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miércoles, abril 30, 2008

Muerte de Segura

Foto: Luna Vandoorne, reproducida con permiso.

Segura era un quebrantahuesos joven, hembra. Por desgracia, muchos de los quebrantahuesos que vuelan en España tienen nombre propio, por que si siguen existiendo e incluso se están recuperando es a costa de un gran esfuerzo. Se está tratando de reintroducir esta especie en Andalucía, de donde desapareció en 1986. Pero hace unos días un cazador la mató.

Da la casualidad de que Luna Vandoorne, una joven amiga fotógrafa, pudo presenciar uno de los primeros vuelos de Segura (o tal vez no es una casualidad, por que al final nos vamos conociendo todos). Hace años que sigo sus fotos en diferentes webs. Recordaba su trabajo voluntario en el proyecto de reintroducción del quebrantahuesos, hablando con la gente de los pueblos para hacerles saber que los primeros ejemplares estaban a punto de ser soltados e implicarlos en la conservación del animal. Me vi en la obligación de darle la mala noticia, de todos modos se hubiera enterado a las pocas horas.

Me respondió con un correo desgarrado, del que recorto dos frases:

...hicieron mucho hincapié en que murieron por cebos envenenados y caza, pero que la caza probablemente ya no sería un problema, que todo el mundo sabe lo que es y lo que representa este animal. Así que al salir a hablar con la gente, hacíamos más hincapie en el veneno y mira...

He estado buscando, y solo tengo una foto de Segura, lejísimos, un recorte casi del 100%, totalmente pixelada. No tenía el equipo necesario y recuerdo que pensé, no pasa nada, ya volveré a hacerles mejores fotos con algo más que mi 105 mm. Ahora esa foto es irrepetible.


Me comentaba el otro día Luna que estaba pasando por el via-crucis de buscar un teleobjetivo, que es una herramienta carísima pero del todo imprescindible para fotografiar la naturaleza. Ojalá lo hubiera tenido antes y ahora pudiéramos apreciar mejor esos primeros vuelos a través de su mirada. Hay otras fotos de Segura, pero ya desde muy joven Luna tuvo siempre una sensibilidad realmente especial.

Recomiendo mirar sus fotos y leer directamente sus palabras.

Respecto de la persona que abatió a tiros a Segura, me gustaría poder perdonarle pero se me hace muy complicado. Incluso como contribuyente. El programa de reintroducción del quebrantahuesos debe haber costado una fortuna. Yo tuve la suerte de poder ver a un quebrantahuesos a través del teleobjetivo, que tampoco debe ser tan diferente del visor de una escopeta, y hay que tener mucha mala uva para matarle. Se me dirá que los verdaderos cazadores no hacen estas cosas, pero ya son demasiadas las veces que "cazadores de mentira" han matado especies que deberían estar muy protegidas: un oso, lobos, y ahora Segura.

Yo mismo, ya lo contaré en alguna ocasión, he tenido la sensación de que por muy poco no me han disparado. Ya está bien tanta tolerancia con el anacronismo de la caza. Que aprendan a hacer fotos con un tele, es un poco más difícil por que hay que acercarse más y tener en cuenta la luz, pero disfrutarán incluso más.

sábado, abril 26, 2008

El extraño caso de la garza real

Fue el sábado por la mañana y la vio ella, estaba justo al lado de la carretera a dos o tres metros. ¿Uh? ¿Una garza real en mitad de una zona montañosa sin agua? Paré y puse marcha atrás: efectivamente, era una garza real (ella tiene cada vez más ojo, unas horas después vio una culebra de agua que a mi me había pasado inadvertida).

Una garza real es un pájaro de los más grandes, pero con el 105 macro, que es el de los bichos, hay que acercarse bastante para poder fotografiarla. Aunque estaba claro que no se iba a marchar, por que si estaba alli, tan lejos de un cauce de agua con peces, tenía que ser que algo raro le ocurría.

Efectivamente, la garza al verme se alejó asustada, pero andando despacio, como para no perder las formas. Normalmente, hubiera salido volando. Hice una toma desde la carretera y mientras tanto ella se escondió en una especie de pequeña cueva. A mi me pareció triste. Me acerqué y saqué un primer plano. Se la ve un poco fastidiada y parece que esté sufriendo, pero cuidado: este animal es capaz de tragarse entero a un conejo jóven o a una carpa de dos kilos. O de sacarte un ojo de un picotazo.

A unos 10km, a vuelo de pájaro, hay un río donde solía haber garzas reales el invierno del 2006-2007. Este año no he visto, probablemente por culpa de la sequía. ¿Estaba perdida y debilitada por el hambre? ¿enferma? ¿gripe aviar?

Este último pensamiento, por muy improbable que parezca, me hizo llamar a un amigo que lo puso en conocimiento del personal del parque. Se supone que la han ido a buscar, nosotros regresamos por otra carretera. Pero al hacerlo, han privado de alimento a los pocos depredadores que quedan en ese parque natural, que cada vez tiene que soportar más presión humana.

