jueves, septiembre 30, 2010

La cofradía secreta de los Powers

Ahora que todo es tan reciente en la red, estaría bien ir dejando constancia de cuales son los usos y costumbres en este principio de siglo XXI, más que nada para que las generaciones futuras tengan material para poder criticarnos. Yo me imagino que dentro de unos años en las escuelas concertadas ya se enseñará en que consiste la buena educación en la red. Me refiero a cosas básicas como no usar la dirección postal de los amigos para darse de alta en páginas indecentes, y no mandar centenares de correos electrónicos a todos nuestros conocidos. Concretamente, es a este último punto al que quisiera referirme.

Uno de los personajes que corre hoy en día por las redes, y seguro que todos ustedes conoce por lo menos a uno, es el "enviador de powerpoints". Estos caballeros disponen de una lista de correos electrónicos, que puede ser oculta o visible, según los casos, y cada mañana lo primero que hacen es mandar uno o dos powerpoints a todo el mundo. Los powers son de los temas más diversos: autoayuda, fotografía de naturaleza, consejos de bricolaje, el fascinante mundo de los insectos, paisajes del mundo, etc etc. Naturalmente, todo el material gráfico está copiado indiscriminadamente de la red, y yo modestamente he recibido alguno ... ¡con fotos mías copiadas!

Pero incluso así, ¿de donde saca tiempo el enviador de powers para compilar 20 o 30 transparencias cada día?. Esta pregunta me inquietó durante algún tiempo, hasta que pude descubrir su secreto: existe una red secreta, de rango superior, que se dedica a la preparación y distribución de powers entre los enviadores. No se cual será su nombre ni donde se reúnen pero podríamos llamarla La cofradía de los Powers.

Pese a su indudable interés, podría ser que algunos de ustedes terminase un poco cansado de recibir diariamente tantísimo powerpoint. En este caso, lo que suele hacerse es esperar un poco para no ofender a nuestro amigo, dejar pasar digamos tres años sin contestar, a ver si se diese por aludido y disminuyese su ritmo epistolar. Craso error: ya desde el primer día nadie le contesta, excepto los otros enviadores de powers, de modo que seguirá mandándolos.

Al cabo de tres años, ya se considera correcto pedir educadamente que deje de mandarnos mandalas tibetanos a diario, pero editar la lista de correo lleva su trabajo, y el enviador de powers es un hombre ocupado. De modo que va a seguir mandándolos. Finalmente, la solución que nunca falla, es buscarse otro correo electrónico y empezar una nueva vida en la red, con otra identidad. Entonces, antes de darle el correo a alguien, sería una buena idea preguntarle si es de la cofradía secreta de los powers.

PS. Esta entrada está programada, ahora estoy ocupado borrando los mensajes con powers adjuntos.

miércoles, septiembre 29, 2010

Serie arquitectura herética. Hoy: Hundertwasser

Yo se que mis opiniones en arquitectura también son heréticas, que alguna vez he hablado mal de la obra de Ludwig Mies van der Rohe y de Le Corbusier y que incluso he planeado fabricar una máquina del tiempo para abducir al Sr. Mies en su juventud y llevarle a vivir a un patio andaluz. Sin mala intención, para que recapacite un poco y reoriente su obra futura.

Siguiendo en mi línea, hoy les pido un minuto de atención, solamente un minuto, para Friedensreich Hundertwasser. Este hombre sugirió que plantar árboles en entornos urbanos debía ser obligatorio, declaró que la línea recta era la herramienta del diablo y que el diseño de cualquier edificio debería estar influenciado por la estética de cada uno de sus habitantes. No solo esto: plantó hierba en los tejados, hizo ruedas de prensa desnudo y sugirió que los gobiernos deberían hacer lo mismo.

Dos de sus frases solamente:

El arte por el arte es una aberración, la arquitectura por la arquitectura es un crimen.

Quien utiliza los aseos de humus no tiene miedo de la muerte, porque nuestra mierda hace posible nuestro renacimiento… el olor del humus es el olor de Dios, el olor de la resurrección, el olor de la inmortalidad.

