sábado, octubre 03, 2009

Delfos, finales del invierno del 98

Adornamos nuestro dos caballos rojo con margaritas y fuimos a casarnos junto al mar una radiante mañana de invierno. Al día siguiente salíamos hacia Grecia.

A pesar de que el monte Parnaso seguía nevado, en Delfos los prados ya estaban cubiertos de flores amarillas. Como viajábamos sin ninguna clase de planificación, llegamos por la tarde y las ruinas del oráculo ya no se podían visitar. Pero inesperadamente, en otra entrada un poco más allá de la fuente Castalia, el guarda estaba completamente borracho y nos dejó entrar antes de marcharse sonriendo. Las valiosas ruinas estaban completamente desiertas y era justo la hora mágica en la que todos los colores son cálidos.

Que maravilla poder recorrer las ruinas solitarias los dos juntos, sin ningún mapa, sin ninguna guía, sin entender absolutamente nada de lo que veíamos, solamente con el asombro de ver que entre las flores amarillas, las inscripciones milenarias seguían siendo visibles, con sus lambdas y sus alphas.

17 comentarios:

Inuit dijo...

Buenos días frikosal,
Sí señor, un privilegio la soledad compartida en ese precioso lugar, sin gentes, sin calor, con los colores y las tonalidades perfectas y con la intensidad del momento, eterno, eso no tiene precio, tiene eternidad.


"Una milésima de segundo es la eternidad. La eternidad no es muchísimos años, colocados uno detrás de otro, sino una intensidad de tiempo." ( El verdadero vacío/ La maravilla de las cosas. AM Schlüter)


Inuits

Icíar dijo...

¡qué divertido¡ el borracho en su mundo os deja entrar al pasado, solos los dos, imaginando lo que fue. Ella la sibila, tú el que pregunta....

Jordi Busqué dijo...

Es Vd. un romántico de los de antes!

Belnu dijo...

Sí, sí, pasear por las ruinas de piedra, imaginar lo que fueron es emocionante. Me pasó con la Magna Grecia en Sicilia, tanta historia mezclada, y aun protegida

el lanzador de botellas dijo...

Nada es comparable a viajar a lugares desiertos, y más, si uno consigue olvidarse de su propia existencia, uno se siente profanando algo maravilloso.

pablito dijo...

¿Y no le preguntasteis nada al oráculo?

Amig@mi@ dijo...

Una suerte, sí señor.
;) Me alegro.
Abrazos

Joselu dijo...

Yo no diría que eres romántico. Yo diría que eres poeta. En pocas líneas has logrado crear un pequeño poema en prosa lleno de matices y sugerencias. El guarda borracho, la visita en soledad, las flores amarillas, las alphas y lambdas, la falta de plan, el amor como trasfondo. Guay.

Carmen dijo...

No sabes hasta qué punto lo que cuentas es parecido a mi propia historia... tenía 19 años... me devuelves allí...

Eloi BLQ dijo...

por pura información sin importancia, y espero no equivocarme, por las palabras que nos cantas con tu dulce poesía prosáica, esas flores amarillas se las llaman primavera o coucou en francés (un hola familial en castellano) o también primvère, porque precisamente son las primeras que salen en primavera. Además, son muy buenas en ensaladas con lechugas salvajes que también las encontramos justo al principio de la primavera con el deshielo.

Que sabia es la naturaleza

saludos

Dr. Jorge Garat. dijo...

¡Me encanta leerlo a Ud. en el plano familiar y más aún en el romántico!
Que dulce almíbar para su familia y para Ud.
Un abrazo.

nomesploraria dijo...

Una suerte, desde luego. Seguro que ahora está lleno de chiringuitos y de tiendas de suvenirs. Me pasó algo parecido visitando las ruinas romanas de Timgad en Argelia hace muchos, muchos años. Hacía frío y la luz era gris pero no había nadie y la visita fue sobrecogedora. No tengo scaner de diapos.

la desanchá dijo...

Fué usted a casarse junto al mar en un dos caballos adornado con margaritas y luego a Delfos a ver aquello sin nadie, sin guía, sólo las piedras, las flores y ustedes dos...vé cómo es usted un romántico y un poeta?


Si vuelve usted allí pregúntele al oráculo dónde demonios se encuentra el vero prepucio.

treehugger dijo...

Grecia es el paraiso. El primo de mi mujer, famoso dibujante de comics en esperanto, se compro una casa en Creta y alli vive feliz.

igniszz dijo...

Muy romántico. Desde luego os evitasteis un montón de cabezas de guiris en la parte baja de las fotos.
Vuestro viaje, y el repertorio de bondades de Grecia que trajisteis de allí fue uno de los motivos que nos impulsaron a nosotros a ir, pero siempre con la compañía de tropecientos turistas.

El futuro bloguero dijo...

Supongo que en vuestro caso deshojarías al Oráculo, ya que las margaritas fueron al Citröen 2 caballos...

Myrtus dijo...

En esos momentos se es muy fácil creerse una helena :D

Salut, Myrtus