viernes, diciembre 31, 2010

Una foto para el amigo G.

Se me retuercen las palabras en los dedos junto al teclado. Casi lo voy a dejar tal cual está, sin grandes dedicatorias, pero si lees esto que sepas que nos acordamos mucho de ti en este momento complicado.

Si estos son los síntomas, ¿cual puede ser la enfermedad?

Es que con esta luz no hay forma de que uno se retire a la soledad de las montañas a meditar. Pobre St. Llibori, si levantara la cabeza.

jueves, diciembre 30, 2010

El anorak mágico

El anorak mágico, desplegado.

Comentaba el otro día el problema del frío durante las sesiones de fotografía nocturna, en invierno e incluso en verano. Si vamos a hacer fotos u observaciones astronómicas a pie de coche, no representa mayor problema llevarnos toda la ropa de abrigo que queramos, además de un buen termo con una bebida caliente. No obstante, si además vamos a desplazarnos por la montaña, el peso y el volumen de ropa deben ser reducidos al mínimo imprescindible. Yo hasta hace poco funcionaba con un anorak negro de plumas del Decathlon, que me costó muy barato, pero que a la hora de la verdad tampoco abriga tanto y ocupa media maleta de las grandes.

El volumen no sería problema si fuera para llevarlo todo el rato puesto, pero para subir hay que llevar poca ropa por más frío que haga, de lo contrario terminaremos empapados en sudor. Yo, incluso bajo cero, subo con una camiseta y un paraviento (además de guantes y gorro). Al llegar al lugar elegido, me pongo una camiseta seca y toda la ropa de abrigo. De modo que es importante poder llevar una chaqueta que ocupe muy poco, de lo contrario no me cabe en la mochila de la cámara, que es la más práctica. Esto parecía un problema irresoluble hasta que el otro día un amigo me enseñó una prenda mágica: un anorak de plumón que se comprime y se guarda en una bolsa sorprendentemente pequeña, pero que después abriga una barbaridad. Es un ejemplo de lo que la gente de montaña llama "ropa técnica", que no es barata, pero que nos va a permitir hacer cosas que no hubiéramos podido hacer con ropa normal.

¡ 677 gramos !

En la mochila cabe incluso como si fuera una óptica, pero también puede colgarse fuera.

Decidí comprarme algo parecido, pero con capucha y membrana impermeable-transpirable. Después de mucho mirar me decidí por un Salewa Caleo Down, que en mi talla solo pesa 677 gramos (!). Después de haber hecho una prueba, tengo una gran opinión de este anorak mágico.. creo que ya se va a quedar en la mochila para todas las sesiones de fotografía nocturna, incluso en verano si voy a los Pirineos.

Puesto en contexto: ocupa un poco más que el 70-200 2.8 y pesa bastante menos.

Todavía me parece increíble que dentro de esta bolsita quepa un anorak que no se lo salta un galgo. Tal vez alguien se está preguntando si este color tan chillón es necesario, y la respuesta es "si", puesto que además de la seguridad que da ser visto en una carretera o si te pierdes, aunque parezca mentira hay en nuestro país cazadores furtivos que disparan de noche (y este buen consejo debo agradecerselo al amigo Felquera).

martes, diciembre 28, 2010

Ejercicios espirituales para ateos: enamorarse de nuestra montaña

Frecuentemente, Dios coloca la montaña más hermosa del mundo cerca de donde vivimos, dejando para nosotros los ejercicios espirituales de conocerla, fotografiarla, y -a veces- llegar a amarla. Claro está que el enamoramiento no puede programarse como si fuera una de tantas actividades rutinarias. Simplemente surge, en ocasiones, sin que sepamos explicar a que se ha debido.

Todavía ahora recuerdo cuando compré el primer mapa, de la editorial Alpina, y lo saqué de la funda de plástico. Estaba completamente nuevo, con los pliegues impecables, y al extenderlo sobre la mesa del comedor para estudiar las curvas de nivel y los senderos que yo esperaba poder recorrer ya casi sentía la emoción de los descubrimientos que me esperaban. Pero al leer los nombres de todos los rincones, me pregunté si realmente era necesario tantísimo detalle. ¿Hacía falta identificar todas y cada una de esas pequeñas cimas con un nombre tan evocador? ¡Que equivocado estaba! El otro día pasé junto a una gran roca, que me pareció preciosa, y al ir a consultar su nombre vi con cierta indignación que nadie se había preocupado en bautizarla. Después de haber recorrido muchas veces mi montaña, ahora que empiezo a conocerla, ahora que el mapa ya está totalmente destrozado de tanto usarlo, me doy cuenta de que realmente me ha atrapado. Debo administrar con cuidado mi pasión por ella, puesto que mi montaña es hermosa pero son grandes sus peligros, especialmente para mi que buscando sus estrellas y sus amaneceres la visito de noche y en solitario.

