jueves, julio 31, 2008

El espectro de Borges y la cámara digital

El espectro de Borges

Aquel viejo caserón ciertamente predispone a lo sobrenatural. A las cuatro de la madrugada me desperté con la boca seca y una jaqueca firmemente asentada en mi ojo derecho. ¿Era absolutamente necesario bajar las escaleras de piedra para alcanzar la cocina y tomarme un paracetamol? El glacial frío de una noche de noviembre junto al Pirineo estuvo a punto de hacerme desistir. Pero me puse la pesada chaqueta encima del pijama y bajé.

Al cruzar el salón, sin ningún temor y apenas ninguna sorpresa, pude ver al espectro de Jorge Luís Borges calentándose junto al rescoldo del fuego. Muy pálido, pero sin llegar a ser translúcido, y tan solo levemente amarillento, allí estaba sentado en la butaca con su bastón. Exactamente como yo le había imaginado, pero en silencio.

"Borges", le dije, "yo se que si usted no puede hablar es por que realmente no es Borges si no un producto de mi mente. Esto es, sin dudarlo, un sueño. Yo, por más que haya leído el Borges, de Bioy, no se como hablaba realmente Borges, ni como es la muerte, ni menos todavía puedo recrear sus palabras. Ni tan solo creo en la vida de ultratumba. Por lo tanto, en esta aparición debe usted permanecer en silencio. Este grave defecto en mi narración se debe a mi ignorancia. Pero no puede usted reprochármelo. En 'La busca de Averroes' a usted se le desvaneció, genialmente, el propio Averroes y toda la Córdoba medieval por la misma causa, mientras que yo espero que mi mediocridad me permita mantener por lo menos su presencia y esta butaca junto al fuego. Si de algo puede acusarme no es de ignorante, si no de temerario, por haber tratado de componer esta escena."

Borges asintió, incluso me pareció que esbozaba una leve sonrisa (irónica pero sin maldad). Con el bastón señaló mi cámara digital, que se había quedado encima de la mesa después de la cena. Y contra todo pronóstico, habló con una voz que yo jamás había oído, demostrando por tanto que la aparición era auténtica:

-Hablame de eso. Y de la Biblioteca.

La cámara digital y la bilioteca de Babel


La parte esencial de una cámara digital es su sensor. Para captar una imagen, este instrumento la descompone en un cierto número entes luminosos que denominamos pixels. Supongamos una cámara de seis millones de pixels. El estado de cada uno de ellos se puede describir con un número de 8 bits, de cero a 255. El cero corresponde a la ausencia total de luz y el 255 a la luz plena. Consideremos ahora el conjunto de todos los valores de todos los pixels, es decir: 6 millones por 8, 48 millones de bits, que equivalen en cierto modo a un libro, si bien con un alfabeto binario.

¿Cual es el número de posibles imágenes que puede registrar el sensor? O, dicho de otro modo ¿cuantas fotos diferentes pueden tomarse? Esta cifra enorme, pero finita, es igual a 2 elevado al número total de bits, 48 millones. El resultado, si no me equivoco, es un monstruoso número con 14 millones de ceros.

Yo quisiera por un momento convocar todas las posibles imágenes que puede captar la cámara, que es tanto como decir todas las posibles imágenes que pueden concebirse. Pensemos que un demiurgo ya las ha impreso, en láminas de 20x30 centímetros y que están minuciosamente colocadas en una desmesurada biblioteca, que podría ser análoga a la que imaginó Borges.

Allí estarían fotografiados todos los insectos individuales que viven en el planeta, los presentes, los pasados y los futuros, todos los granos de arena de todas las playas, cada uno desde diferentes ángulos, todas las páginas de todos los libros, todas las estrellas del universo, todos los planetas de cada estrella y todas las motas de polvo de cada planeta. También, todos los lugares que no existen, el País de Nunca Jamás, los nueve círculos del infierno de Dante y las Ruinas Circulares de Borges. Cada uno de los fotogramas de todas las películas que se han hecho, con todas las versiones que no han sido... Y estaría usted, mi querido lector, fotografiado todos y cada uno de los segundos de su vida, día y noche. Además, para cada foto, habría millones de variantes, con algunos pixels alterados, reencuadradas, reprocesadas.

¿Sería técnicamente posible almacenar todas esas fotografías de algún modo en un ordenador? No. Su número es enormemente superior al de los átomos del universo (y también, entre las imágenes, habría una foto de carnet, inconcebible, de cada uno de esos átomos). Pero si que es posible, perfectamente posible, generarlas aleatoriamente una tras otra, proyectarlas en la pantalla del ordenador y después olvidarlas, a un ritmo de diez o veinte por segundo. ¿Tendría esto alguna utilidad? Ni la más mínima. La probabilidad de que alguna de estas imágenes aleatorias tuviera algún sentido es, a todos los efectos, igual a cero. Por cada una de las anteriores fotos, y de otras que yo quisiera ver, hay miles de millones de sucesiones de puntos de diferentes colores, sin ningún sentido.

-Debo pues desechar esa visión de todas las fotografías, Borges, y quedarme con su Aleph.

Pero entonces Borges ya se había desvanecido y, como ustedes habrán imaginado, me desperté en la cama soportando la jaqueca por miedo al frío y a los espíritus.

miércoles, julio 30, 2008

Yo recomiendo

De cara a las vacaciones, quisiera recomendar tres cosas que pienso pueden ser del interés de mis lectores (no, por desgracia no recibo ninguna comisión):

1-Por cero euros. El programa Stellarium es un planetario virtual, gratuito, que funciona en cualquier ordenador y se instala en un momento. Sin más que decirle donde estamos, nos presenta el cielo nocturno (o diurno) tal y como lo vemos... pero con los nombres de las constelaciones y planetas sobreimpresos. Hay muchos otros programas por el estilo, como el también gratuito Cartes du ciel, pero stellarium me parece más fácil de usar y más bonito. Es una delicia por ejemplo ver evolucionar los satélites de Júpiter. Armado con este planetario y unos prismáticos espero que este verano por fin podré empezar a entender donde están las constelaciones y a encontrar objetos celestes.

