Los murciélagos y yo
Debo reconocer que al principio los murciélagos me daban asco (¿o era miedo?). En realidad la casa es suya, nosotros solamente la usamos a veces. Cuando están parados son incluso bonitos, pero si al abrir un viejo armario sale una docena volando atolondrados, resultan desagradables. No saben encontrar la salida y, descarados, se acercan a pocos centímetros de mi cara para explorarme con sus ultrasonidos. Poco a poco me voy acostumbrando a ellos. Si algo les da miedo, lo mejor es hacerle una foto. (Esta toma es una reposición de algo que subí hace años. La entrada de mañana es un estriptís integral en el que muestro el como se hizo de la foto del baile de los peces en Rapa Nui , con todas las tomas en una hoja de contactos y el proceso hasta llegar a la imagen final, con el software Nikon y con Lightroom. Ahora, a dormir.)