jueves, julio 28, 2011

Casi dos horas para no fotografiar a una libélula

La tarde se presentaba tranquila y me pude escapar a comer a uno de mis rincones favoritos. Es una pequeña charca, muy escondida, en la que uno puede bañarse con toda la tranquilidad un día entre semana. Y entre otras maravillas, allí estaba la libélula negra, Calopteryx hemorroidalis defendiendo su territorio. Hace años hubiera hecho lo fotográficamente correcto: sacarle un retrato, como este.

Quise hacer algo diferente, fotografiarla en su entorno. Allí había una planta con unas hojas que parecían perfectas para una foto con el angular, dejando la charca al fondo. Estaba el problema del acercamiento. Para este tipo de fotografía hay que acercarse hasta casi tocar al animal con el objetivo. Pero no era eso lo peor: la libélula negra tenía que pararse en el lugar elegido. Había otras plantas, pero la foto no quedaba tan bien encuadrada.

Cuando yo llegué, la libélula se retiró prudentemente al otro lado de la charca. La primera hora fue para que se acostumbrase a mi presencia. En realidad las libélulas no nos temen como depredadores, puesto que no hay ningún mamífero grande como una persona que coma libélulas. Piensan que somos algo así como un caballo que ha ido a beber y les da miedo que en nuestra gran torpeza podamos lastimarlas. Una hora después de haber estado haciendo tan solo movimientos extremadamente lentos, la espalda empezó a arderme y me di cuenta de que había sido un gravísimo error quitarme la camiseta. Pero la libélula empezó a confiarse y a pararse en una rama cerca de mi.. no en la elegida.

Traté de pensar la foto de otra manera para que la libélula quedase bien en la otra rama. No había forma, me hubiera obligado a hacer un contrapicado, no se hubiera visto el agua bien y la foto no hubiera tenido gracia. Otra hora estuve esperando para que se posara en la hoja adecuada.. fue en vano. Se me terminó el tiempo y tuve que marcharme, sin la foto.

Yo se que ahora mismo alguien estará pensando que soy un idiota que no sabe usar photoshop, que fácilmente hubiera podido cortar y pegar la Calopteryx hemorroidalis en el mejor lugar. Bien, es un punto de vista. Pero para mi, la fotografía no es eso. La fotografía, a diferencia de la pintura, es el registro electrónico de la imagen que en un determinado momento se formó sobre el sensor. Alterar esa imagen es, tal como yo lo veo, algo así como una profanación. Si la libélula no se paró en la hoja buena, yo no pude fotografiarla. En otra ocasión, sin embargo, un cuervo pasó justo por el lugar indicado.

Si ustedes terminan la marathon de Nueva York, les darán una camiseta conmemorativa. Bien, también hay una forma más fácil: pueden hacerla con photoshop, incluso poner su nombre, y llevarla a imprimir. ¿Era ese el objetivo? En realidad, no lo era.

Si ustedes cortan copian pegan y clonan, no hace falta que se ofendan, ni que me contesten si quiera: les estoy hablando de lo que PARA MI es la fotografía. Tampoco se ofendan si se ganan la vida fotografiando libélulas (no hay nadie en el mundo que pueda vivir de eso) y tienen que copiar y pegar fotos para poder dar de comer a sus hijos.

miércoles, julio 27, 2011

Una modesta propuesta

Para resolver el problema del paro, la patronal ha propuesto legalizar de nuevo la esclavitud. "Por su propio interés", han dicho, "los amos ya procurarán que los esclavos sigan con vida, el Mercado ya regulará sus condiciones de vida".

Algunos sectores críticos se han manifestado en desacuerdo argumentando que "Los esclavos deben traerse en costosas expediciones a ultramar mientras que los inmigrantes ya vienen solos".

