viernes, abril 23, 2010

René Safont, el taxista filósofo de París

Portada del Reflexiones, por gentileza de NMP que ha tenido a bien escanear un valioso ejemplar de la primera edición, procedente de su colección personal.

Hace unos días les hablé del grupo de autoayuda "Autopublicadores anónimos", de Dieter Berglund y hoy regreso al tema. La autopublicación, tentación constante de todos los blogueros, me parece un tema fascinante. Pero hay que andarse con cuidado, ahora mismo me viene a la memoria el caso de la editorial esotérica Manuzio, en la novela El péndulo de Foucault de Umberto Eco, que era utilizada para estafar a incautos autopublicadores.

Y todos los que tengan la autopublicación en mente deberían tener presente el triste caso de René Safont, taxista y uno de los más célebres autopublicadores de Europa. Dice el tópico bonaerense que un taxista ya es medio filósofo, y René sin duda lo fue. Hijo de exiliados, a los trece años se vio forzado a abandonar prematuramente los estudios para ganarse la vida. Después de pasar por diversos empleos (empleado de mudanzas, vendedor de cafeteras, camarero), aprendió el oficio de fontanero y llegó a ser un buen profesional. Pero Safont siempre fue un hombre muy dado a la reflexión, y en una ocasión se quedó meditando con la llave inglesa en la mano y agua hasta los tobillos, sin atinar a cerrar la llave de paso. Ese fue un momento decisivo en su vida: en 1961 decidió hacerse taxista para poder meditar mientras conducía. Con sus modestos ahorros compró la licencia y un Citroën DS (el famoso tiburón) de segunda mano.

Safont pasaba once horas al día al volante del coche. Absorto en sus reflexiones, fumando un Gauloise tras otro en los interminables atascos junto a la Concorde, Safont fue dando forma a su pensamiento. Por la noche, en su humilde apartamento, anotaba y pulía sus aforismos con un vaso de Ricard en una mano. En el 65 sintió que su obra era merecedora de la imprenta y empezó su infructuosa peregrinación por las editoriales (recordemos que en aquella época no existía la blogosfera). Todos sus esfuerzos fueron infructuosos hasta dar con una editorial análoga a la Manuzio cuyo nombre prefiero omitir. Safont, incauto, creyó en los elogios que hacían de su obra y se dispuso a reunir la desorbitada cantidad que le pedían por la impresión y distribución de diez mil ejemplares de sus Reflexiones.

Safont, que nunca había estado interesado en el dinero, empezó a actuar como un taxista: empleaba toda clase de artimañas para poder ir ganando un franco tras otro. Por ejemplo, paseaba a los turistas japoneses por toda la ciudad antes de llevarles a su destino. Finalmente, recurriendo a un préstamo, reunió la cantidad que le pedía la editorial y su obra fue impresa.

Hubiera caído en el más absoluto de los olvidos de no ser por la radio y el programa satírico Le canard rouge. Tristemente, un ejemplar de sus Reflexiones cayó en manos de los guionistas, que le entrevistaron para burlarse de él. Descubrieron un filón. Durante meses, cada mañana el locutor Francesco Baltasaro empezaba el programa con un aforismo de Safont. El uno de marzo del 71 le tocó el turno al aforismo 114, "El todo es un espasmo de la nada". El público se desternillaba y pronto los clientes empezaron a reconocer al taxista filósofo en cuanto Safont se acercaba a recogerles en su destartalado tiburón.

Una mañana de mayo, Safont no pudo soportarlo más y precipitó su tiburón al fondo del Sena. Consternados, los locutores de Le canard rouge dieron su pésame a la inexistente familia y lamentaron que Safont hubiera sufrido un accidente tan terrible. La gendarmería encontró una caja de botellas de Ricard en el maletero y añadió el suceso a la lista de calamidades causadas por el alcohol.

Pero en 1973 el cosmólogo y especialista en teoría de quarks Edward Tryon anunció su teoría: Quizás el universo es una fluctuación del vacío. Su artículo Is the Universe a Vacuum Fluctuation, fue publicado en la enormemente prestigiosa Nature, 246(1973), pp. 396-397. The universe is simply one of those things that happens from time to time.

Un físico de la Sorbona, al leer el artículo en Nature recordó el aforismo 114 de Safont, y pudo encontrar su libro Reflexiones. Ese fue el inicio del reconocimiento de Safont. Ahora es mundialmente admirado por la profundidad de su pensamiento, inaudita en un hombre sin ninguna clase de estudios y ha sido comparado a Demócrito.

El presidente de la República ha concedido la medalla de oro a Francesco Baltasaro, ahora locutor deportivo, por su trabajo de divulgación.

18 comentarios:

Hermano Joaquín dijo...

Conozco y admiro la obra de Safont. Profunda y concisa.

frikosal dijo...

Que Dios le bendiga, Hermano Joaquín.

Jordi Busqué dijo...

