sábado, mayo 14, 2011

La conversión

Me dicen que soy un radical en mi ateísmo y que, puesto que no se puede demostrar que Dios no exista, el ateísmo también implica una creencia y es, por tanto, equivalente a una forma de religión.

En efecto no se puede demostrar que Dios no exista (como no se puede demostrar que no existe el unicornio). Pero yo no soy radical: si descreo de la existencia de un ser infinitamente bueno, ominipresente y omnipotente, eso es simplemente por que no me parece una hipótesis razonable.

Ahora bien, si mañana se me apareciera por ejemplo Dios padre y accediera a realizar un milagro ante mi presencia, entonces la cosa sería diferente. Le pediría un milagro facilito, por ejemplo la levitación perpetua de la Torre Eiffel. Entonces, y después de hacerme examinar la cabeza, y verificada la levitación, me convertiría.

Dirán algunos que mis argumentos son viejos, y que ya han sido formulados y refutados por la Iglesia. Es posible que así sea, pero a mi no me han convencido. Y quiero insistir en el tema de la levitación de la Torre Eiffel, no me vale otro milagro arbitrario que bien pudiera ser fruto de la casualidad. Yo mismo he presenciado cosas que, sin tener la cabeza fría, podrían parecer milagrosas de tan improbables.

Por otra parte, y sin ánimo de ofender, yo quisiera preguntar a los creyentes que debería suceder para que ellos dejaran de creer en la existencia de un ser infinitamente bueno, ominipresente y omnipotente.

¿Tal vez si hubiera un terremoto que matara a personas completamente inocentes, dejarían de creer? ¿O si un tipo elegido democráticamente en un país civilizado pusiera en marcha una campaña de exterminio con cámaras de gas y hornos crematorios y terminase matando a millones de personas?. ¿Eso -digo yo- les parecería un motivo suficiente como para pensar que Dios estaba ocupado en otro asunto, o bien, de forma más verosímil, no existe? ¿O sería necesaria la invención de armas capaces de matar a millones de personas con una sola explosión?.

Posiblemente me digan que, suceda lo que suceda, ha sido la voluntad de Dios. Que yo simplemente estoy reformulando el viejo problema de la existencia del mal, y que ya ha sido resuelto hábilmente por brillantes teólogos. Pero no me han convencido.

11 comentarios:

Albert dijo...

Anteayer mantuve un contraste de pareceres sobre este tema con dos señoras Testigos de Jeovah en un sitio por demás curioso (estaba haciendo macro-fotografía en un rincón perdido en Collserola...) por dios, están en todas partes!!!.
El resumen de mi teoría, es que, básicamente soy vago, y no me voy a romper el coco pensando en algo que gente mas preparada que yo no ha logrado averiguar a ciencia cierta... así que, como dijo alguien, no me importan los extremos de la vida, ni de donde venimos ni a donde vamos. Me importa desde que llegamos hasta que nos marchamos, y durante ese período, procuro ser desde un punto de vista ético y moral (de una moral un tanto relajada por supuesto...) procuro ser buena gente.
Si cuando todo termina hay premio y me toca un "extra bonus"... o lo que sea, fantástico, pero si todo termina con un "game over" y se acabó... pues también... que remedio.
La verdad es que dejé a las señoras un tanto aturdidas con mis teorías, o a lo mejor fue todo una alucinación por exceso de horas al sol... que pensándolo bien... ¿que coño hacían dos señoras haciendo proselitismo en medio de la nada?... o sería una aparición de Santa Jennifer de Puigsec y una amiga reconvertidas en "testigos de Jeovah"?
Ánimo Doctor, que su religión atea es la verdadera... y si no loes, pues poco importa no?
un abrazo

siqui dijo...

Si dios existiera el madrid ya hubiera bajado a segunda hace tiempo. Sólo esta prueba debiera bastar para convencer al más recalcitrante, pero ni con esas. Ánimo doctor.

Guillermo García-Saúco (W. Elderberry) dijo...