Aquí está contada su vida y su obra, den un vistazo.

martes, septiembre 28, 2010

El gato de piedra que mira las estrellas

El gato de piedra siempre mira las estrellas. En el fondo de su ser, el gato sabe que no es más que un mineral. Los minerales no miran las estrellas, pero es un gato valiente, y allí está cada noche mirando las estrellas. Aunque sea absurdo.

domingo, septiembre 26, 2010

¿Hay que pensar como un vegetal para fotografiar plantas?


Una de las cosas más difíciles que hay en fotografía de naturaleza es fotografiar plantas. Esto puede sorprender. ¿No debería ser mas difícil fotografiar pájaros, osos, insectos, lagartijas copulando o que se yo? Si y no. Las plantas tienen la ventaja de que no se mueven, por lo demás todo son complicaciones. En primer lugar hay que encontrarlas, y a ser posible encontrarlas en un lugar adecuado para hacer una buena foto. Esto no siempre es sencillo, si uno está interesado en especies raras. Además, hay complicaciones técnicas para la iluminación y la profundidad de campo si se trata de sujetos de tamaño reducido.

Pero resuelto todo esto, después viene lo realmente complicado, que es hacer una buena foto. Para los animales, una de las reglas de oro es enfocar perfectamente los ojos. Allí es donde va a mirar el espectador, un desenfoque leve en el resto pasa desapercibido, pero nosotros miramos primero a los ojos (esto me recuerda por cierto a este anuncio, el texto decía mírame a los ojos.. a los ojos).

Miramos a los ojos de un animal para saber sus intenciones y si se da el caso, salir corriendo o tratar de cazarlo. Pero ¿qué parte de una planta es el centro de interés? Para esta pregunta, que debe ser el quid de la cuestión, yo no tengo respuesta. Depende de quien sea el interesado. Serán los frutos, a veces, o tal vez las flores, pero no siempre hay frutos o flores.

En esta toma del cardón, Euphorbia canariensis, traté de expresar su tamaño monumental y su digna presencia, elegiendo la luz dura, cálida y lateral que hay a última hora de la tarde y situándolo con una montaña al fondo, a la que parece sobrepasar en altura (cierto, nadie va a creer eso, pero antes de que el cerebro diga que no es cierto, durante unos milisegundos los ojos lo han creído).

Pero en el fondo del fondo pienso que para poder fotografiar plantas deberíamos ser capaces de pensar como un vegetal.

sábado, septiembre 25, 2010

Serie grandes herejías. Hoy: Sor Magdalena de Mercadal y los Renuciacionistas

Son muchas las herejías de las que debemos guardarnos, puesto que solamente es uno el camino recto que lleva al cielo, mientras que hay infinitos senderos que se alejan de la Verdad y conducen a la perdición. No fuera que por no conocer las herejías alguno de ustedes fuera al infierno. Con afán didáctico, paso a resumir la aberrante doctrina de los Renunciacionistas, según viene expuesta en la Enciclopedia Ilustrada de la Herejía, Ed. Manuzio, vol. 7.

El Renunciacionismo nace de un exceso de celo. Obedecer los mandatos divinos esperando recibir a cambio la recompensa del cielo, ¿No es hacerlo por interés? ¿No es un poco como quien hace un ingreso a plazo en la Caja de Ahorros solamente para que le den una cubertería y no para contribuir a la Labor Social? ¿No sería mejor amar a Dios y obeceder Sus mandamientos a cambio de nada?. Dijo Sor Magdalena de Mercadal en su herético diario: Qué hermosa es una vida ejemplar, dedicada íntegramente a la contemplación del Señor, si se vive además sin esperar recompensa alguna, sabiendo con toda certeza que su destino final será el infierno. El mayor acto de amor a Dios es renunciar a Él, no saberse digno de su Recompensa, y sin embargo obedecerle, desinteresadamente.

