miércoles, julio 28, 2010

Los toros

Yo vivo casi como en otro mundo, sin apenas seguir los medios de comunicación, pero hoy a la hora de comer me ha dado por poner la tele un rato y me he enterado de que han prohibido las corridas de toros en Cataluña. El asunto ha causado un gran revuelo en la prensa internacional. Jordi Xampeny publica una especie de revista de prensa a propósito de este tema.

Yo no he estado nunca en los toros pero los he visto por la tele. Los veía de pequeño en blanco y negro, muchas tardes, al regresar de colegio, esperando a que terminasen para poder ver los dibujos animados. Nunca me han gustado. Me parecen una exhibición gratuita de crueldad. Ciertamente, el mundo está lleno de cosas crueles, algunas son públicas pero la mayoría se mantienen en secreto. Yo creo que cada crueldad pública insensibiliza a las personas y alimenta por lo menos cien crueldades ocultas, ya sean contra personas o contra animales. A mi esto me preocupa por miedo a ser yo mismo una víctima de esa crueldad.

Algunos de los argumentos que se dan a favor de los toros son razonables. Por ejemplo, seguramente es cierto que el toro vive felizmente toda su vida excepto una tarde, mucho mejor que el pollo que me voy a comer para cenar. Pero esto no me parece una razón suficiente como para enseñarse con el animal. También es verdad que es una antigua tradición que ha fascinado a mucha gente, pero esto no me parece un argumento válido, ni tampoco el de que hay muchos aficionados que disfrutan con los toros. No me parecen válidos puesto que ambos pueden utilizarse para argumentar a favor de graves barbaridades. El mejor argumento en contra de la prohibición de los toros debe ser el de que el Estado cada vez prohíbe y regula más y más cosas, llegando a crear un ambiente irrespirable. Esto es totalmente cierto en mi opinión y contra esto no tengo respuesta.

Yo no soy vegetariano. Nuestra existencia forzosamente depende de la muerte de otros seres, ya sean animales o vegetales. Puesto que no somos capaces de enterrar una parte de nuestro ser para obtener agua y hacer la fotosíntesis a partir del sol, como las plantas, debemos matar y comer a otras criaturas. Me dice un amigo biólogo que las células de un extremo de la lechuga detectan que el resto de la hoja está siendo masticada.

Todo esto es inevitable, pero matar lentamente a un ser vivo para exhibir su agonía me parece una crueldad gratuita y debo estar en contra. Lo mismo vale, por ejemplo, para los árboles de navidad que se cortan y dejan secar simplemente para que la gente se los mire, aunque hayan sido plantados con ese propósito. Decía Dalí que el Viernes Santo, en Cadaqués los pescadores colgaban un bogavante vivo en la iglesia para poder seguir mejor la agonía de Jesucristo, y esto si se piensa un poco, es bastante relevante.

27 comentarios:

Trebol-a dijo...

Comparto casi todo lo que comentas acerca de los toros.
Siempre he sostenido que mi oposición a los toros no es tanto por lo que sufre el animal (si llevas observando animales en la naturaleza un tiempo es algo atrozmente natural) sino por el regocijo alrededor de ese sufrimiento.
El sufrimiento del toro es algo que me desagrada y haré lo posible por evitarlo, pero el desarrollo de actividades populares a su alrededor me parece intolerable en los tiempos actuales.

Pd: Muy buena la anecdota de los pescadores. No la conocía y dá mucho que pensar!! :)

RAFA PÉREZ dijo...

No sé si me parece peor la crueldad en (hacia) los toros o el intervencionismo de los estados. Y lo digo en serio.
Siempre dije que quería ver alguna corrida, intentar aprender un poco de lo que significaba todo ese mundillo. Ahora tendré que ir a verlo fuera de Cataluña. Mi postura inicial es en contra, con los clásicos argumentos a favor que explicas, aunque hay que cogerlos con pinzas. Me parecía también una crueldad la Fiesta del Cordero musulmana hasta que tuve la oportunidad de vivir una en Marruecos con una familia. Cambié radicalmente de opinión.
Por otro lado, también me preocupa el que quizás haya sido el motivo real y principal de la prohibición de los toros, pero si lo digo paso a ser abogado del diablo...

Jordi Busqué dijo...

