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miércoles, mayo 28, 2008

Mi reloj soviético, los contadores Geiger y algún eco de la guerra fría

Cuando fui a Moscú la primera vez, en el 2003, pasé varias tardes en la calle Arbat buscando algún chisme de fabricación soviética, como por ejemplo un reloj. Los turistas se habían (¿nos habíamos?) apoderado de la calle, que en un tiempo fue el centro de la vida bohemia e intelectual de Moscú. ¿Alli hubiera podido estar The Chestnut Tree Cafe de Orwell, si el Londres de la ficción hubiera sido el Moscú real?

Todo eso había pasado y en Arbat no había más que vendedores de baratijas chinas obviamente falsas. Que ironía, China entregada al capitalismo salvaje, copiando efectos del ejercito de la Unión Soviética para venderlos a los turistas en Arbat.

Si que hubiera podido comprar uno de aquellos robustos contadores Geiger soviéticos que todavía se usaban en los supermercados. Por que entonces se decía que algunas hortalizas llegaban de Ucrania y estaban radioactivas a causa del accidente de Chernobil. Diecisiete años después de la explosión en la central nuclear, las ancianitas pasaban rutinariamente su geiger por encima de las lechugas antes de meterlas en el carro de la compra. Y yo creo que no hubiera sido difícil encontrar uno barato, siempre me arrepentiré.

El caso es que uno de mis amigos se enteró de que yo andaba buscando algún aparato soviético. Su padre, que había sido militar, desmontó personalmente los relojes de algunos viejos aviones de combate a reacción que estaban por ser desguazados y me dio uno. Es este que muestro en la foto. Mide unos 12cm de diámetro y pesa más de medio kilo. Con este aparato, que va a cuerda, el piloto de un avión supersónico contaba los segundos y los multiplicaba por la velocidad (¡más de 400 metros por segundo!) para saber la distancia recorrida y poder determinar su posición en el mapa con ayuda de la brújula. Todo ello, volando por encima de mares de niebla, con muy poca autonomía, esperando encontrar su base en la arboleda infinita de la taiga. Sin relojes de cuarzo, ni ordenadores ni mucho menos gps, hay que admirar el valor y la pericia de esos hombres, que por otra parte nos apuntaban con sus misiles nucleares. Pregunté por la precisión del reloj. La aeronáutica soviética, me aseguraron, fue y es la mejor del mundo, mucho más avanzada que la americana, y el reloj es un prodigio de la técnica.

Tuvo su intríngulis sacarlo del país. No se si fue buena idea meterlo en el equipaje de mano. Un chisme metálico pesado que hace tic-tac siempre causa mala impresión en los controles de seguridad. Le dije a la funcionaria que me había costado 10 dólares en Arbat y ella se lamentó de la decadencia de su patria. Jamás digo si un homo sapiens es guapo o feo, pero este caso merece una excepción: la funcionaria era una diosa encarnada en guarda de seguridad de aeropuerto.

-Costó mucho más fabricar este instrumento.
-Lo se. Lo guardaré en un lugar de honor junto a la chimenea y pensaré en Arbat y en Rusia.

Lleva hora y cronómetro. Detrás hay una leva para calibrarlo. Ya en casa, como adelantaba, la moví un poco y ahora parece que va algo mejor. Pero esto no tiene por que ser un defecto, es simplemente que la calibración hay que trabajársela.

Quise hacer una foto del reloj, con una obturación de un minuto, para que se viera la aguja de la minutera movida. Es la de arriba. Pero la segundera no está uniformemente borrosa como yo pensaba, lo que indica que la aguja se mueve a saltos. Diversas exposiciones como esta segunda, con flashes estroboscópicos de frecuencias hasta 100Hz, confirmaron que entre dos marcas de un segundo, la aguja pasa la mayor parte del tiempo en ciertas posiciones.

Es conocida la paradoja de los relojes, que por más exactos que fueran no indican la hora correcta, digamos las 10:23:45 más que durante un instante infinitesimal, puesto que enseguida han pasado unas décimas de segundo. Y esto no se arregla añadiendo agujas (demenciales) para las décimas, centésimas y milésimas: la fracción de instantes en los que el tiempo indicado es rigurosamente correcto siempre es despreciable, si asumimos que el tiempo es continuo.

Estas propiedades del infinitamente denso contínuo (que interesó a Borges como tema literario) son una buena excusa para la melancolía, tomando un whisky junto a la chimenea mientras fotografío mi reloj soviético y pienso en la feliz guerra fría de mi infancia triste, en Arbat y en la patriótica funcionaria.

Al terminar, lo guardo en una caja de plomo, por que sigo sin contador Geiger y me da un poco de repelús. A saber que armamento transportaba el avión.

Hablando del tiempo, confesaré que en este momento estoy en un tren rumbo a la capital. Esta entrada, que espero no sea póstuma, la ha subido automáticamente el servidor. No se si voy a poder atenderles hasta el viernes, pero les ruego que no se abstengan de comentar profusamente por que eso me hace muy feliz, dentro de lo que cabe.

Más sobre relojes solo en Frikosal:
-El reloj Omphalos que marca los segundos que han transcurrido desde el Génesis.
-El hombre que arregla relojes de torre.

jueves, mayo 22, 2008

Sigma DP1 ¿Cámara pequeña, calidad grande?

Seré breve: el tamaño si que importa. Recién llegado de Cacho de Pan, donde se nos propone el libro de Taschen The Big Penis Book, acabo de leer el muy esperado review de la pequeña sigma DP1 en dpreview.

Se trata de una cámara que se anunciaba con la promesa de ser una compacta, y por tanto bastante pequeña, aunque capaz de hacer fotos de calidad gracias a un sensor grande (casi tamaño APS), al modo manual y a la posibilidad de grabar en RAW. Todo ello, a un precio razonable (a diferencia de la Leica M8). Serviría para llevarla a todas partes, pasando desapercibido y no obstante tener la calidad deseada cuando fuera necesario.

Pero siento decir que el review no es muy halagador. La calidad de imagen no es mala pero entre otras cosas la máquina es lentísima, al flash le falta potencia y el AF es lento. Sin contar con que no es una rangefinder, al no tener visor hay que componer y enfocar las imágenes en la pantalla. Hay visor opcional, pero no es precisamente discreto (ni barato, ni sirve para enfocar). El objetivo, equivalente a 28mm, es F4 y no puede cambiarse. Todo eso por algo más de 700 dólares, más cara que una D60, que es una buena reflex de tamaño muy contenido.. creo que no me interesa.

Señores fabricantes, esmérense. Menos megapixels y más coraje. Es posible fabricar la cámara que yo (y tantos otros) esperamos.

Por el momento la cámara que llevo cuando no llevo cámara, es una deliciosa Nikon FM2 de finales de los 80, con mi maravilloso 35mm F2. Al no tener pantalla, la gente no se la toma en serio como instrumento fotográfico.

Actualización: En DSLR viene un análisis que la deja bastante mejor.

miércoles, abril 30, 2008

Muerte de Segura

Foto: Luna Vandoorne, reproducida con permiso.

Segura era un quebrantahuesos joven, hembra. Por desgracia, muchos de los quebrantahuesos que vuelan en España tienen nombre propio, por que si siguen existiendo e incluso se están recuperando es a costa de un gran esfuerzo. Se está tratando de reintroducir esta especie en Andalucía, de donde desapareció en 1986. Pero hace unos días un cazador la mató.

