jueves, septiembre 20, 2012

Andrómeda, Job y el enigma del sufrimiento

A los pocos días de regresar de vacaciones, Andrómeda saltó de la mesa del comedor al respaldo de la silla, con la intención de saltar después al suelo sin dejar de correr, para poder capturar un ratón de plástico atado a un cordel. Cegada por la pasión de la caza, midió mal su impulso y derribó la pesada silla de madera. No hubiera pasado nada, de no ser que quedó atrapada entre el respaldo y el suelo. El fuerte maullido y sobretodo la posición antinatural de su pata derecha no presagiaban nada bueno. No obstante, a las pocas horas parecía algo mejor y si la llevamos al veterinario fue casi por precaución. Todo el mundo sabe que los gatos pueden caer desde gran altura sin sufrir ningún mal.

Pero no siempre: Andrómeda tenía dos fracturas en los metatarsos de la pata trasera izquierda y la cadera de la derecha rota. Al verse dolorida, cubierta de vendas y sobretodo con la campana en la cabeza, que le impide limpiarse el pelo, no la deja pasar por lugares estrechos ni frotar su cara como muestra de feliz posesión de las personas y cosas más queridas, la pobre Andrómeda se preguntó, como tantos otros en sus circunstancias:

¿Cual es la causa de este sufrimiento que me aflige? ¿No estaba yo hace solamente unas pocas horas corriendo despreocupada por el pasillo? ¿Es acaso que entonces yo no valoraba en su justa medida la enorme dicha de no estar enferma y por eso habré sido privada de la salud? Ahora veo que me preocupaba por cosas sin importancia, que no era capaz de gozar del simple silencio mental, de la ausencia de dolor. Pero ¿por qué precisamente a mi me ha llegado esta desgracia? Seguramente habré obrado mal -aunque ahora yo misma no podría decir cual habrá sido mi pecado- y he sido castigada. Si arañé el sofá, si rompí la cortina, si derramé un vaso ¿no era eso lo que podía esperarse de un gato? ¿Merecía yo esto?

Job era el más justo y temeroso de Dios de todos los varones conocidos y su prosperidad era la envidia de todos. Sin embargo, un mal día empezaron sus sufrimientos. Perdió su hacienda, murieron sus hijos, sus camellos y sus mujeres. Y después, perdió la salud: su cuerpo se llenó de graves llagas purulentas y entre indescriptibles sufrimientos apenas alcanzaba a preguntarse ¿Cual es la causa de este atroz dolor que me aflige?.

Ya se sabe que las buenas preguntas muchas veces quedan sin respuesta, y esta pregunta, la causa del sufrimiento, es de las mejores. En el libro de Job, la narración empieza realmente antes de las desgracias. Dios y el demonio han apostado a que Job, si es sometido a suficientes infortunios, dejará de ser justo. Es una historia muy buena en su planteamiento ¿quien podía pensar que los males de Job tenían semejante origen? Sin embargo, en mi opinión, el libro pierde mucho al llegar al final. Dios se toma la molestia de hacer explícito que Job jamás podrá entender lo que pasa por la mente del Creador, dolor y desgracia ajenos incluidos. Alude incluso al Leviatan, criatura creada por Dios pero totalmente fuera del alcance de la imaginación de Job para dejar claro que su mente no puede en absoluto ser comprendida por nosotros.

La respuesta contemporánea, o por lo menos la mía, es que el universo no tiene ninguna obligación de ser justo ni equitativo. La silla del comedor se cayó por unas causas concretas, mecánicas y fáciles de entender en este caso. En otros casos, las causas serán más difíciles de comprender, serán sucesos puramente fortuitos. Pero no esperen recompensa... ni castigo. Este mundo no tiene obligación de ser justo.

Hace 2600 años, Lao Tse dejó escrito:

El Cielo y la Tierra no tienen benevolencia,
para ellos los seres sólo son perros de paja.

domingo, septiembre 16, 2012

Pienso, luego existimos

En el mundo medieval, quien más quien menos se creía un ser especial, absolutamente diferente del resto de los animales, creado con un propósito determinado por un Dios bondadoso. Parecía evidente, o por lo menos ahora a mi me lo parece, que somos animales. Si nos comparamos con un mamífero ¿no son casi idénticas nuestras funciones corporales básicas, nuestra forma de venir al mundo, el destino de nuestro cadáver? Ciertamente, tenemos algunas capacidades más que por ejemplo un perro o un asno, pero nuestro olfato es peor y tenemos menos fuerza. En fin, ya lo he comentado otras veces, a mi no me desagrada ser un animal.

Superada -es un decir- esta noticia, y habiendo asumido que no hemos sido creados con un propósito predeterminado, ahora nos espera algo todavía más duro. Resulta que se esta viendo que en realidad el "yo" no existe. Es decir, nuestro cerebro realmente se compone de un cierto número de subsistemas. ¿Recuerdan los viejos PCs que necesitaban un montón de tarjetas para funcionar? Había una de audio, una de vídeo, un coprocesador matemático... pero una de ellas era la placa madre, donde estaba el ente central que lo coordinaba todo y que hacía que el ordenador fuera una singularidad. Parece ser que nuestra mente es algo por el estilo, con la diferencia de que no hay un "yo" central. Es una ilusión, convincente, pero una ilusión.

