martes, mayo 19, 2009

Los nuevos ojos

Par de Anax imperator realizando la metamorfosis juntas. La de la izquierda está un poco más adelantada, la de la derecha apenas acaba de rasgar la exuvia.

Para quien observa el mundo con los sentidos y con la razón, la metamorfosis de los insectos es un suceso extraordinario. Y a mi todavía me resultó más impresionante al descubrir que en realidad hay dos clases completamente diferentes de metamorfosis. De alguna forma la evolución ha inventado este extraño proceso dos veces:
  1. Para que las orugas puedan llegar a ser mariposas, primero deben deshacer su cuerpo infantil (en la intimidad de la crisálida), reabsorberlo y después volver a formar uno nuevo, de mariposa. Son insectos de metamorfosis compleja, holometábolos.
  2. No es el caso de las libélulas, que son hemimetábolos: cuando abandonan el agua en realidad ya tienen el cuerpo alado de un adulto, al que han llegado de forma gradual, sin un estado intermedio y sin necesidad de reabsorberse a si mismas. Pero ese nuevo cuerpo todavía está dentro de la exuvia de una larva acuática. Para poder volar deben salir de la exuvia y este proceso es difícil.
(A muchos les parece como si poner nombres a las cosas ya fuera empezar a comprenderlas. Yo no comparto ese punto de vista, detrás de las palabras puede estar el conocimiento pero también la ignorancia. Pero en fin, aquí están las dos palabras: holometábolos, hemimetábolos).

Detalle del momento en que el tórax y los ojos salen de la exuvia (y si observan atentamente también verán el inicio del primer par de alas).

Para salir de su exuvia, que es de color marrón, las libélulas aprietan con el tórax para romperla. Hay que tener en cuenta que la exuvia es su esqueleto, la parte más rígida de su cuerpo. Romper la exuvia debe ser casi tan difícil como sacar el fémur de la pierna utilizando la fuerza de los músculos.

Los ojos.

Cuando ya está rota y una parte del tórax ha salido, entonces desplazan la cabeza hacia atrás y amplían el corte para poder sacar también la cabeza con sus antenas intactas. Y también quedan al descubierto sus increíbles ojos compuestos de Anax imperator adulto, capaces de captar y procesar imágenes tan rápido o más que una persona.

(Recorte de la anterior, detalle de los ojos compuestos)

Pero todavía tienen que aprender a respirar, como los niños recién nacidos. Continúa aquí.

(Y yo sigo de viaje. Esta entrada la subido el robot)

13 comentarios:

Gise =) dijo...

Asi se hace tu paseando y disfrutando de la naturaleza y el robot trabajando por vos, jejeje!!! La verdad que nosotros decimos que al nacer sufrimos muchos cambios y se habla de traumas del recie nacido, pero estos pobres insectos no veas por todo lo que pasan para ser adultos...
Con la foto de los ojos me mataste, es increiblemnte cercana...eres un genio!!!!
Besitos y buen viaje!!!

Mamen dijo...

¡Qué buenas fotos!

Siempre me ha maravillado la metamorfisis de la que hablas. El dia que se hizo mariposa la oruga que tuve en casa (llegó de forma accidental) desgrané todos los restos de su crisálida y ¡en efecto! allí dentro estaba su cuerpecillo de oruga anterior totalmente reabsorbido y seco. Ahora que lo has explicado tú lo entiendo mejor. Qué cosas. Maravillas de la naturaleza.

Saludos!! Buen viaje!

nomesploraria dijo...

Holometábolo y hemimetábolo son palabras muy bonitas, aunque no tanto como exuvia que es preciosa.

Saludos a su robot.

El futuro bloguero dijo...

Exuvia es una maravilla de palabra, ciertamente.

Me tiene muy interesado todo el proceso de metamorfosis. Es tan fascinante y abrumador...

Inuit dijo...

¡Ay señor!... y nosotros con los gusanos de seda , que si las hojas tiernas y frescas , que si limpiarlos, que cuántas mudas...

Pareces el capitán Tan, a lo largo y ancho de este mundo (como eres más joven, no sé si lo emitían en tu época)
Molt maca i interensantíssima l'entrada. Reconozco que esas "palabrotas" son imposibles para mi memoria.
Inuits

Le Mosquito dijo...

A mi me gusta más la palabra robot. Hace años pensaba que sólo servirían para barrer las casas de los señoritos.
Vivir para ver.
Compuestos me ha dejado los ojos.

treehugger dijo...

Magníficas fotos y magnifica su lealtad para con nosotros humildes lectores.

eldruida dijo...

Menudo reportaje documental te has marcado!!!

Amig@mi@ dijo...

uff, y yo feliz con mis gusanos de seda, ya transformados en mariposas... por cierto, una ha salido defectuosa, creo que no ha realizado la metamorfosis completa. Pero vive.
Un saludo y que te vaya bonito...

la jardinera dijo...

A ver cuando me agencio yo un robot para programarle todo ese trabajito que me supone un gran ajetreo sexual... ¡¡todo lo que más me jode!! Planchar, cocinar...

Me ha gustado tu rinccón aun a sabiendas de tu ausencia .

Besos de feliz regreso,

el objeto a dijo...

excelente post Dctor Frikosal!!
me ha gustado mucho toda esa historia y me han entrado ganas de repensar esas dos maneras de transformación y metamorfosis buscando similitudes y pistas de lo humano y lo subjetivo (!)-no sé si encontraré algo...

también me gusta mucho eso que dices de que nombrar las cosas no equivale a entenderlas y bajo eso puede haber una profunda ignorancia,
desde mi terreno eso se explicaría quizá con la subjetivazión, con poder relacionar esa lista de letras enganchadas con algo de le experiencia propia, aunque sólo sea mental

y qué bonitos bichos fuertes y frágiles al mismo tiempo, qué trabajazo que supone a veces seguir vivo!!
abrazos y gracias por el precioso post

Erna Ehlert dijo...

alucinantes fotos!!!


un saludo

Manteca Herlein dijo...

¡Qué barata la sacamos los humanos!