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Una noche de agosto

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Este es el gran roble , y detrás está la Vía Láctea, en esta noche clara de Agosto. Justo ahora mismo acabo de leer que para los antiguos egipcios la Vía Láctea era como un Nilo celestial. La mancha blanca es Júpiter con sus satélites. Brilla más que cualquier otra estrella, y causa escándalo e incluso temor en el firmamento. Por allí, más arriba de las ramas, debe de andar el enigmático Plutón. Pero es miles de veces demasiado sutil para que pueda verlo la cámara. También se oyen los autillos cantando imperturbables, como si fueran radiofaros, y a veces a lo lejos, los extraños ladridos de los zorros y los gruñidos de los jabalíes que suelen pasar cerca de aquí. Siempre siempre tan reflexivos, me preguntan que estoy haciendo. -Fotos, hago fotos, y también observo la galaxia de Andrómeda con mi modesto catalejo. Veo pasar de vez en cuando extraños cuerpos celestes, demasiado rápidos para ser un avión y demasiado lentos para ser estrellas fugaces. Careciendo de fe en la Ufología, asumo ...

Los tres cerditos constructores

Había una vez, en un país muy lejano, tres cerditos constructores: el cerdito inmigrante, el cerdito obrero y el cerdito promotor. El cerdito inmigrante llegó ilegalmente y empezó trabajando de peón. A fuerza de mucho trabajar y mucho observar, pudo aprender el oficio de colocador de pladur. Con lo que ganaba, le pareció que podría pagar un piso en un suburbio miserable. Pero al poco de firmar su hipoteca, soplaron vientos de crisis y llegó la ruina. Cuando la ruina alcanzó el piso del cerdito inmigrante, de un solo soplido le dejó sin trabajo. El día del embargo, dos guardias civiles y un notario les echaron a la calle sin atender al llanto de los niños. Y suplicó: “Cerdito obrero, no tengo trabajo. ¿Podrías ayudarme?” -Ay, que más quisiera yo, ¿no ves que también lo estoy pasando muy mal? El cerdito obrero era hijo de un albañil y enseguida pudo aprender el oficio de encofrador. Eran tiempos de euforia salarial, y a fuerza de mucho trabajar pudo comprarse un dúplex, un Audi A4 y un a...

La Vía Láctea y la tormenta

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Aquella noche se dio una circunstancia extraña. Las nubes que por la tarde cubrían el cielo se fueron desplazando hacia el noreste, más allá de las montañas, donde formaron una importante tormenta eléctrica. Y el resto del cielo quedó despejado casi por completo, dejando la Vía Láctea, que tanto me gusta contemplar, totalmente desnuda. En realidad yo estaba en casa pero mi amigo P. me vino a avisar del prodigio que sucedía. Cuando pude llegar al lugar adecuado lo mejor ya había terminado, la tormenta se había alejado mucho. Los truenos no se oían y los rayos, a pesar de ser grandes, estaban tan lejos que no resultaban amenazadores. No obstante, estuve un buen rato observando el cielo y haciendo fotos. Esta imagen no hace justicia a aquel cielo tan especial. Yo recuerdo el silencio, la oscuridad de la noche interrumpida por los rayos lejanos, la soledad. Solamente me interrumpió un ruido, que parecía de roedor que pero resultó ser de un sapo corredor.

Llorar como los lagartos

El lagarto está llorando. La lagarta está llorando. El lagarto y la lagarta con delantaritos blancos. Han perdido sin querer su anillo de desposados. ¡Ay, su anillito de plomo, ay, su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. El sol, capitán redondo, lleva un chaleco de raso. ¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos! ¡Ay cómo lloran y lloran. ¡ay! ¡ay!, cómo están llorando! (Federico García Lorca) Yo tenía 36 años un día de octubre, y regresaba de fotografiar mariposas. Pero ya no había mariposas. En la radio del coche escuché la historia de los lagartos, tan tristes, tan viejos y tan pobres buscando su anillo. Yo también lloré. ¿Por qué lloré como los lagartos? Esta pérdida de un objeto tan especial, el anillo de desposados, que es de plomo, barato y pesado, que solamente tiene valor para ellos, me conmovió. Es, una vez más , el paso del tiempo y la destrucción de las ilusiones y los recuerdos. A Charlot, en Tiempos modernos , se le ...

