miércoles, junio 24, 2009

Ying, yang, etc

Hoy, el día más largo del año, que es festivo, me he despertado a las 4:30 de la madrugada impulsado como por un muelle. Un muelle muy puñetero, por que no tenía nada que hacer hasta por lo menos las 8 y me hubiera venido muy bien descansar para llegar al trabajo en condiciones de resolver un asunto especialmente denso. Imposible volver a dormirme: el dolor de espalda y los nervios atormentados por irresolubles problemas de agrimensura me lo han impedido. A las 5 me he vestido y me he marchado aullando al monte. He fotografiado -sin un placer especial- un escarabajo y dos mariposas.

He regresado, medio dormido, a eso de las 9 y media. Los niños estaban sentados en la mesa dibujando y mi mujer preparaba las tostadas. Hemos discutido acaloradamente sobre cual es el mejor método para prepararlas. Les diré como se hace: se pone el pan congelado en el microondas, a tope y mientras tanto se enciende la tostadora (en vacío) para que se vaya calentando. Al cabo de 20 segundos ya se puede sacar el pan del microondas, cortarlo y meterlo en la tostadora. Haciéndolo así, en menos de 50 segundos (en total) el pan pasa de congelado a chamuscado. Es una gran ventaja.

Ella ha objetado que no había ninguna prisa y que haciéndolas a una velocidad razonable salen mejor. Cosas totalmente ciertas, pero yo ya estaba sacándolas y para ahorrar tiempo he metido la mano en la tostadora, que seguía encendida, y me he hecho una quemadura de segundo grado en el dedo índice. Lo ha pagado la culpable, que como ya habrán adivinado era la cucharilla de café, con la que he hecho un nudo. Pero no como Uri Geler, si no forcejeando patéticamente con las manos. Las lumbares se me han resentido por el esfuerzo.

Conozco muy bien todos esos síntomas. Los había sufrido durante años pero ahora hacía tiempo que estaban bajo control. La causa es clara: llevo unos días trabajando demasiado. La semana próxima nos vamos de vacaciones y debo resolver un montón de cosas para poder irme. Y parece que asuntos que llevaban por lo menos una década sin resolverse tengan que quedar listos antes de pasado mañana. A mi no me resulta fácil.

A las 9:45 he terminado de comerme mis dos tostadas medio quemadas y estaba mirando la piel del dedo, esperando ver una ampolla en formación. Pero después de todo, la quemadura ha sido solamente de primer grado. He enderezado la cucharilla. Justo entonces ha salido mi mujer de la cocina con un estupendo chocolate caliente.

Contra lo que tenía previsto, he decidido no ir a trabajar y me he quedado durmiendo hasta la hora de comer.

No es solamente que me marche la próxima semana. A la siguiente me vuelvo a ir de viaje. Este verano promete ser un torbellino de viajes, trabajo y problemas. Yo me lo he buscado. Espero poder torear todo eso, pero no se que atención podré dedicarle al blog.

Siento haberles aburrido con mis síntomas, pero necesitaba contarlo. Estos dos mylabris (el ying y el yang, la furia y la calma, el trabajo y las vacaciones, la familia y el blog, la fotografía y el texto) son del domingo pasado, que ahora me parece lejanísimo en el tiempo y muy felizmente pasado con dos amigos.

lunes, junio 22, 2009

Guía Durand de los paraísos secretos

Laguna durandiana

No estará de más recordar en este humilde cuadernillo a Antoine Durand, viajero francés que a finales de los 90 se hizo célebre con su Guía turística oculta. Cuando Lonely Planet, Le guide du routard y muchas otras colecciones estaban en su máximo apogeo, ocupadas en desmenuzar el planeta y airear donde se encuentran los supuestamente mejores hoteles, bares, paisajes y museos, Durand adoptó justamente el punto de vista inverso.

