Estoy preparando mi clase para el 6 de Diciembre en el
MontPhoto y he llegado a esta foto. El otro día la subí, pero me gustaría comentar un poco como la hice.
A principios del 2010 tuve algo así como una visión: la Vía Láctea sobre los monumentos megalíticos de Menorca. Imaginé la galaxia como un torrente de estrellas cruzando el cielo sobre las taulas, los talaiots y las navetas.
Las construcciones megalíticas tienen una potencia simbólica y espiritual impresionante, todas ellas. Si yo hubiera sabido pintar, con esa visión hubiera tenido suficiente. Me hubiera sentado delante de un lienzo y hubiera transferido la imagen desde mi cerebro al papel. Claro, eso hubiera sido difícil, muy difícil seguramente. Y yo no se hacerlo, que más quisiera.
Pero ¿y hacer la foto? ¿era fácil?. La imagen tenía que
suceder ante mis ojos, yo tenía que provocar que sucediera. Me documenté, hice un catálogo de los monumentos de la isla, estudié las orientaciones y en primavera del 2010, acompañado de un guía fui a estudiarlos sobre el terreno, brújula en mano. Había dificultades, pero era factible: lo que yo había imaginado podía suceder, y podía ser fotografiado. Faltaba esperar al momento adecuado del año.
A principios de verano regresamos con la familia para estar una semana en la isla. Tenía en mente la posibilidad, incierta, de vender un reportaje con fotos nocturnas de la isla. Fue una semana delirante, algo así como un éxtasis. De día, ejercía con mejor o peor fortuna de padre de familia, íbamos a la playa, paseábamos por la isla.. lo normal. Además, planificaba las localizaciones y pedía los permisos necesarios para entrar en algunos monumentos.
Y de noche, como si fuera el mismísimo hombre lobo, yo sufría una metamorfosis que me transformaba en un fotógrafo voraz. Cada noche fotografiaba dos o tres localizaciones, y tengan presente que estas fotos nocturnas no se hacen en diez minutos. Recorrí casi 2000km y adelgacé cuatro kilos. Tuve que andar, buscar calas, recorrer acantilados... lo pasé en grande. Llegaba agotado casi a la salida de sol, dormía un poco y otra vez a la playa. Al mediodía dormía un poco más.
Pero la noche que tenía el permiso para fotografiar la naveta, llegué tarde: la Vía Láctea estaba demasiado alta. Habíamos ido en familia a fotografiar la puesta de sol y la luna cenicienta. A los niños se les comieron los mosquitos y al llegar a casa tuve que atender, digamos, un problema doméstico. Debo decir que la gente que no experimenta estos éxtasis fotográficos no puede (ni debe) soportar al extasiado: se convierte en un monstruo de un egoísmo absoluto.
Yo alucinaba viendo formarse las imágenes en la pantalla de la cámara, me hubieran tenido que atar para que no saliera a hacer fotos. Pero aquella noche fue demasiado, llegué tarde. La Vía Lactea no me salía en formato horizontal sobre la naveta y la foto vertical no tenía ninguna fuerza. Y era tan hermosa la escena.. como un arcoiris, las estrellas salían de un lado del cielo y llegaban al otro. La noche zumbaba de vida. Cantaban los grillos, se veían los ojos azules de las arañas lobo.. Me tomé una coca-cola más, y me senté un momento. Puse
Sonno belle le cose de Gianmaría Testa (gracies,
Albert) en el teléfono. Sin esa canción, no hubiera hecho la foto. Era precioso, quise llevármelo todo..
Una panorámica. Claro, eso era, una panorámica. Evidente, dirán ustedes.. pero hay unos detalles técnicos que resolver en una panorámica nocturna que cubra tantos grados. No la había hecho nunca. Consulté, miré, calculé.. y tiré las fotos. No supe si estaban bien hasta que llegué a casa y pude encajarlas. Sonno belle le cose.
El verano del 2011 regresamos a la isla. Yo tenía un edema óseo en los calcáneos y apenas podía andar. Tuve que frenar un poco mi ritmo. Después, he visto otras cosas, unas maravillosas y otras tristes... pero siempre recordaré la noche de la naveta. Al final tuve premio: el reportaje salió en
Descobrir Catalunya, y estuve realmente orgulloso de verlo publicado.
Ahora hay quien dice que ya está todo fotografiado, que la fotografía ha muerto si basta buscar Naveta en google para que salgan centenares de fotos. Bien. A los que escriben esto yo les diría que busquen otra foto como esta... y que traten de imaginar lo que yo sentí cuando estaba allí. Momentos como ese bien pueden valer por toda una vida.
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