Yo también estoy básicamente de acuerdo con Vd. doctor. Pero en algunas cosas estoy a favor del intervencionismo del estado. Solo hace falta imaginar que el asesinato no fuese ilegal...

No he escuchado ningún argumento a favor de las corridas que me haya parecido mínimamente convincente. Es más, la mayoría me han parecido irracionales.

Lo que más me ha avergonzado es ver a personajes del mundo de la cultura (como Vargas Llosa), utilizar argumentos falaces, incorrectos e irracionales. Por lo visto el tema toca el "cerebro de reptil". Por suerte otros como Wagensberg han sabido mantenerse en el uso de la razón.

Dentro de 30 años, si todavía no se ha acabado el mundo, será prohibido en toda España.

Darth Tater dijo...

Qué tal,

Me atrevo a comentar porque me parece muy interesante la reflexión, no lo había visto desde ese punto de vista. Me da qué pensar para estas tardes de lluvia y tráfico intenso, camino a casa.
No conocemos el punto de vista del toro (que debe ser por demás obvio: contra las corridas); hay mucho debate en el "espectáculo", pero ¿qué será lo que mueve a los hombres (y ahora a las mujeres) a meterese a ese "oficio"? Pienso en El Cejas en su gira española quien lleva ya 3 cornadas y piensa seguir haciendo faenas... ¡¿cuál será pues el atractivo para un matador?!
En fin, muy interesante, gracias por compartirlo.
Saludos desde México, D.F.

Joselu dijo...

Escribe J.M.Coetzee (supongo que no hacen falta presentacion ni destacar que es un reconocido animalista que reflexiona sobre la vida animal paralela a la humana). Dice en su libro Elisabeth Costello, capítulo 4º La vida de los animales:

"En mi opinión, las corridas de toros nos dan una pista. Matemos a la bestia por todos los medios, dicen, pero convirtámoslo en un combate, en un ritual, y honremos a nuestro adversario por su fuerza y su bravura. Y comámoslo, después de haberlo vencido, para que su fuerza y su coraje entren en nosotros. Mirémoslo a los ojos antes de matarlo y démosle las gracias después. Cantemos canciones sobre él".

Los argumentos antitaurinos son bienintencionados (los que se preocupan de la vida y sufrimiento del animal)pero son en el fondo buenismo que execra el sufrimiento público pero no condena el privado. Los pollos viven en condiciones indignas durante dos meses de su vida, sin poder dormir, les son inyectadas hormonas para que crezcan en menos tiempo, y los buenistas no encuentran ninguna contradicción cuando encuentran sus pechugas fileteadas (corte fino o corte grueso) en el Mercadona. Lo que les indigna es el sufrimiento público de la plaza de toros. Esto les parece insoportable y juzgan que los que allí asisten gozan sádicamente con la agonía y muerte del animal. Sin embargo, mi contacto y algunas relaciones con taurinos me demuestra que no es así. Es un espectáculo cruel, no cabe duda, pero no hay placer en el dolor del animal. Es una interpretación retorcida y maniquea. Se goza del combate en el que un torero (que se juega la vida realmente) mira a los ojos fijamente al toro y ejecuta un rito hasta que el toro pide la muerte. Pero ya sé esto es demasiado duro para contemplar para los espíritus sensibles y victorianos. Prefieren que sea a escondidas, sin testigos, discretamente, para saborear los entrecots y el famosos ternasco de Aragón.

Además los antitaurinos, si triunfaran en toda España, estarían firmando la desaparición de una especie que no tiene ningún sentido si no es para la lidia.

En fin, puedo decir que pocos argumentos antitaurinos ha logrado sacarme del sopor, salvo que se plantearan la necesidad de evitar todas las muertes de animales, sea en la forma que sea. Lo que oigo me parece el coro de niñas educadas en un colegio de ursulinas que hacen mohínes y se santiguan cuando ven en directo la crueldad de la vida, de la existencia.

Joselu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
David Álvarez dijo...