Durand dice por ejemplo (página 234 de la edición en castellano, ed. Herralde): Si pasan ustedes por Barcelona, no dejen de ir a comer al Buen Restaurante Chino, incluso si no les gusta la cocina oriental. En un ambiente familiar, los propietarios se desviven por servir los mejores platos. Son imprescindibles las berenjenas picantes, las espinacas con huevo, la ensalada de bambú fresco y el pato Pekin. No se molesten en mirar cuanto vale cada cosa, el precio es sorprendentemente bajo. Por desgracia ¿o tal vez por suerte? el aspecto exterior del restaurante es lamentable, de modo que muy poca gente lo conoce. La mayoría de los turistas terminan por ir al MacDonalds de la acera opuesta, donde pagan prácticamente lo mismo por una hamburguesa. Como tal vez ya habrán adivinado, Durand jamás da la dirección de los lugares que describe en su guía. Por sus páginas desfilan paisajes de ensueño, restaurantes maravillosos a precios asequibles (¡incluso en Venecia!), hostales recónditos, pueblos sin turismo de ningún tipo, inverosímiles playas vírgenes en España, lagunas de aguas purísimas junto a ciudades dormitorio... pero jamás se dice donde están. El tono es levemente irónico y todo el libro, que cubre Europa, América y Australia, puede leerse como una parodia (a ratos tediosa) de las guías convencionales.

Algunos de los primeros lectores, indignados, se quejaron a la editorial Larousse y pidieron la cabeza de Durand. Otros pensaron que todo era una broma y que los lugares que Durand describía eran completamente ficticios. El asunto llegó a los medios de comunicación que trataron en vano de entrevistar a Durand. El revuelo mediático fue considerable y duró casi dos semanas. Le Figaro se ocupó del tema en portada, titulando "Durand, ¿farsante o profeta?". Incluso el Presidente de la República se permitió en tono de broma aludir al caso Durand para eludir responder a la prensa. Se imprimió una segunda edición y después una tercera. Algunos de los nuevos lectores empezaron, lentamente, a confirmar la existencia de los lugares que Durand describía, pero tuvieron el buen sentido durandiano de no decir donde estaban. Se cree que todos los lugares descritos son exactos, si bien algunos todavía no han podido encontrarse.

Pasados casi diez años ¿qué ha quedado de todo el barullo de Antoine Durand y su guía? Apenas nada. Las traducciones al castellano están agotadas (aunque figuran en el catálogo de la librería Altair) y el lector interesado deberá acudir a Iberlibro en busca de ejemplares de segunda mano. Pero como ya habrán intuido, excepto en su espíritu la guía resulta totalmente inútil: cada uno de ustedes puede buscar lugares extraordinarios por su cuenta, incluso en Barcelona.

De Durand nada más se ha sabido, ni tan solo cual fue su intención. Periódicamente corren rumores de una segunda parte de su Guía. Pero tal vez su contribución más significativa haya sido involuntaria: el adjetivo durandiano que se aplica a aquellos lugares escondidos y preciosos pero que no resistirían el impacto del turismo y que por consiguiente solamente pueden describirse pero sin dar su localización exacta.

jueves, junio 18, 2009

Dos amigas ovopositando

Parece que las charcas son grandes y que las libélulas tendrían espacio de sobra para ovopositar sin problemas, pero cuando las has observado un rato ya sabes que no cualquier lugar es bueno para que las grandes hembras de Anax realicen la puesta.

Las Anax imperator realizan la puesta dentro de una planta: clavan los huevos dentro para que queden protegidos (a eso se le llama puesta endofítica). A veces las veo rondando un tronco y les advierto que ese no es un buen lugar pero ellas lo intentan una y otra vez, tozudamente, sin hacerme ni el menor caso. Hasta que se dan cuenta de que es mejor probar en otro sitio. Tampoco son tan listas. No hay que sobreestimar a nadie, nisiquiera a las libélulas.

Y al final, lugares realmente buenos tampoco hay tantos. De modo que un día pude ver como estas dos amigas ovopositaban en la misma planta, cada vez más cerca, mientras yo esperaba a ver si entraban en el mismo encuadre las dos, tratando de no moverme para no asustarlas ni provocar olas (a todo eso, yo estaba agachado con el agua de la charca hasta el ombligo).

Y así fue, finalmente se acercaron mucho y yo aproveché para hacer unas fotos mientras ellas seguían a lo suyo, absortas. Pero en un momento (el de la foto) una de las dos empezó a poner su abdomen sobre el de la compañera, como para clavarle un huevo.

Eso ya fue demasiado -todo tiene un límite- y la libélula de la izquierda se marchó volando. No lo he vuelto a ver nunca. Es espectacular ver a esos dos enormes insectos juntos y poder observar su comportamiento natural, sin que mi presencia les afecte para nada.

miércoles, junio 17, 2009

El Capitan

Uno de los iconos del valle del Yosemite es El Capitan, una impresionante pared de granito.