Da la casualidad de que Luna Vandoorne, una joven amiga fotógrafa, pudo presenciar uno de los primeros vuelos de Segura (o tal vez no es una casualidad, por que al final nos vamos conociendo todos). Hace años que sigo sus fotos en diferentes webs. Recordaba su trabajo voluntario en el proyecto de reintroducción del quebrantahuesos, hablando con la gente de los pueblos para hacerles saber que los primeros ejemplares estaban a punto de ser soltados e implicarlos en la conservación del animal. Me vi en la obligación de darle la mala noticia, de todos modos se hubiera enterado a las pocas horas.

Me respondió con un correo desgarrado, del que recorto dos frases:

...hicieron mucho hincapié en que murieron por cebos envenenados y caza, pero que la caza probablemente ya no sería un problema, que todo el mundo sabe lo que es y lo que representa este animal. Así que al salir a hablar con la gente, hacíamos más hincapie en el veneno y mira...

He estado buscando, y solo tengo una foto de Segura, lejísimos, un recorte casi del 100%, totalmente pixelada. No tenía el equipo necesario y recuerdo que pensé, no pasa nada, ya volveré a hacerles mejores fotos con algo más que mi 105 mm. Ahora esa foto es irrepetible.


Me comentaba el otro día Luna que estaba pasando por el via-crucis de buscar un teleobjetivo, que es una herramienta carísima pero del todo imprescindible para fotografiar la naturaleza. Ojalá lo hubiera tenido antes y ahora pudiéramos apreciar mejor esos primeros vuelos a través de su mirada. Hay otras fotos de Segura, pero ya desde muy joven Luna tuvo siempre una sensibilidad realmente especial.

Recomiendo mirar sus fotos y leer directamente sus palabras.

Respecto de la persona que abatió a tiros a Segura, me gustaría poder perdonarle pero se me hace muy complicado. Incluso como contribuyente. El programa de reintroducción del quebrantahuesos debe haber costado una fortuna. Yo tuve la suerte de poder ver a un quebrantahuesos a través del teleobjetivo, que tampoco debe ser tan diferente del visor de una escopeta, y hay que tener mucha mala uva para matarle. Se me dirá que los verdaderos cazadores no hacen estas cosas, pero ya son demasiadas las veces que "cazadores de mentira" han matado especies que deberían estar muy protegidas: un oso, lobos, y ahora Segura.

Yo mismo, ya lo contaré en alguna ocasión, he tenido la sensación de que por muy poco no me han disparado. Ya está bien tanta tolerancia con el anacronismo de la caza. Que aprendan a hacer fotos con un tele, es un poco más difícil por que hay que acercarse más y tener en cuenta la luz, pero disfrutarán incluso más.

jueves, abril 24, 2008

El caso de la iguana salvaje

Estando entre las sombras de la selva, vi una iguana (creo que es una iguana) en el tronco de un árbol. Hasta entonces, yo solamente conocía a las iguanas tristes que viven en peceras sin agua, por lo que mi emoción fue indescriptible. Lo primero fue hacerle una foto de seguridad, sin acercarme demasiado.

Teniendo por lo menos un recuerdo, empecé a pensar en fotografiarla. El 60mm no facilita demasiado las cosas, hay que estar muy cerca de los bichos. Siendo yo extranjero en la selva, me pregunté si las técnicas de aproximación que utilizo con lagartijas y con lagartos me funcionarían con la iguana.

Si que me sirvieron, y debe ser que todos los reptiles somos iguales, en cierto sentido. Para dejar el fondo más o menos expuesto, tuve que abrir el 60 macro a tope (2.8 que son 3.5) y tirar a ISO400. La sombra de la selva es muy densa.

Usando el flash integrado, pude hacer unas tomas de medio cuerpo e incluso un primer plano.

Me acerqué tanto que hubiera podido agarrarla con la mano. Le rocé levemente la cola con el dedo y se marchó, creo que sin llegar a sentir pánico.

martes, abril 22, 2008

El flamenco y la crítica fotográfica

1-El flamenco

A mi me gustan mucho los flamencos y recuerdo nítidamente el momento de hacer esta foto. Llegué a la laguna poco después de amanecer. Había un grupo de flamencos bastante numeroso. Mi primera intención fue fotografiarlos mientras comían despreocupadamente. Me pude acercar sigilosamente a la orilla sin inquietarles, monté el trípode y preparé la cámara. Pero son animales especialmente tímidos. Cuando menos me lo esperaba alzaron el vuelo y todos pasaron muy cerca de mi, tan cerca que pude oir claramente el sonido del viento en sus alas. El sol, todavía de color cálido y muy bajo, les iluminaba perfectamente. A toda prisa pude hacer algunas fotos en vuelo, que son difíciles. Esta es una de ellas. Si os fijáis, tiene las patas todavía mojadas.

Fue un momento sublime. Maravillado por lo que acababa de ver, pensé que la foto era estupenda. Pero vosotros que ahora la veis no estuvisteis alli y no recordais el olor de la laguna al amanecer, ni la emoción del acercamiento, ni el sonido de los aleteos, ni el frio, ni el peso del trípode, ni la adrenalina corriendo por la sangre, debeis juzgar la foto sin ninguna otra información. ¿Es buena?

Decía ayer un amigo, uno de los mejores fotógrafos de naturaleza que conozco, refiriéndose a otra de mis fotos, que no le gustó especialmente: Supongo que haberla visto in situ es media foto. Tiene toda la razón y debo agradecerle su sinceridad. Hay que mejorar, para que los que no vieron las escena puedan sentirla. Después de haber visto este flamenco muchas veces, debo decir que ha dejado de gustarme. Creo que le falta calidad, pero no estoy seguro.


2-La crítica


Y esto me lleva a la necesidad de la crítica. Yo debo exponer lo que hago a la opinión de los demás para validarlo. Algunos no deben tener esta necesidad, incluso contarán con la suficiente asertividad como para prescindir por completo de la opinión de los demás. De verdad que lo admiro, especialmente en los pintores, cuyo trabajo me parece mucho más personal que las fotos. No es mi caso, yo necesito saber que piensan los demás. Y recibir críticas adversas, cuando ha habido una implicación emocional seria en el trabajo creativo, es siempre duro.

Esta foto tiene un problema: la exigua silueta del flamenco, de tonos cálidos en el cielo azul, tiende a generar un halo a su alrededor. Esto puede deberse al filtro de enfoque aplicado o a la compresión en jpg, probablemente a una combinación de los dos. La fotografía, impresa a 30x20cm, está colgada en el comedor de mi casa, junto con muchas de las fotos que voy subiendo, y se ve perfectamente sin halos de ningún tipo. Pero, en esta imagen concreta, es complicado lograrlo para la web.

3-La crítica de la crítica

Ahora bien, ¿este pequeño defecto aniquila la esencia de la foto? Halos, manchas del sensor, o ruido, ¿son lo que hace que la foto transmita algo o deje de hacerlo? Después de ver tantos miles de fotos y leer tantísimas críticas, mi propia mirada está distorsionada, ya no es la de un espectador y yo no se responder a esa pregunta. Pero quiero decir que a veces da la sensación de que la necesaria crítica se ha reducido a una comprobación rutinaria de la calidad gráfica.

¿Hay ruido? ¿Hay halos? ¿Están todos los tonos correctamente representados? o por el contrario, ¿quedaron los oscuros empastados y los claros reventados? ¿Las zonas de color uninforme e intenso, tienen textura? (su ausencia indicaría una inexcusable sobreexposición) ¿Hay artefactos de compresión? ¿Aberraciones cromáticas? ¿Manchas del sensor que deban ser clonadas? El fondo ¿está correctamente expuesto? ¿es perfectamente liso?