Pero la patronal (que ha propuesto cambiar su nombre por el de AA, Agrupación de Amos) manifiesta que "Todo el mundo nace esclavo y debe comprar su libertad al precio simbólico de 15.000 euros que deben ser abonados por sus progenitores o por él mismo. Quienes no puedan pagar esa pequeña cantidad pasarán a ser propiedad del Estado y rápidamente privatizados en una Subasta Pública ante Notario. Con esta ley, aplicada de forma retroactiva, se soluciona el problema del déficit y se pone a todos los pobres a trabajar. Quienes no encuentren comprador serán mantenidos por un tiempo prudencial. El excedente simplemente se hace desaparecer, quedando regulado el exceso poblacional y el grave problema de los inútiles que ahora entorpecen la marcha de la Economía y el Crecimiento".

El camino

Yo estuve una vez hace años en Washington y cogí un autobús al amanecer. Estaba completamente vacío, solamente el conductor, otro empleado de la empresa y yo.  A duras penas podía entenderles pero hablaban de la vida, que para ellos era como una cuerda floja de la que uno podía caerse en cualquier momento, en uno de tantos barrancos de desesperación como habrá. Stay tuned, stay there, repetían como un mantra. Cada tarde en casa, con la familia, mirando la tele, alejados de la droga, de la bebida, del juego. Debajo de cada puente de la autopista había un campamento de homeless con una hoguera y algún perro. La conversación me impresionó ... pero no la capté por completo hasta mucho más tarde.

Para algunos la vida es un camino ancho y recto, en el que basta con seguir la raya, bien pintada, para llegar al destino. Es cierto, hacen falta años de esfuerzo diario, pero la línea es clara. El destino suele ser una vida tranquila, con un trabajo convencional (o mejor: una buena herencia), y una cuenta corriente saneada, una casa pagada. Son estos señores como grandes y seguros coches suecos que viajan por una autopista casi vacía.

Para otros en cambio la vida es un sendero estrecho y resbaladizo, que discurre por la montaña entre abismos. Basta un solo error para caer en una conducta destructiva, que proporciona un placer inmediato pero pasa una factura terrible. Pueden hacerse yonkis, jugadores, anoréxicos, compradores compulsivos, comedores de bollería industrial.. hay mil variantes, unas más destructivas que otras, pero el mecanismo creo que es siempre más o menos el mismo: un momento de alivio de la angustia feroz, ver después el error, verse despreciable, angustiarse un poco más, necesitar otro alivio.

El camino es algo que se lleva dentro, no es solamente la familia donde uno nace o las condiciones económicas. Bush hijo, por ejemplo, fue alcohólico hasta que abrazó la religión a los 40. Después, con esa raya bien pintada (demasiado incluso) ya pudo ser un hombre de bien. No se si es el mejor ejemplo, Bush es un insensible absoluto que no hubiera destacado por nada, y no todos son como él. Por suerte, muchas de las personas que van por los caminos anchos son honradas y trabajadoras. Lo digo sin ninguna ironía, son la columna vertebral de la sociedad.

Pero no siempre entienden que otros van por la cuerda floja. Que fáciles se ven los problemas de los demás desde fuera. No fuméis, no bebáis, dejad ya de jugar. ¡Pero que fácil!

Descansen en paz Amy Winehouse, Camarón, Janis Joplin, Van Gogh, Kamakawiwo, Karen Carpenter y tantos otros. Miren este vídeo y si no se conmueven entonces es que no supe explicarme.

lunes, julio 25, 2011

Una foto más

Cada foto tiene detrás su aventura, su historia, su esfuerzo... me dijo mi hijo al ver la mochila que la cámara era lo que menos ocupaba, pero después añadió "aunque es el motivo de tu viaje". Hoy no tengo muchas ganas de escribir pero me apetecía subir una foto. Frío, mucho frío está haciendo en el monte este verano. En el pirineo en una noche de verano se pueden ver las cuatro estaciones. No llegó a nevar pero amaneció lloviendo a seis grados.  Después de haber ido de día en camiseta y haberme bañado en un río, el cambio de temperaturas a mi me deja planchado.

