Steve Jobs (y yo)
Estoy leyendo la biografía de Steve Jobs. Los que sigan este cuadernillo sabrán que Jobs nunca fue santo de mi devoción. Escribo en un Mac y he comprado alguno de los productos que fabrica Apple pero yo en realidad no tengo santos ni devociones. Y Jobs, en particular, siempre me pareció (por lo que yo sabía) una persona difícil que no trataba bien a sus empleados. En la tienda Apple de Barcelona, una de sus empleadas me lo describió como a un iluminado, poco menos que un profeta, cuando yo había ido a quejarme con toda la razón de un defecto en la pantalla de mi ordenador. Pero una buena amiga me insistió para que leyera el libro de Walter Isaacson, y ahora lo estoy terminando. Es una gran historia, merece la pena leerlo. En efecto, desde las primeras páginas pude confirmar mi opinión inicial: Jobs era un monstruo. Estoy seguro de que las escuelas de negocios van a utilizar esta biografía como ejemplo para que los ejecutivos aprendan a llevar una empresa tecnológica. Mucho cuidado...