Una respuesta satisfactoria a todas las anteriores cuestiones ¿hace que una foto de naturaleza sea buena a los ojos de un espectador normal? Yo creo que no. Y creo que las críticas basadas en tecnicismos son malas. Estos errores, si son muy evidentes y pueden resolverse, está claro que deben indicarse, pero no convertirlos en el aspecto central. Lo central debe ser el espíritu de la escena, ¿se ha podido captar?.

Esa debe ser la pregunta. De lo contrario se cae en un exceso de academicismo y una uniformidad que no lleva a ninguna parte (por lo menos, a ninguna parte interesante).

En el párrafo anterior, las palabras en itálica (artefactos, empastado..) se utilizan profusamente en el Mellado, que es un libro interesante pero peligroso si es el único que se lee. Como casi todos los libros.

4-La tiranía de la óptica

La foto está un poco recortada. Y, en las condiciones en que se hizo, obtuve la máxima calidad que daba el equipo (sigma 50-500, nikon d70). Pero eso no se si es suficiente. De haber tenido una óptica mejor, la foto sería mucho más nítida y tal vez llegaría a gustarme. Esto me mortifica increíblemente, por que no puedo de ninguna manera comprar ese objetivo mejor: es carísimo. Pero nuevamente ¿es esa nitidez la esencia de la cuestión fotográfica? Después de lo anterior, debería decir que no. Pero lo siento, la nitidez es algo adictivo. De todos los defectos técnicos, el que menos disculpan mis ojos es la falta de nitidez. Es cierto que los grandes fotógrafos consiguen fotos estupendas con el mismo equipo, a costa de gran esfuerzo y dedicación. Por varias razones, no es mi caso. Y por eso, estoy dejando de fotografiar pájaros. Tengo que encontrar una solución a este problema, a poder ser una solución interior.

sábado, abril 19, 2008

Borboletas

Como ya comenté, las circunstancias de la vida me llevaron hasta la mata altántica de Brasil. Como quien no quiere la cosa me encontré en un taxi que avanzaba con cierta dificultad por una pista rodeada de vegetación maravillosa. Las plantas que aquí veneramos en los invernaderos, allí no pasan de ser malas hierbas, pero otro día hablaré de eso, por que esta entrada es de borboletas, mariposas.

En medio de ese asombro botánico, vi una mariposa azul increíble. Es enorme, de color azul metalizado, despampanante. Vuela con desparpajo, a gran altura y sin cansarse nunca, por que adelanta medio metro de cada aletazo. Ante este portento de la naturaleza, el observador se queda boquiabierto, y se dice que al verla incluso los más despiadados constructores y especuladores sienten hervir la pasión de la entomología en sus corazones minerales. Diré más: a su lado, mi Dulcinea la papilio machaon, la más seductora de las mariposas europeas, parece una venerable anciana vestida de negro, saliendo de misa un domingo frío y lluvioso (ella sabrá perdonarme, hay que disculpar las tentaciones de otros continentes).

Al salir de una curva me pareció verla parada al lado del camino. Pedí por favor al conductor que se detuviera pero me dijo que no me preocupara. Veríamos muchas más. Y las vimos, pero todas a más de 20m de altura. Hay que atrapar las ocasiones al vuelo, no se si nunca más podre tener otra oportunidad de fotografiarla. Aunque en realidad ya la tengo fotografiada, pero cautiva en un mariposario. Es tan diferente que mejor no subo la foto.. en libertad parece una diosa pero en el invernadero estaba medio muerta de pena, sin brillo y sin gracia.


Pero vi otras borboletas. A mi me dio la impresión de que estas estaban ocupadas con asuntos de amores, la hembra parada haciéndose la interesante y el macho revoloteando. Pero ves a saber. En esta toma espero que el dinamismo compense la falta de nitidez. La amiga Odette, si no recuerdo mal, me habló del proyecto de pintar una mariposa en movimiento, ¿tal vez estas fotos podrían servirle de inspiración?

Ya hacia el final del día, detrás de unos helechos encontré escondida a esta preciosa mariposa naranja, que por su coloración yo creo que debe de ser venenosa o por lo menos tener mal sabor. Al tener solamente el 60mm, tuve que acercarme realmente mucho para que saliera de un tamaño decente. Como hacía viento, después de hacer esta foto decidí sostener los helechos con la mano izquierda para ver si conseguía que no se movieran tanto. Pero al tocar la hoja, la mariposa se despertó y cayó encima de mi mano derecha. Me asusté más yo que ella. Inevitable pensar una vez más en Odette y su pasión por el naranja.

Ya de regreso en Rio, pude fotografiar alguna mariposa más en los jardines. Pero pensé que me quedaba sin fotografiar a la maravillosa mariposa azul. Una noche, en el Rio Scenarium, que es un bar de moda con música en vivo, pude verla. Es un local enorme, decorado con objetos antiguos. Y entre trompetas rotas, sables oxidados y una exposición de pintura, estaba colgada la mariposa azul, clavada con un alfiler dentro de una cajita de cristal. Hice una foto, pero es muy triste y tampoco voy a subirla.

Dijo Lorca

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.


y solo por eso hubiera merecido vivir eternamente.

Me falta hablar de la iguana pero llevo casi un mes de retraso en el blog con respecto a la vida. También quiero hablar de un desierto donde vive un animal jamás fotografiado con vida, de los lobos y de los audaces sapos. Buen fin de semana.

martes, abril 15, 2008

Cachoeiras y fotos

(viene de aquí)

Cachoeria debe ser la palabra brasileña que significa cascada. Estas fotos, excepto la última, son de la cachoeira "Veu da noiva" (velo de la novia) en Itatiaia. Es probablemente la cascada más espectacular que he visto en mi vida. Seguro que la de Iguazú es muchísimo más impresionante pero no pude ir. De todos modos, fue un enorme placer poder bañarme en uno de estos pequeños ríos de la selva atlántica en Itatiaia (aunque confesaré que estuve un poco intranquilo por los animales que pudiera haber, que desconozco). Esta foto está tirada desde muy cerca con el 10-20 Sigma, me quedó el polarizador completamente cubierto de agua. Yo casi siempre llevo algún filtro para proteger los objetivos.

Estuve mucho tiempo pensando que equipo fotografico llevarme al Brasil y tuve que optar por una solución de compromiso. Al final, además de la D70, el micro nikkor de 60mm y el 10-20 sigma, me llevé una FM2 del año 80, para hacer fotos por la calle con el 35mm F2, pensando en que si me la robaban podría sobreponerme al disgusto. Cosa que por suerte no sucedió.

Yo llego a tenerle mucho cariño al material fotográfico, y la FM2 es de las cámaras que se hacen querer. Es una maravilla, totalmente mecánica, pequeña y ligera, que se puede encontrar en ebay por poco dinero. Si podemos prescindir del fotómetro, funciona incluso sin pila. Y el 35mm F2 es tan bueno, tan pequeño y tan (relativamente) barato que pienso dedicarle una entrada.

Pero no llevar trípode fue un grave inconveniente. Tenía un mini-trípode de bolsillo, bastante malo, que al final no me sirvió casi de nada. El mejor trípode de bolsillo que yo conozco es el Manfrotto 345, que estuve llevando a todas partes durante años, y que me sirvió por ejemplo para hacer esta foto nocturna en el sahara. Desgraciadamente, lo perdí hace un par de temporadas.

En la anterior foto, me resultó complicado que la cascada se vea más o menos como era. El contraste de luz es demasiado fuerte. A otra hora del día seguro que luciría mucho más. De haber tenido trípode, yo hubiera tirado dos con exposiciones diferentes y las hubiera combinado usando la técnica del "degradado neutro digital". Sin trípode, tuve que hacerlo a partir de una sola toma y filtrando el ruido con neat image.