2-Por unos pocos euros. Para quien no lo haya leído, el libro "Mi familia y otros animales", de Gerald Durrell es una verdadera delicia. El joven Durrell, que más tarde sería naturalista profesional, escritor y presentador de televisión, pasó parte de su infancia en la isla de Corfú, que en ese momento (1935-39) era un paraíso terrenal. Especialmente para una familia inglesa que de algún modo podía vivir cómodamente sin trabajar (excepto su hermano Laurence Durrell, que en aquel momento ya era un escritor reconocido). Gerald, además, no asistía al colegio y pasaba las horas buscando insectos, reptiles y pájaros y bañándose con cetáceos y luciérnagas, entre otras actividades que a mi me dieron una enorme envidia en la primera lectura. Ahora lo estoy releyendo, ya más reposadamente, para estudiar sus engranajes, y me sigue pareciendo una maravilla, por sus descripciones de animales (algunos de los cuales han salido en este blog) y por la sensación de despreocupada felicidad que transmite. Entre las influencias del autor aparece una vez más Fabre.

3-Por unos 400 euros. El ordenador ultra-portátil akoya de la marca Medion. Tiene aproximadamente las dimensiones y el peso de un libro. Es solamente un poco más grande y caro que el famoso Asus eeepc, pero con su disco de 80 Gbytes y pantalla de 10, a mi me causó mejor impresión. Viene con el Windows XP de toda la vida completamente instalado y en cinco minutos está andando. Ideal para llevarlo dentro del bolso a todas partes y no perderse jamás una sola entrada de sus blogs favoritos (ejem). Es robusto y solamente le veo dos fallos, que no son insalvables: el alimentador de corriente, que es excesivamente grande, y un antivirus un poco pesadito.

martes, julio 29, 2008

Contacto con el espíritu de Borges

Yo nunca he creído en el espiritismo y siempre he sido un firme defensor de la putrefacción como única esperanza ultraterrena. No obstante, hacía tiempo que esperaba una ocasión para poderme comunicar con el espíritu de Jorge Luís Borges.

Tal vez se me acusará de pretencioso. ¿Qué interés podría tener el insigne espíritu de Borges en entablar contacto conmigo?. Debo refutar esta previsible calumnia. Es cierto que Borges escribió con precisión y elegancia sobrehumanas, y si yo hubiera sido Dios Padre, le hubiera encargado la redacción del Génesis. Pero también su imaginación y su curiosidad fueron portentosas. ¿Tendría pues algo de extraño que el espectro de Borges quisiera interrumpir la monotonía de su vida errante en las desangeladas bibliotecas suizas para hablar con un anónimo hombre del futuro?

Aclarado lo anterior, me quedaba el problema del método. Ustedes sabrán que yo malvivo en una ruidosa ciudad-dormitorio, que ha logrado excluir casi por completo no solamente todo tipo de vida vegetal, si no también cualquier elemento romántico que pueda predisponer a las apariciones sobrenaturales. Ciertamente, existen museos dedicados al pasado de la ciudad, y uno de ellos cuenta incluso con dos calaveras. Pero al estar detrás del plexiglás amarillento de una vitrina, custodiadas por un funcionario uniformado que lee interviu con hastío desde su silla, en mi opinión pierden toda su potencia simbólica.

Era necesario encontrar el lugar propicio. Por suerte, un amigo tiene un gran caserón perdido en un lugar remoto del prepirineo Aragonés. Dispone de zonas ruinosas, enredaderas, bodegas con telarañas y murciélagos, y de un pozo siniestro. Y lo más importante: sus paredes de piedra, muy anteriores a la época de Borges, son exageradamente gruesas y deben contar con los cadáveres de varios emparedados. En conjunto, a juzgar por las dimensiones y el aspecto de la casa, considerando la densidad sobrenatural de la zona, allí deben haber por lo menos dos almas en pena. Como es bien sabido, unos espíritus llaman a los otros.

Allí nos dirigimos el pasado otoño un grupo de entusiastas, incluyendo el propietario de la casa. Pero, como ya deben saber, los métodos al uso para convocar presencias sobrenaturales, tales como el tablero ouija, son totalmente inadecuados, por que se basan en la interacción entre los usuarios y solamente dan lugar a efectos histéricos y no a apariciones genuinas.

Lo mejor para contactar con el más allá es una cena copiosa, con carnes rojas bien asadas, buenos vinos tintos y un postre apetitoso, con chocolate. Se debe comer alegremente pero procurando no hacer demasiado ruido, después se procede a una agradable sobremesa junto al fuego. Todo esto, si falla el contacto, por lo menos nos asegura pasar una velada agradable. Finalmente, cada uno se va a dormir a su habitación. Y es durante la noche solitaria cuando los espíritus hacen su aparición.

Como ya deben imaginar, la sesión fue un éxito. El espíritu de Borges estuvo espléndido y me sugirió un pequeño prodigio, una reencarnación de su biblioteca. Pero de eso hablaré en otra entrada puesto que como suele ocurrirme, se me fue el santo al cielo.

lunes, julio 28, 2008

La libélula verde metálico

Esta es, hasta donde yo se, la calopteryx xanthosoma hembra, la compañera de la libélula azul cobalto. Ya estoy de regreso, no he podido fotografiar a la bestia que yo quería (y no ha sido culpa de mi dedo, que ya está casi totalmente repuesto), pero no me han faltado ríos limpios y buenos momentos. Y debo preguntarme si llamar a esta libélula, siendo verde, la "hembra de la libélula azul cobalto" no sería algo machista. Tal vez no, por que el color azul me parece lo más característico en la especie, pero en cualquier caso me quedo con "libélula verde metálico". Otra opción sería llamarla Audrey verde metálico, siguiendo la nomenclatura propuesta por las amigas Desanchá y Odette para las Calopteryx.

