lunes, enero 30, 2012

Vivac

Siempre me ha gustado dormir en la naturaleza. En mis tiempos de estudiante, más de una vez había pasado a buscar a unos amigos que vivían en un piso compartido y, sin previo aviso, les decía: "¿Nos vamos al monte?". Empaquetábamos un viejo saco de dormir, una guitarra y un par de cosas más, y salíamos por la tarde, en coche un rato y después andando.


Entonces charlábamos hasta muy tarde.. eramos jóvenes, y podíamos dormir en el suelo, en una cueva.. y recuerdo a uno de mis amigos tocando de memoria la música de Pink Floyd y al otro llevando siempre un absurdo e incómodo farolillo de barco a todas partes.

Ahora también tengo que quedarme a dormir en el monte para poder hacer esas fotos que deben hacerse justo antes del amanecer. Y recuerdo las escenas de Dersu Uzala, cuando el Capitán Arseniev se dejaba guiar por los sabios consejos del viejo cazador para poder elegir un lugar adecuado. Es cierto, aquí no tenemos que enfrentarnos al frío de la taiga. Pero Dersu y el Capitán, incluso en verano, encendían siempre un fuego. Como lo hacía John Muir en Yosemite.


En nuestro mundo, esto está totalmente prohibido, con toda la razón, y uno tiene que enfrentarse al desagradable rocío que siempre viene a darnos los buenos días. Entonces es Odiseo el que me viene a la memoria, cuando dice ¿Qué es lo que al fin me va a suceder? Si paso la molesta noche junto al río, quizás la dañosa helada y el fresco rocío me acaben y exhale yo el último aliento a causa de mi debilidad; y una brisa glacial viene del río antes de rayar el alba.

Ustedes estarán pensando que una tienda de campaña es la solución para este problema, pero la cámara, el horriblemente pesado 14-24, el trípode, el saco.. y la tienda, todo eso es demasiado para mi espalda. En las dos entradas siguientes les cuento dos o tres trucos que permiten ahorrar muchos kilos. Uno de ellos hace referencia a la tienda de campaña y tiene que ver con la física de partículas.

miércoles, enero 25, 2012

La densidad de la memoria

El recuerdo de una sola noche bien puede equivaler a toda una vida.

martes, enero 24, 2012

Simpatía por las ratas



Los Rollings escribieron Sympathy for the Devil y yo siento simpatía por las ratas. Suban el volumen si les apetece.

Si, me refiero a las sucias y asquerosas ratas de cloaca. No siempre han vivido en una cloaca ni han robado comida podrida de los cubos de basura. Quisiera recordar que hace 4000 millones de años que los seres vivos pululamos por este planeta. Las cloacas son un invento muy reciente.

Antes había bosques con castaños y encinas, y las ratas se alimentaban de forma parecida a las actuales ardillas. No quisiera idealizarlo, tampoco era una vida fácil. Había zorros, jinetas, tejones, búhos, cárabos... pero "rata de cloaca" no era un insulto y las ratas tenían su propia dignidad de roedores.

Ahora, es cierto, viven entre nuestros excrementos y se alimentan de nuestras sobras. Cuando salen a la calle, su simple visión provoca espanto. Las odiamos, pero las hemos creado nosotros mismos. Debajo de las elegantes tiendas del Paseo de Gracia, debajo de ese simpático señor que está comprando a buen precio las joyas de oro que las abuelitas empeñan para poder comprar arroz Nomen, allí están las ratas amamantando a sus cachorros.

Viven al margen de todas las ordenanzas municipales, de la disciplina de partido y del Euribor. Me gusta verlas correr entre los raíles del tren en la estación de la Plaça Catalunya, buscando los restos de comida que la gente tira. ¿No serán estas ratas más felices que los leones que viven en el zoo?.

Y hay más cosas, muchas más, pero otro día se las cuento (vaya, sigo vivo, ¡que sorpresa!).

Por el momento les dejo con los Rollings: Please allow me to introduce myself  / I'm a man of wealth and taste  / I've been around for a long, long year  / Stole many a mans soul and faith.

Por cierto que doy una master class en el Fotonature 2012, en la Palma. ¡Salgo en el blog de Tino Soriano!. Sean felices.

lunes, enero 23, 2012

Steve Jobs (y yo)

Estoy leyendo la biografía de Steve Jobs. Los que sigan este cuadernillo sabrán que Jobs nunca fue santo de mi devoción. Escribo en un Mac y he comprado alguno de los productos que fabrica Apple pero yo en realidad no tengo santos ni devociones. Y Jobs, en particular, siempre me pareció (por lo que yo sabía) una persona difícil que no trataba bien a sus empleados. En la tienda Apple de Barcelona, una de sus empleadas me lo describió como a un iluminado, poco menos que un profeta, cuando yo había ido a quejarme con toda la razón de un defecto en la pantalla de mi ordenador.