Aparentemente, es un amor no correspondido. En su soberbia geológica, la montaña no da señales de haber notado siquiera nuestra presencia mortal. Sin embargo, aunque su vida se mida por millones de años, también las montañas están sujetas a un ciclo vital. De modo que no pueden ser completamente indiferentes a nuestra pasión efímera: también ellas nacen entre convulsiones y envejecen lentamente para terminar muriendo y siendo olvidadas. Y de sus deshechos, de las rocas que ahora se despeñan ladera abajo cuando llueve, terminarán naciendo otras montañas, igual que de nuestras cenizas.

Una de las cosas más difíciles que hay es fotografiar las noches de luna de modo que parezcan noches de luna ¿lo he conseguido?. Debo decir que esta es una bella montaña, pero no puedo decir que sea mi montaña, tal vez algún día lo sea (si es que se pueden tener dos).

lunes, diciembre 27, 2010

Encuentro de fotografía de paisaje el 15 de enero en Barcelona

Quién no ha visto alguna vez una foto de paisaje y se ha preguntado ¿qué hay detrás? ¿cuántas veces tuvo el fotógrafo que visitar ese lugar hasta encontrar esa luz? ¿estos colores estaban realmente en la escena? ¿cómo era el archivo RAW? El próximo sábado 15 de enero estás preguntas tendrán respuesta.

Pistas: Una de las mejores editoras gráficas del país, uno de los mejores diseñadores gráficos, seis fotógrafos de primera... y todo gratis!

Reserva de plazas y más información en www.celistia.com

¡Esperamos verles!

viernes, diciembre 24, 2010

Continuamente recibo señales

Todavía no puedo anunciarlo pero todas las personas interesadas en la fotografía de paisaje deberían marcar el sábado 15 de enero por la mañana en sus agendas, estamos organizando un encuentro que espero que sea muy interesante. Entre otras cosas, se podrán ver los RAWs de fotos emblemáticas, comprobar la calidad que tienen a plena resolución, ver como se han procesado, proponer revelados alternativos, oír hablar a gente muy buena en este tema que explicarán desde la visión inicial del paisaje hasta la fotografía final impresa, sin olvidar la enorme componente espiritual que tiene este tipo de fotografía, ver muestras de impresión en diferentes papeles, saber que opinan del tema un editor gráfico y un diseñador (de lo mejorcito en sus sus respectivas profesiones). Todo esto, gratis y por el puro placer de hablar de fotografía con personas que tienen criterio y de ver buena fotografía.

De momento, feliz Navidad.

Cada día estoy más descontento de la calidad de imagen de blogspot. Aquí está la foto en flickr y el día 15 la podrán ver, esta y muchas más, tal cual son realmente.

miércoles, diciembre 22, 2010

El frío

Mi homenaje a los increiblemente sufridos astrónomos aficionados.

El buen Dios, en su infinita sabiduría que a veces nos cuesta tanto entender, a mi me hizo más bien debilucho y enfermizo. Hay gente que está mucho peor, claro, pero a mi me basta un pequeño sobreesfuerzo para hacerme daño en alguna articulación, dormir en una cama mala para tener dolor de riñones dos semanas o salir sin haberme secado bien el pelo para resfriarme. Pero al mismo tiempo, me hizo un apasionado seguidor de los amaneceres, las libélulas, las montañas y las estrellas. Para todas estas cosas me hubiera ido muy bien tener un cuerpazo de atleta, pero como siempre decía mi padre, "las cosas son como son y no como uno quisiera que fueran". Pero no todo es negativo. Mis dificultades en el medio natural, que son mayores que las que otras personas experimentan, me hacen valorarlo mucho más. Hoy les hablaré del frío.