El tema del intervencionismo y de las prohibiciones es algo muy complicado y difícil de explicar. El caso es que nos guste o no nos guste vivimos en una sociedad masificada que poco o nada se parece a las sociedades humanas de hace miles de años, básicamente porque ni nos conocemos unos a otros y podemos cruzarnos con nuestros vecinos durante años sin saber siquiera cómo se llaman.
En un tipo de sociedad como la actual, desgracidamente el estado tiene que intervenir en muchas ocasiones para prohibir comportamientos o actos de libertad individual por el simple hecho de que interfieren con la libertad de los demás. ¿donde poner la raya de lo que es libertad para unos y prohibición para otros?
En el caso de las corridas de toros debemos recordar que la prohibición se llevó a cabo por una votación en el parlamento catalán, que es lo más parecido al reflejo de la voluntad mayoritaria, con sus evidentes limitaciones.
Personalmente creo que las corridas de toros se terminarían por si sólas si se suprimieran las subvenciones estatales, pagadas con los impuestos de todos, taurinos y no taurinos, ¿o acaso ahí no interfieren con mi libertad al coger mi dinero y destinarlo a eso?. Estoy seguro que si las corridas de toros se financiaran exclusivamente con el dinero de las entradas, se terminarían rápidamente sin falta de prohibición ninguna.
Mientras eso no ocurra solo puedo sentir envidia sana de un pueblo como el catalán, que ha apoyado mayoritariamente (recordemos que las encuestas populares están abrumadoramente a favor de la prohibición)la prohibición de una fiesta que ni mas ni menos se fundamenta en el disfrute de un acto de tortura.

un saludo

Miguel dijo...

Yo sé que los taurinos (yo no soy taurino, y ni entiendo ni me gustan los toros, vaya esto por delante) no disfrutan del sufrimiento del animal. En absoluto. Ellos se rigen por un ritual, que los profanos no entienden. Yo pienso que lo que se debería hacer es no obligar a nadie a asistir a una corrida de toros. Simplemente.

Un abrazo.

Sussss dijo...

Solamente he estado en una corrida una vez. Fue en la fiesta mayor del pueblo de mi amiga, su tía nos invitó y pagó la entrada a todo el grupo. Yo entré acongojada, no es lo mismo verlo en la tele que en vivo. El ambiente era espectacular, festivo, divertido, la verdad es que por esa parte valió la pena, pero la corrida fue horrible, ver al toro tan cerca, cómo le caía la sangre, reconozco que en la estocada final miraba a otra parte.
No volveré, pero mal me pese, tengo que reconocer que el ambiente no lo he visto en ningún otro sitio.

frikosal dijo...

Bueno, como era previsible se ha generado un poco de debate, lo siento si he molestado a alguien pero creo que he sido correcto.

Ya veo que no es el sufrimiento lo que se contempla si no el combate, y el sufrimiento no debe de ser lo que se busca si no algo que inevitablemente surge. Ahora que lo decís me parece evidente, pero no se me debe de haber ocurrido, y será por la razón de que tampoco la lucha me gusta (y esta es una lucha muy desigual, no es que pida por ejemplo que se suprima al picador, ya que esto sería hacerlo mucho más peligroso). Guerra y sufrimiento para mi deben de ir juntas.

No es una cuestión de ser demasiado sensible y victoriano, por lo menos en mi caso, y había puesto algún ejemplo para argumentarlo pero al final lo he borrado.

No es propiamente una especie, hasta donde yo se, si no más bien una raza la que supuestamente desaparecería. Me parece a mi que la existencia de enormes latifundios vallados, destinados a la crianza de estos animales justifica y remunera un reparto de los bienes absolutamente desigual, y en definitiva una sociedad con unas diferencias entre clases sociales casi propias del feudalismo. Y de ese contexto, me parece a mi, es la estética y el ritual del toreo.

Si se quiere conservar a los toros bravos, ¿qué tal convertir los latifundios en parques naturales de libre acceso público, y dejarlos en libertad, y ya de paso permitir la existencia de otras especies en estado salvaje que compitan con los toros por el pasto?

Seguro que es peor el intervencionismo excesivo del estado que los toros como dice Rafa, lo de los toros no deja de ser un tema menor.

Ingles Dolomíticas dijo...

A mi las corridas que me gustan son de otra índole. ji, ji...

treeHugger dijo...

A mi me encantan los pasodobles taurinos: Tercio de Quites, Joselito Bienvenida, Plaza de las Ventas, El Tio Caniyitas...

Propongo adecentar la fiesta nacional para ahorrarle sufrimiento y muerte a los toros. Podria hacerse algo al estilo de la Cocarde de Arles donde son los toros los protagonistas y no los toreros.