En estas engañosas palabras, seguramente inspiradas por el mismo Belcebú, se apoya la aberrante herejía renunciacionista, que corrompió a no pocos fieles en las Islas Baleares en el siglo XVII, hasta que la Santa Inquisición pudo erradicarla en el Auto de Fe celebrado en Es Mercadal el tres de marzo de 1645.

Los Renunciacionistas, con la execrable Sor Magdalena de Mercadal a la cabeza, propusieron cometer un solo pecado y no confesarlo jamás. Un único acto no perdonado que empañase irremediablemente una vida de absoluta virtud y que por tanto les condenase. A sabiendas de que su destino sería el infierno, los Renunciacionistas pretendieron vivir no obstante en la más perfecta rectitud, y presentar a Dios el más hermoso de los regalos: la admirable renuncia al cielo.

Dicho pecado empezó cometiéndose de cualquier modo, apresuradamente, pero en cuanto el Renunciacionismo se extendió, Sor Magdalena propuso convertirlo en un sacramento adicional, reservado a unos pocos creyentes radicales. El sacramento de la Renunciación empezó a celebrarse de noche, en las calas más escondidas de Menorca, y debajo de sus extraños monumentos prehistóricos. Las hermanas Renunciacionistas vivían su fe con más alegría, y los confesores que habían Renunciado, al saberse imperfectos en lo más íntimo, eran más benevolentes. Pero todo este desorden terminó por llegar a oídos de las jerarquías, y el resto es sobradamente conocido: la Inquisición confundió las hermosas ceremonias anuales de Renunciación con simples bacanales. San Pío Blas, Inquisidor, en el precioso texto del Auto de Es Mercadal, afirma que "en los conventos corrompidos por el renunciacionismo se fornica más que en los burdeles, sin miedo al infierno que ya se da por seguro". Como era previsible, se actuó con mano de hierro y el Renunciacionismo fue cauterizado.

Sin embargo, no falta quien dice que en realidad algunas ramas ocultas de la Herejía Renunciacionista han perdurado. Algunos afirman haber visto a gente cometer pequeños pecados rituales en el silencio de las catedrales, pecados de poca monta tales como encender tres cirios por las almas y pagar solamente dos, o llevarse la Hoja Dominical tirando solamente cuatro o cinco céntimos en la hucha. Tal vez en algún lugar desconocido, algunos fieles radicales sigan celebrando sus aberrantes sacramentos.

viernes, septiembre 24, 2010

Raúl se ha marchado

Raúl fue un ejemplo de coraje.

Ahora me entero de que se ha marchado. Yo apenas llegué a conocerle pero le echaré de menos. Detrás de cada blog hay una persona, allí quedarán escritas sus palabras, como las de tantos otros que ya no están.

jueves, septiembre 23, 2010

Amanece junto al ibón

Después de fotografiar la curiosa sanguijuela y el nacimiento de Orión, mis planes eran quedarme tumbado sobre la hierba, junto al ibón y dormir por lo menos un par de horas. Ustedes me llamarán vago, y de hecho lo soy, pero es que esa mañana me había levantado a las 2:45. Mala hora para poner el despertador, sobretodo si tenemos en cuenta que antes de dormirme vi dar la una en el reloj del coche desde el asiento trasero donde pasé la noche.

Un cierto runrún del maldito sentido del deber fotográfico me impidió quedarme tumbado durmiendo en la hierba. El sol tenía forzosamente que salir para iluminar el ibón. Tal vez las nubes se apartarían y tal vez la luz sería magnífica, tal vez la montaña saldría reflejada en tonos dorados sobre el agua. Tenía que ponerme en marcha. Entorpecido por el sueño, mucho antes de que empezasen a llegar los primeros excursionistas, me fui al lado este del ibón para esperar la buena luz. Y me quedé dormido. Casi estaba deseando que no hubiera buena luz para no tener que hacer la foto.

