jueves, abril 07, 2011

Correr para tratar de ver el Rayo Verde

Ejercicios espirituales para ateos. No esperen que esta entrada tenga demasiada coherencia interna. Ahora soy otro. La dejé como un borrador hace unos meses y ahora después de una rápida lectura le doy al "Publicar entrada". Estoy con los tendones fastidiados, no puedo salir al monte, agobiado por un montón de problemas, y tal vez en medio de una metamorfosis.

1-Correr como locos hacia el acantilado esperando ver el último rayo de sol, el Rayo Verde. Este rayo, sublime, es un ente de naturaleza espiritual, como el Santo Grial, pero que al mismo tiempo tiene la ventaja de que existe y por tanto realmente puede llegar a verse. O tal vez eso sea un inconveniente.

2-Conversar con los otros locos que allí pueda haber, como si se les conociera de toda la vida. Pero antes, esperar a que haya terminado el espectáculo de la puesta de sol. Este fenómeno debe contemplarse en el más absoluto silencio como si fuera una misa.
3-Durante la conversación, contarles a los niños que cuando el sol toca al mar, si se escucha en atento silencio, se puede oír como el agua hierve.  Disfrutar viendo como ya saben desmontar las patrañas de los mayores con su lógica.
4-Explicar la historia de cuando Rowell fotografiaba un amanecer y se sintió observado. Eran unos bonobos (u otra clase de monos, no lo recuerdo) que no estaban mirabando a Rowell... si no presenciando el amanecer, según su propia versión de la ceremonia. Al terminar se fueron hablando entre ellos como si comentasen una película al salir del cine, prescindiendo por completo de la presencia del fotógrafo.

5-Pensar que el mundo es maravilloso y que uno solo de estos crepúsculos, aunque no aparezca el Rayo, bien vale por muchos años de amodorramiento en la ciudad. Alegrarse de que no aparezca, pues seguiremos con ganas de verlo.
6-¿Apareció, entonces? Si. Lo he fotografiado dos veces. La primera vez fue el Rayo Verde del atardecer, escasísimo y sublime, pero ya descrito en la novela de Julio Verne y en tantos otros lugares, y por lo tanto hasta cierto punto convencional. La segunda vez fue otro rayo verde, el del amanecer, todavía mucho más difícil de fotografiar, y más estando lejos del mar. Lo fotografié sin verlo y al descubrirlo en la pantalla me sentí como si el mismo Dios me hubiera elegido a mi entre todos los mortales, de tan improbable como era ese suceso.

Gritando de alegría, corrí a contárselo a una señora que pasaba por allí. Pero ella no sabía que era el Rayo y me tomó por loco. Ese es uno de los problemas de buscar cosas raras, encontrarlas y fotografiarlas: que casi nadie las entiende.

13 comentarios:

Jordi Busqué dijo...

A mi me pasó lo mismo con la vía láctea. Solo que al enseñar la foto, la mujer empezó a gritar exclamaciones de asombro y dejó de tomarme por loco (craso error esto último).

RAFA PÉREZ dijo...

Hace un rato he comprado, en una librería de viejo, un ejemplar de Le rayon vert de 1932. Yo también tuve mi particular obsesión con el rayo verde.

igniszz dijo...

Ver salir o ponerse el astro rey ya es un espectáculo fantástico. Curioso lo de los bonobos.

MartinAngelair dijo...

Sí,...

...tanto la primera, como la segunda vez,...son para regalar.




Besos.
B.D.C.M.

Pere Soler dijo...

Empezar el dia con un amanecer, estes en la parte del mundo que estes, es una bendición, sobretodo que cuando la gente "normal" se levanta, tu ya te vas a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, de satisfacción o mejor aun, de objetivo alcanzado.

Jesús Dorda dijo...

¿Coherencia interna? Porque empiezas con ejercicios espirituales para ateos y terminas pensando si Dios (con mayúscula) te ha elegido. Je, je.
Ojalá muchos más tuviesen locuras como las de la ilusión por ver el rayo verde. Entre las que me incluyo, por supuesto.
Cuendo termines la metamorfosis no dejes de mostrarnos tus nuevas alas. ... Porque no serán ancas de rana ¿no?

Ars Natura dijo...

Ayer se cumplieron 67 años de publicación de EL Principito, un niño que vivía en el asteroide B 612 y al que le fascinaba ver el amanecer sentado en una silla (entre otras muchas cosas), qué bueno que haya más "principitos" por el mundo (yo me incluyo).

Como muestra os dejo un enlace con las fotos que no hace mucho pude hacer del Rayo Verde:

http://arsnatura.blogspot.com/2010/09/el-rayo-verde.html

Sé que muchos de vosotros ya habéis pasdo por allí y lo habéis visto, pero también para ellos lo pongo, por si quieren recordarlo. ;-)

David Álvarez dijo...

Tengo que admitir que gracias a tu primera entrada empecé a perseguir el rayo verde, estuve mucho tiempo detrás de él y nada, pero al final lo conseguí. Lo vi como decían en el libro de Verne y no me lo podía creer, así que gracias otra vez, aqui esta "mi rayo verde" sobre el Cantábrico
http://naturalezacantabrica.blogspot.com/2010/08/un-rayo-verde-en-el-cantabrico.html

Esther Bahí. dijo...

Muchas veces, al salir de trabajar, he aparcado el coche en la playa,solo, ver salir el sol.
No recuerdo haberlo visto el rayo verde, ya no estoy en la misma zona, pero si algún dia tengo l'ocasión, seré consciente,que puedo verlo y esperaré,en silencio, ese momento.

Oddiseis dijo...

Tiene usted mucha razón con lo de la liturgia de lo maravillosos; si no se puede añadir algo realmente profundo (y no se puede; no nos llega para eso en esta civilización), mejor callarse.

Quizás por eso yo mejor me callo y no digo "na" de las fotos. Es usted un monstruo ...

fra miquel dijo...

Ja fa temps que ho penso...
...Un dia fotografiaré el raig verd... :o)
Abraçada

Noemí dijo...

¡Hey! ¡Lo del agua hirviendo es verdad! ¡Yo la escucho crepitar muchas tardes! :)
Saludos, hombre en el proceso (metamórfico, se entiende) y ánimo con el.

Erna Ehlert dijo...

Me impresionas.

¿Has consultado un buen fisioterapeuta por el problema de tendones?

Te deseo una pronta mejoría.

A seguir buscando rayos verdes!!!