Nos gusta jugar a ser dioses justicieros y normalmente la cagamos. La naturaleza tiene sus leyes, que todo lo hacen sin pretender hacer nada.

martes, abril 22, 2008

El flamenco y la crítica fotográfica

1-El flamenco

A mi me gustan mucho los flamencos y recuerdo nítidamente el momento de hacer esta foto. Llegué a la laguna poco después de amanecer. Había un grupo de flamencos bastante numeroso. Mi primera intención fue fotografiarlos mientras comían despreocupadamente. Me pude acercar sigilosamente a la orilla sin inquietarles, monté el trípode y preparé la cámara. Pero son animales especialmente tímidos. Cuando menos me lo esperaba alzaron el vuelo y todos pasaron muy cerca de mi, tan cerca que pude oir claramente el sonido del viento en sus alas. El sol, todavía de color cálido y muy bajo, les iluminaba perfectamente. A toda prisa pude hacer algunas fotos en vuelo, que son difíciles. Esta es una de ellas. Si os fijáis, tiene las patas todavía mojadas.

Fue un momento sublime. Maravillado por lo que acababa de ver, pensé que la foto era estupenda. Pero vosotros que ahora la veis no estuvisteis alli y no recordais el olor de la laguna al amanecer, ni la emoción del acercamiento, ni el sonido de los aleteos, ni el frio, ni el peso del trípode, ni la adrenalina corriendo por la sangre, debeis juzgar la foto sin ninguna otra información. ¿Es buena?

Decía ayer un amigo, uno de los mejores fotógrafos de naturaleza que conozco, refiriéndose a otra de mis fotos, que no le gustó especialmente: Supongo que haberla visto in situ es media foto. Tiene toda la razón y debo agradecerle su sinceridad. Hay que mejorar, para que los que no vieron las escena puedan sentirla. Después de haber visto este flamenco muchas veces, debo decir que ha dejado de gustarme. Creo que le falta calidad, pero no estoy seguro.


2-La crítica


Y esto me lleva a la necesidad de la crítica. Yo debo exponer lo que hago a la opinión de los demás para validarlo. Algunos no deben tener esta necesidad, incluso contarán con la suficiente asertividad como para prescindir por completo de la opinión de los demás. De verdad que lo admiro, especialmente en los pintores, cuyo trabajo me parece mucho más personal que las fotos. No es mi caso, yo necesito saber que piensan los demás. Y recibir críticas adversas, cuando ha habido una implicación emocional seria en el trabajo creativo, es siempre duro.

Esta foto tiene un problema: la exigua silueta del flamenco, de tonos cálidos en el cielo azul, tiende a generar un halo a su alrededor. Esto puede deberse al filtro de enfoque aplicado o a la compresión en jpg, probablemente a una combinación de los dos. La fotografía, impresa a 30x20cm, está colgada en el comedor de mi casa, junto con muchas de las fotos que voy subiendo, y se ve perfectamente sin halos de ningún tipo. Pero, en esta imagen concreta, es complicado lograrlo para la web.

3-La crítica de la crítica

Ahora bien, ¿este pequeño defecto aniquila la esencia de la foto? Halos, manchas del sensor, o ruido, ¿son lo que hace que la foto transmita algo o deje de hacerlo? Después de ver tantos miles de fotos y leer tantísimas críticas, mi propia mirada está distorsionada, ya no es la de un espectador y yo no se responder a esa pregunta. Pero quiero decir que a veces da la sensación de que la necesaria crítica se ha reducido a una comprobación rutinaria de la calidad gráfica.

¿Hay ruido? ¿Hay halos? ¿Están todos los tonos correctamente representados? o por el contrario, ¿quedaron los oscuros empastados y los claros reventados? ¿Las zonas de color uninforme e intenso, tienen textura? (su ausencia indicaría una inexcusable sobreexposición) ¿Hay artefactos de compresión? ¿Aberraciones cromáticas? ¿Manchas del sensor que deban ser clonadas? El fondo ¿está correctamente expuesto? ¿es perfectamente liso?

Una respuesta satisfactoria a todas las anteriores cuestiones ¿hace que una foto de naturaleza sea buena a los ojos de un espectador normal? Yo creo que no. Y creo que las críticas basadas en tecnicismos son malas. Estos errores, si son muy evidentes y pueden resolverse, está claro que deben indicarse, pero no convertirlos en el aspecto central. Lo central debe ser el espíritu de la escena, ¿se ha podido captar?.

Esa debe ser la pregunta. De lo contrario se cae en un exceso de academicismo y una uniformidad que no lleva a ninguna parte (por lo menos, a ninguna parte interesante).

En el párrafo anterior, las palabras en itálica (artefactos, empastado..) se utilizan profusamente en el Mellado, que es un libro interesante pero peligroso si es el único que se lee. Como casi todos los libros.

4-La tiranía de la óptica

La foto está un poco recortada. Y, en las condiciones en que se hizo, obtuve la máxima calidad que daba el equipo (sigma 50-500, nikon d70). Pero eso no se si es suficiente. De haber tenido una óptica mejor, la foto sería mucho más nítida y tal vez llegaría a gustarme. Esto me mortifica increíblemente, por que no puedo de ninguna manera comprar ese objetivo mejor: es carísimo. Pero nuevamente ¿es esa nitidez la esencia de la cuestión fotográfica? Después de lo anterior, debería decir que no. Pero lo siento, la nitidez es algo adictivo. De todos los defectos técnicos, el que menos disculpan mis ojos es la falta de nitidez. Es cierto que los grandes fotógrafos consiguen fotos estupendas con el mismo equipo, a costa de gran esfuerzo y dedicación. Por varias razones, no es mi caso. Y por eso, estoy dejando de fotografiar pájaros. Tengo que encontrar una solución a este problema, a poder ser una solución interior.

jueves, abril 10, 2008

Yo cacé una perdiz

Es que van como locas en la época de celo. Cantando todo el día, descuidan las precauciones más elementales y se ponen en mitad de los campos. Y ese ojo rojo las delata. Esa mañana vi por lo menos 10, desde el coche. La mayoría estaban demasiado lejos. Menos esta pobrecita. En cuanto vio que el coche paraba, se fue a esconder al lado del campo, pensando que no la vería entre tanta sombra. Pero yo me acerqué con sigilo, en primera, paré el motor (para evitar las vibraciones), me apoyé en la ventana y tac-tac-tac-tac... Fallé.

