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martes, febrero 19, 2008

Boix grèvol, acebo, ilex aquifolium

Boix grèvol, acebo, Ilex aquifolium. Seguro que todo el mundo lo conoce. Antes se usaba de adorno de Navidad, por sus vistosas frutas rojas de invierno. Por lo menos en mi pueblo ahora ya no se hace: por que está protegido, por que queda poquísimo y sobretodo, por que no está de moda.

En cualquier caso, siempre es una alegría encontratse con uno de estos arbustos, que en algunos lugares llegan a ser árboles. El otro día, después de fotografiar las vidrieras, vi un ejemplar joven (de menos de un metro de altura) y me propuse regresar con más tiempo.

Pero al regresar, me di cuenta de que estando dentro del bosque no había forma de que fotografiarlo para que destacar. Entonces me decidí por este infante de acebo, realmente pequeño, fijaros en el tamaño de la hoja seca de pino (las fotos se pueden ampliar). Por lo que me pareció, se puede reproducir lanzando tallos que después sacan raiz, como las fresas.


No pude evitar un cierto optimismo al verlo. Espero regresar aquí en diciembre para fotografiar el fruto rojo. También quise fotografiar la hoja más reciente del joven acebo, apejas un proyecto de hoja.

En estas tomas, que pueden (¿y deben?) hacerse con mucha tranquilidad, intento dejar la imágen de forma que tal cual salga de la cámara quede terminada, sin necesidad de ningún proceso posterior. Ajustando los modos de imágen de la cámara, se puede conseguir el contraste, la nitidez y la saturación deseadas. Si hay tiempo, con uno o más flashes y la luz ambiente se puede modelar la luz como se quiera.

Completamente solo en lo más profundo del bosque, estuve tumbado en el suelo frente al trípode casi una deliciosa hora. En ese momento, embriagado por el olor de la vegetación, el photoshop y los procesos por capas me parecieron un pequeño purgatorio. Al levantarme, asusté a un mirlo.

miércoles, enero 09, 2008

Una Calliptamus barbarus y el Banco Taxonómico Digital

(Esta es la entrada número 100 con la etiqueta insectos, y la primera con la etiqueta optimismo).

El pasado verano fui a un lugar bastante remoto con la intención de fotografiar al lagarto ocelado. Como suele ser habitual, el lagarto no hizo acto de presencia, pero allí pasé un día estupendo conversando con un amigo. Y aprovechamos para sacar unas fotos de todos los bichos que quisieron cooperar. Entre ellos, este saltamontes que parece estar devorando un excremento seco de vaca. Como todos los aficionados a los bichos, tengo muchísimas fotos parecidas, que no son especialmente bonitas ni interesantes.



No obstante, esta en concreto tiene su importancia para mi por que es mi primera foto incluida en el BANCO TAXONÓMICO-FAUNÍSTICO DIGITAL DE LOS INVERTEBRADOS IBÉRICOS. La idea es que hay mucha gente interesada en los insectos, muchos toman fotos y tal vez no saben identificar a los animales, por que es realmente difícil. Pero en el Banco Taxonómico hay un especialista en cada grupo de bichos (por ejemplo, saltamontes, avispas solitarias o mosquitos) que si sabe clasificar las fotos con precisión (cuando es posible hacerlo). Esta información, junto con el lugar donde se hizo la foto y la fecha, tiene un pequeño valor científico, que se muntiplica al añadirse a otros muchos miles de imágenes. El conjunto, procesado con las herramientas informáticas adecuadas, puede servir para determinar la distribución de especies de invertebrados y, por ejemplo, estudiar su dinámica. De esta forma, nuestro trabajo de modestos aficionados puede realmente aportar un valor.




Este saltamontes en particular ha resultado ser una hembra de Calliptamus barbarus barbarus. Aquí podeis verla en la base de datos. Como comprobareis, no se parece de nada a esta otra de la misma especie. Los insectos, como siempre, superan todas las previsiones. En algunos casos hay importantes variaciones dentro de la misma especie, pero normalmente es al revés: animales prácticamente idénticos son de especies diferentes (como estas dos libélulas tigre). Su complejidad me recuerda, un poco, a los caracteres chinos de los que Objeto A nos suele hablar. ¡Hay casi un millón de especies identificadas en todo el mundo! Y se supone que existen muchas más por descubrir.

Espero que algún día si alguien estudia la distribución de los calliptamus barbarus en la península, le sea de ayuda mi foto. El primer paso para preservar la biodiversidad es conocerla y valorarla. Creo que Internet y la fotografía digital han dado un importante impulso a la entomología, o por lo menos a su divulgación.

Alguien podrá pensar que tiene poca importancia saber si se trata del calliptamus barbarus o de cualquier otro de los cientos de saltamontes que habrá. En cierto modo es cierto, todos son parecidos. Justamente lo que los hace tan interesantes es su diversidad. Yo mismo, dentro de cinco minutos no voy a recordar el nombre. No importa, no se trata de lo que yo soy capaz de hacer: alguien sabrá valorar esta información.