Hay dos clases básicas de frío en mi opinión. El primero es el frío del montañista. Es la gelidez espectacular del monte, de las temperaturas muchos grados bajo cero. Este frío no debe medirse solamente en grados centígrados, puesto que en realidad la sensación de frío (o calor) se debe al flujo de energía que entra o sale de nuestro cuerpo, y este depende de la temperatura, pero también de la humedad y de la velocidad del viento. Esto último es muy importante. Para facilitar las cosas, se ha inventado el concepto de sensación térmica, que es la temperatura equivalente que nos produciría la misma sensación de frío sin viento. Si consultamos una tabla, como la que viene aquí, veremos que un viento de 24 km/h convierte una temperatura de 5 grados, en -5 grados (!), que bajan a -7.5 si el viento es de 32 km/h. Pero ¿como saber la velocidad del viento? Una manera fácil de tener una idea aproximada es la escala Beaufort, que se basa en los efectos observables del viento. Un valor de 6, por ejemplo, se describe como "Se mueven las ramas de los árboles, dificultad para mantener abierto el paraguas". Esto, que no es infrecuente en la cima de una montaña, incluso de una montaña modesta, corresponde a una velocidad de 39 a 49km/h, y provocaría una sensación térmica de -10 grados en el ejemplo anterior. De modo que mucho cuidado con el viento (por no hablar de la terrorífica ventisca) que en realidad puede ser peor que la temperatura, sobretodo si estamos en reposo.

El otro frío es el frío del informático. Este frío, no tan peligroso como el anterior, puede llegar a ser muy nocivo, y no se debe a la temperatura si no principalmente a la inactividad. Una persona sentada delante de un libro, o de un ordenador, tiene su metabolismo casi al mínimo a pesar de que su mente pueda estar muy activa. Nuestro cuerpo evolucionó para vivir en movimiento y no para esta situación tan particular, de modo que en estas condiciones, el organismo apenas genera calor y nuestro sistema de termoregulación falla. Una temperatura tan benigna como 15 o 16 grados, al cabo de una o dos horas puede llegar a producir un frío intenso que se nos mete dentro y que puede enfermarnos. Si estamos andando, a la misma temperatura podemos tener calor, puesto que nuestra actividad metabólica es unas 3 o 4 veces superior. La actividad metabólica se puede medir en met, donde 1 met es el calor que se desprende estando en reposo, y que depende de la persona. Un buen ejemplo es el partido de fútbol en invierno. Los jugadores, además de cobrar verdaderas fortunas, están corriendo y su actividad metabólica puede ser de 10 o más met, de modo que a pesar de ir en calza corta están sudando (subir a una montaña, andando, equivale a algo parecido a correr a ritmo suave por una superficie plana, de modo que al subir normalmente tendremos calor incluso estando por debajo de cero grados). Mientras tanto, los espectadores pueden pasar un frío horrible. Además, la actividad metabólica de base depende de la masa muscular. El informático, condenado a un trabajo sedentario, si no se cuida mucho va a tener una masa muscular mínima, de modo que va a tender al sobrepeso y al frío. La gente piensa que la grasa aisla del frío y que un gordo no tiene frío, pero esto es un error. Los escaladores, que son puro músculo, pueden estar en reposo confortablemente vestidos con una camiseta mientras que a su lado el informático del ejemplo va a necesitar un anorak.

Y para terminar, ¿cual es el peor de todos los fríos, el tercer frío, el frío más terrible?. Sin dudarlo: una combinación de los dos tipos básicos, el frío del fotógrafo o el del astrónomo, que tienen que estar al aire libre, de noche, bajo cero o con viento, como los montañistas, pero además en una actividad que a pesar de exigir toda la concentración, es absolutamente sedentaria, como la de los informáticos (todavía es peor si antes de empezar a hacer fotos se ha tenido que subir, dejando la ropa sudada: por más frío que haga, más vale cambiarse la camiseta). Al cabo de una o dos horas en estas condiciones, el riesgo de hipotermia es grave. Clyde Tombaugh, descubridor de Plutón, estuvo a punto de morir de frío delante del telescopio. Sin llegar a estos extremos, si queremos que las fotos salgan bien, debemos vestir de forma que tengamos un mínimo confort térmico. De lo contrario, el cuerpo no tiene energía para alimentar al cerebro y las fotos no pueden salir bien.

martes, diciembre 21, 2010

Últimas luces de luna y panorámica de la Vía Láctea


Esta imagen ha pasado por un largo camino que empezó en el objetivo de mi cámara, continuó en el sensor, tarjeta de memoria, lightroom, ptgui, lightroom de nuevo, y ahora termina en el blogspot y pasa por sus pantallas hasta sus retinas. Digo todo esto por que no se como se verá, aunque yo les aseguro que aquella noche era espléndida (y en alta resolución tampoco está mal). Se vea como se vea, no es más que un pálido reflejo de la realidad. A unos 2000 metros de altura, junto al ibón, los últimos rayos de luna iluminaban la montaña y más arriba la Vía Láctea estaba preciosa, con la zona de Escorpión a punto de ponerse (a la derecha).  Pero para fotografiarla tuve que esforzarme al máximo: estas panorámicas con la Vía Láctea, muy poco vistas, son de lo más complicado que hay en Paisaje Astronómico.