No tenía el ojo iluminado. Para que las fotos sean interesantes, la luz es esencial. Respiré hondo y volví a probar. Al fin, se giró un poco y tiré otra ráfaga, más larga tac-tac-tac-tac-tac, 10 fotos. Miré y ¡alli estaba ese ojo en la pantalla, mio para siempre! Estuve tan feliz como si hubiera sido un urogallo, ya casi extinguido. El año próximo (cada primavera lo digo) haré una espera en condiciones, con un hide, y trataré de fotografiarla mejor.

Después de hacer esta foto, salí del coche y probé a acercarme lo más posible. Entonces si que se escondió bien. Si hubiera tenido un perro, hubiera podido levantarla y tratar rematar con una foto en vuelo (dificilísima). Pero sin perro, no alzó el vuelo hasta que no estuve a dos metros. Se fue al otro lado del campo, lejos del camino. Mejor, por alli pasaba mucha gente y, aunque supongo que ahora no se las puede matar, nunca se sabe. Espero que tenga una larga vida y después se la coma un zorro. O un azor.

miércoles, marzo 05, 2008

El vuelo migratorio de las grullas

Aunque hoy ha refrescado mucho, todo apunta a que se está terminando el invierno. Quienes vivan en un lugar decente, alejado de las ciudades y de tantísima inmundicia, habrán podido notar (entre otros prodigios) que las parejas de milanos ya se hacen carantoñas acrobáticas, y que se puede oir a lo lejos el canto nupcial de la perdiz. También me dicen que han visto a una culebra de agua tomando el sol junto al río.

No pude fotografiar ninguno de estos acontecimientos, pero si que puedo dejar una modesta constancia del paso de las grullas, que también debería indicar que llega el buen tiempo. Había ido a espiar los vuelos de los milanos, pero no pude hacer fotos. Después me fui a un lugar donde normalmente se pueden ver buitres pero la luz era pésima y hacía un viento horrible. Estaba conduciendo de regreso, un poco fastidiado por no haber hecho nada bueno esa mañana, cuando vi las grullas.

Es la tercera o cuarta vez que las veo en toda mi vida. En esta ocasión tuve suerte, por que no avanzaban si no que daban vueltas en el aire, en grupo, de forma aparentemente desordenada. Y además, estaban justo en la dirección de la carretera. De forma que me pude acercar hasta situarme casi debajo de ellas.

Primero pensé que debido al viento estaban buscando un lugar donde pararse. Después, reflexionando, recordé que cerca de allí había visto una bandada de cigüeñas negras (nada menos) haciendo lo mismo. He legado a la conclusión de que en ese lugar se forman corrientes térmicas (por eso les gusta tanto a los buitres) y que las aves migratorias también las utilizan para ganar un poco de altura.

La formación en forma de flecha debe ser la óptima para avanzar minimizando la resistencia al aire, pero cuando se trata de aprovechar las corrientes ascendentes, la rompen y cada indivíduo vuela en círculos más o menos como puede. Aquí un vídeo donde se las puede ver y oír volando en línea recta y en formación, que es lo normal.

No deja de ser extraordinario que estos pájaros sigan existiendo y continúen realizando estos viajes cada año. Son especialmente impresionantes los gritos "Trirop, Trirop" de las grullas en vuelo, que se oyen a gran distancia.

No se si alguien más habrá leído "Las extraordinarias aventuras de Nils Holgerson". Yo lo leí de muy niño y tengo un recuerdo confuso de este libro de aventuras, en el que un chaval es reducido al tamaño de un duende y recorre Suecia agarrado al cuello de un ganso. Se habla de viajes, de aves y de paisajes helados y de como las dificultades transforman al protagonista. En una de las aventuras aparecen las grullas, que me parecieron animales mágicos.

No me terminan de gustar estas fotos. La luz y el ángulo en el que las pude hacer no me dejan muchas más opciones que reducirlas a siluetas, el cielo plomizo casi me obliga al blanco y negro (la primera es en color, casi no se nota). Este tratamiento no es el adecuado para estos animales. Al día siguiente volví a verlas, con un cielo azul radiante, pero mucho más lejos.

martes, febrero 26, 2008

Andar sobre las aguas

Al amanecer casi cualquier cosa parece posible.

(Pinchad para ampliar). Con la D70, el sigma 50-500, y la poquita luz que había, fue complicado pillar a este joven flamenco que fue a aterrizar justo delante de mi. Todavía no tiene el color rojo característico de la especie.