Una técnica interesante para los corrientes de agua es aumentar al máximo la exposición, con lo que se consigue una textura sedosa. Aquí, sin trípode, con un 10-20 Sigma a 13mm, apoyando la cámara contra unas piedras, me atreví a tirar a 1/6 de segundo.

jueves, abril 10, 2008

Yo cacé una perdiz

Es que van como locas en la época de celo. Cantando todo el día, descuidan las precauciones más elementales y se ponen en mitad de los campos. Y ese ojo rojo las delata. Esa mañana vi por lo menos 10, desde el coche. La mayoría estaban demasiado lejos. Menos esta pobrecita. En cuanto vio que el coche paraba, se fue a esconder al lado del campo, pensando que no la vería entre tanta sombra. Pero yo me acerqué con sigilo, en primera, paré el motor (para evitar las vibraciones), me apoyé en la ventana y tac-tac-tac-tac... Fallé.

No tenía el ojo iluminado. Para que las fotos sean interesantes, la luz es esencial. Respiré hondo y volví a probar. Al fin, se giró un poco y tiré otra ráfaga, más larga tac-tac-tac-tac-tac, 10 fotos. Miré y ¡alli estaba ese ojo en la pantalla, mio para siempre! Estuve tan feliz como si hubiera sido un urogallo, ya casi extinguido. El año próximo (cada primavera lo digo) haré una espera en condiciones, con un hide, y trataré de fotografiarla mejor.

Después de hacer esta foto, salí del coche y probé a acercarme lo más posible. Entonces si que se escondió bien. Si hubiera tenido un perro, hubiera podido levantarla y tratar rematar con una foto en vuelo (dificilísima). Pero sin perro, no alzó el vuelo hasta que no estuve a dos metros. Se fue al otro lado del campo, lejos del camino. Mejor, por alli pasaba mucha gente y, aunque supongo que ahora no se las puede matar, nunca se sabe. Espero que tenga una larga vida y después se la coma un zorro. O un azor.

lunes, marzo 17, 2008

Probando una D300

La correa de mi D200, algo descolorida por el uso, junto a la de una D300 nueva.

Se solía decir que preguntarle a un fotógrafo que cámara usaba era como preguntarle a un escritor por la máquina de escribir, como si la magia de Cien años de soledad se debiera a la Remington de García Márquez y no a su autor. Esto sonaba muy bien, todo el mérito sería del artista y la cámara no sería más que un instrumento.

Tristemente, en términos generales esto no es cierto. Hay excepciones, por ejemplo Kim Manresa ha hecho una obra impresionante con una cámara normal (que tal vez sea lo más adecuado para no intimidar a los personajes de sus formidables reportajes). Pero, especialmente en fotografía de naturaleza, el equipo es muy importante. (También la técnica, claro está, pero eso es otro tema). Buscamos captar criaturas muy pequeñas, muy lejanas o que se mueven muy rápido, en luces muy ténues, o a veces muy contratadas. Y si el equipo es importante, habrá que hablar de equipo.

He podido probar una D300, la sucesora de la D200, y quería comentar mis primeras impresiones. Es una cámara de sensor tamaño DX que Nikon presentó al mismo tiempo que la D3, su primera cámara con sensor de tamaño igual a un negativo de 35mm. Las Nikon de tres dígitos son las de la gama media-alta, orientadas a un usuario profesional (o a un aficionado que las usa con la intensidad de un profesional), pero más pequeñas y ligeras que las de un solo dígito (D1, D2, D3).

Las novedades destacables de la D300 respecto a la D200, en mi opinión, serían:

1-Mejor comportamiento del sensor a ISO iguales o superiores a 400. Aproximadamente, se ha ganado un punto, siendo pesimista. Esto es un poco controvertido, por que depende del grado de reducción de ruido que seleccionemos. Si lo dejamos en "NORMAL", que es el modo por defecto, las imágenes a 800 salen muy limpias pero a costa de perder un poco de detalle. Por esto, en la web de Hugo Rodríguez se comenta, a la vista de las fotos de prueba que Resulta que a ISO 800 el ruido parece bajar con respecto a 400 ¿?, con lo que se sitúa a un nivel parecido al conseguido con ISO 200.

Sin llegar al nivel de calidad de las cámaras de sensor grande como la Canon 5D o la Nikon D3 (que parece ser espectacular), la D300 es mejor que la D200 y según la prueba de DPReview, en absoluto desmerece frente a los modelos equivalentes de la competencia (recordemos que en este importante punto Nikon había flojeado siempre).

Para algunos estilos de fotografía, puede usarse hasta ISO muy elevado. A los aficionados al blanco y negro que estén acostumbrados a usar película tal les sorprendan estos ejemplos, tirados con una D300 a ISO 6400 y subexpuestos un punto (es decir, 12800). También es interesante ver la foto de ejemplo "en muy malas condiciones" que Thom Hogan pone en su review. Está tirada a 3200, con luz mala y zonas oscuras, con la reducción de ruido de la cámara desactivada.

Dicho esto, para los perfeccionistas que disfruten mirando las fotos al 100%, cualquier ruido es excesivo. Si se utiliza la cámara con contraste y nitidez generosas, a ISO 200 encontraremos que los cielos y los fondos mejoran tratándo las fotos con Neat Image o un programa similar. Cosa que yo también hago con algunas fotos a ISO 100 de la D200.

2-Live-View: posibilidad de usar la pantalla como visor, igual que las cámaras compactas y algunos modelos de Olympus como la E3 (que además tiene la pantalla orientable). Esto es útil por ejemplo para enfocar las estrellas en fotos nocturnas o para macrofotografía, también para poder hacer fotos levantando la cámara con los brazos y situaciones parecidas. De todos modos, me da la impresión de que esto es algo que va a mejorar en los modelos futuros.

3-Mejor AF: con 51 puntos y diferentes posibilidades de seguimiento. Para situaciones normales, la D200 e incluso la D70 ya enfocan estupendamente, pero para situaciones difíciles como pájaros en vuelo, todas las ayudas son pocas. Se comenta que es apreciablemente mejor que la D200 y mi primera impresión es positiva, pero para confirmarlo necesitaría más tiempo. En macro (yo a veces uso AF), desde luego va bastante mejor y los 51 puntos permiten poner el foco donde se quiera.

4-Pequeñas mejoras en el cuerpo. Se han mejorado algunos detalles de ergonomía y se ha puesto una tapa mucho mejor en el conector del disparador y del flash auxiliar. Esto último parece que no tiene importancia, pero la tapa roscada de la D200 se perdía siempre, con lo que el conector (y la cámara) quedaba expuesto al agua. Se supone que la cámara está diseñada para ser resistente a salpicaduras, es una lástima perder esta seguridad por culpa de la tapa perdida. El botón QUAL, que odio especialmente, sigue sin poderse desactivar.

5-La visualización de fotos es mejor y más rápida. A esto ayuda la nueva pantalla. Si en la D200 ya era muy buena, con la 300 se ha vuelto a mejorar.

6-Para los aficionados a la fotografía nocturna, además de la posibilidad de enfocar las estrellas con el live view, la cámara tiene menos amp glow que la D200. Por contra, algunos usuarios comentan que el sensor es bastante sensible a la temperatura ambiente. Esto no lo puedo confirmar ni desmentir. Por lo que yo he podido probar, los resultados son bastante mejores que en la D200. La cámara está cerca de poder fotografiar paisajes con las estrellas correctamente expuestas, sin trazas y sin ruido. Ver por ejemplo esta foto a 3200 de la Via Láctea en el hemisferio sur (por cierto, de uno de los lectores de este blog). De todos modos, la D3 parece ser que es mucho mejor.