Saber que el "yo" es algo ilusorio -si es que realmente lo es- probablemente no tenga ninguna consecuencia práctica, pero se hace duro de encajar.  El "Pienso, luego existo", que parecía una evidencia absolutamente sólida en boca de Descartes tal vez debería enunciarse como "Pienso, luego existimos". 

Hay diferentes evidencias que apuntan en esta dirección, pero debo confesarles que todavía no he terminado de leer The Self Illusion, donde se resume el estado de la cuestión y se cita a Hume y a Buda como precursores de esta teoría de la no-existencia del yo. En las primeras páginas se habla del magnate Howard Hughes, de sus trastornos y de como se comportaba de muchas formas diferentes, y esto me hace pensar en la intuición que a veces tenemos de que una misma persona parece representar diferentes personajes. Incluso el fascinante Rey Julien XIII, de una egolatría ilimitada y que maltrata sistemáticamente a sus súbditos, a veces resulta ser buena persona. Y con toda seguridad, tiene una excelente opinión de si mismo.

Espero tener tiempo y poder leer The Self Illusion  como Dios manda, sin saltar directamente a las conclusiones. Pero, si lo hubiera hecho, entonces ya no me interesaría y probablemente esa parte de mi mente que me hace correr de un lado a otro como perro tras salsicha ya me hubiera impedido escribir esta entrada. Esto es justamente lo que me ha pasado con Six impossible things before brekfast.

Para terminar, quisiera decir que a mi me parece Freud intuyó algo por el estilo cuando habló del Ello del Yo y del Superyó ¿no les parece?. Y en fin, quedo a la espera, a ver si alguno ustedes sabe algo más sobre este tema.


viernes, septiembre 14, 2012

Andrómeda en el palacio de Siddharta


A los pocos días de tener a la gata Andrómeda con nosotros, nos marchamos de vacaciones a un pequeño pueblo de Huesca. Allí, la naturaleza tiene todavía parte de su vigor original y de noche no es extraño ver pasar zorros o tejones por las calles del pueblo. O perros de caza persiguiéndoles. Claro está, los gatos locales llevan muchos años acostumbrados a este entorno y son tan o más salvajes que todos estos animales. Pero nos daba miedo dejar a la pobre Andrómeda suelta, no siendo más que un cachorro de gato urbano.

De modo que tuvimos que confinar en casa a Andrómeda, vigilando atentamente que todas y cada una de las puertas y ventanas estuvieran cerradas. Como los padres de Siddharta, que le encerraron en un lujoso palacio y le mantuvieron completamente al margen de las miserias y los problemas del mundo.

Allí, Andrómeda miraba por la ventana y veía las maravillas de la naturaleza, inalcanzables al otro lado del cristal: las golondrinas que se reúnen en el cable a las siete de la tarde, el rosal del vecino, el saúco que crece ferozmente en el jardín abandonado. ¿Todo eso era real o era ilusorio, como las imágenes que salen mágicamente de la pantalla del televisor? Y el canto tiu... tiu... tiu... del autillo, los gritos de los niños jugando a la pelota, los disparos de los cazadores ¿eran reales?.

En un descuido, Siddharta finalmente salió de su palacio y pudo conocer el mundo. Así fue como conoció el dolor y el sufrimiento. Nosotros fuimos más cautos, y Andrómeda regresó felizmente a nuestro piso urbano. Tal vez deberíamos haber permitido que saliera, tal vez tenerla encerrada no era en realidad más que una forma de protegernos a nosotros mismos del dolor de su posible pérdida, como quien no deja a un niño trepar a los árboles.

Pero ya estamos de nuevo en la ciudad. Ahora, Andrómeda maúlla de nuevo y es que su historia no termina aquí. El dolor siempre termina por entrar en todos los palacios.

domingo, septiembre 09, 2012

Andrómeda y oponerse a la corriente

Siempre había querido tener una gata negra que se llamara Andrómeda. Una mañana a finales de Julio, paseando en el bosque oímos unos maullidos. A unos 50 metros del camino, en lo alto de una encina había dos gatitos negros. Muy probablemente alguien los había abandonado para irse de vacaciones. Nos costó un poco ayudarles a bajar, pero una vez en el suelo, pudimos convencer a uno para que se viniera con nosotros. Con ciertas dificultades, le llevamos hasta el coche. El otro era muy terco, me arañó varias veces y no hubo forma de cogerle. Ya en el veterinario, pudimos comprobar que efectivamente es una gata y que se llama Andrómeda. 

Y esta es la historia de Andrómeda, la gatita negra, mansa, y atemorizada que se dejó coger por unos desconocidos. Esa misma primera noche trepó de un salto a nuestra cama y se acurrucó entre nosotros. Entonces pude comprobar por primera vez que el ronroneo de los gatos efectivamente tiene el poder de curar casi todos los males del cuerpo, e incluso algunos del espíritu. 