Un día de primavera fui con mi padre a dar un paseo por un pequeño humedal junto al mar, cerca de Tarragona. De forma completamente inesperada, vimos emprender el vuelo a una pareja de flamencos, fue algo inolvidable. Desde entonces es uno de mis favoritos. Ahora el humedal por el que tantas veces había paseado se ha convertido en una parodia: por una parte, está acosado por las urbanizaciones y reducido a la mínima expresión, por otra, tiene el acceso prohibido excepto unos pequeños miradores. Como tantos otros lugares.

lunes, febrero 25, 2008

Amanece en la laguna

La luz del sol se abre paso entre las nubes.

Son escenas con un contraste de luz brutal, excesivo para la cámara e incluso para los ojos. Esta maravilla de amanecer en la laguna, que fue como un estado de gracia, duró apenas unos minutos que me pasaron como si fueran segundos.

Cuando todo terminó, al ver las fotos en la pantalla, me gustó alguna toma de una cigüeña que ya subiré. Pero me pareció claro que en las tomas de paisaje había fracasado, no eran más que una sombra de lo que yo había visto. Y además, no se como lo hubiera podido hacer mejor: los filtros degradados neutros no hubieran servido más que para oscurecer todavía más las nubes y el HDR no vale con todos los pájaros moviéndose.

De modo que los paisajes de esa mañana se quedaron arrinconados en el disco duro. Pero un día, cuando ya no recordaba la escena original, los encontré por casualidad. Y no me parecieron tan mal, de modo que he subido uno.

Dije el otro día que no me gustaba el trabajo de proceso de fotos (aunque no fuera más que por la resonancia kafkiana del término). Pero a veces, como en la foto de esta entrada, no hay más remedio que perder mucho tiempo exprimiendo a fondo el archivo RAW para poder algo de la imágen que se parezca a lo que vimos.

A propósito del proceso de fotos, quería comentar que tengo en casa el libro de José María Mellado, Fotografía digital de alta calidad. A pesar de que en algunos aspectos no estoy de acuerdo con sus planteamientos (o, por decirlo con más precisión: algunas de las cosas que él propone a mi no me sirven, concretamente su tratamiento por zonas), el libro está muy bien y explica técnicas que merece la pena conocer. Se ha convertido en un gran éxito y en un clásico en muy poco tiempo, y hay que conocerlo aunque solo sea para poder discrepar. Y en eso estoy, intentando asimilarlo. Un día me gustaría comentar un poco más sobre este libro.

miércoles, enero 02, 2008

Una pequeña maravilla en tiempos de la sexta extinción



La revista El Pollo Urbano publicó este artículo mío hace ya unos dos años, pero el tema sigue estando de actualidad, de modo que me he permitido reponerlo con algún retoque aquí en el blog.

Esta entrada está dedicada, con todo el cariño, a los que se están forrando con la especulación inmobiliaria y creen que esto les va a permitir vivir a ellos y a tres generaciones más. Ahora el asunto ha frenado, pero volverán a la carga. Su mayor error está en lo de las tres generaciones.

Todos hemos visto la escena en el cine: Un dinosaurio está comiendo tranquilamente cuando se oye un ruido en el cielo, seguido de una fuerte explosión. Es el primero de una serie de meteoritos que provocan erupciones volcánicas. La humareda oculta el sol durante años. La extinción en masa ha empezado. Un 17% de las familias de especies desaparecerá. El espectador siente un escalofrío, ¡Que cosa tan terrible, los ríos de lava y los cometas apocalípticos cruzando el cielo entre llamas! ¡Que suerte haber vivido en una época a salvo de extinciones en masa!



La extinción de los dinosaurios fue la quinta extinción en masa. En el momento presente, estamos viviendo la sexta. ¿ La causa ? Cada uno de nosotros. Sin necesidad de grandes cataclismos, a la chita callando, estamos haciendo lo mismo que el famoso meteorito. O peor.

Se calcula que nos estamos cepillando la friolera de 30.000 especies al año, tres cada hora. Este ritmo es comparable, si no superior, al de la quinta extinción. Hace 100.000 años que empezamos a expandirnos por el planeta. A escala geológica esto no es nada. Allí donde llegábamos, en pocos años acabábamos con los grandes herbívoros, lo que ocasionaba la desaparición de los grandes depredadores. Sin mencionar a nuestros primos los Neandertales (de los que no somos descendientes). En algunos lugares, una población reducida de hombres aprendió a vivir en equilibrio con el medio, por ejemplo en América de Norte o en Australia. Pero han sido exterminados por otros con una tecnología más avanzada, excepto unos pocos que malviven en reservas.

En fin, a muchos nos parece claro que entre la lista de especies en peligro en esta sexta extinción estamos nosotros mismos. ¿Alguien piensa que si nos cargamos todo el planeta podremos sobrevivir solamente nosotros?. Cada especie que desaparece por nuestra causa lo hace a causa de una transformación de su medio. Y nos acerca un poquito más al cataclismo.

Cuando se piensa en especies amenazadas todo el mundo imagina al lince, las ballenas o el águila real.. animales que la mayoría de nosotros no hemos visto nunca. Esto es un grave error. En realidad y por desgracia hay ejemplos mucho más próximos. Me gustaría mostraros una pequeña y frágil maravilla que posiblemente nuestros hijos tengan que ir a ver al zoo.