7-Mejor medición matricial y control del flash. ¿Como puede la cámara saber si yo quiero exponer para las luces o las sombras? Pues no lo se, pero el caso es que lo sabe y se equivoca poco. La D200 ya era bastante lista, pero la D300 la supera. Se puede decir que esto tiene poca importancia, que es el fotógrafo quien debe saber medir. Lo mismo valdría para el AF y muchas cosas más, lo cierto es que en mi caso las correcciones que quiero hacer las hago sobre el valor matricial. Solamente en situaciones realmente complicadas yo soy un poco más listo que la cámara, y en esos casos lo que hago es usar el bracketing.

8-Posibilidad de ajustar el punto de enfoque. Se da la posibilidad de que la cámara (cualquier cámara réflex) tenga backfocus o frontfocus. Esto era un incordio por que obligaba a llevar la cámara al servicio técnico y confiar en que fueran tan perfeccionistas como su propietario. La D300 y la D3 permiten realizar este ajuste mediante un menú, lo que me parece una gran cosa.

9-Sistema de limpieza del sensor, del que se comenta que no es tan eficaz como el de las Olympus, pero algo es algo. Yo no he podido probarlo. También es de destacar que la cámara parece ser que tiene una fina capa de un material electricamente conductor sobre el sensor, que se encargaría de eliminar la electricidad estática, con lo que el sensor atraería menos polvo. Atención a esto por que para limpiar el sensor de la D300 con un líquido hay que tener en cuenta que algunos pueden dañar este material conductor.

10-Mejora de la resolución. Pasar de 10 a 12 Mpixels no es gran cosa, pero algo se nota. No es, en mi opinión, lo más importante.

11-Sistema de control de las imágenes. La D300 dispone de unos menús "Picture control" que permiten ajustar el brillo, la nitidez, la saturación, corregir el color, poner filtros en las fotos monocromas, etc. Todo esto se puede grabar o leer de una tarjeta. Además, existe una función denominada "Active D-Lighting" que permite aclarar las sombras, de forma parecida a como se haría en PS. Aquí hay unos ejemplos. El sistema de medición matricial tiene en cuenta que se va a usar esta función y es más conservador con las luces altas. Si se va a usar RAW, todo esto no es tan importante por que se puede ajustar después, pero si queremos dejar las fotos "terminadas" en la cámara puede ser muy útil.

¿Sensor grande, sensor pequeño?

Quien quiera una Nikon y pueda pagar la fortuna que cuesta la D3, se va a plantear si es mejor una u otra. Ambas son de 12 Mpixels, y difieren principalmente en el tamaño del sensor. Bien, en este caso concreto, a mi entender ambas tienen algunas ventajas. Para muchas aplicaciones, la D3 es claramente mejor, por su mejor calidad de imagen y comportamiento a alto ISO. Pero, si se trata de fotografiar un pájaro o un insecto, yo ya no lo veo tan claro. Aquí se consideran los pros y los contras. La solución: ambas. Yo creo que de tenerlas, usaría las dos. ¿Alguien sabe de un banco mal vigilado?

Lo que no me gusta

Es el sofware. Para abrir los NEF de la D300 hace falta el nuevo sofware Nikon Capture NX. A mi me parece lento y poco claro. Es cierto que hace muchas cosas y que no se usarlo, pero tiene errores bastante obvios. Mucha gente prefiere usar el software de Adobe para abrir los raw, pero a mi me gusta que las fotos se queden tal y como las dejé en la cámara (ver punto 11). Esto hay que hacerlo con los programas Nikon (View y Capture), y son (como mínimo) mejorables.

lunes, marzo 10, 2008

Ejercicios (banales) de macrofotografía: rojo, cristal

Comentaba el otro día que la fotografía, comparada con la pintura, tiende a ser banal, por que permite obtener imágenes con relativamente poco esfuerzo. Claro está, depende de la fotografía, algunas han llevado meses o incluso años de trabajo. Yo me refiero a la posibilidad de hacer fotos apenas sin pensar.

Como para dar un ejemplo, aquí va otro ejercicio de macrofotografía (pinchad la foto para ampliarla), es un, un .. ¿qué era eso? Ah, si, la punta de un bolígrafo bic rojo, el bic cristal, de punta normal. Ya saben (los que sean de mi edad): Bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal. Bueno, para este ejercicio he elegido el punta normal para no complicarme demasiado la vida (en macrofotografía, cuanto más pequeño más difícil), y además hace años que no veo ningún punta fina.

Un buen rato estuve para hacer esta foto, que tiene su dificultad técnica, y no pude dejar de preguntarme ¿para que estoy haciendo esto? ¿a mi me dice algo la punta de un bic? Me imagino que en su día el bolígrafo debió ser un gran progreso, las plumas estilográficas eran caras y el bolígrafo, esta humilde herramienta, permitió que todo el mundo pudiera escribir sin borrones. Pero yo nací bastante después, toda la vida he visto boligrafos y a mi no me dicen nada. Hice la foto por curiosidad, para ver como salía y también como un ejercicio para practicar un poco, de cara a poder fotografiar, por ejemplo, el ojo de una mariposa cubierto de rocío. A ver si lo consigo, el equipo necesario es un poco engorroso y yo no se si en el campo va a ser factible usarlo.

Volviendo a la tendencia a la banalidad. Me cuesta imaginarme a alguien pintando un objeto con el que no tenga por lo menos una cierta implicación emocional. ¿Por que? Creo que la diferencia es que la fotografía del boli me llevó en total algo menos de una hora (contando preparar los trastos y recoger), en cualquier pintura imagino que se invierte mucho más tiempo. Ese esfuerzo añadido, supongo, debe necesitar de una mayor motivación y eso debería eliminar las banalidades más grandes. ¿Es así?.

La técnica.

Otro de los inconvenientes de la fotografía es que obliga a pasarse el día discutiendo detalles técnicos que son muy importantes para conseguir lo que queremos. Sin la técnica y el equipo adecuado, las cosas no se pueden hacer por más empeño que pongamos.

La foto, que seguro que es mejorable, está hecha con un micro nikkor 60mm y un fuelle nikon PB6 que compré en ebay hace un par de años. Para quien tenga curiosidad, Roger Eritja habla del PB6 y otros fuelles aquí. Es un cacharro bastante engorroso, que por supuesto debe usarse con un buen trípode. Tal vez con un objetivo invertido, o con el Canon MP-E65 se podrían obtener mejores resultados. A ver si alguien se anima a probarlo con otros equipos y me manda un enlace con la foto. El problema del fuelle o los anillos de extensión es la difracción de la luz, que emborrona la imagen, reduciendo la nitidez al aumentar los aumentos. Tampoco me terminan de convencer esos reflejos ni el balance de blancos (usé diferentes fuentes de luz).

Actualización.

-El amigo Treehugger manda una foto mucho más interesante que esta.

-Nomesploraría reforma el ejercicio y lo lleva al terreno de los lápices de colores.

-Macroinstantes ha hecho dos tomas, controlando muy bien la luz. Una con un macro Tamron y la otra con el macro y anillos de extensión. En esta última ha usado la técnica del stacking, que espero nos cuente.

(Si alguien más quiere participar en el juego que me deje el enlace a su versión en un comentario)

lunes, febrero 25, 2008

Amanece en la laguna

La luz del sol se abre paso entre las nubes.

Son escenas con un contraste de luz brutal, excesivo para la cámara e incluso para los ojos. Esta maravilla de amanecer en la laguna, que fue como un estado de gracia, duró apenas unos minutos que me pasaron como si fueran segundos.

