Dos ensaladas

Doctores tiene la Iglesia y ya hay centros de investigación dedicados exclusivamente al Gin Tonic, de modo que ¿quién soy yo para hablar de cocina?. Sin embargo me arriesgaré a proponerles dos ensaladas.

1-La ensalada fogaril.

De mi infancia recuerdo la escarola como una planta obligatoria, amarga e ingrata. Sin embargo, hoy en día en el supermercado hay bolsas de deliciosa escarola tierna, ya limpia y cortada. O tal vez la escarola siempre ha tenido el mismo sabor. Pero seguro que ustedes también lo han notado: con la edad y las miserias, nos vamos haciendo más tolerantes a lo amargo, y ya hace años que me tomo el café sin azucar. Pero vamos al tema. Se mezcla la escarola con unas nueces cortadas, y trocitos de pan tostado, a poder ser que sea un pan bueno y consistente. Se sirve con un poco de aceite, sal, vinagre y unas gotas de agua que humedecerá los trocitos de pan. Pueden prepararla en menos de un minuto, que es el tiempo decente para hacer una ensalada. Hay que comerla de inmediato para no estropear la textura del pan.

Las nueces parecen hechas para combinar con el pan, y -soprendentemente- también con la escarola. Debo decir que en un restaurante excelente supe de la existencia esta ensalada, pero solo con nueces (el pan es una aportación mía). La palabra folgaril significa "hogar común, situado ordinariamente en bajo, que usaban los trabajadores del campo que se reúnen en una viña, cortijo, etc". Disfrútenla y ya me dirán.

Me dirán ustedes que debería cortar y limpiar yo mismo la ensalada, y yo añadiría cultivarla en un huerto viendo pasar las nubes. Pero la vida es la que es, y yo jamás dedico más de 20 minutos a la cocina.


2-La ensalada de tomate con ajos y comino.

Los tomates han de ser buenos: carnosos, aromáticos, tiernos, de un buen huerto o de una tienda pija. Si no, ya no hay nada que hacer. Se cortan y se ponen en un bol. Y aquí viene lo bueno: añadir dos o tres dientes de ajo crudo cortado lo más pequeño posible, junto con una cucharada sopera de comino en grano. Hay que romper los granos de comino poniéndolos sobre una mano y frotándo con la otra. De esta forma es mucho más aromático. Se pone aceite, menos sal y nada o casi nada de vinagre. Si la cosa va bien y se dispone de unas anchoas buenas, de las de antes, se pueden añadir. Pero no es necesario, podemos dejarla vegetal y no cargar sobre nuestra conciencia la muerte de más peces. Se ha escrito mucho en contra del ajo pero yo se lo recomiendo, y esta ensalada en particular es soprendentemente buena.Ya me dirán.

Debo prevenirles contra quienes piensen que la ensalada es algo fácil, y que consiste en mezclar arbitrariamente cualquier conjunto de plantas crudas y hortalizas. En absoluto. Una buena ensalada es como un buen paseo junto al mar, cualquier cretino puede estropearlo con una moto de agua o un pepino inapropiado. Atención a los detalles.

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