Es el Autillo (Otus scops). Es, para entendernos, un búho pequeñito, que mide apenas un palmo de altura. Se alimenta de insectos, por ejemplo mariposas nocturnas, y de pequeños invertebrados. Por la noches se puede oír su canto inconfundible, cada unos tres segundos "tiout.... tiout.... tiout.... tiout....", pero es muy difícil verlo.

Lo que a mi más me impresiona de este animalito es que emigra a África. Al sur del Sahara, nada menos. Regresa en Marzo para criar en la península ¿Por donde pasa, cuanto tarda, donde duerme, que come durante el viaje? ¿Como puede cruzar semejante desierto un animal tan pequeño y de actividad nocturna?. Es posible que no se sepa, yo al menos no lo se ni lo he encontrado.



Lo que si se es que problema tiene. A pesar de ser tímido, no convive mal con nosotros. No es la falta de alimento. Son los nidos. A diferencia de la golondrina, que también es insectívora y también emigra, los autillos no saben hacer un nido. Necesitan árboles con un agujero. Como en los dibujos de los cuentos, en lo más profundo del bosque, el un tronco de roble centenario, puede anidar el autillo. Pero solamente los árboles viejos tienen agujeros. Si se cortan robles centenarios con agujeros para hacer chalets adosados, los autillos no encuentran casa al regresar de África. Incluso si se repoblaran, tardarían mucho tiempo en tener casas para los autillos.

De manera que en las urbanizaciones ni en los campos de golf no se puede oír el "tiout.... tiout.... tiout.... tiout.... ". Por más insectos que hubiera para comer. Más recalificaciones, más absurdas urbanizaciones.. menos autillos. Una pequeña desgracia entre tantas más en tiempos de la sexta extinción. Pero esto es solamente un ejemplo: están desapareciendo muchísimos animales todavía más pequeños y menos notorios que este pequeño búho.

Y los malos no son solamente los pesqueros japoneses, ni el cambio climático que deja sin hielo a los osos polares: somos nosotros.

lunes, diciembre 10, 2007

El quebrantahuesos en el bosque

Otra de mis fotos del quebrantahuesos en vuelo, esta vez en un paisaje de bosque, que es un escenario menos habitual para ver a este animal mítico.

Como en la última que subí, la foto está un poco (bastante) justita de calidad, ruego disculpas.

lunes, noviembre 26, 2007

Pasa el quebrantahuesos


Pinchad para ampliar. Para saber más de como la hice, aquí.

viernes, octubre 26, 2007

Joven golondrina mirando de lado al fotógrafo

Incluso en verano, las mañanas lluviosas me parecen un poco melancólicas.

lunes, junio 04, 2007

Segunda y tercera experiencias con los abejarucos. Y una pregunta.

Después de mi primera experiencia seria con los abejarucos, decidí volver a la carga.

La segunda experiencia con los abejarucos no fue muy positiva. Decidí tumbarme en el suelo a 3 metros escasos del posadero y cubrirme con una red de camuflaje. Usé la bolsa de la cámara para tener un ángulo un poco mejor y un bean-bag para inmobilizarla.

Aguanté una hora tumbado, pero unas hormigas del género Camponotus que me mordían el sobaco y -sobretodo- el dolor de espalda me hicieron desistir. Los abejarucos entraron solo una vez y muy brevemente al posadero. Esta técnica definitivamente no es buena al menos para mi, además de incomodísimo y fatal para mi triste esqueleto, el más mínimo movimiento al acercar la cabeza a la cámara te delata. De modo que preguntándome si me dolían más las lumbares o las cervicales me fui a hacer la compra.

Al día siguiente (después de haberme tomado un ibuprofeno 600) el despertador sonó a las 5:30 y me fui con el amigo JAB a repetir la prueba, esta vez con hide y una luz de muerte. Cerramos el hide a las 7:20 y hasta las 9 no entró nada. A las 9:20 salímos por que yo tenía compromisos familiares. Por suerte, este animalito entró dos veces en el último momento y nos salvó la mañana.



Esta foto (un poco recortada, pinchad para ampliar) ya es decente en mi escala, o sea imprimible a 30x20 y colgable en el comedor. La anterior no lo era por que estaba muy recortada.

Ahora una pregunta, rollo acertijo, a ver quien lo sabe. Sabiendo que la rama está orientada de este a oeste (más o menos), para hacer la foto a las 9 AM del 3 de Junio, ¿donde hay que situar el hide, al norte o al sur de la rama?

Aquí está la respuesta.

sábado, junio 02, 2007

Primera experiencia con los abejarucos


(pinchad para ampliarla)

El abejaruco es uno de los pájaros más bonitos que hay por aquí, y además es relativamente abundante y fácil de fotografiar. Ya parecía que mi amigo JAB y servidor teníamos un poco de gafe con este animal, por que el año pasado invertimos muchas horas buscandolos pero fue en vano.

Ahora por fin hemos encontrado una colonia y a base de levantarnos a las 5:30 (entre semana hay que tener moral..), hemos podido hacer unas fotos. En mi caso no son buenas ni mucho menos pero por lo menos alguna de ellas cuela (recortadísima y a 800 pixels).