Aquí he subido un poco los colores, me gustaba ese rojo, rojo sucio de luz artificial pero me gustaba. Una pequeña licencia. Si se fijan se ve un asterismo famoso en el cielo, ¿lo ven?

viernes, julio 22, 2011

Nuevas formas de andar a la luz de la luna

Ya me habrán oído quejarme de que la luna brilla demasiado y de que suele estropear la visión y la fotografía de las estrellas. Si tengo ocasión le comentaré a Dios que hubiera sido mejor hacerla incluso más grande pero menos brillante. Quedaría mucho mejor en las fotos, por ejemplo junto a la Vía Láctea.

Las noches de luna llena, por lo general, es mejor olvidarse de la astronomía y dedicarse a pasear. La luz de la luna llena es suficiente para iluminar el monte hasta el punto de que no haga falta ninguna clase de linterna, y esto es algo que todo el mundo debería probar por lo menos una vez en su vida (y darse cuenta de que en la ciudad no se nota si hay o no hay luna, de lo absurdamente potentes que son las luces eléctricas).

Ahora bien, en los bosques espesos, que incluso de día ya son sombríos, la luz de la luna es totalmente insuficiente y entonces hay que recurrir a una linterna. Esto nos permite continuar andando con seguridad... pero nuestros ojos se acostumbran a la luz fácil de la linterna y al volver a salir a campo abierto, deja de asombrarnos el brillo de la luna y la intensidad de su sombra.

Este tema me preocupaba pero el otro día pude encontrar la solución: hay que utilizar un frontal de luz roja de astronomía. Esta luz roja no produce deslumbramiento por que la "ven" otras células de nuestra retina, pero es suficiente como para andar con cuidado por dentro del bosque... entonces se puede apreciar el brillo de la luna en las hojas de los árboles. La encina, el acebo y muchas otras plantas son brillantes y a la luz blanca de la luna que se filtra en los claros de los bosques son algo que merece ser visto.

Si lo prueban, ya me dirán. No hace falta comprar una luz especial, pueden probarlo con una linterna y un trozo de celofán rojo. Todavía me queda otro truco por contarles, pero es incluso peligroso por la intensidad de las sensaciones que produce.

miércoles, julio 20, 2011

Simpatía por los dioses caídos

Hace unas semanas pasé unas horas, de noche, en el antiguo templo de una religión absolutamente olvidada. Mientras miraba a las estrellas girar (aparentemente), pensaba que la estrella polar fue otra cuando los sacerdotes oficiaron en ese lugar sus ceremonias. Eso fue en los tiempos de Homero. El uso de herramientas de bronce se había generalizado hacía poco y la naturaleza estaba empezando a transformarse a gran escala, los bosques pasaban a ser plantaciones de cereales y la sociedad se jerarquizaba. Los cadáveres del pueblo llano muestran signos de trabajo agotador, de condiciones de vida mucho más duras que las de los cazadores-recolectores y de los primeros agricultores libres, que no dependían de ningún caudillo. Los sacerdotes, siempre al servicio de la oligarquía dominante, debieron ayudar a mantener el llamado orden, que otros llaman injusticia. Sin embargo, más de 3000 años después, que paz y que misterio había en aquel lugar. Solamente creo en los dioses caídos.

Recuerdo un bautizo. El sacerdote insistía en Satanás y en el pecado original, pero los fieles no dejaban de fotografiar la ceremonia con sus flashes, ni de hablar. El mismo momento de la transubstanciación tuvo que ser interrumpido con una petición de silencio. ¿El cura pidiendo silencio en una misa? Si, tres veces tuvo que hacerlo, pero fue en vano. Me dio pena y me sorprendí sintiendo una leve simpatía por ese hombre vestido extrañamente, hablando de cosas en las que ya nadie cree en realidad. El hombre contemporáneo ha perdido la noción de lo que es sagrado, y muchos de los que se proclaman creyentes no se dan ni cuenta de que en realidad solamente creen en el dinero, en el orden y en la tradición.

