martes, mayo 03, 2011

El enemigo

Para una persona es muy importante tener amigos, pero para un grupo de personas (ya sea patria, credo, club de fútbol, imperio o ciudad-dormitorio) es también esencial tener enemigos, ya sean exteriores o interiores.

Los enemigos exteriores no forman parte del grupo. Son siempre malvados y están cerca, cerca en un sentido amplio que hoy por hoy a veces ya casi abarca a todo el planeta. Los amigos suelen estar más lejos y no es raro que dos amigos estén separados por un enemigo. Pero lo esencial es que así como nosotros somos buenos y valerosos, el enemigo es cobarde y despreciable.

El enemigo exterior (simplificando), puede ser poderoso o inofensivo. Si es poderoso hay que procurar conservarlo, y dar amplia publicidad a sus maldades para que la gente pueda odiarle. Si es inofensivo, también hay que procurar conservarlo, pero si conviniera aniquilarle, hay que asegurarse de tener por lo menos otro: ya hemos dicho que un buen enemigo es esencial. Antes de la aniquilación, deberemos procurar que todo el mundo tenga claro que era malvado. Esto no se puede improvisar, de lo contrario siempre habrá quien diga que realmente no era tan malo.

Sin llegar a estos extremos, en épocas de vacas flacas, al enemigo exterior se le puede pinchar de vez en cuando para moleststarle y llenar los periódicos, las conversaciones en los baños públicos o las tertulias a la hora del café (según el caso). Pero cuidando de no pasarse, especialmente si es poderoso. De todos modos, en el fondo (y esto es un gran secreto) el enemigo exterior no es un enemigo, ya que nosotros también somos su enemigo. La historia anda llena de gente que ha seguido al mando solo gracias a sus enemigos, enemigos exteriores.  ¡Pero cuidado! Un error en la elección de enemigo exterior puede ser fatal.

El enemigo interior está entre nosotros. Es malvado, odioso y despreciable, pero siempre es inofensivo. Es un grupo dentro del grupo. A veces es rico y privilegiado, pero no siempre. Tampoco los realmente ricos y privilegiados son enemigos interiores, a pesar de que la gente llana pueda odiarles. ¿Donde está la diferencia? En que esos últimos no son inofensivos. El enemigo interior debe ser inofensivo. Si no era inofensivo, hay que procurar ir socavando su poder y acorralándole a medida que se le eleva al rango de enemigo. También es importante que sea fácil odiarle. Tiene que ser diferente y feo (o sabio, también vale). Sus costumbres deben irse ridiculizando al mismo tiempo que se difunden sus maldades. Incluso el lenguaje especial que se utiliza para hablar de él debe irse creando poco a poco. Hay que procurar que la gente no adopte jamás su punto de vista, que nunca se intenten entender las razones de su diferencia. De lo contrario, podría parecer que no es tan malvado y no se le odiaría. Sería una lástima:  ¡es tan saludable la alegría que siente la gente humilde cada vez que se le da un garrotazo al enemigo interior!.

Lo ideal es tener enemigos interiores y exteriores. Pero en caso de tener que elegir, siempre optaremos por el interior. ¿Cual es la razón? Pues que es inofensivo (de lo contrario no sería enemigo) y por tanto, siempre que se haya creado el clima adecuado, siempre se puede proceder a su eliminación. Incluso después de haber dejado de existir, el enemigo interior puede seguir siendo un enemigo interior. Quedarán conversos, hijos, antiguos amigos, simpatizantes, nietos. Es una mina inagotable.

Si el enemigo exterior en realidad no es tan peligroso y el interior es inofensivo, ¿quién es el verdadero enemigo? Naturalmente, es el que todo el mundo supone que es nuestro amigo. Ese presidente del club de fútbol que recela del entrenador demasiado exitoso, ese emperador romano que sospecha del brillante general que regresa de la Galia, ese Alcalde que (secretamente) fulminaría a su amado concejal de urbanismo, tienen toda la razón. Del mismo modo que un buitre no escribe tratados sobre aerodinámica, pero la domina de forma instintiva, los que manejan el poder conocen estas cosas al dedillo y sus finas plumas les van orientando en cada momento, para su mayor gloria.

Se ha mencionado varias veces lo del clima adecuado, y alcanzarlo tarda su tiempo. La próxima entrega de este coleccionable tratará sobre la administración del tiempo. Sustancia de origen y naturaleza divinas pero que el Alcalde debe saber controlar.

Extracto de: Cartas a un joven Alcalde, de Dieter Berglund.

11 comentarios:

Sussss dijo...

Mañana te reeleré. Hoy me he perdido entre tantos amigos, enemigos, buenos, malos, exterior, interior...

Anónimo dijo...

¿Coleccionable...?
Los amigos italianos son los reyes de los coleccionables, y el rey de las editoriales es el amigo Silvio.
(Ahora sé que es amigo porque se ha sumado a la condena del enemigo muerto).
¿Se puede condenar a un muerto?
¿...y se puede coleccionar?
D.B.

frikosal dijo...

Si, coleccionable. Es una serie de cartas actualizando el pensamiento del pobre Maquiavelo.

Xavi Piera dijo...

" de quién debo defenderme si no conozco enemigos
si el sonido de las balas ya me produce terror.." letra de "Celtas Cortos".
No es tan culto pero vale igual...salut!!!

la desanchá dijo...

Yo me he hecho la picha un lío (con perdón, y anque no tenga)

Jordi Busqué dijo...

Es vomitivo como tanta gente se define en oposición a.

Los que se oponen a lo mismo forman la tribu, etc.

operacional dijo...

Como veo que este hombre se autoedita. Pues yo tambien. Yo creo que los enemigos y los amigos tienen que ver con la conciencia y la memoria. Para tener un enemigo primero tienes que tener conciencia de que no es tu amigo, por algún motivo, que puede residir en su maldad o en tu propia mezquindad. Bien, si así fuera y tienes conciencia de un enemigo, además, tienes que tener memoria, la suficiente para recordar porqué es el enemigo. Los desmemoriados lo tenemos difícil para tener enemigos, con lo cual pasan a ser enemigos transitorios. Es una especie de eliminación involuntaria, porque ¡pardiez!.Ya me gustaría a mí tenerlos. Estoy de acuerdo en que los interiores son de más difícil eliminación...quizas porque ya hay que tener memoria de pez para olvidarse de ellos. Propongo que en facebook se haga uno una lista de amigos y otra de enemigos para no olvidarse de ellos o para poder cambiarlos de columna. JA!

Erna Ehlert dijo...

Me parece que es muy práctico o útil tener enemigos y amigos. Sirven para muchas cosas y se pueden utilizar cuando conviene.

MartinAngelair dijo...

Sinceramente, porque también me he perdido,...


...estoy convencida, que yo no nací para ser enemiga.





(y lo digo en primera persona y con humildad, aunque no lo parezca)





Muchos besos Manel.
Buenas noches.

MartinAngelair dijo...

...pero también es cierto que me enfado muchas veces,... :)


B.

Josep Fábrega Agea dijo...

El tiempo o el tempo. Porque en el desajuste político entre el tiempo y el tempo radican todas nuestras desgracias como ciudadanos.