Pero no fue eso lo peor. Dicen los entendidos que en las montañas se pueden ver las cuatro estaciones en un día y aquella noche de agosto en realidad era invernal. Yo cometí el grave error de acometerla desde una estación de esquí, 400 metros más abajo, vistiendo ropa de verano. Por suerte en el último momento até el anorak negro (que es muy malo) a la mochila, pero eso no fue suficiente: un frente frío estaba entrando en la península justamente por aquel punto de los Pirineos. Las nubes cargadas de humedad me atravesaban una detrás de otra, dejando un cielo espectacularmente transparente en los claros, y una vez más comprendí que incluso en verano un pobre agrimensor no es absolutamente nada frente a la naturaleza.

Yo insisto mucho en que para fotografía nocturna la ropa es tan importante como la cámara. Cuando estamos pasando frío el cerebro (por lo menos el mío) no funciona correctamente. A mi me vienen unas ganas tremendas de marcharme y voy imaginando toda clase de excusas para hacer las fotos chapuceramente, para no poner bien el trípode, para prescindir del disparador... todo esto en realidad pueden ser los primeros síntomas de hipotermia y hay que tener cuidado. De modo que tuve que emplear toda mi voluntad para terminar las fotos de la panorámica antes de bajar al coche. Ahora bien, ¡que sensaciones estando allí solo!

La postal de Navidad

En estas fechas pocas cosas hay tan entrañables como la postal que Pulpo Ernesto manda cada año.
En esta ocasión nos desea un 2011.
Cachondeo a parte sean ustedes felices, dentro de lo posible, y piensen que el fondo fondo no hay casi nadie malo.

lunes, diciembre 20, 2010

Noche de niebla

Subí el otro día al monte a fotografiar Orión, cargado como una mula con la montura ecuatorial, el teleobjetivo y el trípode. Al poco rato de estar allí, cuando apenas me había puesto el anorak, se levantó un viento que trajo una extraña niebla surgida de algún lugar desconocido. Imposible fotografiar ningún paisaje astronómico. Aquí la complicación fue alargar la exposición para que el coche iluminara un buen tramo de carretera, pero sin que la luna saliera demasiado movida. Por suerte pasó un tipo a una velocidad tremenda, más si se tiene en cuenta la poca visibilidad. Otro día les cuento una situación exactamente opuesta, en la que el cielo se despejó inesperadamente y pude hacer una foto que estoy guardando para un día especial, a ver si les gusta. Lo importante, creo yo, es adaptarse a las circunstancias y saber disfrutar de todos los momentos al aire libre.

domingo, diciembre 19, 2010

El sistema de pensiones y las abuelitas jibarizadas de Moscú

Igual ya habré puesto esta foto en otra entrada, si es así discúlpenme, pero me impresionaron mucho las abuelitas jibarizadas de Moscú. La primera vez que estuve allí, en el 2003, se veían muchas en todos los parques de la ciudad pero no tuve valor para fotografiarlas. La segunda vez, en el 2007, ya apenas quedaban y viendo que su extinción era próxima, me atreví a hacer alguna foto. La que seguían con vida estaban acumuladas en las puertas de las fastuosas iglesias ortodoxas, recientemente reedificadas con todo el esplendor de los rublos procedentes del petróleo. Estas mujeres que imploraban la caridad que se da a veces al abrigo de lo sobrenatural, en su juventud fueron trabajadoras normales, que arrimaron el hombro durante muchos años y pasaron por terribles calamidades como la segunda guerra mundial. Fue la caída del Estado y la multiplicación por cero del poder adquisitivo de las pensiones lo que provocó su encogimiento. Supongo que ellas habían contado con pasar una vejez razonablemente tranquila, al abrigo de su jubilación, pero en pocos meses se vieron en la miseria más absoluta y se fueron consumiendo a causa del frío intenso de Moscú, de la falta de comida, de la deshumanización completa de la ciudad y seguramente de la enorme injusticia de la que habían sido víctimas.