De pronto, algo me despertó y vi la escena que había imaginado, tal vez incluso un poco mejor, y salí corriendo a fotografiarla. En las montañas las luces son efímeras, hacer la buena foto o no hacerla es cuestión de segundos. Entonces me di cuenta de que no podía fotografiar el lago y la montaña ni siquiera con el 14-24mm a 14, y de que no había más remedio que recurrir a la panorámica.

Otro día les digo cuales son en mi opinión los pros y los contras de la fotografía panorámica, pero ya les adelanto un peligro: se tiende a tratar de fotografiar toda la escena para después elegir el mejor encuadre en casa delante del ordenador. Las fotos hay que hacerlas y dejarlas terminadas o casi terminadas en el monte. Es allí donde vemos las luces, y si los pintores ya pintan en el campo desde hace por lo menos dos siglos, ¿qué sentido tiene ahora trabajar con escenas naturales en casa, donde la emoción que nos produjo el paisaje ya se ha disipado?. Pero en esta ocasión no había otro remedio, de modo que hice las fotos para una panorámica. Este es el resultado. Por suerte no hubo nada más para fotografiar y me quedé dormido hasta que las voces de los primeros excursionistas me despertaron.

Autocrítica y pregunta: De haber tenido tiempo para hacerlo, ¿en que dirección debería haberme desplazado para mejorar la composición de esta fotografía ?

martes, septiembre 21, 2010

Cinco años de blog

Hace unos cinco años que empecé con esto del blog. Muchas cosas han cambiado en este tiempo, y yo mismo he cambiado. Últimamente entre mi vida real y mi vida imaginaria, cada vez voy más atareado, y no puedo dedicarle el tiempo que yo quisiera. No me da tiempo, entre otras cosas, de contestar los comentarios ni de subir muchas fotos que me gustaría enseñarles, como esta. Me duele sobretodo lo de los comentarios. Muchos de los lectores habituales han llegado a ser amigos. A veces, por no contestar a unos si y a otros no, no contesto a nadie.

Esto es una paradoja, puesto que en realidad subo las entradas principalmente para leer los comentarios, cosa que siempre hago, y si no respondo, me temo que la gente se cansa de escribir. Tal vez deben pensar que les ignoro, o que paso de todo o que se yo, y es simplemente que no me alcanza con las horas que tiene el día. Y que nunca pude con las obligaciones.

Entonces, ¿para que subir nuevas entradas?. En mi caso, escribo por absoluta necesidad. Soy una extraña combinación entre pereza e hiperactividad. Y además, a veces siento la necesidad imperiosa de comunicarme urgentemente con alguien. Dijo García Márquez: "Escribo para que me quieran más mis amigos". Y por ahí debe andar la explicación. Pero para poder atender esta parada como es debido, necesitaría alguien que viviera mi vida por mi y entonces yo podría dedicarme a mi vida soñada, virtual. ¿Me arrepentiría del cambio?.

En fin, decirles que a pesar de sus pinchos, me encanta esta humilde planta silvestre, que hasta donde yo se, se llama Smilax aspera. Más de una vez he estado tentado de comerme esos frutos rojos, pero no se si realmente son comestibles y la historia del fruto prohibido, tantas veces repetida, termina pesando en el subconsciente. ¿Qué sentido tendría para la planta fabricar frutas tan hermosas y que fueran tóxicas?. Siempre pienso que cuando llegue a casa ya lo miraré, y después no me acuerdo. ¿Alguno de ustedes lo sabe?

Ahora que me doy cuenta, yo en realidad quería hablar de lo difícil que es la fotografía de botánica, pero se me acabó el tiempo y eso lo dejo para otra ocasión. Un abrazo a todos.

lunes, septiembre 20, 2010

La nebulosa Norteamérica

El otro día ya les hablé de la nebulosa Norteamérica, que se veía (tenue) entre las ruinas de una iglesia en un pueblo abandonado de Huesca. Este verano pude dedicar un rato a fotografiarla algo mejor, con la D700, el 70-200mm 2.8 y una montura ecuatorial, para los que estén interesados en estas cosas. En realidad, mucha de la luz que emite esta criatura celeste es infrarroja, de modo que la cámara -y no digamos nuestros ojos- a penas puede percibirla. Pero allí está, entre las estrellas. Hasta donde yo se, es gas ionizado, plasma, que está flotando en algún lugar de nuestra galaxia y que reluce excitado por la energía de las estrellas vecinas. Viene a ser como un tubo fluorescente, a escala cósmica. No crean que yo entiendo exactamente todas estas cosas, las comprendo hasta un punto ... pero casi me gusta no entenderlas del todo y de esta forma dejar que conserven su magia.