Yo estoy a favor de prohibir lo mínimo posible. Eso si, subvenciones cero y encima crearía algún impuesto para acelerar la natural desaparición de este espectáculo. Bueno, a los músicos de la orquesta si los subvencionaría un poquito. O crearía un premio para estimular la composición de pasodobles.

Albert dijo...

He borrado mil veces esta entrada, porque no quiero liar polémica, pero solo diré que creo que la tauromaquia es arte tradición y cultura, ciertamente, pero creo que como tantas otras cosas que caducan y desaparecen, esta tendría que haberse extinguido con el siglo pasado.
La muerte y el sufrimiento, son parte de la vida, pero no creo que hacer espectáculo de ello, sea algo propio del siglo 21. Porqué de lucha nada, siempre ganan los mismos!!!

Joselu dijo...

Albert, muchos toreros han muerto en la plaza, y más todavía son corneados poniendo en peligro su vida en cogidas estremecedoras. Hay combate, aunque es cierto que las dos partes no tienen las mismas oportunidades.

Toro Sentado dijo...

Coincido con Frikosal en todo. Pero me gustaría hacer alguna puntualización.

El estado tiene que intervenir en muchas cosas, en esto no me parece mal. Y si quitaran las subvenciones ya sería la bomba.

Sobre los argumentos de que hay animales que sufren más y todo eso, es sencillo: si la fiesta está mal hay que acabar con ella. Y está mal porque se mata y tortura a un animal para divertirse. Si hay cosas peores, de ello no se deduce que algo que esté mal pase a estar bien.

Es cierto que los espectadores no se regodean con el dolor del bicho, y lo bonito del ambiente y el arte que hay y todo eso. Pero sigue estando mal.

Tampoco creo que sea cierto el perfil del antitaurino indiferente respecto a lo que pasa en las granjas. El tema de los pollos a muchos les parece abominable, pero no es un tema contra el que se pueda ir fácilmente.

Y para acabar tampoco me parece correcto que se pinte como nenas escandalizadas a los antitaurinos. También se puede pintar a los que van a los toros como una pandilla de brutos y sabemos que no es el caso.

Lo pasa es que muchos tienen un fuerte apego sentimental hacia la fiesta, por sus vivencias, por su infancia, porque les llevaba su padre, porque tienen recuerdos, porque disfrutan esos momentos... y a los seres humanos nos duele y nos cuesta mucho separarnos de estos apegos sentimentales aunque sepamos que lo que queremos está mal hecho.

Un saludo a todos.

El futuro bloguero dijo...

No puedes ser más exacto y prudente a la vez en tus declaraciones.

Un abrazo Fr

Erelea dijo...

He estado en los toros y no me ha gustado ni el ambiente ni la sensación de peligro que transmite la corrida. También es verdad que fui porque quise, y con no volver a ir está solucionado.
Dicho esto me parece lamentable que se quiera acabar con los toros. No porque sea una tradición ni nada por el estilo, ni porque sea un símbolo español, como pretenden hacer creer de forma interesada algunos políticos.
El toro bravo es uno de los pocos animales que lleva "una vida digna", larga y en unos ambientes naturales muy interesantes. Esos lugares generalmente no son rentables para otros aprovechamientos, y la desaparición de las ganaderías hará que se degraden, como desgraciadamente está ocurriendo con otros muchos ambientes naturales.
A pesar de que ingenuamente desde las ciudades crean que los agricultores y ganaderos destrozan la naturaleza con sus cultivos, insecticidas y vacas productoras de metano, solo se mantienen en buenas condiciones los espacios que alguien rentabiliza de alguna menera. Anular, o regular en exceso, esta rentabilidad está conduciendo a la ruina primero a los agricultores y ganaderos y con el tiempo a la ruina de nuestros entornos naturales.
!Y si no al tiempo...¡

Pepe dijo...

Yo, modestamente, opino que un espectáculo basado en la tortura de un animal que siente, sufre y padece y cuyo sistema nervioso no es cualitativamente distinto del nuestro -nada de lucha, ni combate, ni ritual, lo esencial es la tortura-, degrada a la sociedad que lo tolera. No es buenismo, es autodefensa. Quien tortura a un toro, o se complace en ello, está sin duda más cerca de admitir otras excepciones a ese ejercicio.

Josep Fábrega Agea dijo...

