viernes, enero 06, 2012

René Safont, cartas desde el infierno

Es desafortunado que la obra de René Safont, taxista y filósofo que vivió en París a finales de los 60 sea tan desconocida en nuestro país. En sus "Réflexions", hay un capítulo titulado "Cartas desde el infierno", que a mi siempre me ha parecido interesante, a pesar de que (según me dicen) ha perdido mucho en la traducción, al igual que la Guía de Durand.

Como el "Réflexions" de Safont está descatalogado, me parece lícito incluir aquí una de las "Cartas desde el infierno" para poner punto y final a estas entrañables fiestas navideñas.

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En contra de todos los dogmas, los condenados si que podríamos salir del infierno y alcanzar el cielo. Bastaría con encaramarnos a una de las calderas, y trepando por el metal ardiente, colgarnos de las raíces que penden sobre la bóveda del inframundo y después alcanzar la Gloria saliendo por una fuente o por un lago. No diré que sea fácil. El metal de las calderas, en contacto directo con el fuego eterno, quema mucho más que el agua o el aceite donde los condenados estamos sumergidos. Pero de vez en cuando algunos lo intentan y a costa de grandes trabajos y sufrimientos podrían lograrlo. De hecho, algunos héroes que vivían en calderas lejanas ahora están en la Gloria, y todo el mundo les admira.
Pero por aquí cerca nadie lo ha conseguido. El problema es que los otros condenados les agarramos de los pies cuando ya casi están fuera y les volvemos a tirar al líquido ardiente. Por miedo y por envidia.
En realidad hace mucho tiempo que los demonios no se encargan personalmente de administrar tormentos, el infierno funciona principalmente por su propia lógica.
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René Safont - Réflexions.

12 comentarios:

Joselu dijo...

A veces topo con blogs bienintencionado, positivos, que destacan el valor de los sentimientos de empatía, de calor humano donde proliferan los besos y los buenos deseos… Yo no acabo de verme cómodo en ellos, aunque reconozco su buena fe. Me hacen sentirme más humano las visiones lúcidas, oscuras, terribles, desesperanzadas… Me estimulan a ser mejor no por consideración de la bondad de la raza humana, sino por ese profundo valor que es la compasión ante las desdichas de los seres humanos. Una vez, o múltiples veces, asistí al juramento del Bodhisatva, el iluminado, en que renuncia a entrar en el Nirvana hasta que el último de todos los seres haya obtenido la iluminación necesaria para hacerlo… Ese infierno, en que los condenados tiran de los que quieren escapar para hacerles caer de nuevo en el aceite hirviendo, es representativo tal vez de la experiencia humana cuando experimentamos la envidia, el deseo de venganza, el afán de ser más grandes, mejores, superiores… Todo ello causado por ese gran error que es la comparación. No hay ninguna vida que sea comparable con otra. No se pueden comparar las vidas. No hay superior ni inferior. Los condenados odian que otros obtengan méritos superiores y prefieren que se hundan con ellos en el sufrimiento. Este es el panorama humano. ¿Cómo salir de ese error? Porque es un error, no es un pecado. Buena cuestión sobre la que medito y medito, siendo unos de esos condenados que intentan escapar, y a la vez siendo de los que pugnan por hacer caer a los que quieren huir hacia la gloria para que vuelvan a caer en la caldera.

MartinAngelair dijo...

Me voy a repetir,...

(...a lo que últimamente le doy su importancia, e incluso mucho mérito),


...y es que, particularmente, como 'individuo personal',...me sienta bien pasar por tu casa.




Un beso.
B.N.C.M.

MartinAngelair dijo...

Me voy a repetir,...

(...a lo que últimamente le doy su importancia, e incluso mucho mérito),


...y es que, particularmente, como 'individuo personal',...me sienta bien pasar por tu casa.




Un beso.
B.N.C.M.

Osselin dijo...

Decía Maquiavelo:

"No hay otra forma de guardarse de los aduladores que al de hacer comprender a los hombres que te rodean que no te ofenden si te dicen la verdad, pero por otra parte si todos pueden decirte la verdad, dejan de guardarte respeto. Evítalo rodeante sólo de los mas sabios y concediéndole sólo a ellos el derecho a hablarte con franqueza"

Decia Leonardo da Vinci:

"Apenas nace la virtud, cuando ya genera contra sí la envidia, pues antes verás un árbol sin sombra que una virtud sin envidia"

Y dice la sabiduría popular:

"El envidioso enflaquece de lo que otro engorda"

"La gallina de mi vecina más huevos pone que la mía"

"Más vale que nos tengan envidia que no lástima"

"Nota el error pero no ofendas al autor"

Enfin, amigo Frikosal si se siguen estos consejos nunca se va al Infierno. Palabra de ateo.

Xavi Piera dijo...

El Sr. Safont tiene toda la razón, una de las cualidades del ser humano son las puñaladas por detras al prójimo cuando pierde la guardia....
No el coneixía, merci Manel!!

Bufaforat dijo...

"Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos."

Jesús-A dijo...

Mi optimismo de serie se resiente cada vez que te leo.

Jesús-A dijo...

Mi optimismo de serie se resiente cada vez que te leo.

igniszz dijo...

Es la ley de la competición innata en la que se basan los algoritmos de nuestros cerebros reptilianos.

igniszz dijo...

Dándole más vueltas, creo que la razón por la que no ayudamos a salir a flote a nuestros semejantes es porque en vez de confiar, pensamos que cuando estén arriba nos acabarán de ahogar.
Deberían añadir oxitocina a la leche, en vez de calcio.

Belnu dijo...

Esos héroes que vivían en las calderas y ahora están en la gloria dan escalofríos e inquietan como un cuento de Kafka
Sobre todo, en este tiempo que vivimos...

diminuto blog dijo...

Ay.

Nada más que añadir.

Bueno, sí: Mis mejores deseos.