Me llevé a los niños a ver la puesta de sol, que para mi es como una misa, y me costó mucho que callasen durante cinco minutos para poder observar como debe hacerse (con devoto asombro) el sutil cambio en el color de la montaña a medida que el sol va desapareciendo bajo el horizonte.  Pero después ocurrió algo completamente inesperado. Se oyó un silbido estridente, y era el grito de amenaza de una cabra montés. Era un macho, de pie sobre las ruinas de una ermita románica, perfectamente integradas en el paisaje natural. Nos miró de frente preguntando que hacíamos en su montaña, y de un salto bajó del arco de vuelta, con una agilidad increíble para desaparecer en el bosque.

Que cada uno piense lo que quiera.

domingo, julio 17, 2011

Simpatía por Van Gogh

Esta mañana en la tele hablaban de la exposición "Devorar París", de Picasso, en el Museo Picasso de Barcelona y por la tarde hemos podido visitarla. Es muy recomendable.

De 1900 a 1906 Picasso pasó de ser un ambicioso joven de 19 años que llegaba a París a convertirse en un artista consagrado. Picasso, literalmente, devoró París y a todos los pintores que le habían precedido. "Como una serpiente que se comiera un ciervo, y lo guardase en algún lugar de su interior para después utilizarlo en algún detalle de su obra", han contado en el documental de la tele. Entre los ciervos devorados por Picasso, está Van Gogh. Van Gogh empezaba a ser valorado y admirado, ya muerto, en ese París de 1900. Más tarde, Picasso llegó a decir que "La gente no entiende que yo soy Van Gogh". Yo soy uno de los que no lo entiende.

A mi me da la sensación de que desde el primer momento Picasso se proyectó hacia el futuro, organizando hábilmente su carrera no solamente para el presente si no para la posteridad. Era un genio, lo sabía, y pudo permitirse inventar no uno si no varios lenguajes.

Por el contrario, yo diría que Van Gogh nunca supo que él estaba destinado a ser Van Gogh, y no tuvo la necesidad de recorrer toda la historia del arte para encontrar su lugar. Ni hubiera podido.Van Gogh nunca se pudo someter a la autoridad, ni tan siquiera a la suya propia, ni mucho menos premeditar su carrera. Ni su vida. Mucho se ha hablado de la importancia de su innovación en la técnica pictórica pero para mi Van Gogh era principalmente un hombre que salía a pintar al campo y se embriagaba con la luz, la luz la diurna y la nocturna. "Yo arriesgué mi vida por mi trabajo, y mi razón siempre fue menoscabada", le dijo a su hermano por carta dos días después de haberse pegado un tiro. Fue tan sumamente desgraciado que después de dispararse en el pecho tardó dos días en morir.

Ahora, si pudiera resucitar, estaría sinceramente sorprendido de la importancia que le dan a su obra las personas que hacen cola ordenadamente en el museo de Amsterdam para ver sus pinturas. El, probablemente, solamente aspiró a poder vender dignamente sus cuadros. Si ahora Van Gogh estuviera de nuevo vendiendo sus cuadros en la calle, en Amsterdam o en Barcelona, volvería a ser menospreciado y de nuevo no vendería ni uno solo. Igual que Jesucristo, sería crucificado de nuevo, una y cien veces. Tener simpatía por Van Gogh es tener simpatía por todos los perdedores que lo apostaron todo a su única carta.

Pero tengan presente que yo no se nada, más que lo que habré podido vivir, y que tal vez me estoy equivocando por completo.

sábado, julio 16, 2011

El sentido del nacimiento de Orión

Orión, recién nacido.

Cuando anochece algunas estrellas ya aparecen instaladas en el cielo. El otro día les decía que Vega, Altair y Deneb "salen" en el cielo cuando caen las noches de verano. Pero otras no, otras amanecen durante la noche. Ahora mismo, si tienen la paciencia de esperar hasta más de las tres de la madrugada, verán que al noroeste aparecen las Pléyades. Si las Pléyades ya se ven en el cielo significa que el verano ya está herido de muerte y que no va a tardar en llegar el otoño. Pero hay más: poco después de las seis sale el cinturón de Orión (Alnitak, Alnilam y Mintaka), y Orión es el invierno mismo.