Buenas noches y muchas gracias por todos los comentarios, iré respondiento en cuanto pueda. Dejo un par de ampliaciones al 100% (si las pinchais), para los amantes de los píxeles, entre ellos el amigo Jesús A.





Sigma 180 macro, 1/320, F6.3, luz natural (sombra).

jueves, julio 24, 2008

La joven rana arborícora

Joven rana arborícora en una caña (este ejemplar era realmente pequeño). Estoy ausente, esto lo ha colgado el robot. ¿Está feo dejar entradas programadas? Pretenden ser una pequeña atención para los lectores habituales.

martes, julio 22, 2008

El preocupante silencio de las estrellas

Foto: Vía Láctea y estrella fugaz, ¿como nosotros?.

Entre tantas estrellas que se ven en la noche, ¿no habrán otros planetas con vida? y entre esos planetas poblados de extrañas criaturas ¿no habrán otras inteligentes como nosotros que en este momento se estén preguntando lo mismo?.

La pregunta es buena, en mi opinión esta es LA pregunta, tal vez la más importante, por que su respuesta está relacionada directamente con nuestra propia supervivencia, como espero poder explicar a continuación.

Simplifiquemos por un momento, evitemos entrar en consideraciones acerca de que significa "inteligencia" y cambiemos la pregunta por "¿no habrán otras civilizaciones tecnológicas como la nuestra?". El cambio es grande, y deja fuera de nuestra consideración la existencia de planetas poblados por (digamos) devotos cetáceos, colonias de insectos sociales de mente distribuida sin ningún interés por la técnica, etcétera. Pero nuestra más modesta pregunta tiene la ventaja de que potencialmente podría resolverse, si se pudiera detectar una señal de radio de origen extraterrestre. También, por razones prácticas, nos centramos exclusivamente en nuestra galáxia. El resto del universo está demasiado lejos.

Como sabréis, esto ya se ha intentado en el llamado programa SETI. Parece ser que la capacidad tecnológica actual permitiría detectar civilizaciones análogas a la nuestra, o más avanzadas, en un radio bastante grande, en base a escuchar sus señales de radio (y televisión, claro está). Pero todos los intentos serios han fracasado hasta el momento.

Esto es lo que se conoce como paradoja de Fermi. Deberíamos poder detectarles, pero no les detectamos. Hay numerosas respuestas al enigma: los planetas capaces de sostener vida son poco abundantes, las sociedades tecnológicas son raras, no utilizan señales de radio, utilizan el espectro radioeléctrico de otro modo, se ocultan, etc, etc.

La ecuación de Frank Drake cuantifica lo anterior. Parte del número de estrellas en la galaxia (aproximadamente conocido) y lo multiplica sucesivamente por la probabilidad de que haya planetas, de que sean adecuados para la vida, de que la vida realmente se desarrolle, de que sea inteligente y que sea tecnológica. Pero hay otro factor, que es el terrible, y tiene que ver con la duración de las civilizaciones desde el descubrimiento de la radio hasta su autodestrucción. En nuestro caso, la vida se originó hace 4000 millones de años, la vida inteligente hace (digamos) 200.000, las primeras emisiones de radio unos 100 años. Y tal vez en unas pocas décadas dejemos de existir como emisores de radio... o dejemos de existir por completo.

Durante la guerra fría, esta fue la respuesta de Fermi al enigma: 4000 millones de años desde la primera forma de vida hasta la invención de la radio, 100 años escasos hasta la autodestrucción termonuclear. La civilización sería pues como una estrella fugaz en la galaxia, o como una supernova, una explosión de creatividad técnica (y también cultural, artística, etc, pero estas no serían observables) seguida de un fogonazo nuclear. Y después el silencio. Tal vez, miles de millones de años después, el planeta podría albergar otras civilizaciones.

Ahora tenemos más razones para ser pesimistas. No solamente una guerra nuclear puede exterminarnos. A fuerza asfaltar y de emitir CO2, también podemos transformar la Tierra en algo parecido a Venus, con temperaturas superficiales de 400 grados. También, un virus podría aniquilarnos a casi todos y retrocedernos a la edad de piedra, pero esto en (digamos) 100.000 años más se arreglaría, por lo que es una hipótesis optimista.

Así pues, no se trata de saber si nosotros vamos a desaparecer. También debemos preguntarnos si inevitablemente la vida lleva a la inteligencia y esta a la autodestrucción. Conocer con mayor certeza algunas de las probabilidades de la ecuación de Drake podría ser importante. Si se encontraran trazas de antiguos seres unicelulares en Marte, la hipótesis terrible de la destrucción inevitable ganaría peso. Pero si se encontrasen señales de radio extraterrestres sería un gran alivio.

Hay otras posibilidades, otras respuestas para el silencio de las estrellas. La explicación de Miller a la inteligencia implica que es una excepción (por cierto, ¿la obra de Miller no interesa a nadie en España? Señores editores, a ver si alguien traduce The mating mind). Pero la respuesta de Fermi a mi me parece cada día más plausible. Y lo que me preocupa no es nuestra extinción en si, si no que la extinción sea lo normal.

viernes, julio 18, 2008

Una semana sin

Yo quería contaros que mañana (sábado) me marcho una semana de vacaciones, en busca de un animal muy especial. Pero las circunstancias me han hecho cambiar de tema.

