(Pinchad en la foto para verla más grande)Este caballero es un sírfido, tal vez Episyrphus balteatus (pero no lo se seguro). A primera vista podría parecer una avispa o una abeja o algún bicho de los que pican. Ahora bien, si os fijais más, vereis que tiene una cara de mosca que no puede con ella, con esos ojos tan grandotes y las antenas que parecen una nariz. Incluso el gesto de limpiarse las dos patas de atrás sin dejar de volar es de mosca. Es que es un díptero (como las moscas, los Bombyliidae, las típulas y los mosquitos) y no un himenópero (como las abejas, avispas y abejorros). Y no pica ni muerde.
¿Como es posible que parezca una avispa y no lo sea? La explicación es bien sencilla: todo el mundo cree que pica, y lo dejan tranquilo. Y él a lo suyo, que es alimentarse de las flores y poner huevos en los tallos de hinojo, para que sus hijos puedan alimentarse de pulgones.
Este fenómeno se llama mimetismo Bayesiano, por H.W.Bates, el entomólogo que lo describió. Hay muchos ejemplos, pero este es de los más fáciles de observar.
Esta foto es de la primavera pasada. Pasé un buen rato detrás de esta foto, pero no me termina de convencer por culpa de esa brizna de hierba.
Cada año me emociono al ver a los primeros sírfidos, que regresan por estas fechas como si fueran viejos amigos. Para quien tiene la suerte de saber apreciarlos, cada insecto es un tesoro, una maravilla que tenemos a nuestra disposición para poder disfrutar observandolo y aprendiendo de él.





























