martes, abril 20, 2010

Yosemite y el recuerdo doloroso de la belleza

Esta foto la hice la primavera pasada en Yosemite. Se dice que ese valle es uno de los más maravillosos de la Tierra y solamente pude estar allí 20 horas. No vi casi nada, y desde entonces, cada vez que oigo mencionarlo me pongo de mal humor. Dirán ustedes que más vale esto que no haberlo visto nunca. Es posible, pero ¿y si fuera al revés?

Este fin de semana me ha pasado algo parecido. He estado en un lugar luminoso, de una belleza especial, en el que además parece poderse vivir a otro ritmo. El lunes por la mañana llegué radiante, pero bastaron dos horas en la ciudad-dormitorio para volverme a dejar hecho un asco.

Estoy pensando que tal vez no merezca la pena salir de viaje: al regresar siempre me pongo de mal humor, incluso peor de lo que estaba antes de salir, y tardo unos días en recuperarme. ¿Los recuerdos felices pueden llegar a ser tristes?

...
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado, da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

27 comentarios:

RAFA PÉREZ dijo...

La ciudad-dormitorio no debe ser sino tránsito, puente hacia el próximo viaje.

Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Haga caso a Don Jorge y ande mientras viva, que ya llegará el momento de descansar.

Jordi Busqué dijo...

Yo no he estado nunca y sepa que me gustaría estar en su situación.

Icíar dijo...

Yo creo que si no salieras y vieras esos sitios, probablemente no te pondrías de mal humor, pero seguro que te volverías loco.

Es duro volver a la cárcel. No nos engañemos. Sobre todo conforme más disfrutas fuera, y ya no ves atractivos dentro.

Ema dijo...

¿Los recuerdos tristes pueden llegar a ser felices?
Si tiene la oportunidad, por más breve que sea la visita no dude en ir.
A mi me ubriera encantado estar ahí.

Jose Antonio San Millan Cobo dijo...

Yo no lo conozco, pero no me importaria conocerlo aunque solo fuera un poquito...

un saludo.

l dijo...

¿Pero por qué se empeña usted en entristecerse teniendo todas las papeletas para ser feliz? Haga caso a Rafa Pérez, piense que el lunes ya sólo faltan cuatro días para el próximo fin de semana.

JC dijo...

Los recuerdos de buenos viajes suelen tornarse tristes. En mi caso, revisar las fotos que hice y acordarme del momento exacto en que las hice, me alegra de nuevo.

Y Yosemite es algo especial. Hay que volver...

Joselu dijo...

Estoy ideando mi próximo viaje en solitario durante diez o doce días por el sur de Granada y Almería. Llegaré en tren, tomaré el autobús hasta las altas Alpujarras, desde allí pasaré varios días caminando atravesándolas, como hice hace más de veinte años... Llevaré mi diario de viaje y mi cámara fotográfica, y no rechazaré las tabernas del recorrido. Tal vez mire las estrellas por la noche como hice hace veinte años con el planisferio celeste que me volveré a comprar.

A mí los viajes no me producen nostalgia dolorosa. Lo que he vivido queda ahí, de alguna manera incorporando a mí y a mi historia, y mediante la escritura puedo recuperarlo. Mis viajes los guardo como una fuente de dicha maravillosa y me gusta volver a ellos mediante la memoria y la evocación.

Entiendo, no obstante, esa melancolía que a veces te aflige. Creo que una vida sin una pizca de tristeza es como un manjar al que le falta parte de sabor. No me gustan esos de la llamada filosofía de ¿Quién me ha robado mi queso? en que todo es una ocasión para disfrutar, para mejorar, para crecer, para aprovechar las oportunidades... Me revienta el considerado pensamiento positivo. Los pensadores y blogueros que me interesan son un punto pesimistas, sin que eso signifique que su pesimismo haya de ser pesado y asfixiante, que tampoco. Es un delicado equilibrio, claro está, entre lucidez, humor, melancolía, y capacidad de plenitud... Todo mezclado y a ser posible bendecido con una copita de vino de buena cosecha, y si no, lo que haya.

shanfoto dijo...

Somos experiencias. Buenas y malas, y de todas aprendemos. Suerte de las buenas, para compensar, para buscarlas más a menudo. Y de las malas, para mejorar.

Riforfo Rex dijo...

Hay un poema de Borges quehabla de esto. Pone varios ejemplos, pero la idea es que si uno está destinado a vivir en el infierno, el peor castigo es que antes le hayan dejado ver, por un ratito el cielo.

El futuro bloguero dijo...

Reconozca querido Dr., que sus días en la ciudad dormitorio, serían mucho peores sin sus salidas, sus viajes, sus baños en el río y sus fugaces contemplaciones de la belleza.

Claro que la vuelta es dura, pero los recuerdos aún siendo dolorosos, siguen siendo bellísimos.

(Eso, y lo que nos hacen disfrutar a los demás a través de su texto y su fotografía)

Hale!

JC dijo...

