jueves, diciembre 22, 2011

Sobre el comportamiento de iguanas y tortugas en cautividad

Los reptiles no son tan sociales ni tan sofisticados como nosotros, ni mucho menos. Pero no hay que olvidar jamás que hay serias razones para pensar que en el centro de nuestro gran cerebro hay algo así como una nuez que es el cerebro de un reptil, nuestro antepasado remoto. Esa nuez estaría al cargo de ciertas pulsiones humanas, como la reproducción y la defensa de un territorio, real o simbólico.

Hace años, para poder mejorar mis fotografías de serpientes, hice un curso de manipulación de reptiles destinado en principio a veterinarios. Allí aprendí como hay que manejar a la enorme y agresiva pitón reticulada (cosa que por suerte no he tenido ocasión de poner en práctica) y también algunos detalles reveladores sobre el comportamiento de los reptiles en cautividad.

Caso 1. La iguana. Las iguanas dedican, me parece recordar, unos 10 minutos diarios (en promedio) a la interacción con sus semejantes. Facebook tendría que cerrar, si fuéramos como las iguanas. A la que surge un conflicto, viviendo en libertad, las iguanas más jóvenes y débiles se tienen que marchar, dejando el mejor territorio para las más fuertes. Es raro que haya peleas serias entre ellas. Sin embargo, si están confinadas en un terrario, las débiles ya no pueden emigrar. Como a todas ellas les resulta insoportable la presencia de sus congéneres, no es raro que haya peleas. Son animales grandes, vigorosos y en algunos casos muy agresivos, de modo que por más cuidado que se tenga, terminan por matarse. Aunque si se las trata con elevadas dosis de ciertos psicofármacos (¡que son los mismos que se emplean para los humanos!), entonces la situación mejora. Un detalle interesante es que si hay tres iguanas, la grande, la mediana y la pequeña, entonces la pequeña se hace amiga de la grande: se tumba a su lado, como para resaltar la enorme diferencia de tamaño. La grande, que puede medir más de un metro, tolera la presencia sumisa de la pequeña que mide un palmo, pero termina por matar a la mediana que podría amenazarla.

Caso 2. Las tortugas. Como las iguanas, las tortugas cautivas tampoco se soportan y gustosamente se matarían unas a otras, sobretodo los machos. Pero una tortuga no puede matar a otra, es imposible, el caparazón se lo impide. Entonces, ¿que hacen?. Pues recurren a la sodomía. El macho dominante acorrala contra la pared y sodomiza puntualmente y por turno a sus compañeros de terrario, a fin de dar rienda suelta a su ego.

Dos comentarios:
-Observen en la foto la luz solar que entra por la izquierda y la lámpara apagada a la derecha; la expresión de la tortuga, como la otra ha sido acorralada contra el tronco, esconde la cabeza en el caparazón y se resigna ¿con dolor físico, humillada?. Y el comportamiento de la tercera que (se diría) quiere participar activamente.
-Yo se que algunos de ustedes estarán pensando que es una crueldad tener a estos animales en cautividad. No es este el tema de esta entrada, pero deben saber que estos animales son especies exóticas, que en ningún caso pueden dejarse en libertad. Gente desinformada los compró a vendedores poco éticos cuando eran adorables recién nacidos. ¿No estamos nosotros en cautividad también ?

10 comentarios:

Osselin dijo...

Yo a Rajoy lo veo iguana y a Mas, tortuga.
Está clarísimo.

Noemí dijo...

Me has dejado flipada con lo del ego sodomita. Espero que sea una broma :S

frikosal dijo...

No, no es una broma.

Noemí dijo...

Pues da bastante que pensar eso...

Bru Angles dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bru Angles dijo...

Hola. Me ha encantado el artículo. Me ha soprendido el uso, en animales, del sexo como herramienta de castigo. Yo creía que esa "costumbre nuestra" era algo social fruto de la evolución. La fotografía que ilustra el post es exquisita.

Esther Bahí. dijo...

Somos primitivos. Aúnque nos creamos sofisticados dotados "de intelecto" nos olvidemos del mundo animal,creando tecnologia y materilismo,comodidad,cuando nuestra similitud con el reino animal es nuestra raiz.
Saludos, Manuel.

Agustin Rueda dijo...

La pregunta final asusta.

igniszz dijo...

Eso no es del todo cierto, las tortugas ninja se llevan muy bién, y ya va bién que así sea. Que aprenderían nuestros hijos de unas tortugas violadoras? Lo de los bonobos copuladores ya es de escándalo, xD, a dónde vámos a llegar, menos mal que el señor ese tan serio de la barba dice que lo va a arreglar todo.

MartinAngelair dijo...

La fotografía es más que bonita,...


...y tú lo has dicho,...el comportamiento de los reptiles en cautividad.


(es más terrible el hecho de su cautividad que no su comportamiento)





Todos los bichos que han compartido espacio conmigo han estado en libertad, incluidas aves rapaces,...e incluida una tortuga de ese tamaño,...hasta que pasados unos meses optaron por seguir su camino.





(Insisto en lo bonita que es la fotografía)





Feliz Navidad para ti, y todos los que compartimos tu espacio,... :)
Besos.