A mi me habría gustado que la gente en Cataluña hubiera dejado de ir a la Plaza hasta su progresiva desaparición por inviabilidad económica.
Las prohibiciones estatales me dan repelusz quizás porque debido a mi edad he sufrido muchas y muy crueles en el franquismo.
Dicho esto, la prohibición del espectáculo taurino deja en entredicho los otros espectáculos menores taurinos que se desarrollan principalmente en Tarragona y Valencia.
He presenciado algunos, los animales sufren pequeñas torturas y vejaciones. ¿Deben continuar permitiéndose porque són "de casa nostra" y el animal no muere?
Conclusión me parece bien que se deje de torturar animales len plaza pública, pero las aguas van muy turbias y eso si que no me gusta nada.

igniszz dijo...

Convertir en espectáculo el combate entre un mercenario que se cree artista y un animal que lo preparan por un lado para que se vuelva loco y arrase con lo que le pongan por delante, y por otro lo mutilan para garantizar la victoria del torero (la película tiene que acabar bién para que tenga éxito) es retrogado, sádico, prepotente, irracional, indigno, antinatural, ... ¿sigo?
Lo peor es que quíen está detrás de esos INTERESES enarbola su defensa argumentando arte, gloria, lucha, cuando lo que hay es morbo, crueldad gratuita y dinero. Todo un montaje que se nutre de los pardillos que acaban pagando una entrada para asistir al ritual.
Seguro que hay alguna explicación sociológica por la que un colectivo de personas acaba justificando la tortura, los holocaustos, la escalvitud, el machismo, las dictaduras, las guerras, etc.
Me parece bién que en este caso se haya acabado prohibiendo una tradición irracional. Después de la prohibición me siento un poco menos avergonzado de pertenecer a lo que se viene a llamar civilización.

madofthehill dijo...

Me fascina la cantidad de temas que tratas y sobretodo la diversidad.
Supongo que es un blog al que le encuentro interés porque en definitiva la fotografía, la astronomía, la fotografía de paisaje o la electrónica son temas en los que me muevo a gusto... En este tema, como no podía ser de otra manera estoy completamente de acuerdo, cierto es que el intervencionismo es en ocasiones excesivo, pero por otra parte ojalá todas las intervenciones tuvieran una finalidad como ésta.

En la defensa de que es un elemento cultural antiquísmo, si no me equivoco, en Portugal se celebran corridas de toros pero sin embargo no se les mutila ni mata...
Hay defensas que a mi parecer no tienen lugar.

MartinAngelair dijo...

La Rentabilidad es una Vulgaridad,...:)





Evidentemente tengo una opinión respecto a 'Los toros',...tan sólo recuerdo mi dolor ante la posibilidad de pisar hormigas,...

...a propósito o con intención.





Mira que no hay fiestas!!!






Un beso muy fuerte.
B.N.C.M.

MartinAngelair dijo...

Me has hecho recordar, Cadaqués, Figueres con dos de mis almas preferidas,...Dalí y GALA,...


...y esa hermosa calle de Bruselas.




Y Només?,...dónde está Només?,...:)


(ahora me acerco a su casa)




B.

Buendi dijo...

"Toda Europa había sido un hervidero de supersticiones y crueldades; de censuras, quemas de herejes y represiones, y de torturas públicas de animales humanos y no humanos, incluidos el lanzamiento de gatos desde las torres de las iglesias, las peleas de perros y de gallos y de perros contra osos, y los encierros, acuchillamientos y corridas de toros. Frente a tanta sordidez y violencia, la Ilustración trajo a Europa la apertura de las mentes y la suavización de las costumbres. Las tradiciones más sanguinarias fueron abolidas en casi todas partes. Sin embargo, en España apenas hubo Ilustración y Fernando VII cortó de cuajo sus débiles brotes, restaurando la Inquisición y la tauromaquia, entre otros horrores. España se convirtió en una excepción y anomalía, la famosa España negra, caricaturizada por Goya, una anacrónica bolsa de crueldad y cutrerío alejada de cualquier ciencia y compasión."

El resto del artículo aquí:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/principio/fin/elpepuopi/20100729elpepuopi_1/Tes

Sobra decir que lo corroboro totalmente

Belnu dijo...

