miércoles, septiembre 16, 2009

Lugares abandonados

El otro día paramos a comer junto a una pequeña central hidroeléctrica que debe tener unos cien años. Junto a la central, que sigue en funcionamiento, había una gran casa que debió ser para los empleados. En algún momento debieron robotizarlo todo y echarles a la calle, de modo que ahora la casa está abandonada. Se me ocurrió empujar la puerta principal a la calle, y para mi sorpresa estaba abierta.
...click para seguir leyendo... Yo no se que tienen de fascinante los lugares abandonados. Será tal vez que en esta época de plastificación disneylandizada, todavía pueden aportar sensación de auténtico, grima y asco en cantidades importantes e incluso un cierto peligro de derrumbamiento (leve en este caso). O tal vez son las malas compañías.. (si pinchan en el enlace verán la extraña síntesis entre foto de bodas y exploración de lugares abandonados que propone mi inteligente amiga Luna Vandoorne). En cualquier caso entré con la cámara e hice unas fotos en plan rápido.
La casa está en un lugar precioso, en la confluencia de dos ríos, donde es frecuente ver milanos, garzas reales e incluso águilas calzadas. Tenía dos plantas más un desván y debió ser una vivienda para varias familias, con habitaciones espaciosas y suelos de tarima sin barnizar sobre los que en algún momento dio gusto andar descalzo. Un folleto de puericultura, los lavabos llenos de papeles de periódico, el listín de teléfonos, la caja de hojalata del dulce de membrillo, el techo desconchado por el que entra una gotera que ya ha estropeado la tarima del desván y que poco a poco se abrirá paso hasta la planta baja, ropa tirada, zapatos viejos...
Algún día al alcalde se le ocurrirá gastar el presupuesto municipal en rehabilitar este lugar y hacer un centro de interpretación, un museo de las centrales hidroeléctricas o quien sabe que. Pondrán un guarda malhumorado y algunos papeles para que los visitantes se los lleven de recuerdo.
De esta manera tan tonta se han echado a perder lugares preciosos. Una vez me dejaron entrar en lo que ahora es un enorme museo de la técnica. Entonces era una sala inmensa llena de aviones destripados, ordenadores viejos, máquinas de vapor, coches antiguos, telares.. lo pasé en grande. Ahora que ya es un museo con sus paneles informativos y su audioguía, no vale un pito.

21 comentarios:

Icíar dijo...

Te felicito por tu blog. Me parece de lo más creativo y original que he visto, sobre todo a nivel visual, aunque los textos también, me recuerdas a Xavier Moret. He puesto un enlace a uno mío. Si no quires dímelo.

Icíar dijo...

Por cierto, y encima de rodeas de muy buenas compañías, el enlace a las fotos de novia son muy divertidas. Un 20 sobre 10 para la del agua.

Luna dijo...

Me encantan las casas abandonadas, siempre hay una historia palpable en ellas.
Mi último descubrimiendo fue la casa de las fotos de la "postboda", en su mayoría ruinosa y sin un solo recuerdo. Pero había una puerta, forzada, medio abierta, en la habitación mejor conservada de la casa y dentro montones de cajas con guías de naturaleza en inglés, libros infatiles, adornos de navidad, fotos de una boda civil en un jardín, etc. Todo muy reciente. Una mudanza a medio hacer, un sueño roto de una familia inglesa con ganas de empezar a contruir una vida en la soleada andalucía.
Cosas que no se descubren si no es con malas compañías ;)

Icíar dijo...

Luna, las fotos del enlace a tu blog son únicas. Estoy pensando en divorciarme y casarme otra vez, para tener una excusa de hacerme un reportaje así.

Mad Hatter dijo...

Es cierto, los lugares abandonados tienen un encanto especial, me ha recordado aquella entrada sobre la canción "Paz en el valle".
Saludos.

Le Mosquito dijo...

Friko Said:
Yo no se que tienen de fascinante los lugares abandonados. Será tal vez que en esta época de plastificación disneylandizada, todavía pueden aportar sensación de auténtico

Creo que esa sensación a "auténtico" se experimenta porque se perciben materiales, texturas, colores... que nuestro cerebro asocia a nuestro pasado, haciéndolo presente (como una máquina del tiempo) por unos instantes. Esto en el caso de visitar, como has visitado, un lugar cercano a tu infancia o juventud. Así es posible rememorar (escuchar, tal vez) el sonido del agua chorreando en la bañera de fundición y porcelana o el crujir de la tarima sin barnizar.
Creo que el viaje en el tiempo es distinto para según quien visite un lugar abandonado y dependiendo de la edad y experiencias pasadas.

Me gusta mucho.

Amig@mi@ dijo...

Siempre se perciben vibraciones y pscofonias que quedaron atrás ... y, eso es lo que las baña de misterio.
Dentro de su "fealdad", es precioso lo que encontraste.
Conoces Rodalquilar en Almería??
Te paso un enlace por si quieres curiosear:
http://www.degata.com/html/pueblos/rodalquilar.htm
Un abrazo

Bultza dijo...