Como con las sequoias, no es fácil dar una idea visual de las dimensiones de El Capitan. Pero en este caso, hay una excelente referencia visual. Observen el límite entre el sol y la sombra en esta foto:

No se ve nada incluso ampliándola, pero si usamos una distancia focal más larga, aparecen par de puntos antropomórficos:

Y ampliando la anterior imagen, se ve claro que son dos escaladores:
La roca mide unos 1000 metros de altura y la ascensión dura varios días y varias noches. Uno se pregunta que clase de personas pueden tener la fortaleza física y mental para someterse a semejante prueba y salir con éxito.

martes, junio 16, 2009

Olympus Pen E-P1

No suelo hablar mucho de equipo fotográfico pero Olympus acaba de lanzar una cámara realmente pequeña, con un sensor grande y ópticas intercambiables. Esto es lo que hace tiempo que estábamos esperando, una cámara pequeña que permita hacer fotos de calidad. Incluso el normalmente aséptico dpreview se permite escribir ...back to the glory days of the mechanical camera in the 60's and 70's, when men were men and cameras were built like swiss watches.

Además de sus propios objetivos micro-4/3, la Olympus Pen E-P1 puede utilizar los objetivos de las reflex Olympus (y de las otras marcas que usan el formato 4/3). Por supuesto tiene formato raw y modo manual. Se quejan en dpreview de que el AF es lento.

¿Para que puede querer una cámara como esta alguien que ya tenga una réflex? Para llevársela de viaje o en un rincón de la bolsa de uso diario, con un objetivo que no abulte demasiado, y si surge una buena ocasión, poder hacer fotos de la misma calidad que con la réflex. La gracia está en el tamaño del sensor (y no en los malditos megapixels) y en poder aprovechar las ópticas de que ya se dispone. Se rumoreaba que Nikon podría estar preparando algo parecido.

Aprovecho para decir que ayer fue el décimo aniversario de la cámara reflex digital utilizable, la Nikon D1 con 2.7 Mpixels, cosa que comentan Thom Hogan y Ken Rockwell. Ya embarrado en el cotilleo, debo decirles que hace poco Rockwell escribió: Using Windows is like living in a Communist country.

domingo, junio 14, 2009

Sobre luciérnagas y estrellas

Las luciérnagas deben brillar más que las estrellas para que sus amantes puedan encontrarlas incluso en las noches más serenas.

Pinchen la foto (se lo ruego) para poder ver las estrellas y al fondo, un cementerio con su ciprés. Verán ustedes que sigo con mis intentos de síntesis entre astronomía y entomología .

Fray Luís de León, obsesionado con sus esperanzas ultraterrenas, escribió Noche serena:

Cuando contemplo el cielo
de innumerables luces adornado,
y miro hacia el suelo,
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;
despiden larga vena
los ojos hechos fuente;
la lengua dice al fin con voz doliente:

«Morada de grandeza,
templo de claridad y de hermosura:
mi alma que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esta cárcel, baja, oscura?


Russell, en su definitiva "A History of Western Philosophy" dijo, refiriéndose al sistema filosófico de Hegel, que: ..this [un razonamiento de Hegel] was a mistake and from this mistake arose the whole imposing edifice of his system. This illustrates an important truth, namely, that the worse your logic, the more interesting the consequences to which it gives rise. Es decir, toda la lógica de Hegel es completamente errónea, pero partiendo de su error inicial, llega a conclusiones realmente interesantes.

Esta frase de Russell (que me ahorró tratar de entender al oscuro Hegel) puede, en mi opinión, aplicarse justamente a la poesía de los místicos.

(Pero Hegel sigue enseñándose en el bachillerato, mientras que Russell está en el más triste de los olvidos, por ateo, pacifista y anticomunista, siendo como fue una de las mentes más claras de todos los tiempos. Y Fray Luís pasó cinco años encarcelado por la Inquisición, a la espera de juicio, por haber traducido El cantar de los cantares).

jueves, junio 11, 2009

Dos y dos son cuatro

"La libertad es poder decir que dos y dos son cuatro. Si se concede esto lo demás vendrá dado por si solo", escribió Winston Smith en su diario (en 1984, de George Orwell).

