jueves, octubre 22, 2009

El recolector de dátiles en el Sahara

En Túnez paramos un rato en uno de los oasis (que son como una isla verde rodeada de Sahara, exactamente igual que en los cuentos). Había un grupo de hombres recogiendo dátiles. Los jóvenes trepaban a las palmeras con una agilidad impresionante mientras los más ancianos metían los dátiles en cajas. Les compramos unos cuantos. Nos los cobraron a precio de oro, y no se si en realidad eran suyos, pero me da absolutamente igual. Yo siempre había pensado que los dátiles que venden en las tiendas estaban parcialmente secados o algo por el estilo, pero no: recién salidos de la palmera ya tienen ese aspecto glaseado y se pueden comer recién cogidos. Eran buenísimos y hay que recordar que durante una temporada el Profeta se alimentó con un solo dátil al día.

Y por las noches el cielo es purísimo y el desierto tiene algo de higiénico para la mente, con ese silencio.. casi me darían ganas de oír las llamadas a rezar de cada mañana y retirarme lejos de esta mierda que se me está comiendo.

Esta noche, un minuto después del cambio de día, saldrá la última prueba del concurso Frikosal. Suerte y que gane el mejor.

16 comentarios:

Le Mosquito dijo...

...el desierto tiene algo de higiénico para la mente...

Sí.

Jordi Busqué dijo...

A ver cuando puedo ir a ese pais. Por cierto, que esta noche se de buena tinta que ha llovido en el Sahara y no se ha visto una mierda de estrellas.

El futuro bloguero dijo...

El dátil fresco es una delicia, yo los he disfrutado tanto en Marruecos como en Egipto.

Lo más agradable del desierto, en mi opinión, es el silencio, la ausencia de todo tipo de bullicio y gente.

Nos vemos

Piratilla dijo...

Me encanta leerte a diario aunque no diga nada, es que normalmente me dejas sin palabras.
A mí me ha llovido en el desierto y también he sentido el bullicio del ganado acercándose a los pueblos desde el desierto para ser vendidos en los mercados, es decir, nada que ver con lo que esperamos de él, pero cuando esto no ocurre todo es como dices, paz, tranquilidad y silencio.

nomesploraria dijo...

Lejos de esta mierda. Sí.

nomesploraria dijo...

Pero siempre nos queda la entomoterapia y alguna cosa más.

Carmen dijo...

He conocido algunos desiertos y de ellos me quedaría con tantas cosas que ocuparía tu entrada y abusaría de tu espacio. Si me quedase con algo sería con la noche, el negro del cielo y el brillo de los astros; con el roce de la arena, también.
Te tengo que escribir para contarte los contactos. No hay muchas noticias, pero...
besos desérticos.

Joselu dijo...

No he conocido el desierto profundo, pero hay en mí un ansia de ir allí, de empaparme de su silencio, de sus colores, de su inmensidad, de su sequedad, esa invitación a la austeridad y a lo esencial. Me encantan los dátiles, pero no los he visto en las palmeras. Algún día.

la desanchá dijo...

Dicen que al desierto le llaman el jardín de Alá, porque Alá en su perfección no necesita nada. A mí, aunque no sea Alá, me gustaría ver el desierto, sólo las dunas, el viento y el cielo por encima.


A ese hombre se le va poniendo cara de dátil. Qué curioso. Como los hombres que se acaban pareciendo a su perro.

la desanchá dijo...

Señor Només, también nos queda la prepuciología.
(¿Qué hay de la foto?)

igniszz dijo...

En el desierto resaltan nuestras emociones nuestros pensamientos resuenan con más fuerza. No hay ruido ni interferencias humanas, sólo silencio, hasta el paisaje es minimalista. Un buen sitio para encontrarse con uno mismo y quedar cautivado para siempre.

Erna Ehlert dijo...

Tu entrada de hoy me hace pensar con ternura en “El Principito”.
Ójala se hubiera dejado caer allí contigo.
Seguramente te habría servido de terapia contra esta impresión tuya que te esta comiendo la mierda.
Vuelve a leerlo, es tan reconfortante.

Por cierto, la foto es muy bonita con estos colores.

Un abrazo

frikosal dijo...

Es mala suerte ir al Sahara y que llueva, pero yo me se de uno que se fue a Atacama y en una semana no vio el sol

Gracias por la recomendación Erna. No he leído el libro y tal vez lo haga.

Bienvenido Piratilla.

Ahora activo la moderación de comentarios, en cinco minutos sale la última prueba.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Amig@mi@ dijo...

Estoy rodeada de palmeras datileras y te contaré un secreto.
Cuando los dátiles casi están, si los congelas, al descongelarse ya se pueden comer.
Es increíble lo buenos que están así "sin adobar"-como dicen en Elche, paraíso del dátil.
La foto preciosa.
Un abrazo

Dr. Jorge Garat. dijo...

"frikosal dijo...
Es mala suerte ir al Sahara y que llueva, pero yo me se de uno que se fue a Atacama y en una semana no vio el sol."

Yo se de dos...