Por aquella época, empezaron a verse en la ciudad coches de un lujo inimaginable (Ferraris, por ejemplo), que confirmaban la opinión generalizada de que unos pocos tipos sin escrúpulos se lo habían quedado todo. Es lo que tiene el juego de suma cero: lo que unos pierden se lo han llevado otros. La teoría de juegos la inventó el matemático John Von Neuman y fue utilizada ampliamente por unos y otros como soporte teórico para las políticas armamentistas más desalmadas de la guerra fría. Cuando las personas se someten a la lógica de los números, entonces cualquier cosa es posible, como por ejemplo condenar a la pobreza absoluta a toda una generación de trabajadores mientras otros se permiten escandalosos lujos de nuevos ricos horteras. La gente obviamente estaba enfadada pero se les privó de una alternativa razonable a la que pudieran votar en la llamada democracia que se instauró. Y además, se consiguió crear una sensación de que todo aquello era inevitable, de que la relativa bonanza económica de años anteriores (al precio injustificable de una completa falta de libertad), había sido una ilusión o un fraude, de que todo funcionaba según el curso esperable de los acontecimientos y de que no había alternativa posible.
Si acaso quedaría la alternativa de la caridad, los milagros, la lotería, las buenas obras de los que siempre socorren a los necesitados con sus donativos.  Hace poco mi señora me contaba que había visto un reportaje de una granja industrial de vacas, que son ordeñadas mecánicamente, inseminadas en el momento exacto por unos tipos con una bata verde, y enviadas al matadero cuando un ordenador avisa de que su productividad no las hace óptimas. Ojo, no que cuesten dinero, si no que no son óptimas, que se podría ganar más de otra manera.

viernes, diciembre 17, 2010

Xavi Piera y los Saharauis

Ayer estuve en la exposición de la revista Descobrir Catalunya, en el Palau Robert, y lo pasé estupendamente charlando con todo el mundo, pero llegué a la ciudad-dormitorio muy tarde y con asuntos pendientes para resolver.

De modo que, si tienen un rato, hoy le cedo la palabra a Xavi Piera, que (sin exagerar) es un tipo estupendo al que conozco del primer taller de Paisaje Astronómico. Acaba de volver nada menos que del Sahara, pero mejor que vean sus fotos (entre ellas, una de Orión) y lean lo que él tiene que contar.

Solamente decir, en letra pequeña y si me permiten la reflexión, que me encanta ver como la gente va utilizando cada vez más el paisaje estrellado y la magia de la noche como parte de su lenguaje fotográfico, añadiendo un nuevo elemento a sus narraciones, que en este caso no son de fotografía de naturaleza si no de un tema realmente conflictivo y más después de los últimos acontecimientos.

jueves, diciembre 16, 2010

El misticismo salvaje

Les carreres per les quals l'amic encerca son amat són llongues, perilloses, poblades de consideracions, de sospirs e de plors, e enluminades d'amors. Ramón Llull, El Llibre d'Amic e Amat.

Yo vivía aislado en la ciudad-dormitorio y sin saberlo estaba reinventando la rueda. La espiritualidad es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de los religiosos, escribe André Compte-Sponville, y animado por esta frase (y por el extraordinario amanecer que hoy he vivido), me expongo a hablarles seriamente de la mística salvaje.

La evolución ha inventado cosas asombrosas, como las alas de los pájaros y su instinto para volar sin esfuerzo aprovechando las corrientes de aire. Tal vez la más sorprendente sea la consciencia de uno mismo y del mundo, que se da en los seres humanos y posiblemente en otros animales aunque sea en menor medida.

Por su propio interés, incluso los seres vivos más simples actúan (sin saberlo) diferenciando claramente entre ellos y el resto del mundo. Escondidos en el interior de su membrana, persiguen sus intereses con el tesón de los banqueros: cazan, comen, escapan de los depredadores y se reproducen. Esto no tiene mayor mérito: la evolución les ha llevado a ser así. Los seres humanos, dotados de conciencia, tampoco perdemos de vista esta diferenciación radical entre "yo" y el resto del mundo, que es imprescindible para sobrevivir.