Es decir, si hay una sola cosa que se pueda afirmar que es cierta, al margen de los intereses del poder (el partido en 1984), entonces esta única afirmación sería suficiente para desenmascarar todas las mentiras y la falsificación del pasado que el poder absolutamente totalitario de 1984 había urdido, creía Winston (y Orwell creo que también).

Pero no es cierto. El totalitarismo de 1984 era relativamente primitivo, era una extrapolación de la Alemania de Hitler, del comunismo estalinista o de tantas teocracias.

Ahora las cosas son diferentes: cualquiera puede decir lo que considere, y hasta cierto punto se le permite incluso criticar a los más poderosos. Esto no es un problema. Incluso las grandes verdades dejan de ser peligrosas si se pueden diluir, como lágrimas en una lluvia fina y persistente de mentiras. Especialmente si la capacidad de discernir entre unas y otras ya ha sido previamente adormecida por el sistema educativo y los medios.

Si se pudiera decir dos y dos son cuatro por la tele, en horas de máxima audiencia, y decirlo cantando y bailando, como en Hannah Montana, o con un coro de Mamachichos al lado, entonces tal vez si que alguno de los de arriba se preocuparía. Pero si se dice sin alzar la voz, desde una esquinita, eso no tiene ninguna importancia:

Dos y dos son cuatro, en este punto yo no puedo ceder.

No se por que en China está prohibido blogspot.

(del manuscrito original)

martes, junio 09, 2009

Las libélulas, entre los astros

Anax imperator secando sus alas a la luz de la luna llena (foto de larga exposición, observen como la exuvia está inmóvil mientras el animal se agita a causa del viento).

Los primeros planos que tomé de la libélula emperador emergiendo resultan casi abstractos. Uno no sabe si era de día o de noche, si las Anax imperator estaban en el monte o en un laboratorio de zoología. Pero yo, que estaba allí, sabía que era una noche de luna llena, con una leve brisa primaveral que no llegaba a ser fría. Una noche deliciosa.

Traté de fotografiar a las libélulas emergiendo entre las estrellas, iluminadas por la luz de la luna.

A fuerza de poner la cabeza a ras de suelo y hacer contorsiones, conseguí que se vieran las libélulas y la Osa Mayor en el encuadre, evitando al mismo tiempo un cable eléctrico. Esas eran muchas restricciones y no me gusta como ha quedado la foto. Es, si ustedes me lo permiten, un primer intento de síntesis entre entomología y astronomía.

Si amplían la imagen, se intuyen Mizar y Alcor.

Y esto es todo lo que yo puedo decir sobre la emergencia de las Anax imperator.

Ustedes probablemente vivan lejos de la central nuclear de Garoña, pero tal vez deseen firmar para pedir su cierre. Es una central obsoleta, contaminante y peligrosa, incluso más que las otras nucleares. En realidad, si se rompe el reactor -lo que nunca podía suceder pero sucedió en Txernobil- vivir en cualquier lugar del hemisferio norte ya sería demasiado cerca. También es posible que después de leer este artículo, deseen opinar en la encuesta sobre los alimentos transgénicos, de los que España es el mayor productor de Europa, cosa que casi nadie sabe.

lunes, junio 08, 2009

La (im)posibilidad de vivir como John Muir

John Muir Woods, impresionante espacio natural cerca de San Francisco.

Johm Muir fue inventor, escritor prolífico, naturalista, próspero granjero (cuando le interesó), escalador, viajero y explorador. Pero lo que yo más le envidio es su capacidad de salir a acampar durante una semana entera en el bosque llevando solamente una bolsa con pan, te y una taza metálica para prepararlo. Verano o invierno, sin mantas, tienda ni nada por el estilo.

Vamos por partes. John Muir nació en Escocia y se desplazó con su familia a Estados Unidos en su infancia. Su padre era un integrista religioso, obsesionado con la Biblia que le trató con una dureza inimaginable. ¿Pero tal vez eso fue decisivo para modelar su carácter?. Después de trabajar agotadoramente durante todo el día, John encendía una vela para leer un rato pero su padre le obligaba a irse a la cama a los pocos minutos, ya fuera invierno a verano. Un día le dijo que podía levantarse tan pronto como quisiera. A partir de entonces John empezó a levantarse a la 1 de la madrugada, en lugar de a las 6. En sus memorias describe la enorme alegría que sintió al saber que disponía de cinco horas para hacer lo que quisiera.