Cuando todo terminó, al ver las fotos en la pantalla, me gustó alguna toma de una cigüeña que ya subiré. Pero me pareció claro que en las tomas de paisaje había fracasado, no eran más que una sombra de lo que yo había visto. Y además, no se como lo hubiera podido hacer mejor: los filtros degradados neutros no hubieran servido más que para oscurecer todavía más las nubes y el HDR no vale con todos los pájaros moviéndose.

De modo que los paisajes de esa mañana se quedaron arrinconados en el disco duro. Pero un día, cuando ya no recordaba la escena original, los encontré por casualidad. Y no me parecieron tan mal, de modo que he subido uno.

Dije el otro día que no me gustaba el trabajo de proceso de fotos (aunque no fuera más que por la resonancia kafkiana del término). Pero a veces, como en la foto de esta entrada, no hay más remedio que perder mucho tiempo exprimiendo a fondo el archivo RAW para poder algo de la imágen que se parezca a lo que vimos.

A propósito del proceso de fotos, quería comentar que tengo en casa el libro de José María Mellado, Fotografía digital de alta calidad. A pesar de que en algunos aspectos no estoy de acuerdo con sus planteamientos (o, por decirlo con más precisión: algunas de las cosas que él propone a mi no me sirven, concretamente su tratamiento por zonas), el libro está muy bien y explica técnicas que merece la pena conocer. Se ha convertido en un gran éxito y en un clásico en muy poco tiempo, y hay que conocerlo aunque solo sea para poder discrepar. Y en eso estoy, intentando asimilarlo. Un día me gustaría comentar un poco más sobre este libro.

viernes, febrero 22, 2008

Ejercicios de macrofotografía: el tenedor

Acabo de hacerla ahora mismo, en el comedor. Mientras en la tele daban una película malísima de santos griales y templarios, yo me he puesto un ejercicio de macrofotografía: el tenedor de punta (pinchad para ampliarla).

Es una foto interesante para ver el puñetero problema de la poca profundidad de campo, o para sobrellevar una película aburrida en caso de tener tele. Se trata de desenfocar el fondo pero al mismo tiempo dejar las cuatro puntas del tenedor nítidas. Cerrar exageradamente el diafragma no ayuda demasiado. Pero seguro que se puede hacer mejor, o conseguir una imágen más interesante (la luz da mucho de si). La única norma del ejercicio es que el tenedor debe ser de un tamaño normal, debe estar de punta, y deben verse todos los pinchos ¿alguien se anima?

Actualizaciones:

-Nomesploraría acaba de subir su versión del tenedor, en formato vertical, y añade una cuchara.

-Le Mosquito aporta una imagen de un tenedor, en tonos cálidos y también vertical. Y deja como ejercicio encontrar una interpretación alegórica a su foto.

-Treehugger presenta un tenedor con puntas de gran perfección geométrica.

-El tenedor de arbillas, con puntas de las que pinchan.

A ver quien más se apunta.

domingo, febrero 03, 2008

Smilax aspera y la luz de invierno

En invierno el sol entra en el bosque con un ángulo bajo. Al atravesar la vegetación forma interesantes combinaciones de luces, sombras y transparencias. Visualmente, estas escenas son muy vistosas, pero resulta complicado plasmar estos contrastes tan grandes.


Encuentro especialmente bonita la smilax aspera, arítjol o zarzaparrilla. Es una trepadora con espinas que supuestamente purifica la sangre. En verano hace unos frutos rojos que parecen apetitosos pero que yo nunca me he atrevido a probar. Al parecer, fue usada como remedio contra los venenos y contra la sífilis.

A mi, la fotografía de plantas me parece muy difícil. Es cierto que los insectos se escapan, pero por lo demás son más fáciles que las plantas. Tienen ojos, patas, cabeza, cosas que podemos interpretar fácilmente y aceptar como correctas incluso si una parte no está en foco. Pero ¿cuales son los centros de atención de una planta? ¿donde se dirige en primer lugar la mirada del observador? No se la respuesta.

Esta foto la hice con un 105mm macro. Usé un flash para iluminar el fondo y otro para la parte inferior de la hoja. He combinado dos TIF generados a partir del mismo raw. Uno de ellos, para la hoja, tiene la exposición original. El otro, para la ramita que la planta lanza arriba hacia la izquierda, está subexpuesto dos puntos. Están mezclados usando un degradado neutro inclinado.

Me disgusta la espina de la derecha, que se confunde con la hoja. Por lo general, para fotografía de botánica procuro no cortar ni estopear nada, parece que no tiene mucho sentido romper una planta y después fotografiarla. Pero a veces no hay más remedio.

sábado, diciembre 15, 2007

Sobre la caida libre. Análisis cinemático

(Con cariño, a todos los profesores de ESO. Aunque el conseller de educación os maltrate verbalmente, este humilde blog siempre estará con vosotros).

El otro día comentaba que Aristóteles se equivocó en su descripción del movimiento de caída de un objeto. Pero es fácil hablar. Tal vez los que se equivocaron fueron Galileo, y después Newton y todos los que vinieron detrás. Y quienes tenían razón fueron Aristóteles y el Santo Padre Urbano VIII ¿quien sabe?. Vamos a hacer un experimento para comprobarlo.

El montaje que propongo consiste en fotografiar el objeto que cae varias veces, a partir de su paso por una barrera de rayos infrarrojos. Una cámara no es lo bastante rápida para hacer estas fotos, lo que haremos será tomar una sola foto iluminando el objeto en diferentes posiciones con un flash estroboscópico. Para evitar el retraso de la cámara, he programado mi controlador de modo que al interrumpirse la barrera dispare el flash en modo estroboscópico. Hice ocho disparos a una frecuencia de 50Hz, es decir, uno cada 1/50 s=20 milisegundos. Primero, el controlador abre el obturador (como en estas tomas) y después acciona el flash cuando se interrumpe la barrera. Después de los ocho flashes se cierra el obturador.

Se obtiene una foto como está:

El problema es que los objetos estáticos, como la barrera (arriba a la derecha) están ocho veces más iluminados (3 puntos) que el objeto que cae. Además, tuve que dejar el flash más lejos de la cuenta con lo que está todo francamente mal expuesto. Jugando con los niveles, se puede obtener una imagen más clara como esta:

Ya a simple vista se aprecia que cada vez va más rápido. El siguiente paso es identificar el centro de masas del objeto en todas las imágenes. En el caso de la pelota, es el centro geométrico. Como cuesta saber donde está, marqué una línea tangente por arriba y una por abajo: el centro debe estar en la mitad. Puse la cinta métrica pero al final me pareció más fácil y más exacto utilizar como unidades de distancia los pixels de la cámara.

A partir de las posiciones del centro de la pelota en cada imagen, se puede calcular su velocidad instantánea aproximada restando dos consecutivas y dividiendo por la diferencia de tiempos, que es de 20ms entre imágenes. Si el resultado se representa en función del tiempo (tomando como cero la primera imagen), se obtiene (aproximadamente) una línea recta:

Yo sabía que el resultado tenía que ser una recta. Pero ¡que alegría verla en la pantalla! Nos indica que en efecto, se trata de un movimiento uniformemente acelerado. Galileo y Newton tuvieron razón. Aristóteles no: la pelota no tiene una velocidad natural de caída. Este placer de la confirmación experimental, que en teología se reserva a los santos y a los místicos, está al alcance cualquiera en física.

