martes, abril 13, 2010

Domingo de Gloria y el retorno de las lagartijas


Ya es una pequeña tradición tumbarme a la entrada de la iglesia el domingo de Gloria. Se da la circunstancia de que el mejor lugar de la plaza, donde más calienta el sol de primavera a media mañana, y donde mejor puede uno resguardarse del viento helado que todavía baja de la montaña, resulta ser el banco de piedra que hay en la entrada de la iglesia. Todo esto sucede en el pequeño pueblo donde a veces pasamos unos días (posiblemente sea el único pueblo de España donde no se ha recalificado jamás ni un solo metro cuadrado).

En ese rincón privilegiado que hay junto a la iglesia suelen reunirse las lagartijas, que están hambrientas y lujuriosas después de su letargo invernal (y completamente ignorantes del mal momento que está pasando el Santo Padre). Yo empiezo pulcramente sentado en el banco con la cámara en la mano, como si fuera uno más de los feligreses, pero en realidad estoy esperando para ver salir sus hocicos prehistóricos de las fisuras de las piedras.

En cuanto asoman no puedo evitar dejarme llevar por la pasión y terminar tumbado en el suelo, gateando como los niños. Una vez pude oír toda la Santa Misa desde el suelo, y un poco antes de la transubstanciación, una de las lagartijas apoyó su pata en el dedo índice de mi mano izquierda (maravilla). En otra ocasión, a la salida de los feligreses yo seguía estirado en el suelo y tuvieron que dar un pequeño rodeo para no pisarme.

Hablando de lagartijas es inevitable acordarme de Isabel Nuñez y de uno de los personajes de sus cuentos, que habla con las lagartijas. Yo debo confesar que a veces también hablo con ellas, pero se lo pregunté al médico y me dijo que mientras no contesten no debo preocuparme.

Esto naturalmente es una broma: yo jamás le contaría una cosa tan personal al médico.

En otro orden de cosas he recibido una postal de mi joven amiga Luna que se está abriendo paso como fotógrafa. Sigue siendo muy joven y tiene una energía imparable. La conozco desde que era un poco más que una niña - pero ya hacía unas fotos buenísimas que entonces colgaba en Fotonatura. Que ilusión me hace ver como poco a poco ella y su compañero empiezan a ser reputados fotógrafos de bodas, entre otras cosas. Consiguen que la gente normal quede como si fueran artistas de cine; incluso yo saldría favorecido y casi casi me dan ganas de volverme a casar. Sería otra vez con mi Santa, naturalmente.

24 comentarios:

MartinAngelair dijo...

La lagartija es una de mis debilidades.



Pero tengo que verla entera.



En mi pasado he llegado a ser amiga de unas cuantas.

Venian a verme,...y yo,
...me las quedaba mirando.




Con el sol balancean el cuerpo,...y acaban bailando, levantando sus patas al cielo.





Buenas noches.
Besos.

frikosal dijo...

Buenas noches y que sueñes con lagartijas. Así sin verla entera casi parece más misteriosa, no ?

macroinstantes dijo...

Las lagartijas son anteriores a Dios, debían venir en las piedras con las que construyeron la iglesia... ¡Cuantos dioses han debido de ver nacer y morir desde sus grietas!

Jose Antonio San Millan Cobo dijo...

Preciosa foto, y muy sugestiva saliendo de entre las piedras.

un saludo.

http://bitacoradelvientomontanasdeburgos.blogspot.com/

JC dijo...

Muy buena foto. Las lagartijas y salamanquesas están entre mis debilidades.

¿Y no le miran mal a la salida de Misa? Yo hace tiempo que dejé de tumbarme en el suelo o en los bancos de las iglesias para hacer fotos a las cúpulas.

Icíar dijo...

Se pasa un buen rato escuchándote hablar de lagartijas. Además, qué iportantes parecen. Si antes me caían bien, ahora me caen aún mejor. Ese adjetivo de prehistórico es como una medalla, o mejor aún, como un premio Nobel de Belleza.

Ars Natura dijo...

Tendrán razón los que dicen que tenmos algo de reptilianos?

El futuro bloguero dijo...

Yo las he empezado a ver ya, con estos primeros días de sol, (que se nos van una semana al parecer)

Casualmente, en una horita o así voy a poner yo una entrada (con receta claro) sobre lagartijas y lagartos.

Un abrazo bajo la lluvia

Erelea dijo...

Después de este largo invierno, compartir un rato de sol con las lagartijas es un placer al alcance de muy poca gente en España. Sobre todo porque la inmensa mayoría de la gente no sabe que eso es un placer.

Pd: Imperdonables mis dos errores de esta semana santa: no leer este blog y no abrir stellarium. Mi castigo: perderme a Mercurio en el horizonte.

El futuro bloguero dijo...

Ya está el lagarto en mi blog, y he puesto un enlace a tu saludo con la lagartija, que efectivamente es una maravilla.

