De noche en el río (I). La araña y la libélula

.. y además, me inquietaban unas grandes telas de araña en el río. Estaban tejidas de orilla a orilla, llegando a medir casi cinco yardas. Parecía que la araña hubiera cruzado la corriente volando para pasar el primer hilo, de otro modo ¿como se podían haber construido? Además de su disposición, la desproporcionada fuerza del hilo me resultaba siniestra. Especialmente la hebra superior, que servía de soporte a toda la estructura y era casi tan gruesa y resistente como un cabello humano, pero pegajosa como la resina.
Bram Stoker, Memorias de mi Transilvania.

Esas telas de río, verdaderamente asquerosas, en realidad existen y parecen hechas a propósito para impedir el paso a los fotógrafos más que para capturar insectos. Hasta que aprendí a verlas y romperlas con un palo, más de una vez quedé enredado y repleto de pegajosa tela de araña. En cambio, las libélulas, que parecen ser el objetivo de semejantes redes, las ven perfectamente y las rodean sin dificultad. Llegué a tener compasión por la araña y acepté que su tela era como una señal de prohibido el paso, que solamente podía violentarse en caso de necesidad.

Fue de noche cuando puede ver las telas en acción. Cuando los niños ya estaban dormidos y a cargo de la abuela, nos acercamos al río mi Dulcinea y yo, equipados con chancletas, bañador y cámara. Esperaba en vano poder sorprender a la culebra de agua dormida. La noche fue especialmente fría para ser agosto (once grados), y el cielo estaba repleto de estrellas. Ella optó sabiamente por quedarse dormida dentro del coche mientras yo me metía en el río, con la cámara colgada del cuello y la linterna en la mano izquierda, acongojado pensando en la posibilidad de cortar una de aquellas telas con la cara y notar a la gran araña recorriendo mi boca en la oscuridad.



Pero casi enseguida tuve la primera sorpresa de la noche: la que había caído en la tela era una libélula, una libélula tigre, la Onychogomphus macho (posiblemente Onychogomphus forcipatus). Se trata de una libélula especialmente grande y fuerte, que mide cinco centímetros de largo, una de las reinas del barranco (com permiso de las Anax). La lucha debió ser fuerte, por que la tela estaba casi completamente destrozada, excepto el grueso soporte principal y poco más. Al acercarme pude ver que alli estaba la araña manipulando a su gran presa, que se bamboleaba inerte a causa del viento. Prodría ser que la araña hubiera llegado a matarla cuando ya estaba a punto de escaparse.

Seguramente, cuando el onychogomphus daba los últimos vuelos de reconocimiento del día para ver si había entrado alguna hembra en su territorio la luz crepuscular le impidió ver la red y cometió un error fatal.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
La historia es terroríficamente interesante. Pero la verdad es que estaba esperando otro final. Línea a línea haciéndome la pregunta, a ver si era capaz de adivinar al respuesta antes de que tu la dieras. Pero no estaba. Tampoco la he adivinado. Tengo más tiempo.

-> Hoy he visto en la tele al camaleón con la técnica del árbol. Si al final tendrás razón.

JesúsA
nomesploraria ha dicho que…
Si una noche remota, por una increíble casualidad, coincidimos en un río con semejante atuendo, el susto puede ser de órdago
frikosal ha dicho que…
Jesus,
Te lo dije lo del arbol jeje. Pero no vale para todos los bichos.

Nmp,
Si coincidimos de noche en un rio no va a ser por casualidad :)
Mad Hatter ha dicho que…
Creo que la araña podría ser una "Araña de los puentes" (Larinioides sclopetarius).
Enhorabuena por tu vocación, paciencia y esfuerzo.
zbelnu ha dicho que…
Libélula tigre! Es prima del mosquito o es sólo cuestión de estampado?
nomesploraria ha dicho que…
per cert la foto de la libèlula i l'aranya es acollomnant. Bonissima

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