La hoja de cálculo nos ayuda a encontrar la recta que más se parece a nuestras observaciones, que resulta ser:

Y=51652.X+18186 (pixels/s)

Es decir, la velocidad en el instante de la primera imagen es de 18186 pixels/s y la aceleración es de 51652 pixels/s^2. Buscando la equivalencia aproximada entre pixels y metros (en base a la cinta métrica posterior), se obtiene un valor de g=9.4 m/s^2. El valor real es de 9.8 m/s^2. El error es del 4%, no está mal. Al repetir el experimento con la pinza de la ropa, la recta obtenida fue

y=51607.x+19029 (pixels/s)

La velocidad inicial es algo mayor, pero esto se debe a que solté la pinza desde un poco más arriba. Lo importante es que la aceleración, que no depende de la altura de lanzamiento, es la misma para dos objetos diferentes. El error es de menos del 1%. Es decir: Ambos objetos caen de la misma forma.

Se puede objetar que la masa de la pelota es parecida a la de la pinza. Hubiera tenido que tirar un objeto más pesado pero ya era la 1 de la madrugada y mis vecinos no tienen la culpa de nada. Queda pendiente hacerlo al aire libre, una noche de verano.

El próximo día explico como se puede medir el retraso de la barrera de infrarrojos, lo que en realidad era mi objetivo.

viernes, diciembre 14, 2007

Sobre la caida libre. Nueva refutación de Aristóteles

El gran Aristóteles, el inventor de los silogismos (que todavía resuenan en algunas tertulias), el primero que dio por cierta la existencia del Pyralis sin haberlo visto, el que dijo que los hombres tenían más dientes que las mujeres sin molestarse en contarlos, el teórico que utilizó Santo Tomás para las bases de su Escolástica, el mismo que dijo que los pulpos son estúpidos, también la cagó completamente en la física.

Galileo hizo un excelente resumen de la física aristotélica para mejor refutarla. En el diálogo Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias, Simplicio sostiene los puntos de vista de Aristóteles, que Salviati (Galileo) va refutando. Dice Aristóteles que un cuerpo, moviéndose en un medio, tiene una velocidad fija determinada por la Naturaleza, la velocidad natural, que es constante y proporcional al peso.

Es decir, que si las dejamos caer al mismo tiempo, una piedra que pesa dos kilos llega al suelo en la mitad de tiempo que una de un kilo. Esto es totalmente falso: No existe tal velocidad natural y la velocidad de caída no es proporcional al peso ni es constante, como demostraremos con un experimento fotográfico (y herético) que todos ustedes pueden repetir en su casa.

No obstante hay que aclarar que los objetos se ven frenados por el aire en su caída (como saben muy bien los paracaidistas). La resistencia del aire al movimiento no depende de la masa del objeto, si no de su superficie, velocidad y forma. Por lo que a mayor masa, esta resistencia se hace relativamente menos importante y por eso una lata de cerveza llena cae más rápidamente que una vacía.

Se puede objetar que Aristóteles no disponía de los instrumentos que ahora nos permiten refutarle tan fácilmente, pero tampoco los tuvo Galileo, que si se las ingenió para comprobar sus hipótesis experimentalmente.

Lo cierto es que Aristóteles no se molestó en contar los dientes de las personas, ni en verificar la existencia del Pyralis, por que él (como antes Platón y todavía antes Pitágoras) no le daba ninguna importancia a la comprobación experimental. Si después de Aristóteles hubieran habido otros pensadores de su capacidad, posiblemente las ciencia moderna hubiera sido descubierta dos mil años antes.

Galileo era un escritor enormemente inteligente y de gran capacidad de persuasión. Además, tenía razón. Esto, junto con su tono levemente irónico, era algo intolerable, y el diálogo le costó la condena de la Iglesia, que le obligó a retractarse de sus teorías. Es muy meritorio que después de la condena Galileo siguiera escribiendo diálogos y fundara toda la física moderna, refutando a Aristóteles. Es por ello que en mi opinión, Galileo figura entre los hombres más eminentes de todos los tiempos.

En la próxima entrada haremos los cálculos, comprobaremos que dos objetos diferentes caen a la misma velocidad uniformemente acelerada y aplicaremos este método al cálculo del tiempo de retardo de una barrera infrarroja para fotografiar fauna.

lunes, noviembre 19, 2007

La indiferencia de la tierra

Existen todavía algunos lugares maravillosos (remotos, casi totalmente despoblados, agrestes), donde por la noche las únicas luces visibles se deben a la luna y a las estrellas. En estas condiciones, mirando al cielo se puede intuir y casi percibir el punto exacto del firmamento en que está clavado el eje de rotación del planeta, junto a la estrella Polar (pinchad la foto para ampliarla y lo vereis, a unas tres veces la altura del ciprés, algo más a la derecha).

Y es posible comprobar que la tierra continúa girando con la parsimonia que caracteriza a los objetos astronómicos, totalmente insensible a las pequeñas miserias que este lunes nos azotan.

Si la tierra, nuestra madre, gira por su propia inercia, y es tan indiferente a nuestro destino ¿no es insensato pedir auxilio a divinidades mucho más abstractas y lejanas, que no deben interesarse ni tan solo por los voraces agujeros negros, los frenéticos quásares y otros entes prodigiosos?

Para los que gusten de los detalles y de la fotografía: Las noches frías son las mejores para hacer fotos. A siete grados bajo cero el ruído electromagnético es apreciablemente menor. Con una D200 a ISO100, sigma 10-20, trípode, unos 10 minutos de exposición (hubieran tenido que ser algunos más).

Hace un rato me han mandado un correo pidiendome unas fotos para un libro, me he sentido mal al preguntar si piensan pagarme algo. La respuesta, por supuesto, es que no, no hay dinero para los fotógrafos. Pero se las voy a dar, me gustará ver el libro impreso.
Zbelnu habló del dinero mejor que yo.

lunes, noviembre 12, 2007

Ejercicios de fotografía de alta velocidad

Estoy pasando una etapa de triste enclaustramiento y apenas salgo al monte a perseguir bichos, que es lo que mejor me va. En lugar de eso, paso los fines de semana en casa trabajando inventando chismes absurdos, como el reloj Omphalos y el Frikicontrolador FR2. Este último por lo menos no tiene un propósito teológico definido y sirve para hacer fotos. Pronto estará acabado y os lo enseñaré.

El domingo llené el comedor de trastos e hice algunas tomas de alta velocidad, que están más vistas que el charlestón. Debo aclarar que no son más que un ejercicio para probar los sensores y el controlador. En realidad espero poder usar estas técnicas para fotografía de naturaleza. Esto de las gotas de agua y las monedas no me dice nada.

La caida de la cerilla.



Esta toma es una cerilla cayendo. Cuando toca al suelo se dispara una secuencia de 10 flashes, cada 1/100 de segundo. Parece mentira lo rápido que sucede todo, es muy difícil decir en que orden deben colocarse. Voy a tratar de disparar el flash un poco más rápido.

La moneda cayendo al agua



Esta es la clásica de un objeto cayendo al agua, quizá la única diferencia es la técnica que uso para detectar la moneda, que ya comentaré en otra ocasión.

Impacto de un objeto


Esta es como la típica foto de una bala atravesando una manzana, solo que como no tengo escopeta pues le he tirado manualmente una moneda a un rotulador. Modestamente, creo que esta foto es más difícil por que la velocidad de la moneda varía mucho de un lanzamiento a otro y detectar el instante exacto del impacto tiene su intríngulis.

Esta última es como la anterior pero disparando la cámara en lugar de los flases:



La D200 tiene un tiempo de respuesta de 50ms, pero esto es demasiado lento. Hay que hacerla como la de arriba, disparando los flashes a oscuras. De este modo se puede congelar el instante.