Tengo que perfeccionar la técnica y mejorarlas hasta llegar por lo menos a la calidad que yo considero decente, o sea, válida para imprimir a 30x20cm y colgarla en el comedor sin que mi familia se queje. Y son exigentes.

lunes, mayo 21, 2007

26 horas esperando al pájaro inverosímil (iv-fin)

(viene de aquí, pinchad las fotos para ampliarlas)





8-Admirar a los necrófagos y temer a la muerte

Es la tercera y última sesión. ¿Podré ver al quebrantahuesos posado?

Llevo los pesados bidones llenos de carroña hasta el punto indicado. La comida para los buitres debe ponerse lejos de la del quebrantahuesos, según me dice el guarda, para evitar que compitan por el mismo alimento. El buitre es más agresivo y expulsaria al quebranta.

Vuelco el primer bidón en el suelo y caen incontables patitas de cordero. Son las extremidades de corderitos jóvenes, casi niños, que hemos matado para comernos sus costillas. El primer día ya olían mal, esta mañana apestan y por la noche cuando las recoja, todavía será peor. Pero hay más, cae algo que no esperaba. Es un líquido amarillento, un lixiviado putrefacto que segregan los despojos al corromperse. Huele a orina de enfermo y a muerte.

Este olor ha traspasado los guantes de goma, que estaban mojados por dentro después de la lluvia de ayer, y lo voy a tener en los dedos todo el día. No se si volveré a comer carne de cordero en una temporada.

No estamos preparados para admitir la muerte, ni siquiera la de los animales. Me comenta el guarda que es vegetariano y le entiendo (pero al bajar, por la noche en el hotel me esperará mi amigo JAB y nos comeremos unos trozos de lomo a la plancha. Estamos hechos de la misma sustancia que los buitres).

9-Ultimo día en el hide

Entro en el hide. Pasan tal vez seis horas sin apenas actividad. De pronto entra un buitre. Mira decidido la carroña y se abalanza sobre ella. Mete la cabeza en el abdomen de un cadaver y engulle grandes trozos de carne. De un tirón rompe el cuerpo que el guarda había atado a una estaca días antes, para evitar que cayera por el precipicio. Al cabo de unos segundos baja otro y luego otro y otro más hasta que pierdo la cuenta. Al ver las fotos me doy cuenta de que solamente son cuatro o cinco, parecían cien.

Los buitres volando son criaturas esquivas que parecen pacíficas, pero cuando comen su verdadera naturaleza queda al descubierto. Miran fíjamente, saltan, se intimidan unos a otros con las alas abiertas, estiran el cuello, avanzan, comen y retroceden. Es difícil describir la escena, que está entre un baile y un combate. Sabía que era impresionante pero todas las narraciones se quedan cortas.






10-El pájaro marcado

Pasan varios, incluso muchos quebrantahuesos. Decido no fotografiarles para ver si se posan. Apunto el objetivo hacia el suelo para que el reflejo no les asuste. Con el fondo nevado y la luz buena, es un esfuezo sobrehumano no fotografiarles. Esperemos que sirva para algo. Tan solo uno de ellos me llama mucho la atención y le fotografío. Al ver las imagenes en la pantalla lo entiendo: está marcado. Quedan tan pocos indivíduos que (imagino) los guardas los conocen casi personalmente.



11-El milano negro y el rebeco

Se oye un grito, es un milano negro (pero en aquel momento a mi me parece un ratonero). Entra a comer despojos, pero no está tranquilo. Los animales saben que hay algo raro en este lugar y se sienten intimidados. Un cuervo le disputa la comida. El milano le expulsa pero poco después decide que no merece la pena pelear para comer en un lugar tan peligroso. Se marcha.





Yo también debo marcharme. Apenas hay luz y ya han pasado más de 12 horas. Es mi última sesión y definitivamente el quebrantahuesos no ha entrado a comer. Me siento decepcionado.

Pero sucede algo inesperado. De pronto se oye un ruido. ¿Será un zorro? El corazón se me acelera, se oyen más pasos. Es una especie de cabra, me viene a la cabeza la palabra "isard", rebeco, pero no estoy seguro de que lo sea. Mira hacia mi pero no se asusta, no ve nada raro. Mira al otro lado, y sigue su camino. Apenas ha estado unos segundos en mi campo de visión. Como estoy tirando en prioridad a la velocidad e ISO automático, las primeras fotos han sido a 1600. Después, he bajado la velocidad y he podido tirar con menos sensibilidad.



Me confirman que es un isard, rebeco, sarrio. Un regalo inesperado. Hubiera dedicado gustosamente una semana de mi tiempo libre para hacer una foto como esta, pero como se me ha presentado por casualidad, no me siento especialmente contento. No solamente se trata de hacer fotos, hay que sentir que realmente nos merecemos haberlas hecho.

12-Las secuelas

Ya en casa, durante varias noches soñé que estaba en un lugar extraño y era visitado por animales prodigiosos: águilas reales, buitres, incluso quebrantahuesos. Me sentía permanentemente en estado de alerta, atento al cielo, pendiente de los ruidosos aleteos, espiando el horizonte, haciendo cábalas acerca de las luces y las sombras, ajustando la exposición. Fantástico.



He dejado esta foto colgada en el comedor.

lunes, mayo 14, 2007

Lo mejor contra el stress: el bostezo del Nycticorax

No puedo evitar bostezar cada vez que miro esta foto. ¡Que pachorra tiene este bicho!

A pesar de estar yo haciendole fotos a escasos metros, el tio seguía la mar de tranquilo sesteando, hasta el punto de que se le escapo un tremendo bostezo.