Me encantan esos sitios. Cuando entras con una cámara no solo te sientes trasladado al pasado, te has olvidado de comentar también esa pequeña inseguridad de lo que vas a encontrar o de lo que le dirás a la persona que te sorprenda allí con una cámara y razón por la cual no te quedas más tiempo de lo necesario y las fotos las haces a todo correr ;)

Me siento muy atraido por todas estas sensaciones y aquí te dejo como regalo mi post favorito de mi propio blog ;) http://vueltaabruselas.blogspot.com/2009/05/el-circuito-fantasma.html

nomesploraria dijo...

Sabía que era usted desordenado pero no imaginaba que tenía la casa como la tiene. Se parece a la mía. ¿Su despacho de agrimensor está así o todavía peor?

Jordi Busqué dijo...

A mi tb me atraen este tipo de sitios. Creo que lo del casco debería pensarlo detenidamente.

Las fotos de boda muy originales, me encanta la del agua.

Las fotos de Vd. tb muy chulas, que conste. Por cierto, se fijó en la fecha del periódico?

nomesploraria dijo...

Luna, bien por la novia que se atreve a meterse con su vestido en el agua. Muy chulas.

@ngel dijo...

No sé que será, pero es cierto que las ruinas quedan bien en las fotos, quizás por ser lugares que antes tenían vida y ahora están en esas circunstancias tan desagradables, es como si se hubiera roto una vida (la vida de ese lugar).
Saludos.

Isabel Núñez dijo...

Yo soy casi profesional en mi fascinación por las casas y las abandonadas son la ocasión de entrar, to break in!!! Tengo una amiga de ojazos verdes que se hizo api para poder verlas por dentro. Yo escribí en mi blog (y está en La plaza del azufaifo, aunque no lo recuerdes) sobre ese tema y ya entonces me dijiste que lo compartías. Puse esto: "Pienso inevitablemente en la atracción melancólica que ejercían en mí, sobre todo de pequeña, las casas abandonadas, tal vez por identificación con mi propio abandono. Entrar en el mundo de unos desconocidos, en sus vestigios, la extraña violencia casi obscena de aquel espionaje, la sensación de pérdida y el paisaje melancólico del extrañamiento. Recuerdo haber guardado mucho tiempo los dibujos bonitos, pero algo torpes de una casa que tiraron detrás de la Diagonal. O la casa más antigua abandonada en el barranco, junto al colegio, con un calendario sucio donde ponía justamente 1939, y de cómo para entrar, me quedé colgada de unas zarzas, en el precipicio, y las otras dos niñas huyeron, y acabé entrando yo sola, con los muslos arañados, empujando una puerta vencida, en aquel lugar abandonado al acabar la guerra, entre la fascinación histórica el miedo de encontrarme una rata."

Myrtus dijo...

Una vez dormí en una casa abandonada, fue inenarreble.

Se le resaluda, sir Frikosal :D

Salut, Myrtus

Miguel Ángel Santos dijo...

He descubierto tú blog por casualidad.
Felicidades por el mismo!!

igniszz dijo...

Las casas abandonadas son como un libro viejo, donde se reinventan vivencias de unos personajes imaginarios que cobran vida a partir de pequeños detalles que encontramos en las cosas vividas, un encanto que no existe en las cosas nuevas. Recuerdo ahora tu nikon del Vietnam.

jorapavi dijo...

Muy amena la descripción tanto gráfica como literal del lugar

frikosal dijo...

Zbelnu,
Si que lo recordaba, con ese impactante 1939 que sugiere tantas cosas.
Es una extraña atracción la de esos lugares, hay que tener cuidado por que los peligros son ciertos (y yo soy cobarde). Alguna vez sueño que entro en un laberinto subterráneo compuesto de casas abandonadas, una detrás de otra.

Jesús Dorda dijo...

Los edificios en ruinas son fascinantes, eso lo comparto. No tanto tu pobre opinión de los centros de interpretación, ya que en alguno he trabajado en su diseño. El problema es saber aprovechar lo existente si es que lo hay. Y eso incluye desde el trabajo del arquitecto, al del diseñador y del autor de los contenidos escritos, que suele ser mi caso.
La pretensión de esos centros en poner en valor su entorno. Que lo logren o no, esa es la cuestión.

frikosal dijo...

Jesús,
Cada vez hay más lectores de diferentes profesiones y siempre se pincha en hueso :)
Por mejor hechos que estén los centros de interpretación, yo prefiero que no me interpreten nada, quiero descubrirlo yo (o intentarlo). Cuando Washington Irwing fue a la Alhambra aquello debió ser un estercolero, pero ¿te imaginas poder recorrer aquellas increibles salas vacías donde vivían lechuzas? Cuando la administración recupera un lugar o se hace cargo de él, lo adecenta, lo pule, elimina cualquier peligro.. pero desaparece toda la magia.

Joselu dijo...

El atractivo irresistible de la decadencia, del abandono, de la desolación y el peso de otras vidas y otros tiempos sobre nuestra imaginación.