Llevo casi un año preparando esta salida, y justamente ayer por la tarde, de la manera más tonta me di un golpe en la mano y me fastidié dos dedos. Al principio el dolor estaba difuminado en toda la zona pero por la noche ya se había definido mejor en el dedo meñique. Me prescribí inmovilización y antiinflamatorios. Para inmovilizar en plan casero, me comí un helado de chocolate. Con el palito y una venda preparamos una especie de cabestrillo circunstancial. No obstante, esta mañana el dedo ha amanecido tumefacto y he tenido que ir a urgencias.

La medicina moderna ha sustituido a brujos y chamanes por doctores y radiografías, efectivos pero en general algo plastificados. Aunque debo reconocer que esta vez han sido amables. El médico, una vez descartada la fractura, ha escuchado con atención mi técnica del palo de helado, pero me ha hecho notar que los dedos deben dejarse ligeramente cerrados, por que esa es su posición de reposo natural. Para otra vez -me ha dicho- pon un poco de esparadrapo en el centro y ya tendrá la forma correcta. En caso contrario se puede provocar una contractura durante el reposo. Siempre se aprende algo.

En fin y en resumen: una semana de vendaje, acompañado de ibuprofeno tres veces al día (que no me tomaré por que el dolor es soportable). Nada grave, una pequeña lesión en la articulación, bursitis, tendones, esguince... algo indeterminado en el limbo de las no-fracturas. Pero lo suficiente como para no poder hacer lo que había planeado tan largamente. Me iré, pero no podré colocar la trampa fotográfica ni usar la cámara.

Me dijo mi amigo Hinduista que el Gamesha, el Dios de cabeza de elefante, se representa con un ratón a sus pies. Si lo entendí bien, el roedor simboliza el deseo que debe ser controlado y no permitir que se apodere de nuestra mente. Si no, seremos unos desgraciados. ¿Tal vez había deseado demasiado este viaje? Parece que siempre hay algo que nos impide la felicidad completa, antes de hacerme daño yo estaba preocupado por llevarme un disco para guardar las fotos, uno u otro objetivo... y ahora se que todo eso no tenía ninguna importancia.

En fin, me llevaré el ordenador y algunos libros.

Siento enormemente no poder contestar los últimos comentarios. Estamos en este mismo momento en la vorágine de preparar la ropa, las cosas de los niños.. y la cámara que tal vez si la coja por si acaso.

De todos modos, hace unos días preparé una entrada y voy a dejarla programada para que salga ella sola a media semana. Corrijo: dos entradas he dejado. Voy a cargar las maletas.

jueves, julio 17, 2008

La rana arborícora y los símbolos fálicos

Un día entre semana, a principios de la pasada primavera, tuve ocasión de disponer de dos horas al mediodía para poder hacer fotos. Viendo que el día estaba nublado, me pareció una buena ocasión para buscar a la extraordinaria hyla meridionalis, la célebre rana arborícora. Como todos los anfibios, sale mucho más favorecida con luz suave, sin reflejos.

Es la rana más pequeña de Europa y tal vez la más bonita, con su elegante piel lisa y su máscara negra en los ojos. Está especialmente adaptada para trepar por la vegetación y es allí, entre las ramas o cañas donde se la puede encontrar durante el día, no muy lejos de una charca, perfectamente camuflada y por tanto invisible. Tanto, que llevo años tratando de fotografiarla.

Ejemplar adulto. Esta es su posición preferida, la de camuflaje.

Cámara en mano fui examinando la vegetación junto a la charca hasta dar con un ejemplar. Son realmente maravillosas, como una aparición verde, incluso entre el frescor de la menta y las cañas húmedas. Pero no pude hacer la foto, por que al acercarme toqué el tallo sin querer y la hyla saltó al agua, desapareciendo para siempre. "La próxima no se me escapa", pensé. A pesar de que el día era algo frío, movido por la pasión herpetológica, me quité los pantalones, me puse el bañador y las sandalias, dispuesto a perseguir al próximo ejemplar hasta el interior de la charca o hasta donde fuera.

Un rato después encontré una segunda hylas, y en este caso si que pude fotografiarla, en su posición natural de reposo. Pero los fotógrafos somos insaciables. Si al llegar a la charca ya me hubiera conformado con verla, cuando la vi quise la foto, y cuando tuve la primera toma, quise otra con menos plantas, para que el animal destacara mejor. Pero ella no estaba dispuesta, y saltó a otra caña y después al agua. De modo que me interné en la charca, con limo y agua helada hasta las rodillas. Y allí estuve un buen rato detrás del animal, que no me puso las cosas nada fáciles.

Durante la persecución, dentro del agua.

A mi ya me pareció oír voces, pero absorto como estaba persiguiendo a mi rana, no presté demasiada atención. Cuando salí de la vegetación, de la forma más inesperada se había materializado un señor de mediana edad junto a la charca. Parecía, por ejemplo, un respetable profesor de zoología y estaba acompañado de tres jóvenes estudiantes, dos chicas y un chico. Los cuatro quedaron estupefactos. Estaban vestidos con chaqueta impermeable y botas, lo más adecuado para visitar una charca ese día desapacible. No debieron verme hasta que no salí de la vegetación.

Hubo un silencio embarazoso y al final el hombre dijo:

-Vas bien equipado.
-Si, son unas sandalias estupendas

Sinceramente, no pensé que pudiera referirse al bañador negro, que es de los que se usan para nadar, de lo más normal, ni a la camiseta verde, ni a nada más.

-No, me refiero a la cámara. Parece un buen aparato, ¿qué objetivo es ese? ¿cuanto te habrá costado?

No recuerdo lo que contesté.