Sorprendentemente, durante ese tiempo no se dedicó a leer si no a diseñar y construir aparatos, empezando por un reloj despertador, para poder levantarse todavía antes, y continuando con un barómetro y un termómetro. Todo ello parece increíble tratándose de un joven sin apenas estudios que vivía en una granja aislada en la montaña, pero dichos aparatos todavía se conservan. A los 21 años se marchó de casa y estudió en la universidad, eligiendo las asignaturas que le interesaban pero sin ningún interés en tener un título.

Recorrió miles de kilómetros a pie y durante años vivió en el Yosemite. Galen Rowell, experto escalador, habla muy elogiosamente de la capacidad de Muir como montañero. Estudió las sequoias y los antiguos glaciares. Cuando le sorprendió un terremoto salió corriendo a observar como rugía la tierra. Se asomó al vacío en las resbaladizas cascadas solamente para ver como caía el agua ¿Qué otra manera de morir podría ser más gloriosa?, se preguntó. Prefirió ser rico en tiempo antes que en dinero.

Pero después se casó con la hija de un terrateniente y durante diez años explotó con gran éxito una granja. Sin llegar a ser deshonesto, era un competidor muy duro para sus vecinos. Y debo decirlo: siendo una persona admirable, en algunas ocasiones, me cuesta sintonizar por completo con la personalidad de Muir. Su ingenio, su asertividad, su frugalidad y su capacidad física me parecen sobrehumanas ¿o inhumanas?.

Después regresó a las montañas. Invitó al presidente Roosevelt al Yosemite. Acamparon y charlaron junto al fuego. El presidente declaró el Yosemite parque natural: un espacio reservado, libre de la intervención humana, que se preserva solamente por el interés en si mismo, sin esperar obtener ningún beneficio para las personas. Una idea radicalmente innovadora en 1900, y que muchos todavía no entienden.

A una edad avanzada, Muir se sentó a escribir sus memorias. No quiso hacerlo antes, por no perder tiempo de vivir en la montaña. En Estados Unidos es enormemente conocido y muchos lugares emblemáticos llevan su nombre. Solamente uno de sus libros ha sido traducido al castellano.

Yo solamente quisiera ser tan rico como para poder marcharme, ahora mismo, una semana al monte con lo puesto. Y pasar el día observando como crece la hierba, como hizo Muir y antes que él, Thoreau.

(Pero según las filtraciones, el Consejo de Seguridad Nuclear acaba de autorizar a la central de Garoña a funcionar durante diez años más. ¿Mantendrá Zapatero por una vez su promesa de cerrarla?)

jueves, junio 04, 2009

Sangre verde

Las cosas no siempre terminan bien para las libélulas recién emergidas. Como la sirenita, que murió al poco de perder su cola acuática, muchas de ellas pagan con la vida su ansia de salir del agua y reproducirse. Les dejo dos ejemplos.

UNO. Cuando todavía estaba sacando los ojos, esta larva empezó a sangrar (sangre verde de libélula moribunda). Y pronto acudieron varios insectos a devorarla. El dermáptero fue el primero. Ese animalito inocente con ojitos de notario, que nunca pareció que pudiera hacer mal, a la que tuvo ocasión fue a aprovecharse de la hipoteca impagada de la libélula. O tal vez fue al revés, ¿a lo mejor fue él quien acudió a atacar a la libélula y le causó la muerte, en lugar de simplemente aprovecharse de su mala suerte?

(No crean que hablo por hablar: tengo mis razones para sospechar que el dermáptero fue más que un simple carroñero: encontré a este otro ejemplar rondando una exuvia ya vacía - su propietario estaba en ese momento secando las alas. Pinchen -se lo ruego- para ver la foto más grande)

DOS. Esta sirenita eligió un mal lugar para su metamorfosis. Cuando todo parecía estar saliendo bien, al ponerse en pie perdió el equilibrio y cayó al agua.

Después de haberla estado observando durante casi una hora, el observador siente una gran empatía hacia su Anax imperator. De modo que tratamos de sacarla del agua para que no se ahogara, e incluso intentamos una cirugía para enderezarla in extremis. Pero fue en vano. Su esqueleto era todavía tan débil que el golpe con el agua y sus movimientos para evitar ahogarse la dejaron hecha un harapo que se retorcía de dolor, con un costado del tórax roto y las vísceras al aire.