Para mí los toros son un espectáculo de crueldad y barbarie. Cuando G. era pequeño, su padre puso los toros en la tv y G me preguntó: Tu amb qui vas? Jo amb el toro. Yo le dije: Jo també.
Me preocupa también el sufrimiento excesivo de los animales en granjas industriales. Coetzee lo explica en Life of Animals, la primera granja industrial, en Chicago, inspiró a los nazis en los campos de concentración, y luego todas las granjas imitaron los campos de concentración en su organización. Si vemos pasar esos camiones llenos de cerdos, vacas u ovejas apretujados hasta la asfixia, no pensamos en los trenes nazis? O esos monos a los que les inoculan enfermedades los laboratorios. O las ratas. Ahora ese trabajo lo pueden hacer los ordenadores. O las ocas clavadas al suelo y la alimentación forzada. O esas pobres gallinas en una celda pequeña como una baldosa, con el suelo inclinado para que el huevo caiga en el agujero, sangrándoles las patas mientras intentan mantener el equilibrio. Derrida y Roudinesco lo dicen bien en "Y mañana qué?", hay que cambiar la relación con los animales y la naturaleza, eliminar el sufrimiento superfluo. Yo sólo como huevos de "gallinas felices", que están sueltas y comen grano y gusanos y le compro a G. carne y pollo de granjas bio donde no comen piensos industriales y pueden pastar

Miazuldemar dijo...

Yo estoy totalmente a favor de la prohibicion y luchando para que se extienda a toda España. Me parece inadmisible que se haga espectáculo del sufrimiento de cualquier ser vivo. Si los taurinos que van a la plaza no se regocijan del sufrimiento del animal como se ha dicho por aquí, sino que lo ven como una fiesta, no es excusa. No hay mayor ciego que el que no quiere ver. El hecho inadmisible sigue existiendo.

Los antitaurinos no estamos centrados sólamente en la prohibición de las corridas, se están intentando cambiar muchas cosas, como el sufrimiento en las granjas de animales o en otras fiestas de España que usan animales para el divertimento del personal. Hay que concienciar a la gente de que la industria cárnica es un negocio y no es tan necesaria en nuestra dieta como nos quieren hacer creer. Proteínas podemos sacar de muchos alimentos vegetales, sólo hay que informarse un poco. Todos esos animales que se crian en granjas para satisfacer el consumo de los países ricos con sus personas obesas son alimentados por cereales (cuando no por otra cosa peor) que podrían paliar parte de la hambruna mundial. La alimentación que llevamos hoy en día (o nos quieren hacer llevar) es errónea. En fin, habría mucho que hablar.

Volviendo al tema taurino, otra razón de los taurinos: "el toro lleva una vida digna". Qué quieren que les diga. Yo para tener una vida digna con ese final cruel e insufrible prefiero no tenerla, prefiero no nacer. Es inhumano lo que se le hace a ese bicho. No es digno moralmente.

Otra: "el toro se extinguiría". Pues como somos tan borregos no seríamos capaces de mantener algo que ya no nos vale para nada, he aquí el caso de los linces y otros animales al borde de la extinción. ¿No sería mejor pensar en cambiar nuestro comportamiento con respecto a la naturaleza que seguir centrados en que todo lo que no nos vale se extingue? A mí me parece muy triste.

No sé, yo es que encuentro tantas cosas a cambiar en este mundo que no sé por donde empezar. Bueno sí, primero de todo por la mentalidad de la gente, para empezar pónganse en lugar del toro, un ser vivo que tiene miedo, sufre, se alegra y padece como cualquier otro. Imagínense esa "fiesta" con ustedes como protagonistas, porque en esta vida nos ha tocado ser humanos (qué suerte) quién sabe en la siguiente.

Mad Hatter dijo...

Estoy de acuerdo con la exposición de "Friko".
El problema radica principalmente en si se trata de un espetáculo admisible actualmente, por un lado, y de si es apropiada la intervención de la Administración mediante prohibiciones, por otro.
También quiero recordar que, en un mundo perfectamente natural, la mayoría de los toros "salvajes" morirían devorados por las manadas de lobos, tras ser perseguidos y mordidos de forma violenta, dolorosa y sangrienta.
¿Es moralmente admisible que el superpredador humano inteligente haga un "arte", un espectáculo y un negocio de la matanza de un animal presa?
¿Habrá corridas de toros clandestinas en un futuro que puede ser no muy lejano?