Siempre la cámara, yo ya me había olvidado de ella, casi no me doy ni cuenta de que la llevo. Es molesta esa obsesión con la cámara, que (a mi pesar) debe ser un potente símbolo fálico. Si, es cierto, vale dinero, pero yo la necesito, concretamente la uso para hacer fotos. Si alguien ve a un pintor en el monte, ¿se le ocurre preguntarle por los pinceles o el caballete? ¿paso yo menos tiempo haciendo fotos que un pintor aficionado pintando?. Esta obsesión por el equipo y su valor es un poco molesta. Da la impresión de que las cámaras, ellas solas, hacen las fotos y que los fotógrafos son meros sujetos pasivos, personas adineradas que se distraen paseando sus aparatos por el monte.

Sería todo más fácil si las cámaras pudieran ser más pequeñas y discretas, pero los imprescindibles objetivos para macro, y no digamos los teleobjetivos, son grandes y pesados. Es una lástima, eso nos sitúa en el punto de mira. A mi lo que más me gustaría es que fueran gratis. En primer lugar, para ahorrarme mucho dinero y también para que todo el mundo tuviera en su casa la mejor máquina profesional, muy complicada, incómoda y con un tedioso manual de instrucciones. Esos señores que ahora me preguntan por el precio ¿la usarían? ¿entrarían en el agua helada persiguiendo ranas? ¿estarían horas y horas metidos en un zulo para fotografiar un pájaro?.

Finalmente, una posición favorecedora, con el fondo despejado y sin obstáculos visuales, pero poco natural.

martes, julio 15, 2008

El mariscador y el equilibrista

1-Esto sucedió en un lugar remoto del Cantábrico.
2-Desde hacía muchos años, un mariscador cruzaba cada mañana el acantilado sobre un viejo cable de acero, mojado a causa de la humedad de la noche, para llegar a una isla donde abundaban los percebes.
3-Y después de faenar durante unas horas, regresaba cargado, pasando de nuevo por el cable sin ningún esfuerzo.
3-Pero un día llegó hasta aquellas costas un viajante de comercio, que se quedó asombrado mirando la proeza del mariscador.
4-"¿Como es posible que pueda cruzar por ese cable oxidado y resbaladizo, a semejante altura? ¡Usted es un gran equilibrista!".
5-A la mañana siguiente el equilibrista resbaló y cayó.

lunes, julio 14, 2008

Las bestias húmedas y los libros

Algo deben tener los anfibios que causan una sensación desagradable en muchas personas. Lovecraft, en sus mitos de Cthulhu, se refiere a unas criaturas anfibias diabólicas. Sánchez-Piñol, en La piel fría, utiliza este temor ancestral para aterrorizarnos con la peripecia de un hombre asediado por unos anfibios antropomórficos.

¿Cual es la razón de esta repugnancia que inspiran los anfibios? Yo creo que se asocia (de modo injusto e insconsciente) su piel húmeda y fría con la putrefacción. Dice Bioy en su maravillosa La invención de Morel,

Desde que no la cambio, el agua está impenetrable (al menos para una persona normal): verde, opaca, espumosa, con grandes matas de hojas que han crecido monstruosamente, con pájaros muertos y, sin duda, con víboras y sapos vivos.

Pero, sin ánimo de criticar a Bioy, debo decir que las peligrosas vívoras raramente frecuentan ambientes acuáticos. Tal vez él se refería a las inofensivas culebras de agua. Lo mismo vale para los sapos, que en su fase adulta abandonan el agua. Tan solo las ranas siguen viviendo toda la vida vinculadas al agua. Y es para mi un gran placer bañarme en esas aguas pobladas de algas, ranas y culebras. Estoy empezando a sospechar que, si no están contaminadas, son incluso más saludables que las piscinas cloradas y asépticas.

Es comprensible que, hasta hace relativamente poco tiempo, los hombres tuvieran una actitud de temor ante la naturaleza, que debía ser vencida y sometida antes que comprendida. Ahora, creo yo, es al revés: ya la derrotamos en todos los frentes y debemos protegerla. Las ranas, los sapos, las salamandras, los cuervos.. necesitan de nuestra mirada amable.

Un reportaje a la joven ameles

(Pinchad para ampliar las fotos).

Las ameles, que ya han salido en otras ocasiones en este cuadernillo, son parecidas a las mantis pero algo más pequeñas, de aspecto más redondeado, como si fueran bebés mantis. Pero igualmente fieras en la caza y en el amor.

El otro día pudimos ver en el monte a una ameles muy joven, diminuta. De tan pequeña apenas era visible, y se desplazaba a saltos desproporcionadamente grandes, como si fuera una pulga verde.

Para dar una idea de su tamaño quise fotografiarla sobre un objeto conocido, por ejemplo una mano. Pero ella tenía otros planes y saltando, saltando, fue a parar sobre esta brizna de hierba, donde en realidad quedaba mejor.

Al cabo de un rato, ya repuesta del susto, miró a cámara y acto seguido procedió a asearse una pata por el procedimiento de chupársela con la boca, que es el habitual entre los insectos.

Pienso yo que de haber estado estresada a causa de nuestra presencia, hubiera dejado la higiene para más adelante. Cosa notable, por que el extremo de la cámara estaba a muy pocos centímetros del animal.

Son estas cosas pequeñas, sin ninguna importancia, las que más me gusta recordar.

viernes, julio 11, 2008

El hombre de los bosques.. y la administración

Suelo frecuentar un camino que atraviesa un bosque de pino rojo. Justamente ahora las zarzas están en flor y atraen a un gran número de insectos. En realidad no es propiamente un camino, si no una calle en una urbanización que no llegó a construirse a causa de la presión popular. Tengo un recuerdo borroso de ese episodio, que debió suceder a mediados de los setenta durante mi infancia.