Sin embargo, a veces algunas personas consiguen durante cortos lapsos de tiempo, percibir con absoluta claridad que en realidad ellos mismos son una sola cosa con el mundo (como una ola lo es con el océano). Esto parece algo trivial, pero no es lo mismo entender que es el fuego que quemarse. Es completamente diferente. Algunas personas, después de grandes esfuerzos (como dice Llull) logran por lo menos durante breves momentos esta sensación increíble de superar al propio yo y ser uno con el mundo. Momentos en los que todo se comprende, y el tiempo e incluso la propia vida dejan de ser importantes. Otros lo consiguen sin esforzarse especialmente, sin haberlo pretendido y seguramente sin merecerlo.

Es un estado modificado de la conciencia, un subproducto de la mente que no tiene ningún interés evolutivo, una sensación tan inconfundible e intensa como una quemadura, pero que no produce ninguna clase de dolor si no un gozo enorme que los místicos cristianos interpretan como la unión con Dios.  Esto puede alcanzarse de forma natural, y aunque no sea un suceso frecuente al que todo el mundo vaya a llegar, tampoco es algo absolutamente excepcional que solamente haya estado al alcance de unas pocas personas a lo largo de la historia.

Este estado modificado de conciencia, al que no quiero referirme con ningún nombre concreto, ha sido descrito por místicos de diferentes religiones (cristianos, sufíes, hinduistas, budistas, y seguro que muchos otros), pero no necesariamente debe de estar asociado a una religión: es un fenómeno natural en la mente humana que puede darse en forma "salvaje", sin ningún sustrato doctrinal y sin necesidad de ninguna fe. De hecho, los grandes místicos, los que persiguen y alcanzan repetidamente estos estados modificados de la consciencia, suelen ser personajes incómodos para las religiones organizadas, puesto que tienden a prescindir de la doctrina y son impermeables al poder.

La mística salvaje es pues la de los ignorantes y la de los descreídos, la que a veces es desencadenada por la contemplación de la naturaleza, por algo aparentemente trivial como por ejemplo el paso de una bandada de grullas bajo una luz especialmente bella, o por la observación de las lagartijas.

Pero después la vida continua.

Yo recomiendo sobretodo vivir, pero también recomiendo leer:
La mística salvaje, Michel Hulin.
El Alma Del Ateismo: Introduccion a una espiritualidad sin Dios, André Compte-Sponville.

martes, diciembre 14, 2010

Nuevos talleres de Paisaje Astronómico

Jordi Busqué, el fotógrafo que fue astrofísico, y yo, vamos a dar dos nuevos talleres de Paisaje Astronómico, en dos localizaciones diferentes (Barcelona y Valencia). Aquí tienen los detalles. Se dan en un fin de semana, en grupos reducidos, para que todo el mundo pueda asimilar bien el contenido y puedan preguntarnos todo lo que consideren. Tengan en cuenta que en el primer taller tuvimos que colgar el cartel de lleno, o sea que si les interesa, no dejen la reserva para el último momento. Esta vez hacemos un importante descuento a los que se apunten antes del 6 de Enero. Una sugerencia puede ser regalar el curso, los que lo hagan recibirán un vale que pueden usar como objeto de regalo.

lunes, diciembre 13, 2010

Termina la noche

Mi plan para la mañana del domingo era levantarme muy pronto para ir a fotografiar la salida del sol, pero el lugar que había elegido era de acceso un poco complicado, o trabajoso más que complicado... ¿Aguantarían mis pobres piernas que ya llevaban encima la larga excursión familiar del sábado y la sesión de paisaje astronómico del viernes por la noche?. Estaba también la incertidumbre de si haría demasiado frío, si habría hielo en el camino, que equipo llevarme, no solo la cámara y el trípode si no la ropa, que ahora es casi tan importante... y lo peor: solo se puede ver amanecer desde un lugar y había más de una alternativa ¿cual elegir?.

Me acosté tarde preparando la mochila y todas esas cosas no dejaban de bullir en mi cabeza. Ilusionado y preocupado como un escolar el día antes de la excursión (aunque a mi no me gustaba la escuela), no paraba de dar vueltas de un lado a otro hasta que a las dos y media decidí levantarme, preparar un litro de café, meterlo en un termo y salir dispuesto a pasar casi toda la noche en el monte, fotografiando primero las estrellas y después el amanecer.

Hubo momentos de miedo: oí ruido de pezuñas en el camino, a pocos metros de mi, y pregunté en voz alta si eran personas, cabras o jabalíes (y esta pregunta siempre me hace recordar una escena de Dersu Uzala; en este caso resultó ser un jabalí macho, enorme y codicioso como un banquero). Continué silbando y cantando en los caminos estrechos para asustar a las bestias, después temí perderme puesto que la noche lo hace todo mucho más difícil, por más GPS y martingalas que uno lleve. Vi la luz enferma de las ciudades, vi ponerse a Orión, y salir a Venus, pude sentir el aire helado en las hondonadas y el viento en la cima; a ratos me sentí incansable y a ratos el dolor me hizo parar, sudé en las subidas y pasé frío esperando al amanecer. Y el amanecer es siempre glorioso en la montaña.