Ojalá yo fuera capaz de hacer lo mismo y tomarme las cosas con más tranquilidad..


jueves, mayo 10, 2007

Nycticorax nycticorax ganduleando


(pinchad en la foto para ampliarla y que se vea bien)

El sol ya estaba alto, pero en una sombra este joven Nycticorax seguía sesteando mientras el agua fluía lentamente a su alrededor. ¡Que placer!

No en vano, en gallego se llama Garza denoiteira.

miércoles, mayo 09, 2007

26 horas esperando al pájaro inverosímil (III)

(viene de aquí)

7. El quebrantahuesos

(pinchad en las fotos para ampliarlas)

Ruego respetuoso silencio, pasa el quebrantahuesos.









En el hide no hay forma de manejar la cámara estando sentado. Por lo menos yo no la encontré. La única solución para poder fotografiar al quebrantahuesos es arrodillarse frente al trípode. El vaho de la respiración empaña el visor y los latidos del corazón podrían mover la cámara. Me mira fijamente mientras vuela en círculo. Cuando tiro la primera ráfaga de fotos experimento una sensación de alivio cercana al placer físico.

Arrodillado ante el quebrantahuesos pienso que parezco un sacerdote de una antigua religión, o tal vez de una doctrina futura que todavía no se ha formulado. Será un culto pagano a la naturaleza, algún día tendrá muchos adeptos, o volverá a tenerlos ¿quedarán quebrantahuesos para poder adorarles? ¿quedarán personas que les rindan homenaje?

(continua aquí)

viernes, mayo 04, 2007

26 horas esperando al pájaro inverosímil (II)

Alli en lo alto, dicen, vive el quebrantahuesos (Pinchad las fotos para ampliarlas)

(Viene de aquí)

3. El quebrantahuesos, el neurocirujano y las aspirinas

Lo más inverosímil del quebrantahuesos no es que exista, si no que no haya desaparecido todavía. Parece ser que hace un siglo había en todas las zonas montañosas de la península, ahora solamente quedan algo más de cien parejas en el pirineo.

Es un animal muy especializado, si fuera médico sería, digamos, un neurocirujano. Tanta especialización solo puede tener sentido en un mundo en el que gran cantidad de herbívoros pasten libremente y sean cazados por depredadores, dejando suficientes restos para una variedad de carroñeros. Cuando los cuervos, los buitres y los milanos han terminado de comer (y no antes), el quebrantahuesos, que es el más especializado, toma su parte: los huesos.

Pero si una crisis hiciera cerrar todos los hospitales con sus quirófanos y tan solo quedaran puestos de primeros auxilios con tiritas y aspirinas, ¿qué sentido tendría ser neurocirujano? Así se encuentra el quebrantahuesos, en la cúspide de una pirámide de papel.

En la dieta de los carroñeros, los restos de animales domésticos sustituyeron por algún tiempo a los animales salvajes. Este mundo rural basado en las bestias de carga, también ha desaparecido. En el actual paisaje de montaña, donde los asépticos campos de golf acechan en los valles, las urbanizaciones trepan por las laderas y las pistas de esquí convocan multitudes en las alturas, el quebrantahuesos, el pájaro inverosímil, es verdaderamente una reliquia. Y si todavía no ha desaparecido es por los enormes esfuerzos que han hecho algunas personas para evitarlo. Gracias a todos ellos.

El interior del hide (con un gran angular).
4. La espera

Todo esto –y mas cosas- pensaba yo al llegar al pueblo. En el hotel habían anotado “fotógrafo” y tuvieron el detalle de dejarme una habitación con vistas. Pero en recepción estaba colgada una foto de la perdiz nival y en el bar había una exposición de fotografías de osos. Glups. “Bueno, yo no soy más que un aficionado, haré lo que pueda” dije.

Mi principal temor era que la pista estuviera intransitable. Para conjurarlo, le había puesto unas ruedas de tacos nuevas a mi coche. Operación que me dejó la tarjeta de crédito en estado terminal pero me permitió dormir más tranquilo.

Pero por suerte, la pista estaba despejada de nieve de modo que el domingo ya pude subir acompañando a los guardas. Las fotografías se hacen desde un hide, que para entendernos viene a ser como un zulo con una ventana tapada por una red de camuflaje y el suelo mojado. Si tuviera solamente quince centímetros más de altura, ya se podría estar de pie y seria una gran ventaja, por que hay que entrar antes del amanecer y salir después del ocaso. De todos modos, ya está bien como está.

Allí dentro hay que comer, beber, orinar en botella o garrafa y defecar en bolsa de plástico. Yo pasé frío, dolor de huesos, aburrimiento, leve claustrofobia, nervios, sueño, asco por el olor a carroña y más dolor de huesos. Menos mal que contaba con mi amigos ibuprofeno y omeoprazol.

Para el que realmente disfrute de la naturaleza, todo esto se verá compensado con creces por las escenas que se pueden contemplar a través del objetivo y se marchará con pena y ganas de regresar. Es mejor que un hide "normal" pero mucho más duro que un observatorio de aves. No es una actividad para todo el mundo ni se pretende que lo sea.

Cuervo y mosca alimentándose de restos a medio comer.