Por favor, no crean que yo soy un gran entendido ni que conozco bien el cielo: yo siempre soy un ignorante, y si alguna vez llego a saber de algo, entonces cambio de tema. Pero basta con pasar dos o tres noches al aire libre para intuir la importancia de estas estrellas. El caso es que a las seis el sol ya casi asoma y esta noche, estas formidables estrellas del cinturón de Orión no van a poder verse. Deberán dejar pasar unas semanas hasta que por fin Orión sea enteramente visible poco antes de la madrugada. Y ese es el momento mágico en el que Orión renace de su sueño y se prepara para volver a presidir el cielo.

Yo no lo sabía cuando me maravillé la primera madrugada en que vi nacer a Orión, ni tampoco el verano pasado cuando hice la foto que ilustra esta entrada, pero resulta que hace milenios que la gente observa el nacimiento celestial de Orión. Hoy en día sabemos que el 22 de Diciembre es el sorteo de Navidad y que el 17 de nosque se celebra san nosecuantos, pero el calendario es un invento relativamente reciente. En la edad de Bronce no había calendarios y los agricultores miraban al cielo para anticiparse a las estaciones, y -seguro- los navegantes polinesios también aguardaban el nacimiento de Orión antes del amanecer como un signo importante.

Y todavía hay más: en Egipto, el sacerdote Imhotep miraba cada amanecer al cielo buscando a Orión, puesto que su cinturón apunta (más o menos) por un lado hacia las Pléyades, pero por el otro a Sirio. Y cuando Sirio ya era visible antes del amanecer, se acercaba el momento del crecimiento del Nilo.

Les cuento todo esto por si este verano, después de una larga noche observando las estrellas, llegan a ver nacer a Orión.  Salgan a verlas, que una noche de verano mirando las estrellas vale por muchos meses de vida edulcorada delante del televisor.

jueves, julio 14, 2011

El triángulo de verano

Preparando un café justo cuando se empieza a ver el triángulo de verano, que no puede fotografiarse tal y como lo ven nuestros ojos. Es el inicio de una larga y solitaria noche de observación (pinchen la foto para ampliarla, si no, se ve fatal).

1-Ahora mismo, esta misma noche, si tienen la suerte de tener una ventana desde la que se vea el cielo (que no es mi caso: yo veo la TV del vecino), verán que la primera estrella está a punto de hacerse visible. En verano esa es Arturus. Después, más baja y mucho más a la izquierda, van a ver a Vega, la más brillante (alpha) de la constelación de la Lira, un poco más tarde a Altair (primera del águila) y a Deneb (primera del maravilloso cisne). Estas tres forman el triángulo de verano, y una vez las hayan visto, y en su mente hayan quedado asociadas a los agradables anocheceres de verano, al olor de jazmines, a las salamanquesas cazadoras, a las luciérnagas, a los baños de mar a la luz de los astros.. entonces ya jamás podrán olvidar ese triángulo.

2-Me dicen algunas buenas personas, algo preocupadas, que mis excursiones nocturnas en solitario son peligrosas. No es posible que yo me concentre si estoy con otras personas, no disfruto tanto y las fotos no me salen tan bien. Cada área del cerebro sirve para una cosa diferente y no puedo tener dos a tope al mismo tiempo: si estoy hablando no puedo entender el mundo igual de bien. Debo pues ir solo, pero tomo todas las precauciones posibles.

3-Habrán notado que escribo menos aquí y esto se debe, entre otras razones, a que utilizo más el facebook. Búsquenme allí, si quieren.

domingo, julio 10, 2011

Amanece Andrómeda


Después de ciertas preparaciones, finalmente amanece la galaxia de Andrómeda, junto a un árbol, y precisamente en ese mismo momento pasa un satélite.. o tal vez fuera una estrella fugaz.

A mi me gustaría decirles que era una estrella fugaz pero lo más probable es que fuera un satélite. El cielo está lleno de porquerías, que son prácticas, pero no dejan de ser porquerías que me entorpecen la contemplación del mundo.