Hice un montón de fotos, que ya iré subiendo.. unas salieron bien y otras mal, tengo que repetirlas. A las 12 llegué de regreso al coche, con ganas de volverlo a hacer cuanto antes.

domingo, diciembre 12, 2010

La luna y el ketchup

A mi me gusta el ketchup. Es una salsa que tiene su lugar en este mundo, para usarla de vez en cuando acompañando por ejemplo a unas patatas fritas. Pero, si en todas partes ponemos ketchup, o mostaza, o tabasco, o azucar, me da igual, nuestras papilas gustativas se acostumbran a estas sensaciones fuertes y entonces no diferencian entre el sabor de la lechuga romana y la iceberg, y encuentran terriblemente insípidas las espinacas.

Se puede comer todo con ketchup, claro está, y nada hay de malo en esto (y el bebedor de exquisitos vinos no debería sentirse superior al de coca cola). Pero en la medida de lo posible, ¿no es un ejercicio interesante tener los sentidos afilados para poder captar la sutil belleza del mundo y encontrar nuestro lugar en él?.

Contra el empacho de villancicos y horteras luces de navidad, yo les propongo contemplar en silencio la espléndida sobriedad de la luna llena saliendo.

Averigüen la hora y el lugar por donde va a salir (por ejemplo, con el programa stellarium), vayan a un lugar despejado y programen el acontecimiento con la seriedad de una misa de las de antes.

viernes, diciembre 10, 2010

Wish you were here y la Nikon FM2

El padre del mejor amigo de mi infancia y juventud tenía un equipo de lo que entonces se llamaba "Alta Fidelidad" realmente suntuoso, que costaba una verdadera fortuna. Era cuadrafónico, el plato era un tangencial Bang & Olufsen, y lo tenía en una sala insonorizada. Allí pasamos muchas tardes grabando cintas, jugando con su Spectrum de 48k y escuchando a buen volumen los discos del hermano de mi amigo. Entre ellos, Wish you were here y el tema incial, Shine on you crazy diamond, que todavía ahora es capaz de ponerme los pelos de punta (acabo de ponerlo y en efecto es así, aunque no tanto como cuando tenía 15 años). Cuando finalmente pude comprarme un tocadiscos, este fue uno de mis primeros discos y todavía lo guardo.

Algo de eso debió quedarme en el subconsciente. Cuando quise hacer una foto del obturador de la Nikon FM2 en el sagrado momento de hacer su legendario sonido (que algunos han comparado al de un kalashnikov, pero yo de eso no entiendo), me fui sin vacilar a la estantería y cogí el Wish tou where here para fotografiar, al más puro estilo voyeur, a la FM2 haciendo una fotografía.

Pero hoy tengo una pregunta y es de técnica fotográfica: ¿Como se ha hecho esta foto? Y la respuesta no es con el Photoshop, claro.

Y otra pregunta, más personal, por si alguien quiere contestar: ¿quien quisieran que estuviera aquí?.

jueves, diciembre 09, 2010

Ejercicios espirituales para ateos

Estoy progresando en la cuestión (para mi fundamental) de la espiritualidad que no se basa en la fe. Me atrevo a irles proponiendo algunos ejercicios espirituales, que naturalmente son opcionales.

El de hoy: Desplazarse a un lugar espléndido, y de acceso moderadamente difícil, para contemplar el amanecer. Pensar que puede ser el último y hacer una fotografía, por modesta que sea, para recordarlo.

miércoles, diciembre 08, 2010

El secreto está en la correa

¿Cual es el verdadero secreto de la macrofotografía de naturaleza? ¿Es perseguir a los saltamontes con movimientos de taichi, dominar la cámara y la iluminación, gastarse una pasta en equipo? Si, todo eso ayuda, pero el verdadero secreto es la correa. Cuando alguien me pregunta como es que las tomas no le salen nítidas, después de un par de pruebas para asegurarme de  que su cámara funciona correctamente, yo le digo que me enseñe la correa, y entonces puedo diagnosticar cual es el problema.

