miércoles, febrero 08, 2012

La ingravidez


El calcetín ingrávido, homenaje.

Somos ingrávidos mientras caemos. Saltar ya es levitar. 


Hans Shaffer, La levitación sin dolor. Cinco maneras fáciles de vencer a la gravedad

5 comentarios:

David Álvarez dijo...

Buena foto y buena reflexión. Por cierto, no se abre el link

frikosal dijo...

Gracias David. Habrá sido cosa del maligno.

Osselin dijo...

Es conocido que la caída libre da sensación ingravidez. Los extremos se tocan.

Con respecto a Tàpies reconozco que el 75 % de sus producciones no me gustan.

Me pasa lo mismo con El Greco y con Bacon.

Ahora bien, desde un punto de vista técnico, la incorporación de la textura y por tanto de la tercera dimensión en la pintura es realmente admirable.

Y desde un punto de vista patriótico, su amor por Cataluña y su proyección en la cultura española son tambien admirables.

Desde un punto de vista humano, su sencillez es también admirable.

Dicho esto, la mayoría de su obra, valiosísima por lo anteriormente dicho, no me gusta.

MartinAngelair dijo...

Hala!!!


...siempre me digo y os digo, que en el fondo no soy tan tonta como parezco,


...pero, lo cierto,


........es que tampoco tiene 'su' importancia.




:)




Me encanta esta entrada porque ni siquiera la adivino.




Vuelvo más tarde,...y eso sí lo puedes creer,...

...y es que lo hago con gusto, con mucho gusto,...y más que curiosidad.

(sobre todo, porque puedo)





Besos.
B.T/N.C.M.

Joselu dijo...

Visité en Paris en 1994 una antológica de Tàpies que me desagradó profundamente, de igual manera he estado en su Fundación y he sentido sensaciones contradictorias. Era un pintor esotérico cuando él proclamaba que el arte debía sentirse simplemente. Ha quedado una huella, es cierto, de su paso por el mundo del arte, pero eso son media docena de cuadros y no más. Su calcetín es más interesante como idea que como realización, pero me gustó cómo chocó con la mentalidad media catalana que vio algo chabacano en aquel elogio a lo cotidiano. Los catalanes añoran siempre grandeur y glamour, así como destino histórico, pero Tàpies osó aludir en su interpretación a lo vulgar, a lo frágil, a deteriorado por el uso… y eso no se lo perdonaron los añorantes de grandeza. Solo por eso merecería un artículo elogioso.