En muchas tomas de Paisaje Astronómico, como esta, se puede ver o por lo menos intuir la nebulosa Norteamérica. Hoy les presento un primer plano, pero ¿no sería interesante acercarnos un poco más? ¿O aumentar un poco el tiempo de exposición para captar más detalles? Desde luego, ambas cosas serían interesantes, pero nos haría falta un telescopio para ver más detalles, y entonces nos daríamos cuenta de que nuestra ambición es ilimitada. Seguiríamos queriendo ver más y más, hasta llegar a ver los planetas que (supongamos) debe haber orbitando en las estrellas cercanas a la nebulosa, y de entre esos planetas, los que estén habitados por criaturas inteligentes. Y acercarnos todavía un poco más y ver a las princesas que deben estar viendo pasar la vida, lánguidas, en los balcones de los castillos imperiales, peinando sus largas cabelleras rojas a la luz de la nebulosa. Allí no serán necesarios los fuegos artificiales, la nebulosa debe ser un espectáculo impresionante de luz que seguramente ocupará todo el cielo. Todo eso quisiéramos ver, e incluso los entomólogos nos pedirán acercarse un poco más para ver si hay algún extraño insecto en las paredes de esos castillos. De modo que quien quiera llegar al máximo en astrofotografía pura, siempre se va a estrellar con el infinito, y eso es malo. El Paisaje Astronómico, por otra parte, al estar anclado en la Tierra, limita y atempera nuestra ambición.

Puesto que la luz de Norteamérica es en gran parte infrarroja, me he permitido saturar la imagen un poco y eliminar la luz del cielo. Solamente para que se vea mejor la nebulosa y entonces nos podamos imaginar a las princesas. Todo esto, naturalmente, es cuestionable, y tal vez otro día les suba una nueva versión de la misma foto. Sean felices, si pueden.

viernes, septiembre 17, 2010

El arco iris de la noche

La Vía Láctea en realidad no es una mancha en el cenit, si no un arco iris entero, que se hace visible poco después del crepúsculo para cruzar toda la noche de horizonte a horizonte.

Estando allí, me sentí consciente de magnitud de la galaxia como pocas veces, y completamente solo en el silencio de la naturaleza, me pregunté si podría llevarme esa maravilla a casa. No solamente un recorte como tantas otras noches, si no llevármela entera, rescatarla del silencio del campo de trigo recién cosechado de este rincón de la Huesca más profunda. Como el restaurador que despega con gran paciencia un fresco de la pared de una iglesia ruinosa, con cuidado de no estropear ningún trozo, para poder preservarlo y contemplarlo una y otra vez.

Y ahora mismo, estando en la ciudad-dormitorio expuesto al ruido de los ciclomotores y a la necedad de los políticos, al verlo estoy reviviendo un modesto eco de las emociones que sentí cuando hice la foto. Casi me parece oír de nuevo el sorprendente canto del cárabo, sentir el aire frío de las noches del Alto Aragón y ver el paso fugaz de las perseidas. Para esto, creo yo, sirve hacer fotos.

PS. Aquí seguramente se ve un poco mejor.

miércoles, septiembre 15, 2010

Muerte de una crisopa


La crisopa, criatura de ojos mucho más bellos que lo que llamamos oro, a la que Dámaso Alonso dedicó tan hermosas palabras, debió de entrar por la ventana en busca de calor para pasar la noche, con la mala suerte de que fue a posarse en un plato sucio de la cena. Al día siguiente me la encontré muerta, todavía bellísima, con sus largas alas de maravillosa tracería pegadas al plato entre asquerosos restos grasientos.