Un importante terrateniente trató de urbanizar los bosques que hay al norte de la ciudad-dormitorio. Pero hubo una gran resistencia cívica, con unas movilizaciones que ahora serían impensables. Al final el proyecto se pudo parar y una parte considerable de los bosques fue declarada parque natural. Y allí se quedaron las calles abiertas sin asfaltar que habían de delimitar las parcelas. Eran otros tiempos. Ese patrimonio natural, que en cierto modo puede considerarse una herencia de la conciencia ciudadana, cuando todavía no había partidos verdes, ahora es gestionado por la administración en base a unos criterios de productividad que a mi me cuesta comprender.

Algunos compraron terrenos en esa proto-urbanización, y los pagaron caros, pensando que podrían construir. Y de hecho, antes de la declaración de parque natural, se hicieron algunas casas prefabricadas de madera, que no llegaron a tener electricidad, agua ni ningún otro servicio. Creo que la mayoría han sido demolidas.

En una de ellas vive un hombre con su perro. No se su nombre, yo le llamo el hombre de los bosques. Antes se dedicó a reparar televisores, pero vive en el bosque desde que se jubiló hace más de 10 años. Su casa queda un poco escondida, y se autoabastece con agua de lluvia y paneles fotovoltaicos que instaló él mismo. Para encontrarla resultan de gran ayuda los ladridos del perro, que recibe a los visitantes con la misma insólita alegría que su dueño.

Si podéis hablar con él, y os interesa la electrónica (como a mi), os hablará de las diferentes generaciones de aparatos de televisión. Y también de los secretos de la vida en los bosques: como se las arregla para ducharse, para conservar fría la comida que baja a comprar a la ciudad en su viejo suzuki, para calentar la casa en invierno o para cocinar. No parece preocuparle la soledad. Pero su tema favorito son los diferentes episodios de su lucha con la administración, que lleva un cuarto de siglo tratando de derribar su casa. Cosa que en teoría no pueden hacer, por que al parecer es perfectamente legal al ser anterior al parque (pero de esto yo no estoy seguro).

Por su gran amor a la naturaleza, conocimiento del ciclo del sol y de los insectos, y por sus observaciones precisas acerca de la decadencia de la fauna del parque, yo le nombraría guarda forestal emérito y le podría una emisora de radio para que pudiera pedir socorro en caso de incendio u otro peligro.

No es el caso. A pesar de ser un solo hombre y no causar ningún problema en los bosques, ellos insisten en expulsarle. No obstante, autorizaron sin problemas la devastación de una gran zona adyacente al parque, que ahora es un campo de golf. Y siguen ampliando los aparcamientos y accesos del parque para aumentar el número de visitantes, que los fines de semana se cuentan por miles, al estar en una zona tan densamente poblada. Al final llegaron a una solución de compromiso: él les aseguró que el día que se muera ya no piensa volver por allí. Y no tiene inconveniente en que derriben la casa. No se que va a pasar con el perro.

Pero yo creo que no es cierto: después de muerto, el hombre de los bosques seguirá apareciéndose por las calles sin asfaltar con su perro, tan amistoso como siempre. Espero que así sea.

jueves, julio 10, 2008

La libélula azul cobalto

La naturaleza, como el circo, se suele complacer en el "más difícil todavía". Si la libélula negra siempre me pareció increible por sus colores tornasolados y su elegancia, el otro día pude ver otra libélula similar en su forma y en su comportamiento, pero de color azul iridiscente.

La cámara no puede captar correctamente sus tonos metálicos, que se deben a una interacción entre la luz y la estructura microscópica de su piel. A falta de un nombre común (y otro día hablaré de esto), yo la llamo libélula azul cobalto. Pero en realidad su color depende del ángulo entre la luz incidente y nuestra mirada. En el tórax y el abdómen también pueden aparecer tonos esmeralda metalizados, y en las alas azules muy densos, casi negros.

Según mi mejor saber y entender, este animal está catalogado como callopteryx xanthosoma. Pero puedo equivocarme, yo no soy un entendido y solamente aporto la ilusión del que la ha visto por primera vez.

La libélula azul cobalto prefiere los lugares sombríos del río, pero para estar todavía más deslumbrante suele posarse alli donde un rayo de sol atraviesa la vegetación. Al volar aleteando lentamente entre el agua y las ramas bajas de los árboles, todos sus posibles colores se van sucediendo y forman un espectáculo inimaginablemente bello, que me dejó una sensación física de malestar cuando tuve que marcharme.

En el mismo tramo de río encontré dos ejemplares con diferente color en las alas, que habían dividido sus territorios muy civilizadamente, sin disputas (a diferencia de las libélulas negras). La segunda de ellas, que tenía una zona transparente en la base de las alas, al principio se mostró muy esquiva. Tomé la primera foto, desde muy lejos, a las cinco de la tarde. Pude estar con ella casi una hora, aunque debo mirar la hora en las fotos para poder decirlo con certeza, por que perdí completamente la noción del tiempo. Después de mil veces de arrodillarme en el agua, levantarme, sentarme, y humillarme de todas las maneras posibles, cuando la sombra del crepúsculo había cubierto completamente el río, entonces ella fue a posarse confiadamente. Finalmente pude acercarme para tomar unos primeros planos, pero fue inútil por que en la sombra sus tonos azules resultaban invisibles.