Yo pienso igual. Pero a la última pregunta, la de qué debería pasar para que los creyentes dejasen de creer, se respondería que todo lo que has dicho ocurrió porque Dios nos dejó a nuestro libre albedrío. Sé que responderían eso porque yo ya se lo he preguntado. Sigo sin creérmelo.

La mística de las lagartijas me convence más.
Saludos!

Anónimo dijo...

¡Angelico mío! Tanta reflexión sobre la existencia de dios no traerá nada bueno. En el fondo sospecho que te gustaría creer... pero te lo tendrás que ganar... Hay ateos militantes que mueren con el nombre de dios en los labios y hay creyentes inconmovibles que mueren descreídos. Nadie sabe muy bien en dónde estará. Yo, al menos, no lo sé pero creo que tú tampoco. Sigue jugando a tu teología recreativa. No haces daño a nadie y es divertida.

Francesc Vera dijo...

Converteix l'ateisme en un axioma, així no li caldrà demostració.
Per cert als reaccionaris mai no els ha interesat les teories distintes a la seua, sinó solament la seua refutació. Conta Pla en El quadern gris que el professor de lògica que tenia a la Facultat quan algun alumne no sabia la teoria d'un filòsof determinat li deia "¿pero al menos sabrà la refutación, no?"

Anónimo dijo...

Un dios omnipotente, que me crea a su imagen y semejanza y me exige que le adore, pero sin darme ninguna prueba de su notabilísima existencia... la verdad, creo que se lo tendría que hacer mirar.

Por otra parte, un coro de intermediarios (otra vez los dichosos intermediarios), como por casualidad, me exigen mi dinero y me razonan que es que el mérito está en creer sin ver. Listos los tíos, no hay duda.

Hace dos mil años, pues no sé, pero ahora... qué le costaría hacer una vídeo-conferencia y nos callaba la boca a unos cuantos en un decir Jesús.

Félix

Ramón Villeró dijo...

No sé si esos cielos estrellados que tan bien sabes captar con tu cámara tendrán algo que ver con tus creencias. Para mí el concepto Dios está muy alejado del concepto tradicional contra el que choca el ateismo. Por decirlo de otra manera, es precisamente esa noche bajo las estrellas, el latido del Universo, lo que yo asocio al concepto Dios. Hay un lugar donde los átomos, el vacío y el sentimiento que experimentamos forman un lugar común. Poco importa el nombre que le demos...

nomesploraria dijo...

Dios existe –el Barça ha ganado otra vez la liga– y los elfos también.

frikosal dijo...

Anónimo,

Me alegra saber que no hago daño y encanta que me llame angelico pero todavía me gustaría más si firmase sus comentarios. En efecto, quisiera creer, pero no lo haré sin más ni más. Usted que necesitaría para descreer ?

Cito a Félix:
"Un dios omnipotente, que me crea a su imagen y semejanza y me exige que le adore, pero sin darme ninguna prueba de su notabilísima existencia... la verdad, creo que se lo tendría que hacer mirar."

frikosal dijo...

Guillermo,

Buena aportación lo del albedrío, a veces lo dicen. Pero lo del terremoto está claro que no es un rollo de albedríos, no ?

"La mística de las lagartijas me convence más." En efecto, es más plausible.

igniszz dijo...

Desafiar las leyes de la física es un buen ejemplo de milagro que ningún santurrón puede hacer, y la Torre Eiffel es una buena propuesta. Lo que cuesta de encajar es que la misma mente brillante que descubrió la ley de la gravitación universal, también fuera un gran teólogo.
Lo de la bomba que mate a todo dios (valga la redundancia) ya está inventada, es la llamado bomba C (de Cobalto, una sustancia poco saludable) o del juicio final, como se la llama vulgarmente, y fué inventada hace años, y dicho invento está patentado, además por un pacifista que se le cruzaron los cables y dijo un dia: "¿quereis bombas gordas? Pués a ver si hay huevos!"