¿Aunque quien sabe? Tal vez fuera una estrella fugaz. Si la foto estuviera hecha con una focal más grande podría saberse, pero tal como está, esto es como el argumentum ornitologicum

martes, julio 05, 2011

El hombre que va a morir

Finalmente me hacen pasar a la sala de espera número 4. El TAC es más penetrante que la RM y perfila mejor los huesos, se podrá ver que es este tejido, me dijo el médico. Después de unos minutos se oye de nuevo la voz especialmente antipática de la chica de recepción: "Sala número 5". El nuevo paciente pasa fugazmente por delante de la sala 4. Es un anciano extremadamente flaco. Busca el número de la sala, pero está débil y desorientado. Tiene miedo. Yo creo que va a morir.

El altavoz dice mi nombre. El TAC se hace muy rápidamente, sin necesidad de que me desnude. Los rayos X atraviesan los pantalones y los calcetines sin ninguna dificultad. Ni el impermeable me quito.

Al salir, el hombre que va a morir está esperando de pie, agarrado con la mano izquierda al marco de la puerta 5. Me ve salir, aterrado. Me recuerda a mi abuelo, cuando le vi preparando las cosas para irse al hospital. "No se preocupe", le digo al hombre que va a morir, "van muy rápido y no duele", pero en realidad quería decirle, "ánimos que todo pasará pronto". Pero él se sorprende de que un desconocido le hable. Tiembla y apenas abre los labios cuando sonrío lo mejor que puedo para decirle buenos días.  Se ha peinado y afeitado, se ha vestido pulcramente, pero es pobre. Como mi abuelo.

Necesito la pequeña, instantánea, satisfacción de un cortado. La cafeina y la grasa de la leche caliente, incluso sin azucar, son percibidas erroneamente por mi cuerpo como una recompensa. Hay una pequeña cola en el bar. Cuando mi abuelo se marchó al hospital yo tendría nueve años. Estábamos comiendo. Mi madre y mi abuela le ayudaban a preparar sus cosas pero mi hermana y yo seguimos en la mesa. Al verle pasar dije que estaba amarillo y (era el año 76) pregunté en voz alta de que había muerto Franco. No volví a verle, no me atreví a mirar el cadaver.

Pido un cortado, "Uno cuarenta", me dice. Es carísimo. Saco una moneda de dos euros del bolsillo y se la tiendo. Pero no la coge, me prepara el cortado y me lo da. Está quemando, me gustaría pagar y llevármelo a una mesa para sentarme un momento. Me duelen las piernas. Se pone a hablar con la otra camarera. Yo sorbo el cortado una y otra vez, con la moneda en la mano y el gran sobre con todas las pruebas médicas en el suelo junto a la barra. Cuando vine a hacerme la resonancia magnética me sucedió lo mismo, recuerdo, tardaron mucho en cobrar y pensé en marcharme sin pagarselo.

Ya me he terminado el maldito cortado y ella sigue sin cobrarme. Se va un momento. Esta vez lo voy a hacer. Me meto la moneda en el bolsillo y voy hacia la puerta. Si me ve, le diré que puesto que no me cobraba y me enfadaré... o tal vez no, tal vez daré una excusa.. diré que me olvidé. Ya veremos. Ya estoy en la puerta de cristal y no me ha visto. Abro y salgo, andando ligero pero sin que se note que corro. Todavía podría verme. Que idiotez que la sangre me hierva de esta manera en las venas por un simple cortado. Soy un pobre idiota.

Si yo realmente pudiera creer que el universo es un teatro, o un sueño en la mente de un extraño dios, nada de esto me preocuparía: ni el hombre que va a morir, ni mi abuelo, ni este dolor incesante.

En el pasillo de cristal que pasa junto al bar sigo andando asustado. Si me ve, tal vez me llame, tal vez me chille. Pero no me ha visto, salgo al exterior. Ya casi lo he conseguido. Es una sensación maravillosa. Llueve y cruzo la calle sin mirar. Un taxi me pita.

Ahora siento la necesidad ardiente, casi fisiológica, de sentarme y escribir la historia del hombre que va a morir.