Viendo que no podía hacer más fotos, acerqué lentamente el dedo índice de mi mano izquierda a la libélula azul cobalto. Por miedo a austarla, yo estaba reverente y tembloroso, como si fuera el día de mi primera comunión. Pero ella se quedó quieta. Aunque parezca mentira, pude acariciarle el borde de ataque de las alas, en la parte superior. Resultó tener un tacto suave y rígido, como el borde de un papel plastificado. Y después de mi caricia no se marchó. Fui yo quien tuve que irme a atender otras obligaciones, y ella debe seguir estando en el río en este mismo momento. ¿Qué cazador podrá decir lo mismo de su presa?

miércoles, julio 09, 2008

De nuevo las hormigas

A raiz de unos comentarios en la anterior entrada sobre las avispas solitarias, me he decidido a hablar una vez más de las hormigas. Ya hace años que voy observando un hormiguero de campanotus cruentatus. Son las hormigas más grandes que hay por aquí y es una delicia dedicar un rato a contemplar tranquilamente su ajetreo.

Además, resultan ser una notable síntesis entre la monarquía y el comunismo: todas los indivíduos pertenecen a la familia real, pero cada uno de ellos no cuenta para nada en absoluto y las decisiones no las toma la reina, que es más bien el aparato reproductor colectivo, si no la masa obrera.

Pero este año, cuando pasé a visitarlas a principios de marzo, cargado con todos los utensilios de fotografiar hormigas, vi una inactividad sospechosa y me temí lo peor. Por suerte, hace unos días volví a pasar y vi que vuelven a estar como siempre. Tal vez hay algunas menos, como si les hubiera afectado alguna crisis, pero el hormiguero subsiste. ¿Alguien sabe cuantos años vive un hormiguero de esta especie?

Digo cuantos años vive el hormiguero por que en realidad los insectos sociales, más alla de las metáforas sociales, hay que entenderlos como si fueran un solo ser vivo, un super-organismo: las hormigas individuales serían como las células. Y en el caso de las abejas, los zánganos, tan injustamente criticados por su supuesta pereza, serían algo así como los espermatozoides: los encargados de propagar el patrimonio genético a lugares lejanos.

¿Son los espermatozoides (quien los tenga) unos zánganos que no ayudan al hígado? ¿Son nuestras ciudades o paises un solo super-organismo? ¿Es la ciudad-dormitorio un hormiguero? A través de la clonación de famosos, mises y acompañantes cubanos ¿se llegará a la reproducción colectivizada como en Un mundo feliz? Dudas, dudas y más dudas...

martes, julio 08, 2008

Guía para viajar a la Vía Láctea

En mi opinión, las guías de viaje son útiles precisamente para descartar destinos, debemos tachar todos los lugares recomendados y dirigirnos a los no-recomendados, a los puntos más anónimos y escondidos.

Todavía es posible andar durante horas por lugares preciosos buscando libélulas, sin encontrar absolutamente a nadie. Y en las noches de verano, ver la Vía Láctea y oir a los animales del bosque. ¿No son esos valores a preservar?.

El único mapa que resulta de cierta utilidad es este, el de la contaminación luminosa, que nos puede ayudar a encontrar los mejores parajes.

jueves, julio 03, 2008

Avispas solitarias. ¿Es cruel la naturaleza?

Son ya varias las veces que alguien ha comentado que los insectos son brutales. Entre ellos, Walter desde Argentina. El sostiene que "si hay algo bueno en el mundo, ese algo es el hombre, cuando actúa como hombre". Yo voy a presentar el caso de la avispa solitaria para situar el tema.

Esta avispa (pinchad la foto para ampliarla) es una ammophila. Según los sabios no se puede saber exactamente cual es la especie solamente con esta foto, pero eso no nos importa demasiado. Yo las llamo simplemente avispas solitarias, por que viven solas, sin reina ni panal. Todas tienen unas costumbres similares, y una cintura realmente de avispa (que aquí no se aprecia bien pero en el anterior enlace si). Por si alguien se lo estaba preguntando, no pican, pero son grandes cazadoras.

En este momento ha capturado a una oruga amarilla y está transportándola, tarea difícil por que es mayor que ella misma y no puede alzarla en vuelo. ¿Por qué no se la come alli mismo? Es que la oruga no es para ella, si no para sus hijas. Y a pesar de que no oponga ninguna resistencia, está viva.

Lo que ha hecho la avispa es inocularle un veneno, creo que neurotóxico, para paralizarla. Y la va a introducir viva en un agujero que había dejado preparado, junto con otras presas... y sus huevos. Bastante tiempo después, cuando nazcan las larvas de avispa, las orugas seguirán vivas pero inmóviles. Y las jóvenes avispas, en la seguridad de su cueva de Ali Baba, tendrán carne fresca para ir comiendo hasta llegar a la edad adulta.

Si nos imaginamos que se le hace lo mismo a una persona, manteniéndola paralizada en un agujero para terminar devorándola viva, la pregunta ¿son crueles los insectos? parece de respuesta bien fácil. Pero yo sigo pensando que los crueles somos nosotros, que en dos tardes arrasamos todo el prado, con cientos de avispas, sociales y solitarias, mariposas, pájaros, reptiles.. para transformarlo en un campo de golf aséptico. ¿para comer? ¿para alimentar a nuestros hijos? No, por pura codicia.

De todos modos, entiendo lo que dice Walter y es un punto de vista perfectamente razonable.

Yo quiero ser su hijo pródigo

Apreciado padre,

Yo quiero ser su hijo pródigo. Quiero marcharme con mi parte de la herencia y dejar atrás su autoridad. Anhelo conocer el mundo y la miel, poder gritar "barra libre para todos" y verter cada noche la riqueza que sus campos tardaron más de mil años en acumular. Y ser como el ágave, que alzando su flor espléndida, dilapida una vida entera en pocos días.

Y después, pobre, enfermo y harapiento, quiero regresar a su seno, amado padre, para que me acoja, para que me perdone, y sacrifique el novillo en mi honor. Y sobretodo, quiero poder mirar al hermano tonto con aire condescendiente y decirle si serás idiota haberte quedado aquí toda tu vida, aguantando al viejo gruñón y sus malditos caprichos, trabajando de sol a sol en sus campos avaros, cada año mayores pero más secos... total para nada, estamos los dos igual, pero yo he vivido. Idiota.