Si mal no recuerdo, Schopenhauer utiliza un episodio similar para componer una demostración sentimental de que Dios no puede existir, puesto que deja sus creaciones más perfectas al azar de un mundo despiadado y sobretodo, absurdo.

¿Qué será más absurdo, la muerte o la vida?

lunes, septiembre 13, 2010

Estampas de la crisis


Yo naturalmente no había nacido en 1929 pero tengo un claro recuerdo infantil del crack del 29. Si cierro los ojos y pienso en la crisis, me vienen a la cabeza escenas en blanco y negro de coches de época, recién salidos de la fábrica, que están siendo reducidos a chatarra por unas máquinas que se mueven como en las películas de Charlot. Esta imagen debió salir por la tele y recuerdo haber preguntado a mis padres con asombro como era posible que una vez hechos los coches fueran destruidos. "Es que nadie los puede comprar", me debieron decir, y yo seguramente pregunté "Entonces, ¿para qué los hicieron?".

Es complicada la economía, o tal vez absurda, y seguramente hace falta la inocencia de un niño para poder formular las buenas preguntas, como por ejemplo "¿Como es posible que en este país se construyeran en un año más pisos que en el resto de Europa?, ¿Como es que nadie hizo nada si hasta los más ignorantes nos dábamos cuenta de que no podía ser que aquí un metro cuadrado fuera más caro que en Holanda?, ¿Como es que ahora están las ciudades llenas de casas tapiadas?".

En fin, ahora que ya estamos en el asunto yo voy haciendo alguna foto de la crisis que tal vez dentro de unos años tenga algún interés documental. No pude resistirme a fotografiar esta escena familiar en la vida de unas cigüeñas que han elegido una pacífica grúa abandonada para hacer el nido.

Parece ser que si se pusieran a la venta todas las casas tapiadas a su valor real de mercado, entonces en los balances de los bancos aparecería un agujero de dimensiones cósmicas, un enorme agujero negro que se tragaría absolutamente toda la economía y después, de entre los escombros, saldrían unos fantasmas horribles que ya se pasearon por las calles hace tiempo. Esperemos que no.

sábado, septiembre 11, 2010

La contaminación luminosa

Esta es una ciudad turística en el Pirineo, la Babilonia del Pirineo Aragonés. Yo la conozco desde hace unos diez años. En este período, aunque su población apenas habrá aumentado, la ciudad ha triplicado (por lo menos) la luz que emite.

Algunos callejones en el centro son oscuros pero en las nuevas urbanizaciones la luz se derrocha. Es un doble derroche, puesto que el alumbrado es excesivo (y probablemente mal diseñado), y además ilumina calles que normalmente están vacías, destinadas a esquiadores que apenas pasarán allí una semana al año. Triple derroche en realidad: muchos de los apartamentos ni siquiera se han vendido, y la profusión de carteles "EN VENTA" le da un aire fantasmagórico a esta pequeña Babilonia. Pero las luces siguen encendidas.

Yo se que algunos pensarán que en este momento en que muchas cosas andan mal y otras peor, este problema es relativamente poco importante, y seguramente tengan razón, pero a mi particularmente me molestan mucho estos excesos luminosos. Me molestan por que son un síntoma de cosas peores, como la ignorancia y la codicia de los que realmente mandan, y obviamente me molestan en si mismos ya que me impiden ver las estrellas. Hace tiempo que voy recopilando fotografías para denunciarlos. De vez en cuando voy subiendo alguna y estoy maquinando alguna forma de darles más difusión de la que puedan tener aquí. Ya les informaré.

miércoles, septiembre 08, 2010

El recién nacido Orión

Es una sensación difícil de explicar: es sentir que todo tiene un sentido, es asombro, es paz, bienestar ... un pequeño éxtasis que dura solamente unos segundos. Esto es lo que busco, creo, fotografiando la naturaleza. Entonces, cuando me siento totalmente integrado en el mundo, expectante y maravillado trato de capturar esa emoción para dejarla grabada.