Genial mi querido doctor!

¿Creerá Vd. que al leer el aforismo 114 he pensado inmediatamente en las fluctuaciones quánticas?

Hay quien dice que Safont se llevo al fondo del Sena sus últimos descubrimientos. Quien sabe cuantos años más pasarán hasta que la humanidad se recupere de esa pérdida.

Josep Fábrega Agea dijo...

Yo he autopublicado (con muy poco éxito), el marketing es el todo y su ausencia la nada, ja ja!
La aventura me costó muy poco y me lo pasé muy bien.
Pero seamos realistas, la clave de la publicación es el tener buenos canales de distribución y de visibilidad de la obra, salvo que seas un genio, que no es mi caso aunque a veces en ataques de locura efímeros me lo llego a creer con una fuerza directamente proporcional a la estupidez transitoria que me ataca cuando menos me lo espero.
Respecto al aforismo, es del todo cierto y muy antiguo. Cuando yo era estudiante (1973) me tocó estudiar el Principio de Incertidumbre de Heisenberg y algo más tarde la ecuación de Schrödinguer.
Más tarde ya en la universidad me toca el Principio de Entropia de Rudolf Clausius. Mucho más tarde la Teoria del Caos en los trabajos de Konrad Lorenz
En el interín ,leyendo las elucubraciones de un libro poco conocido de R.J. Sender "Memorias Bisiestas" leía, asommbrado popro su lógica, la teoría de Sender que en esta vida todo se rige según el helicoide del DNA y la espiral logarítmica del número Phi en diferentes combinaciones. Lo escribía con el sano sarcasmo y cinismoo que se puede tener psados los 70 años de edad.
Por cierto que es una extrapolación de una frase de Sender la sentencia que yo más utilizo para fotografía:
"Fotografiar es hacer verosímil la realidad".
Salutacions, amic.

Icíar dijo...

¡Por algo ha elegido Punset hacer de taxista!
Pedí la obra de Safont. Parece que está descatalogada, pero por una web que conecta tiendas de libros de segunda mano, la encontré, y me la van a mandar. Están tardando un poco, pero vendrá.

Qué grande eres Frikosal dijo...

Si alguno de ustedes está interesado en adquirir las obras completas de Safont, tenemos una oferta estupenda que incluye poster de regalo con su efigie y unas chapitas-pin de solapa con la frase de su seguidor, E.Tyron, "The universe is simply one of those things that happens from time to time"

Para los 25 primeros, una edición en facsimil de El Todo es un Espasmo de la Nada, (el famoso 114)

Pulpo dijo...

Hermanos y Hermanas,


No os aflijáis.


El Hermano René Safont ya reposa en la paz de Schuss.

El advenimiento de la nave nodriza está próximo.

El Pulpo Ernesto.

locutor dijo...

Es verdad muchos taxistas son grandes filósofos.

El futuro bloguero dijo...

Una estupenda portada...

Lástima no se vea la editorial, para hacer un gran pedido, hay libros que conviene atesorar, como inversión para el día de mañana...

Buen fin de semana y feliz diada de Sant Jordi

la desanchá dijo...

Sí, una estupenda portada; ya no se diseña como antes...

MartinAngelair dijo...

Fíjate, que no conocía a René Safont,...



...pero por ahí he leído, otras 'carreras' de taxi, y casi me dan ganas de enviarte algún aforismo propio en honor a Tolkien,...J.R.R.T,... :)





Un beso muy fuerte para hoy, a falta, de papel y flores.

B.T.C.M.

nomesploraria dijo...

No lo presto. Aviso.

César dijo...

Vaya historia más desgarradora.Inquietante entrada

Anónimo dijo...

me parecería más justo el filósofo taxista

Aureliano Buendia dijo...

Ayer venía de la feria para mi casa y por la radio del taxi se oían cosas que no entendía, le pregunté al taxista si se referían los taxistas por la radio a las mujeres guapas que poblaban los alrededores de la feria, él me dijo que no, que se quejaban de lo mal que se le estaban dando los servicios de feria.

-En dos horas tres carreras, esto es increíble. ¡No me voy a mi casa porque el taxi no es mío!

Sin duda fui testigo de la filosofía del taxi.

Doctor Fricosal interesante entrada; usted nunca decepciona.

Belnu dijo...

Bonito cuento, y el nombre del finalmente laureado locutor me suena...

JOAKO dijo...

Siempre debería haber un límite al escarnio, aunque el tiempo haga estas curiosas jugarretas.

Miazuldemar dijo...

Bonita historia. Veo que tiene usted predilección por personajes deshechados por la sociedad que tienen algo de genios. Cuán más útil es la mayoría de las veces escucharles a ellos que a los que tanto ensalza la sociedad pero que no tienen nada que decir. (No sé por qué se me ha venido a la mente la imagen del Papa aclamado por sus fieles, qué horror). Que nadie se moleste.