Pero ¿no sigue siendo preciosa la libélula verde y muerta sobre la superfície de la charca? Dijo Muir:

On no subject are our ideas more warped and pitiable than on death. Instead of the sympathy, the friendly union, of life and death so apparent in Nature, we are taught that death is an accident, a deplorable punishment for the oldest sin, the arch-enemy of life, etc. Town children, especially, are steeped in this death orthodoxy, for the natural beauties of death are seldom seen or taught in towns.

Of death among our own species, to say nothing of the thousand styles and modes of murder, our best memories, even among happy deaths, yield groans and tears, mingled with morbid exultation; burial companies, black in cloth and countenance; and, last of all, a black box burial in an ill-omened place, haunted by imaginary glooms and ghosts of every degree. Thus death becomes fearful, and the most notable and incredible thing heard around a death-bed is, "I fear not to die."

But let children walk with Nature, let them see the beautiful blendings and communions of death and life, their joyous inseparable unity, as taught in woods and meadows, plains and mountains and streams of our blessed star, and they will learn that death is stingless indeed, and as beautiful as life, and that the grave has no victory, for it never fights. All is divine harmony.

martes, junio 02, 2009

Wawona

(Esta entrada va sin foto)

Para sorpresa de los Europeos, que a nuestra manera también somos ignorantes, en Norte América todo es muy reciente. En 1876 el jefe Toro Sentado derrotó al general Custer. Esto sucedió poco después de la fiebre del oro, pero tan solo unos 30 años antes de que los hermanos Wright inventaran el avión.

De modo que 1830 es un pasado distante en Estados Unidos. Por aquellos tiempos se empezaron a encontrar ejemplares de una criatura extraordinaria, tan sorprendente como el Yeti pero dotada de existencia. Los nativos la denominaban Wawona. Era un árbol sagrado, de una altura y un grosor prodigiosos. Los americanos de origen europeo bautizaron aquellas fuentes de madera como sequoias y -como tal vez ya se imaginan- empezaron a talarlos. Pero no era fácil cortar semejantes troncos y optaron por derribarlos con dinamita. Los nativos, los indios de las películas de nuestra infancia, como eran salvajes, quedaron absolutamente horrorizados y trataron de persuadirles para que las respetaran. Cada árbol, al caer desde una altura tan grande, estropeaba a otros muchos y además la madera se rompía y resultaba en gran parte inservible. De modo que (aunque la paradoja resulta casi inverosímil) algunas se utilizaron ¡para hacer cerillas!. Como además no eran abundantes, es un milagro que se hayan preservado (y en España yo he visto derribar robles bicentenarios y usar la madera para hacer fuego o malvenderla por dos duros. Por suerte el buen Dios no nos dio la sequoia).

Pero ¿como son las sequoias?. Cuando el turista pasea por el Yosemite, encuentra unas coníferas enormes, más grandes que todo lo que haya visto anteriormente en Europa, y piensa que aquellos árboles deben ser las famosas sequoias. Y deambula admirado por el bosque, sorprendido y extrañado de que existan árboles tan grandes. Pero al cabo de un rato aparece un cartel diciendo "es ahora cuando vienen las sequoias", y al poco tiempo surgen unos árboles mágicos, que son gigantes entre los gigantes y que a simple vista ya se ve que son sagrados. Tienen la fuerza antigua y vertical de las columnas del tempo de Sunion, combinada con la presencia de un rascacielos. Pero que no pueden describirse ni mucho menos fotografiarse correctamente (*), hay que verlos. Se quedan grabados en la retina y unos días después, ya de regreso, al tratar de revivir esas imágenes el turista comprueba que el recuerdo le resulta doloroso. Y se pregunta si no hubiera sido mejor quedarse en casa.

(*) No pueden fotografiarse por varias razones. En primer lugar, apenas caben en el encuadre. Como aquella planta mágica que creció a partir de una judía, parece que tengan que sobrepasar las nubes y crecer hasta llegar a otro mundo. Una vez resuelto esto apuntando al cielo con un gran angular extremo, entonces no hay forma de encontrar una referencia visual que de idea de su tamaño. No sirve poner a una persona por que el angular la deforma y la referencia deja de ser válida. Finalmente, el problema más severo es la diferencia entre luces y sombras, que la cámara no puede registrar como los ojos. Por ejemplo, en el libro de Rowell sobre el Yosemite no hay ninguna foto de las sequoias.