Pero usted y yo sabemos, padre, que esto no va a poder ser. Por que el hermano idiota, el trabajador incansable, el que no se fue, el que no tiene valor para alejarse de su autoridad ... ese soy yo. Y mi hermano, el libertino, el feliz, es el que ha regresado esta misma noche.

Ahora que ya terminó la fiesta, debo decirle que yo fui el primero en alegrarme cuando vi a mi hermano regresar. Pero cuando me ordenó sacrificar el novillo en su honor, la ira me cegó. Con el cuchillo en la mano tuve un mal pensamiento, pero me faltó valor. Quise ser yo también un hijo pródigo, pero no me atreví ni a pedir mi parte. Quise marcharme llorando al desierto, yo solo, sin llevarme nada, y dejar que allí la ira y el sol me consumieran.

Pero ni eso, padre, ni eso he podido hacer. Después de obedecer ciegamente su voluntad durante toda mi vida, ya no soy más que una marioneta sin alma, una sombra.

Esta noche ha sido usted el más injusto de todos los dioses.

----------------------------------

Cuando el padre terminó de leer, dobló el papel y lo dejó a un lado. Como un general que mira a sus tropas, miró brevemente a su hijo que aguardaba tembloroso junto al hogar.

-Has hecho bien en escribir la carta, hijo mío, pero como sabes, no podemos incluirla en el libro. Ahora que tu ira ya se ha disipado, podrás dormir tranquilo junto a tu hermano. Mañana debes madrugar.

miércoles, julio 02, 2008

La libélula negra

A mi me parece que la libélula negra es la más elegante de todas. Pero es extremadamente reservada, raras veces tolera la presencia humana a menos de cinco metros. Si os acercais más, se alejará tranquilamente dando aletazos grandes y perezosos, como si tuviera las alas de terciopelo.

Yo pensaba que no podía volar con más energía hasta que vi a dos machos peleando y persiguiéndose a toda velocidad. Lo que debe ocurrir es que no nos considera una amenaza especialmente grave y se marcha, pero con desgana. De todos modos, para poder fotografiarla hay que tener la paciencia de los grandes santos, incluyendo a Job (que al ser del Antiguo Testamento yo creo que propiamente no es un santo).

Se llama calopteryx haemorrhoidalis. ¿Por qué el nombre de este animal tan bonito tiene que ser nada menos que haemorrhoidalis? (en efecto, de hemorroides). Es que si os fijais, en la parte posterior del abdomen, por debajo, los últimos segmentos son rojos, como si padeciera de la triste dolencia anal.

Linneo incluyó solamente una de las calopteryx (calopteryx virgo) en la decima edición de su Systema Naturae, en 1758. Van der Linden, el entomólogo al que se debe esta ocurrencia de los hemorroides, la catalogó mucho más tarde, en 1825. Es que nuestra libélula negra de hoy vive algo más al sur, en la Península, en Italia y en el norte de Africa. De modo que Linneo, viviendo en Suecia, no debió de saber de su existencia. Ni tampoco un tal Harris que en 1782 catalogó la calopteryx splendans, también nórdica. Que época tan maravillosa debió ser aquella, en la que una persona podía bajar a un río de un país relativamente cercano y bautizar un animal que incluso hoy en día es bastante común. Pero le hubiera podido poner por ejemplo calopteryx nigra.

Subo tres recortes de la primera foto. Para los aficionados exigentes, como el amigo J.A., si pinchais para ampliar la imagen saldrán al 100% (pixel por pixel). Esta es la resolución máxima, enseñarla equivale al desnudo integral para los fotógrafos. Sed indulgentes. F9, 1/500, ISO250, 180mm macro, flashes. En la parte primera se ven las tibias espinosas. En la segunda, los últimos segmentos del abdómen donde está la pinza para agarrar a las hembras por el cuello y el órgano eyaculador. En la tercera, la base de las alas, el tórax y algo del abdómen (negro pero un poco atornasolado). También se puede apreciar el órgano copulador del macho, que (¡oh prodigio!) no eyacula.

martes, julio 01, 2008

Presentación del libro de Zbelnu. Hay vida al otro lado del cable.

Ayer estuve en la presentación del libro de Zbelnu, "La plaza del azufaifo". Fue un acto entrañable y brillante, con personajes combativos: la propia Isabel, el antropólogo Manuel Delgado y el editor. También, los poetas Enric Cassases y el de Manacor (lo siento, no recuerdo su nombre) estuvieron estupendos, con su gran vehemencia declamativa que me hizo volver a visualizar que la poesía no puede simplemente leerse en un papel (como yo a veces trato de hacer, desde mi ignorancia) por que eso equivale casi a una reducción al absurdo.

Pero además, pude hablar con algunos compañeros bloggers, algunos ya viejos conocidos y otros que no conocía personalmente. Y quería decir algo al respecto, aunque seguramente es una tontería: si pudierais tirar del cable del teléfono que sale de cada una de nuestras casas y se interna en el reino subterráneo de Telefónica, con sus routers y sus demonios cornudos, y seguir tirando más y más (¡no lo intentéis!), veríais que al otro lado no hay grandes corporaciones, si no seres humanos sentados delante de los teclados de sus ordenadores, escribiendo sus blogs, dejando sus comentarios o tal vez, simplemente leyendo lo que dicen los demás, sin intervenir.

Cada vez más, la red la hacemos esas personas. Son, más o menos, como nosotros mismos, con sus problemas, sus ilusiones y sus modestas luchas contra tantas cosas que no nos terminan de gustar. A mi me parece que poder verles en persona es un verdadero lujo, que permite recuperar uno de los mayores placeres: el de la conversación.