Pero una buena amiga me insistió para que leyera el libro de Walter Isaacson, y ahora lo estoy terminando. Es una gran historia, merece la pena leerlo.

En efecto, desde las primeras páginas pude confirmar mi opinión inicial: Jobs era un monstruo. Estoy seguro de que las escuelas de negocios van a utilizar esta biografía como ejemplo para que los ejecutivos aprendan a llevar una empresa tecnológica. Mucho cuidado. Pero en parte, esto sería positivo: el deseo de obtener beneficios a corto plazo recortando los costes de I+D ha terminado por degradar y arruinar a muchas empresas, prefiero no poner ejemplos. Para Jobs, el beneficio no era el objetivo principal, si no el producto. Naturalmente, me refiero a empresas de otros países, aquí la palabra "nueva tecnología" se refiere al uso de pladur o a la recalificación de la costa.

También deberían leer esta biografía los programadores, los diseñadores y en general todos los que trabajan por cuenta de otro, para evitar ser víctimas de la clase de abusos que para Jobs, al parecer, eran la norma general. Se podrían poner muchos ejemplos, tengo el libro subrayado.. pero no voy a hacerlo. Mencionaré solamente la "distorsión de la realidad" de Jobs. Significa, simplemente, lograr que la fe logre algo imposible, como terminar el trabajo de un año en un mes. A base de presionar a los empleados y de hacerles creer que es posible, estos lo logran. Pero el precio a pagar es muy elevado. Todavía peor, él mismo caía en su propia distorsión de la realidad y -por ejemplo- recordaba de forma errónea las cifras de ventas que no le eran favorables.

No obstante, a medida que va transcurriendo la narración y en gran medida gracias a la habilidad del autor, va emergiendo un nuevo personaje. En un momento determinado Jobs dice: "No tienes ni puta idea de cómo me siento, ni puta idea de lo que supone ser yo". Esta es, para mi, la frase clave. Esos cambios radicales de humor, el dogmatismo absoluto respecto de los más insignificantes detalles de los productos.. probablemente él fuera la primera víctima de si mismo.

Es inevitable sentir cierta simpatía por él, por su indudable buen gusto, por su perfeccionismo, por esa obsesión por la calidad. Abrir un Mac es ver una obra de arte, también por el interior. La interfase de usuario del iPhone es una maravilla. Eso es parte del legado de Jobs. Pero también la engorrosa e incomprensible ausencia de teclas de cursor en el teclado virtual del iPad, o la falta de ventilador en el primer Mac son parte de su legado. En el capítulo donde se explica el desarrollo del iPod, se cuenta la música que le gustaba. Bach, interpretado por Yo-yo Ma. Quiso asegurarse de que interpretaría en su funeral. No puedo evitar que esto me conmueva.

Ahora la pregunta es ¿se hubieran podido hacer cosas tan buenas y tener tanto éxito sin maltratar ni insultar sistemáticamente a los empleados? ¿regalando acciones de la empresa entre los empleados, como hizo Wozniak? Yo creo que si, pero a ver ustedes que dicen.

viernes, enero 06, 2012

René Safont, cartas desde el infierno

Es desafortunado que la obra de René Safont, taxista y filósofo que vivió en París a finales de los 60 sea tan desconocida en nuestro país. En sus "Réflexions", hay un capítulo titulado "Cartas desde el infierno", que a mi siempre me ha parecido interesante, a pesar de que (según me dicen) ha perdido mucho en la traducción, al igual que la Guía de Durand.

Como el "Réflexions" de Safont está descatalogado, me parece lícito incluir aquí una de las "Cartas desde el infierno" para poner punto y final a estas entrañables fiestas navideñas.

<<



En contra de todos los dogmas, los condenados si que podríamos salir del infierno y alcanzar el cielo. Bastaría con encaramarnos a una de las calderas, y trepando por el metal ardiente, colgarnos de las raíces que penden sobre la bóveda del inframundo y después alcanzar la Gloria saliendo por una fuente o por un lago. No diré que sea fácil. El metal de las calderas, en contacto directo con el fuego eterno, quema mucho más que el agua o el aceite donde los condenados estamos sumergidos. Pero de vez en cuando algunos lo intentan y a costa de grandes trabajos y sufrimientos podrían lograrlo. De hecho, algunos héroes que vivían en calderas lejanas ahora están en la Gloria, y todo el mundo les admira.
Pero por aquí cerca nadie lo ha conseguido. El problema es que los otros condenados les agarramos de los pies cuando ya casi están fuera y les volvemos a tirar al líquido ardiente. Por miedo y por envidia.
En realidad hace mucho tiempo que los demonios no se encargan personalmente de administrar tormentos, el infierno funciona principalmente por su propia lógica.
>>

René Safont - Réflexions.