El canto de la rana arborícora y el concepto de pecado en fotografía

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El canto de la rana arborícora es furioso y desesperado. El macho de rana común, según me dijo el herpetólogo que me guiaba, ensaya diversas melodías para atraer a las hembras. Pero la arborícora es monótona y se basa únicamente en su potencia. Su canto se puede oír a kilómetros de distancia. Que misterio más grande, siendo de noche oír su canto a lo lejos y no saber donde están. Y después, encontrar su charca oculta, iluminar con la linterna y verla cantando en el agua, como hipnotizada por el deseo. Todavía más, encontrar a una de ellas cantando desde lo alto de un arbusto. Las demás, desde el agua, trataban en vano de hacerla callar. Le pregunté al herpetólogo si para impresionar a las hembras es una buena estrategia cantar desde lo alto, como hacían antiguamente los obreros de la construcción. Vaciló un poco y al final me dio la respuesta: Es una tontería cantar desde lo alto, los demás machos no pueden expulsarte pero la cópula al fin se realizará en el agua. Por mucho que cante...

El vértigo de estar sin estar

Queridísimos amigos y familiares, Temporalmente ya no estoy aquí, si no en un lugar remoto sin conexión a la red y apenas sin telefonía ni televisión. Solamente me queda el flagelo de "Radio 5 todo noticias", que parece alcanzar el universo entero. Relativamente feliz, como el avestruz que ha escondido sabiamente la cabeza dentro de la arena, ignoro cual puede estar siendo el devenir del mundo desde que desaparecí el pasado día 1. He dejado entradas programadas para los días 10, 15 y 20 de agosto. También una para el 10 de ocubre, que borraré en cuanto regrese. Que vértigo, estar sin estar. Y regresar para abrir con temblores el ordenador y encontrar los comentarios. Necesitaba vacaciones, pero me temo que volveré peor. Siempre vuestro, Dr. Frikosal (sin licencia para recetar).

El espectro de Borges y la cámara digital

El espectro de Borges Aquel viejo caserón ciertamente predispone a lo sobrenatural. A las cuatro de la madrugada me desperté con la boca seca y una jaqueca firmemente asentada en mi ojo derecho. ¿Era absolutamente necesario bajar las escaleras de piedra para alcanzar la cocina y tomarme un paracetamol? El glacial frío de una noche de noviembre junto al Pirineo estuvo a punto de hacerme desistir. Pero me puse la pesada chaqueta encima del pijama y bajé. Al cruzar el salón, sin ningún temor y apenas ninguna sorpresa, pude ver al espectro de Jorge Luís Borges calentándose junto al rescoldo del fuego. Muy pálido, pero sin llegar a ser translúcido, y tan solo levemente amarillento, allí estaba sentado en la butaca con su bastón. Exactamente como yo le había imaginado, pero en silencio. "Borges", le dije, "yo se que si usted no puede hablar es por que realmente no es Borges si no un producto de mi mente. Esto es, sin dudarlo, un sueño. Yo, por más que haya leído el Borges , d...

Yo recomiendo

De cara a las vacaciones, quisiera recomendar tres cosas que pienso pueden ser del interés de mis lectores (no, por desgracia no recibo ninguna comisión): 1- Por cero euros. El programa Stellarium es un planetario virtual, gratuito, que funciona en cualquier ordenador y se instala en un momento. Sin más que decirle donde estamos, nos presenta el cielo nocturno (o diurno) tal y como lo vemos... pero con los nombres de las constelaciones y planetas sobreimpresos. Hay muchos otros programas por el estilo, como el también gratuito Cartes du ciel , pero stellarium me parece más fácil de usar y más bonito. Es una delicia por ejemplo ver evolucionar los satélites de Júpiter. Armado con este planetario y unos prismáticos espero que este verano por fin podré empezar a entender donde están las constelaciones y a encontrar objetos celestes. 2- Por unos pocos euros. Para quien no lo haya leído, el libro "Mi familia y otros animales", de Gerald Durrell es una verdadera delicia. El jov...