Raras veces me funciona estando acompañado. Necesito ir solo y dejar la mente en blanco para poder meter todas las cuestiones fotográficas (como la composición, la exposición, la profundidad de campo, etc) en un plano inferior de conciencia. Igual que cuando uno escribe o conduce no necesita pensar en los movimientos de cada dedo o en la marcha que hay que poner, fotografiando debo notar que ya no pienso en los diafragmas ni en las sensibilidades. Y entonces intento resumir el paisaje, inabarcable, en una sola imagen. No siempre sale, muchas veces al mirar la pantalla de la cámara me doy cuenta de que la sensación visual que me había emocionado no ha podido ser registrada, y aunque días después la foto parezca resultona, yo se que la realidad fue muy superior ... pero que no supe captarla.

Aquí está el recién nacido Orión, en persona y reflejado en un ibón (un lago glaciar del Pirineo Aragonés, ¿no es preciosa la palabra ibón?). A fuerza de mirar las estrellas uno termina por quererlas. Orión es el que adorna las noches de invierno, y el que siempre nos consolará del frío y de la falta de luz, puesto que es visible incluso desde las grandes ciudades y quienes aprendan a conocerlo siempre podrán alegrarse cuando levanten la cabeza y miren al sur en diciembre. Pero en verano se ve poco antes del amanecer, y siempre se las arregla para sorprenderme con su presencia inesperada, que presagia el inminente fin de las vacaciones, del buen tiempo y de la vida al aire libre.

lunes, septiembre 06, 2010

Felipe, el Cruasán Onanista

"Nadie ignora que para que alcanzar el goce supremo, un cruasán debe morir devorado. Nada hay más gozoso para un cruasán que ser manipulado amorosamente con las manos, sostenido por los sensuales cuernos, ser emasculado, mojado en el café con leche, rozado por los labios y masticado. Es en este momento cuando la vida del cruasán adquiere su sentido más pleno. Tal y como ya nos enseñó el Cruasán Bartolo, "Aquellos cruasanes que no sean devorados, se secarán en vano y finalmente serán tirados a la basura y reducidos a la triste putrefacción (...) esos que no hayan sido comidos, esos no van a ir al Cielo de los Cruasanes".

Yo siempre fui un cruasán inquieto, y desde que tengo uso de razón (es decir, desde poco después de haber visto la luz en el expositor de este bar en el que nos ha tocado vivir) siempre me interesaron las cuestiones teológicas. ¿A que se debe que el Cruasán Supremo nos haya impuesto el mandato de ser devorados para poder gozar y alcanzar el cielo? Tengo fe, pero ¿era necesaria esa prueba tan dura? Además, ¿como es que el Cruasán Bartolo no nos dejó ningún documento escrito antes de ascender al Cielo? Algunos afirman que el goce que siente un cruasán cuando se manipulan sus cuernos, produce un efecto anestesiante capaz de contrarrestar el dolor de la emasculación y la masticación, pero ¿puede ser eso cierto?. Entre estas y otras cuestiones pasamos la mañana de nuestra vida, conversando incansablemente unos con otros y siempre pendientes del sonido de los pasos del camarero, que inevitablemente van acompañados de la apertura del expositor y de la pérdida de un compañero. ¡Cuantos amigos se despidieron de nosotros entre sollozos, camino del Cielo ! ¡Cuantas veces aguzamos el oído esperando sentir los gritos de placer del compañero recién devorado!

De este modo fueron pasando las horas y pronto perdí el aspecto terso que mi piel tuvo al principio. Mis cuernos, apasionados y sensibles por naturaleza, ignoraban lo que era sentir el contacto de unas manos amorosas. A medida que me iba secando, cada vez veía más lejos el Cielo de los Cruasanes, y las palabras del Cruasán Bartolo empezaron a obsesionarme. Pronto, mis cuernos se tornaron quebradizos y a causa de la deshidratación, se fueron juntando el uno al otro (debo decirles que la naturaleza me ha dotado de unos espléndidos cuernos, anormalmente largos, y por tanto sus extremos estuvieron siempre muy cercanos).

