El botón de la fe

Hace un par de años, a la hora del café un amigo nos contó que había sido creyente, aunque que perdió la fe. Pero que si pulsando un botón pudiera recuperarla, sin duda lo haría.

Después de mucho reflexionar, entonces pensé que tal vez yo también estaría por lo menos tentado de pulsar el botón de la fe. Pediría un teclado de la fe con diversos mandos para las diferentes fes que uno va perdiendo a lo largo de los años.

La hora del café es muy adecuada para los temas trascendentes. Yo se que en algunos entornos la gente no habla de esas cosas, pero nostros buscamos el sentido de la vida en cada detalle. El fin del toner ya nos parece una metáfora amarga. Y ayer, de nuevo a la hora del café, mi amigo me habló otra vez de su botón ... pero omitió el deseo de pulsarlo. Está mejor.

La verdad es que yo no recordaba su comentario, pero me había impresionado y lo dejé anotado aquí, como un borrador. Después de tanto tiempo me ha dado por revisar  las cosas que dejé a medias.

Ahora mismo he visto un galgo afgano muy elegante atado a la puerta de una ferretería, llorando por su amo que había entrado a duplicar una llave.

Y no se si será como un retorno de la fe, pero me ha apetecido contarles estas cosas, después de tanto tiempo.

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