Además, querido Dr. ¿qué es mejor?... dos opciones:

Una, vivir en la ignorancia y desconocer todos los sitios que merece la pena visitar, ni siquiera tener interés o curiosidad o dos, de verdad visitarlos, disfrutarlos y añorarlos de vuelta a la ciudad dormitorio.

Yo creo firmemente que la segunda.

nomesploraria dijo...

A mí la belleza también me duele pero no por eso voy a dejar de ir al Pirineo Francés.

Belnu dijo...

oh cómo te comprendo, Friks... a veces es tan duro volver a este lugar de cemento y de ventanas tapiadas, este lugar de mutantes insensibles, este lugar absurdo...
Pero es tan bonita la foto... A v eces me pregunto si acabaré como M., prisionera de sí misma, mirando ese pájaro tuyo de la foto como sustitución de la vida y la libertad que se fue

Martin Gallego dijo...

Dr. Frikosal, tiéndase Vd. en el diván y escuche esto:
Afortunados los que tiene un sitio para volver porque eso les da fuerzas durante el camino.

Miazuldemar dijo...

Le comprendo. Yo también me pregunto cuando vuelvo qué hago aquí habiendo esos sitios tan bellos por ahí. No sé si vivo la vida que me merezco, la que me he buscado, o la que me dejan vivir. O a lo mejor es que no tengo fuerzas para cambiar. No lo sé.

De todas formas afortunado usted, que puede disfrutar del paraíso por momentos, creo que le compensa seguro.

igniszz dijo...

No venga usted con tonterías, que la belleza no duele, duele el gradiente de belleza, el contraste, que como un puñetazo te sacude y te hace despertar. Le propongo un ejercicio que solucionará su problema: el próximo fin de semana se va usted a un lugar más inmundo todavía que la ciudad dormitorio, y le aseguro que a su vuelta, afrontará el lunes por la mañana con cierto alivio.

Amig@mi@ dijo...

Jorge Manrique, "coplas a la muerte de su padre"
No es lo mismo, simplemente te quedaste "Con la miel en los labios, amigo".
Saborea ese poquillo.
;)

Josep Fábrega Agea dijo...

Ir a Yosemite 20 horas...Mejor no ir desde luego.

Me quedo con la duda de dónde has estado esta vez.

Yo vivi 25 años en una ciudad dormitorio y no paré hasta salir de allí pero todo es adaptarse. Si en el barrio, por ejemplo, hay buen rollo y amigos de la infancia la cosa se hace muy llevadera.

Salutacions, amic.

ruben dijo...

Yo creía que Pessoa tenía razón que los viajes son los viajeros que no vemos lo que vemos sino lo que somos.Tan dificil es prolongar dentro de nosotros lo que hemos sentido bello y ya no vemos?
Saludos

treeHugger dijo...

No olvide las enseñanzas del gran maestro. El yin y el yan son necesarios no pueden existir el uno sin el otro. La ciudad dormitorio es el purgatorio necesario para disfrutar al máximo de la naturaleza.

Por cierto, I did it to the top chincha y rabia...

Icíar dijo...

De todos modos, es que cuando uno, como Frikosal, tiene el talento para estar en ese otro mundo, desplegar su creatividad, y desarrollar cosas interesantes... tener que volver luego al 'redil del sustento' es como un crimen.
No podemos olvidar esa diferencia.

César dijo...

A mí me pasa con casi todo lo bello. De hecho cada vez que voy al teatro y salgo emocionado, no levanto cabeza en unos días,estoy triste. .....pensando mucho ,al final, averigué que se trataba de envidia. Quizás te pase lo mismo, quizás sea una especia de envidia, o quizás el incesante dolor de la lucidez. Un saludo

Caruano dijo...

Dr. Frikosal, siga usted viajando, al parque de Yogui o a donde sea. Y siga mostrándonos sus estupendas fotos.
A mí como a Don Només, la belleza no sólo me duele sino que me deja desollado; pero hay que seguir navegando por estos impetuosos y erizados piélagos.
Créame que me entristece la gravedad de su entrada y el tono, también grave,que sus ilustres comentaristas utilizan.
Aay... Jordi Manrique...

(gracias por su visita a mi prosaica morada)

Papallono dijo...

Cómo preferimos ver la vida?
Como un compendio de ilusiones tal vez nunca realizadas, o como la certeza de unas horas siempre desaprovechadas...?
Los proyectos irrealizados acostumbran a ser los que más segundos de íntima felicidad atesoran, aquellos que realizamos nos dejan el agridulce sabor de, con mucha suerte, tan sólo un tenue fracaso, nunca nos llenan del todo.
Amigo frikosal, vivimos en el pasado, con la mirada puesta en el futuro, pero no caminamos nuestro presente.

JOAKO dijo...

Creo que estas hecho para ser un viajero, en la acepción que le da Paul Bowles en "el cielo protector".

Xavier Perdiz Sieiro dijo...

No hay más paraísos que los perdidos; sigue buscando.