Cuando uno compra una cámara le dan una correa estupenda, flamante, con el nombre de la marca en colores brillantes.. y entonces las fotos parece que no salen bien. Pero después de centenares de horas con la cámara colgada al cuello subiendo y bajando por el monte, en primavera y verano, aguantando el calor y sudando a mares, entonces la correa se pone amarillenta y asquerosa: no hay color que resista el sol ni el sudor de un cogote de macrofotógrafo. Y es en ese momento cuando empiezan a salir las tomas enfocadas, sale la composición sin pensar, se puede tirar a la velocidad necesaria sin que salgan las fotos movidas, ya se domina la respiración.. y las fotos van quedando bien, a cada uno según su estilo.

Ahora bien, no todo el mundo va a disfrutar con eso, ni falta que hace: cada uno debe encontrar su propio camino, pero yo quiero decir que para mi estas horas pasadas fotografiando bichos en el monte, o en los descampados de la ciudad dormitorio, han sido algunas de las más agradables de mi vida, y no las cambiaría por nada. Me dicen ¡qué paciencia tienes! Y nada de paciencia, la paciencia es para aguantar tantas otras cosas que suceden en la vida, desgastar las correas de las cámaras haciendo las fotos que me motivan...  eso es un deporte, una forma de disfrutar la vida y un placer.

martes, diciembre 07, 2010

¿Volverán?

¿Volverá la primavera, volverán las orquídeas?

domingo, diciembre 05, 2010

Pensamientos navideños

Me ponen enfermo la falsa alegría de los villancicos y las estanterías abarrotadas de polvorones en el supermercado. Quisiera restituir el silencio original del mundo.

viernes, diciembre 03, 2010

Amanecer a este lado de Orión

Es bien conocido que al final de Blade Runner, cuando el robot herido que todos pensaban que era un simple malvado ya está próximo a morir, dice "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".
Yo no tengo el cuerpazo del robot herido ni he estado más allá de Orión, pero yo
existo. Y cuando mis lágrimas estén próximas a disolverse en la lluvia, aunque Harrison Ford no me persiga, pensaré que he visto amaneceres que no se si vais a creer. 

Aunque parezca mentira, en el Ampurdán queda un pequeño rincón sin urbanizar y allí hay una laguna en la que es posible entrar en invierno antes de que amanezca, mucho antes, y esconderse cerca del agua gélida.
Estando en silencio absoluto, los pájaros llegan a olvidarte. Entonces, con las luces de la aurora, los colores son tan suaves que incluso las cosas más banales parecen espléndidas (y todavía ahora si cierro los ojos me parece que puedo oír el graznido de los patos y el grito de las gaviotas).

Cuando el sol por fin consigue abrirse paso entre la niebla, de pronto todo parece que vuelva a nacer, o tal vez a estallar, entre colores cálidos y contrastes brutales, y uno se da cuenta de que ha merecido la pena el sacrificio de levantarse a las tres de la madrugada y conducir varias horas.
A través del teleobetivo el sol naciente no resulta totalmente cegador, y su simple visión parece que ya nos reconforta del frío (frío terrible, de hipotermia, después de más de dos horas inmovil, a tres o cuatro grados bajo cero, con el aire absolutamente impregnado de humedad).
No se si debería colgar una de estas fotos muy grande para que se viera mejor. Añado un recorte de esta última para que veáis un detalle, dos pájaros volando muy lejos delante del sol enorme:
Tengo que comprarme un teleobjetivo, que cuesta una fortuna. El que tenía, muy humilde, se estropeó y yo soy "yo y mis objetivos": si no tengo un tele ya no pienso en los pájaros ni en estos amaneceres. Pienso en otros amaneceres, en los que estoy fotografiando ahora, pero desde detrás de mi modesto Sigma 50-500 vi cosas maravillosas que quiero volver a ver.

jueves, diciembre 02, 2010

miércoles, diciembre 01, 2010

Un besito en el pronoto

Si, lo reconozco. Son tan guapas que alguna vez no he podido resistirlo y les he dado un besito en el pronoto, pero es un beso puro y sin maldad como el que se da a un hermanito.

Además, me muerdo las uñas.

Nadie piense mal que el pronoto no es ninguna guarrería: "El protórax es el primero de los tres segmentos del tórax de un insecto, y es portador del primer par de patas. Su principales escleritos (placas exoesqueléticas) son el pronoto (dorsal), el prosterno (ventral), y las propleuras (lateral) de cada lado." (De la wikipedia).