De todo esto os hablaré otro día. Hoy quería preguntarme si debemos dejarnos llevar por la corriente y aceptar el cariño de unos desconocidos. O si por el contrario, debemos mantenernos siempre firmes y a la defensiva, como su hermano... que esa misma noche probablemente fue devorado por un zorro.

La mayor parte de los 5000 millones de personas que habitamos en este planeta, imaginamos el universo dividido en dos partes: yo y el resto. Parece ser que a las pocas semanas de vida un Homo sapiens ya sabe diferenciar su pie izquierdo de un dibujo de la colcha. Y un gato, probablemente, puede hacerlo en el mismo momento de nacer.  

Esto debe ser inevitable. Ahora bien ¿Debemos levantar una muralla muy alta para proteger nuestro ego? ¿O tal vez una torre para subirlo hasta una enorme altura y desde allí ver a todos los demás pequeñitos e insignificantes? ¿Incluso escupirles, de vez en cuando?. ¿Es nuestro objetivo acumular riquezas -o cargos y honores- para alimentarlo incansablemente, como el Rey Julien o el papá de Susanita, la amiga de Mafalda ?

También hay quien dice que el ego es una ilusión y que esa barrera entre yo y el cosmos es realmente ficticia. Que mis átomos de carbono servirán dentro de no muchos años para construir las neuronas del papá de otra Susanita, y que todo esto que vemos realmente no tiene mucha importancia. 

Pero ahora Andrómeda maúlla y es que su historia no había hecho más que empezar. 

jueves, septiembre 06, 2012

Curso de Astrofotografía en el Montsec, con Descobrir Catalunya

El fin de semana del 21 al 23 de Septiembre participo en un curso de Astrofotografía organizado por la revista Descobrir. Se hace en el observatorio de Àger, en el Montsec, que es uno de los lugares de la península con mejor cielo. Además, el curso se combina con una visita al observatorio.

Creo que es una buena oportunidad para todos los aficionados a la fotografía que deseen iniciarse en el mundo de la astrofotografía... o al revés, para los aficionados a la Astronomía visual que quieran empezar a hacer fotos.

Yo doy la parte de Astrofotografía de gran campo y de paisaje Astrofotográfico (es decir, fotografías en las que se ve más o menos lo mismo que a simple vista, tal vez captando más luz pero no fotografiando objetos de tamaño aparente muy pequeño).

Pero en Astrofotografía hay muchas cosas más que requieren un equipo especial. Aprenderemos como poner en estación un telescopio, alinearlo y lograr que apunte al lugar del cielo que queremos fotografiar, utilizar las cámaras especiales para uso Astronómico, los sistemas de seguimiento... todo esto lo va a explicar Ramon Naves, que es una persona de reconocida capacidad técnica y didáctica en el mundo de la Astronomía en España.

Yo sinceramente pienso que vamos a pasar un fin de semana muy interesante. Os vais a sorprender de las fotografías que podeis hacer con vuestra cámara réflex digital y un siemple trípode... o tal vez finalmente vais a aprender a utilizar correctament la montura ecuatorial que venía con un telescopio que comprasteis hace tiempo.

Más información e inscripciones en la web del Descobrir.

domingo, septiembre 02, 2012

Otra modesta proposición

Jonathan Swift solía decir las cosas al revés, pero muy claras y con mucha mala uva, como podrán comprobar si leen su Modesta proposición, que bien podría volver a estar de actualidad próximamente.

Mi proposición es mucho más modesta que la de Swift y se refiere a un método para ahorrar aproximadamente el 90% del gasto en algunas obras públicas. Supongamos que algún cargo público al que llamaremos A decidiera construir -es un ejemplo- un aeropuerto del que no va a salir jamás ningún avión. Y supongamos también que dicha obra, aparentemente absurda, fuera en realidad un pretexto para que un constructor B diera una comisión C -digamos- del 10% a A. Todo esto, naturalmente, son suposiciones y nadie debe darse por aludido pues es bien sabido que en nuestro país jamás han ocurrido esta clase de cosas.

Pero si siguiéramos adelante con nuestras consideraciones, podríamos incluso llegar a pensar que el propósito de la obra aparentemente absurda en realidad no es el transporte aéreo, si no que la comisión C fluya de A hasta A pasando por B.

Mi modesta propuesta sería "legalizar la comisión para evitar la obra". De este modo, se podría gastar el tanto pero ahorrando el ciento. En lugar de gastar 100 para construir un aeropuerto, se da la comisión del 10% a quien sea y ya está. Y no solamente se ahorraría en la comisión, si no también en el impacto ambiental de tanto cemento empleado en obras aparentemente absurdas. Además, al ser legal todo el asunto, se ahorra el gasto en abogados.

Pensarán ustedes que hoy en día "con la que está cayendo", ya no se hacen obras aparentemente absurdas, pero esta misma mañana he visto una.