En una próxima entrada explicaré los detalles.

sábado, octubre 06, 2007

El controlador FR2 y la medida del tiempo de respuesta



Como al Dr. Sembei Norimaki, a mi me encantan los inventos. Hoy estoy feliz por que he terminado de diseñar y montar el controlador FR2. Este chisme, sucesor del FR1 del que otro día os hablaré, consta un microcontrolador arduino (derecha) acoplado a una placa de optoacopladores y unos leds (izquierda) y sirve para hacer cosas raritas con cámaras fotográficas. Todavía me falta meterlo dentro de una caja para poderlo sacar al monte, espero grandes cosas de él. De momento, me ha dado bastante trabajo diseñar y sobretodo montar la plaquita de la izquierda.

El arduino se conecta con el cable USB a un ordenador, (PC, linux o incluso Mac) y se programa lo que queremos que haga en lenguaje C. Como está conectado a unos optoacopladores, permite controlar diversas cámaras o flashes (con la seguridad de que no les va a ocurrir nada) y hacer lo que queramos en función de diferentes sensores de entrada.

El primer programa que he hecho para probarlo sirve para medir el tiempo de respuesta de una cámara fotográfica. Como si fuera una barrera, el controlador cierra el contacto del obturador. Pero la cámara no es instantánea, tarda un tiempo en prepararse y abrir el obturador. Mientras tanto, el FR2 va escribiendo el tiempo que transcurre, en milésimas de segundo, usando la pantalla de leds. Cuando la cámara finalmente hace la foto, el número que vemos es el tiempo que ha pasado desde que el controlador le manda hacer la foto hasta que realmente la hace.

Esta es una foto de ejemplo:



En este ejemplo he usado mi D200. Si la usamos para hacer una foto con barrera, ¿Cuanto tiempo tarda desde que algo cruza la barrera hasta que se hace la foto? Aquí está la respuesta. Los dos primeros leds encendidos indican que el controlador "pulsó" primero el botón hasta 1/2 del recorrido. Al cabo de un tiempo suficiente, mandó hacer la foto (y por eso el segundo led está encendido). Los cinco dígitos binarios siguientes son el número, 01010b = 10d. El siguiente led simplemente indica que el chisme está encendido.

Como el controlador estaba programado para cambiar el número cada 5 milisegundos, esto nos da 10x5=50, un tiempo de respuesta de 50ms para la D200, suponiendo que ya estaba con el fotómetro activado. Si se repite el experimento pulsando el botón de disparo directamente, como si fuera con la técnica del diodo, entonces ese tiempo sube a 150ms.

Bueno, antes de que me llameis Nikonero, Nikonista o cualquier otra cosa fea, estoy esperando a que Canon me regale una Mark III (con su cable) para poder hacer la prueba y determinar que en efecto es más rápida.

martes, septiembre 25, 2007

Exponiendo sin fotómetro en la 'Festa del Ginjoler'



Hace unos tres años me dio por coleccionar cámaras. A lo largo de mi vida, este vicio de las colecciones se me ha presentado en varias ocasiones, materializándose en diversos objetos de deseo, tales como cromos de Mázinguer Z, cajas de cerillas, ordenadores antiguos y finalmente, cámaras.

Compré, entre otras, algunas Nikon: F, F3, 801, F4s, algunos objetivos y varias cámaras rusas. Todas ellas son tan bonitas como inútiles, por que la fotografía digital las ha relegado prácticamente al papel de objetos decorativos (que nadie se ofenda, hay alguna excepción). En Ebay todo esto era (y es) realmente muy barato, hasta el punto de que llegué a gastarme bastante dinero, más portes y aduanas (y me estafaron dos veces).

Una de mis cámaras favoritas es una Nikon F negra, que tiene más de 40 años. Es un modelo muy importante, con fama justificada de ser indestructible, que marcó el inicio del auge de la indústria japonesa frente a la alemana, y el de inicio de la la tecnología reflex frente a la de visor telemétrico (como las Leica M). Esta unidad en particular tiene una historia larga, interesante y atormentada que algún día os contaré.

Pero mi Nikon-F me gusta por otro motivo: No tiene absolutamente nada eléctrico, ni tan solo fotómetro. ¿Entonces, como se calcula la exposicíón? Pues con un fotómetro externo, o se elige a puro ojo, que es lo que yo hago.



¿Es posible acertar la exposición correcta sin ningún instrumento? Si, siempre que utilicemos película negativa de calidad, como por ejemplo la Fuji Superia. Esta película (en color) tiene un rango dinámico enorme (que antes se llamaba "latitud") y nos perdona errores de por lo menos uno o dos puntos. A diferencia de la diapositiva, que tiene mayor calidad si está perfectamente expuesta, pero muy poco rango dinámico.

Además, hay un truquillo fácil de recordar: la regla "Sunny 16" que dice que a pleno sol, hay que tirar a F16 y como tiempo de exposición, el inverso de la sensibilidad. Por ejemplo, con ISO 100 y pleno sol, F16 1/125. Suponiendo que mantenemos F16, ISO 100, tenemos:

F16 - pleno sol
F11 - algo nublado
F8 - nublado
F5.6 - muy nublado, sin sombra
F4 - después de la puesta de sol, antes de oscurecer

Para los tres primeros casos, se puede dar un puntito más de luz -por lo menos- si nos interesa la sombra. Para interiores, la cosa se complica. Incluso en lugares bien iluminados rápidamente lo que nos va a limitar es el tiempo de exposición (si no usamos trípode). F2 y 1/30 (a ISO100) es un valor razonable para un interior suficientemente iluminado. Más vale dejar la toma oscura que movida.

Este verano he tirado un carrete de superia 100 de 36 fotos siguiendo más o menos estas reglas y no hay ni una sola que esté muy mal. Estas son las tres únicas fotos que hice en la 'Festa del Ginjoler'. Están tomadas con un Nikkor 35mm F2.8, sin AI, que también debe tener por lo menos 35 años (y ni siquiera entonces era especialmente bueno). Las he escaneado con un scanner Minolta, no especialmente bueno, y las he desaturado, entre otras cosas por que acertar el balance de color de los negativos es una pesadilla.

Para variar del meticuloso perfeccionismo que nos impone la reflex digital, por un día es divertido exponer a ojo y esperar con emoción los negativos revelados. Y comprobar, una vez más, que la calidad del sensor de cualquier reflex digital es superior a la de una cámara de 35mm (a excepción de si usamos algunas películas muy especiales como Velvia).



Si alguien quiere matizar, corregir o ampliar mis recomendaciones, se agradecerá.

martes, septiembre 18, 2007

Autorretratos (solo) con chancletas en el río

Me recomendaron que pusiera algo un poco erótico para darle más interés al blog, así que os muestro algunos autorretratos que me he hecho este verano en diferentes rios.

En primer lugar, mi rodilla derecha pasando por una zona de verdín, vista desde arriba con el 105.



Pasando por estos lugares (y otros peores), no es extraño que la piel se cubra de una capa de materia orgánica en descomposición que es muy apreciada por mis amigas las moscas. Es una lástima que ese día hubiera olvidado depilarme.



Aprovecho para enseñaros las fantásticas chancletas que me he comprado.



A fuerza de pasar horas y horas con las chancletas, he adquirido un moreno muy especial en los pies. A ver si lo luce algún futbolista y se pone de moda.



Bueno, y para terminar, mi alter ego, un macho rojazo de Crocothemis erythraea luciendo la pinza abdominal.



Esperando que estas tonterías sirvan para que crezca por lo menos una sonrisa, se despide su super-modelo Frikosal.