A las ocho de la tarde, cuando empezó el partido, se hizo evidente que todo el mundo estaba pidiendo quintos y patatas fritas. Nadie podía tener interés en ese viejo cruasán que aguardaba expectante desde el fondo del mostrador. Pero finalmente me llegó el éxtasis, y fue de una forma totalmente inesperada. Mi cuerpo anciano se encorvó hasta el extremo de que mis cuernos resecos pero todavía sensitivos se acercaron el uno al otro, hasta el punto de que cada cuerno ya notaba el aura del otro. Incluso antes de que llegaran a rozarse, alcancé por primera vez un éxtasis modesto pero prometedor. Poco después se tocaron en un estallido de placer. Las caricias de otros, que la vida me había negado, pude proporcionármelas yo mismo de la forma más íntima y solitaria, cuerno contra cuerno...

No podré describir el enorme gozo que siente un cruasán cuando se estimulan sus cuernos de forma continuada durante horas. Ya se que todos ustedes, mis queridos compañeros, acaban de llegar a este expositor a primera hora de la mañana, del mismo modo que yo llegué ayer, y que por tanto no han conocido todavía esas sensaciones... tal vez mis palabras ahora les resultan extrañas, pero recuérdenlas cuando les llegue el Momento.

Yo, que debo estar a punto de ser tirado a la basura orgánica, se que moriré virgen y sin alcanzar el Cielo que prometió el Cruasán Bartolo, sin sentir el terrible desgarro de la carnes que precede a la Ascensión, pero puedo asegurarles que en verdad el Cruasán es una criatura sensitiva, que está destinada al goce y que existen varias vías para alcanzarlo, como yo mismo he podido demostrar. Sean pacientes, sean felices."

Estas fueron las últimas palabras de Felipe, el Cruasán Onanista y les aseguro que yo se las estoy repitiendo tal y como me llegaron a mi. Poco después de que el Cruasán Onanista hubiera terminado, se abrió el expositor y fue arrojado a la basura como Él ya había profetizado.

El destino se complace en que algunos de nosotros nos sequemos en un rincón del expositor, pero gracias a este sacrificio nos han llegado las palabras del Cruasán Bartolo y ahora las del Cruasán Felipe. Alabados sean los dos Caminos que ellos nos han enseñado.

miércoles, septiembre 01, 2010

Norteamérica desde Huesca

Para la fotografía nocturna, en los talleres yo siempre aconsejo visitar antes los lugares de día para evitar problemas. Pero en contra de mi propia política, cuando finalmente puede llegar a este remoto pueblo abandonado en la provincia de Huesca ya se veían las primeras estrellas. Huesca es agreste y solitaria, excepto en la franja tristemente disneylandizada del Pirineo esquiador. Se da la paradoja de que el Prepirineo, que es casi tan bonito como el Pirineo y goza de un clima mucho más benigno y apto para la agricultura, ha quedado despoblado. La provincia de España con más pueblos abandonados es justamente Huesca, y en algunos puntos no hay comercios de ninguna clase (ni tan solo gasolineras) en 30 o 40 kilómetros a la redonda.

De modo que me temo que yo no sabré contarles la mezcla de emoción, curiosidad y miedo que sentí al ver la Vía Láctea sobre la vieja iglesia ruinosa, ni la tentación irresistible que me impulsó a entrar, a pesar del evidente riego de derrumbamiento. Al estilo de los arqueólogos del cine, entre vigas caídas y enormes clavos forjados que apuntaban amenazadores hacia el cielo, pude llegar a la nave principal y ver a Daneb, la cola de Cygnus donde yo sabía que había de estar la nebulosa de Norteamérica, aunque mis ojos no pudieran verla; es esa mancha ligeramente rosada de la foto de la que les hablaré en otra ocasión.