestar ni un duro. Mi vida sería una impostura. Como hasta ahora, vamos.

Belnu dijo...

A mí no me gusta el espíritu del pscador, ni tampoco el de su mujer, seguro que lo mejor de todo es el arròs a banda de tu abuela

Bufaforat dijo...

Malas noticias, parece que la perla solar eta perdiendo pulso en wall street.

frikosal dijo...

Es triste que el mundo se rija por lo que dicen estos caballeros, que hace unos meses ya nos arruinaron a todos por otra parte. Yo, entre otras cosas, consideraría la inversión en bolsa como una forma de ludopatía y por tanto prohibiría que se informase de las cotizaciones.

igniszz dijo...

Gracias Joselu por la corrección. Hará cosa de 30 años que leí el libro pero aún recuerdo algunos pasajes vívamente.
Mira que es usted pervertido, doctor Friko, siempre removiendo las conciencias y sembrando el blog de "minas" filosóficas. Debo reconocer que sus provocaciones son la guinda de este blog tan especial. En un acto de compresión neuronal se me han escurrido dos cosas:
El pescador debería haber regalado la perla a su mujer.
Cuántas perlas nos encontramos a lo largo de la vida y las dejamos de lado, no por una renuncia reflexiva, sino por no saber reconocer su verdadero valor?

Jesús-A dijo...

Sin duda le fue de gran utilidad al pescador. Retrató a su mujer y lo libró de ella. Los divorcios son siempre costosos.

Imagínate no desearla (a la perla!),,, eso si que es un sueño.

shanfoto dijo...

Sr. Frikosal, mi humilde opinión es que el pescador es un símbolo del miedo al dinero y a la riqueza que tenemos muchos. Estoy seguro que nos pasan muchas perlas como esa al largo de la vida y ni las vemos. El dinero no es "malo", pero su uso lo puede ser.

JOAKO dijo...

Te recomiendo la pelicula Mexicana "la perla" de Emilio Fernandez.