Contacto con el espíritu de Borges

Yo nunca he creído en el espiritismo y siempre he sido un firme defensor de la putrefacción como única esperanza ultraterrena. No obstante, hacía tiempo que esperaba una ocasión para poderme comunicar con el espíritu de Jorge Luís Borges. Tal vez se me acusará de pretencioso. ¿Qué interés podría tener el insigne espíritu de Borges en entablar contacto conmigo?. Debo refutar esta previsible calumnia. Es cierto que Borges escribió con precisión y elegancia sobrehumanas, y si yo hubiera sido Dios Padre, le hubiera encargado la redacción del Génesis. Pero también su imaginación y su curiosidad fueron portentosas. ¿Tendría pues algo de extraño que el espectro de Borges quisiera interrumpir la monotonía de su vida errante en las desangeladas bibliotecas suizas para hablar con un anónimo hombre del futuro? Aclarado lo anterior, me quedaba el problema del método . Ustedes sabrán que yo malvivo en una ruidosa ciudad-dormitorio, que ha logrado excluir casi por completo no solamente todo tipo de ...

La libélula verde metálico

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Esta es, hasta donde yo se, la calopteryx xanthosoma hembra , la compañera de la libélula azul cobalto . Ya estoy de regreso, no he podido fotografiar a la bestia que yo quería (y no ha sido culpa de mi dedo, que ya está casi totalmente repuesto), pero no me han faltado ríos limpios y buenos momentos. Y debo preguntarme si llamar a esta libélula, siendo verde, la "hembra de la libélula azul cobalto" no sería algo machista. Tal vez no, por que el color azul me parece lo más característico en la especie, pero en cualquier caso me quedo con "libélula verde metálico". Otra opción sería llamarla Audrey verde metálico , siguiendo la nomenclatura propuesta por las amigas Desanchá y Odette para las Calopteryx. Buenas noches y muchas gracias por todos los comentarios, iré respondiento en cuanto pueda. Dejo un par de ampliaciones al 100% (si las pinchais), para los amantes de los píxeles, entre ellos el amigo Jesús A. Sigma 180 macro, 1/320, F6.3, luz natural (sombra).

La joven rana arborícora

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Joven rana arborícora en una caña (este ejemplar era realmente pequeño). Estoy ausente, esto lo ha colgado el robot. ¿Está feo dejar entradas programadas? Pretenden ser una pequeña atención para los lectores habituales.

El preocupante silencio de las estrellas

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Foto: Vía Láctea y estrella fugaz, ¿como nosotros?. Entre tantas estrellas que se ven en la noche, ¿no habrán otros planetas con vida? y entre esos planetas poblados de extrañas criaturas ¿no habrán otras inteligentes como nosotros que en este momento se estén preguntando lo mismo?. La pregunta es buena, en mi opinión esta es LA pregunta, tal vez la más importante, por que su respuesta está relacionada directamente con nuestra propia supervivencia, como espero poder explicar a continuación. Simplifiquemos por un momento, evitemos entrar en consideraciones acerca de que significa "inteligencia" y cambiemos la pregunta por "¿no habrán otras civilizaciones tecnológicas como la nuestra?". El cambio es grande, y deja fuera de nuestra consideración la existencia de planetas poblados por (digamos) devotos cetáceos, colonias de insectos sociales de mente distribuida sin ningún interés por la técnica, etcétera. Pero nuestra más modesta pregunta tiene la ventaja de que pote...