Abrazo

siqui dijo...

a primera portada que hice para un libro fue "Rabos de lagartija" de juan Marsé. Aún no había Photoshop, de modo que romperle el rabo al bicho durante la cacería no era una opción. Tengo la inmensa suerte de tener amigos biólogos, que me montaron un gadget alucinante con palos y cordeles para cazar una de manera impecable. Hoy dia la hubiera bajado de internet, posiblemente.

Amig@mi@ dijo...

Por aquí también empiezan a asomar. Y en mi casa detrás de las farolas de la pared, viven las salamanquesas, que me dan más yuyu.
Las veo atrapar insectos, engordar, y tener bebés, cada verano. Si quieres fotografiarlas, pásate cuando quieras. Estás invitado.
Un abrazo

nomesploraria dijo...

El Domingo de Gloria es el día más luminoso del año.
En las Baleares hay lagartijas muy especiales. Aviso.

Me alegro por su amiga Luna.

Erna Ehlert dijo...

Me encanta tu lagartija y me encanta el texto.
Me produce una risa muy sana.

Anónimo dijo...

Mira que tener que recurrir año tras año a la ceremonia de las lagartijas para acercase a una Iglesia.
Dr., si usted está en Comunión Espiritual permanente!
Muchas veces casi levito cuando le leo.


Jesús A

Todavía no he visto ni una, debe ser mala señal,,, en cualquier caso es una señal.

JOAKO dijo...

El otro día enrollé a un grupo de niños aburridos, les dije que les daría cinco euros por cada lagartija que me trajesen viva, se fueron y se lo pasaron genial durante "la caza"...no hay que alarmarse, tenian de cuatro a cinco años y encima eran de ciudad, nunca me salió tan barato enrollar a los niños para que trotasen por ahí.

la desanchá dijo...

Oh, las adorables lagartijas..

Me gustan de toda la vida.

Si mete usted dos lagartijas en un frasco y lo echa a rodar verá cómo se abrazan (experimento realizado en la infancia/adolescencia. No se alarme, luego las soltaba)

kris ubach dijo...

Frikosal, la foto de la lagartija intachable, pero a mi me hubiera gustado más fotografiarte a ti estirado en el suelo y rodeado de adorbles ancianas con sus rosarios.
Impagable.

Belnu dijo...

Yo estaba tan emocionada leyendo e imaginándote a gatas entre ese recital de lagartijas del único pueblo no recalificado de este pobre país, sin poder sospechar que aparecería yo en ese paisaje envidiable! Nunca llevaré a Gilda para allá, lo prometo

@ngel dijo...

Bonito post sobre las lagartijas y uma maravilla de fotografía la de la lagartija que posó su pata sobre tú dedo.
Son muy listas.

Un saludo.

Miazuldemar dijo...

Verá usted que transubstanciación va a realizarse en el pan y el vino en pocos minutos, pero dentro de mi estómago (pff qué hambre).

Me encantó la entrada. Estoy por denominarle "Señor de las Bestias" ¿Agrimensor de las Bestias? Momento mágico el de le lagartija, le hace sentir a uno especial ¿verdad?

Las fotos de Luna preciosas, ¿pero hace falta ser guapo para salir tan bien? ;-)

Saludos.

Luna dijo...

¡Qué sorpresa verme por aqui!, compartiendo post con las lagartijas jejej, muchísimas gracias.
Me encanta imaginarte tumbado en tu momento místico muy diferente al de los feligreses, eso si. Yo diría que mucho más especial...

Oddiseis dijo...

Aprovechando que mi comentario viene detrás del de Luna, contaré una pequeña anécdota.
Hace unos días, un compañero de trabajo con el que me llevo bastante bien me preguntó qué era exactamente lo que convertía en artista a un fotógrafo frente a los demás poseedores de cámaras, si se trataba de la mera frecuencia con la que hacía fotos "bonitas".
Yo le dije que cualquiera puede hacer fotos bonitas pero muy pocos pueden hacer arte con una instantánea.
Reflexionó un instante y me espetó de nuevo; ¿y cuándo se sabe que una fotografía es arte?.
No soy fotógrafo profesional, ni crítico de arte, ni filósofo. No puedo definir el arte. Pero lo puedo sentir, en el alma, como una nota de contrabajo tan grave que lo escuchas con las entrañas.
Hay fotografías que te desnudan el alma que se esconde tras la escena.
Luna, felicidades; tú lo tienes.
Maestro Frikosal, no lo piense y cásese de nuevo.

Jordi Busqué dijo...

Yo quiero fotografiarle a Vd. tumbado en el suelo mientras salen los feligreses y, tal vez, se escandalizan. Aunque pensandolo bien, ya tuve una oportunidad el día de la rana. Ya no me escuece el dedo. Desde la semana pasada, o tal vez algo más.