5. La secuencia de carroñeros

Los primeros en llegar a la carroña son siempre los omnipresentes córvidos. No son carroñeros especializados, su pico no puede perforar el cuero de un animal y deben contentarse con devorar los ojos y poco más. Y esperar... por que allí donde se convocan los cuervos van los buitres, atraídos por los brillos de sus plumas negras. Estos si que pueden desgarrar animales, meter su largo cuello dentro de la cavidad abdominal y comer rápidamente. De los restos que dejan los buitres comerán los cuervos. Y finalmente, cuando el festín haya terminado, el quebrantahuesos entrará a comer el esqueleto.

Yo había aprendido esta secuencia de carroñeros en “El hombre y la tierra”. Como he visto el capítulo de los buitres más de quince veces, el graznido del primer cuervo y el kiaaa de la chova piquirroja me sonaron a gloria. Pronto estarán aquí los buitres, pensé.

Pero los minutos fueron pasando, cayó la tarde, el cielo se cubrió de nubes y la primera sesión, que excepcionalmente empezó un domingo a las seis de la tarde, llegó a su fin sin pena ni gloria, acompañada de las primeras gotas de lo que había de ser una tormenta con aparato eléctrico.


Parece que va a llover, ¿no crees? Y en efecto, menuda cayó.

6. Frikosal versus Frankenstein

“Antes de bajar, recoge lo que no se hayan comido y mételo en los botes. Si no, el zorro se lleva restos y los esparce. Si el quebrantahuesos tiene comida en otro lugar, no te entrará”, me dijo el guarda. De modo que me armé de valor, me puse los guantes y empecé a recoger la carroña.

Bajo la tormenta, allí estuve un buen rato llenando dos bidones de unos quince kilos. Me vino a la cabeza una secuencia de Frankenstein. Imaginad a un tipo con impermeable oscuro sorteando esqueletos y pellejos mientras recoje vísceras sangrantes, trozos de hígado, intestinos, huesos y patas de cordero, en la cumbre de una montaña nevada, entre rayos y truenos.

Todo ello con el propósito de fotografiar a un pájaro mítico que solamente come huesos. Quimera no menos incierta, pensé, que la del doctor Frankenstein y su mónstruo. El sentido del humor a veces es una gran ayuda.

Al bajar, la pista estaba francamente embarrada y deslizante. Al pasar por el lado del barranco, me alegré de haber cambiado las ruedas.

Continúa aqui.

lunes, abril 30, 2007

26 horas esperando al pájaro inverosímil (I)

Amanece esperando al quebrantahuesos (pinchad para ampliar)




1. El quebrantahuesos

Quisiera hablar de un pájaro inverosímil. Es el quebrantahuesos. Es precioso, es una rareza y un mito. Es carroñero, pero se alimenta principalmente de lo único que dejan los buitres: los huesos. Si no puede tragarlos enteros, sabe lanzarlos desde lo alto del cielo para romperlos contra una piedra. Repite esta operación una y otra vez apenas sin esfuerzo, impulsándose con el viento (aunque pocas personas han podido ver este prodigio excepto por la tele). Llevan barba tanto machos como hembras y tienen el perfil de los ojos de color rojo. Y cuando tienen edad de merecer, utilizan barro de aguas ferruginosas para teñirse de color rojizo. Por esto el famoso y desaparecido David Gómez Samitier le bautizó como pájaro de barro. Aunque también hay quien le llama pájaro de fuego.

Su vida familiar es turbulenta: además de madre, algunos de ellos tienen dos padres que copulan con la madre y entre si, alternando los roles para que no haya mal ambiente en el nido. Y todos ellos son cainitas: asesinan a su hermano menor por que tan solo un pollo puede sobrevivir con los alimentos que pueden aportar los progenitores.

Si no existiera el quebrantahuesos ¿quien podría haberlo inventado con tantos y tan barrocos detalles?

De todos modos, lo más inverosímil del quebrantahuesos no es que exista, si no que no haya desaparecido todavía.

2. El quebrantahuesos y yo

Después de muchos meses de preparaciones, permisos y trámites, al fin puedo partir hacia lo más profundo del pirineo Aragonés, con el corazón en un puño. Las pistas para acceder al santuario del quebrantahuesos están casi intransitables por las recientes nevadas. El guarda me advierte que tal vez será necesario invertir varias horas andando con raquetas. Mal asunto para mi esqueleto. ¿Será posible que un simple frikosal pueda observar y fotografiar al pájaro inverosímil?

Continua aquí

viernes, abril 27, 2007

La chova piquirroja


(pinchad en la foto para ampliarla)

Estuve muy contento de poder fotografiar a la chova piquirroja, que viene a ser, para entendernos, como un cuervo algo más pequeño y con el pico rojo. Es un pájaro notable sobretodo por su canto, un kiaaaa-kiaaaa mucho más sugerente que el graznido del cuervo convencional.

En la montaña, este kiaaaa-kiaaaa y su misterioso eco, acompañados del sonido del viendo, le dan un aire épico al amanecer y parecen sugerir la inminente llegada de los buitres ... e incluso la de su Excelencia el quebrantahuesos.

En los documentales de aves carroñeras de “El Hombre y la tierra”, la mítica serie del Dr. Félix Rodríguez de la fuente, en muchas escenas de montaña se oye de fondo el canto de la chova piquirroja. Un espectáculo.

Este ejemplar estaba buscando restos de lana para acondicionar el nido.