sábado, noviembre 26, 2011

La evolución del lenguaje fotográfico

Me referiré solamente a la fotografía nocturna.

1-Empecé como todo el mundo fotografiando escenas urbanas. Este primer paisaje que casi parece volcánico por culpa de la luz artificial no está hecho en una ciudad pero en cierto modo puede considerarse urbano puesto que su principal motivo es justamente la luz artificial, su color y su distribución.

2-Después hice trazas de estrellas, que es lo que entonces podía hacerse y que expresan en cierto modo el paso del tiempo en una imagen estática. Técnicamente, no ha sido posible captar el paisaje nocturno tal y como lo vemos hasta hace muy poco tiempo.

3-Cuando ya fue posible capturar lo que veían mis ojos, entonces fotografié estas escenas, como las nebulosas de Magallanes, una a cada lado del árbol seco, en Chile.

4-Entonces quise meter a toda la Vía Láctea, que es como un arcoiris de la noche, en una sola fotografía. Descubrí este río de luz en el cielo, a pesar de haberlo visto ya muchas veces, y me fascinó.

5-Estuve una temporada fotografiando panorámicas de la Vía Láctea pero una noche me di cuenta de que me estaba repitiendo. Reflexioné, medité sobre lo que estaba viendo y sobre el drama de la irreversibilidad del mundo.

En un momento especial, hice otra foto, que nadie o casi nadie ha visto, que para mi, captura la esencia de lo que es la vida (en un sentido biológico) en el universo.... es muy posible que no le guste a nadie más que a mi. A lo mejor ni a mi me gusta, pero es el resultado de esta evolución. Esta última no la subiré a la red por el momento. Debo guardar algún conejo en la chistera por que no se si voy a poder sacar más, ya no puedo viajar, al menos por el momento.

Lo que yo quería contar no obstante es que hay una evolución. Esta última foto es totalmente incomprensible sin haber visto centenares como las anteriores.

miércoles, noviembre 23, 2011

Confesiones de un autodidacta arrepentido

Llevo unos meses haciendo unas fotos que yo pensaba que podrían servir para un reportaje. Mentira, es mucho peor: llevo unos AÑOS fotografiando un tema en concreto pensando con ilusión que algún día serviría para un reportaje. Ahora me doy cuenta de que me faltan fotos, fotos que no voy a poder hacer a tiempo. La primavera pasada empecé, demasiado tarde, a darme cuenta de que fotos me faltaban. ¿Por qué? Es sencillo: no tenía ni idea de que era un reportaje y la clase de fotografías que había que hacer. Yo iba a lo mío, a mis obsesiones, pendiente de los comentarios que me ponían en diversos foros de la red. Que si la luz es demasiado dura, que si me sobre esa cosita en el fondo, que si tal que si cual. Tonterías. Nadie tenía ni idea. Y ahora estoy rebuscando mi archivo enorme de fotos a ver si por pura casualidad hice alguna de las que tendría que haber hecho.

Yo empecé a saber un poquitín de fotografía primero cuando conocí a Jordi Busqué y vi, tranquilamente sentados en un bar, sus fotos. Y después cuando él vio las mías y me comentó cuales le gustaban. Después hubo un momento decisivo: cuando fui a las jornadas "Vivir de la fotografía" en La Garriga, en el 2009. Allí pude conocer a Rafa Pérez, Valentí Zapater, Maria Rosa Vila, Francesc Muntada, Paco Elvira... y escuchar las ponencias, claro. Recuerdo la de Siqui Sánchez, y su teoría del Oso Panda, pero sobretodo, la de Tino Soriano. En su web dice "La idea general de mis charlas es hablar poco de tecnología -lo justo, quizás por que no me interesa (o no sé) demasiado- y profundizar tanto como sea posible en el lenguaje y en las posibilidades de la fotografía. Subyace, en mis comunicaciones, la misma idea básica: fotografiar es una actividad intelectual". Bueno, en un par de horas tuve la sensación de haber aprendido más que después de haber estado en mil y un foros de la red, perdido entre tonterías. Ahora veo que en su lista de Antíguos alumnos, ahora fotógrafos emergentes, viene un enlace a esta página, cosa que me enorgullece y me asusta por igual.

En resumen: que se dejen de mandangas y del absurdo orgullo del autodidacta (que vicio tan nuestro, que nos lleva a gastar miles de euros en equipo y viajes mientras escatimamos decenas en un curso) y vengan a las clases del Montphoto fest. Allí estarán Tino Soriano, Klaus Nigge, Helios Dalmau, Francesc Muntada, Albert Masó ... y yo. 

Sigo buscando entre mi archivo, entre rechinar de dientes y crujir de huesos, a ver si encuentro las tres o cuatro fotos que no supe que había que hacer. ¿Existe la máquina del tiempo?

Descubriendo las estrellas

Tengo una semana muy atareada pero no puedo resistirme a contarles que esta noche estoy contento: una persona me ha contado que esta foto le traía recuerdos de su infancia, de su padre y de las estrellas. Y esta evocaba el recuerdo de ver nacer las estrellas del invierno a finales de verano.

La emoción inocente, la sincera maravilla ante la belleza del cosmos, es justamente lo que quise fotografiar en esa playa.

No fue fácil hacerla, la exposición fue larga y los niños tuvieron que permanecer quietos muchos segundos. No salió a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera.. Hubo que llevar una montura ecuatorial a la playa para detener el movimiento de los astros. Cuando todo estaba montado, llegó una pareja en kayak para pasar la noche en la playa, cosa muy bonita pero que a mi me molestaba por que su luz se veía reflejada en las rocas de la izquierda. Con toda la vergüenza del mundo tuve que ir a pedirles por favor que la cerraran. Finalmente, la chica vino a hacerse una foto justo donde ahora están los niños. Por unos segundos, la cámara con la montura ecuatorial y todos los cachivaches de la astrofotografía volvieron a ser una maquinaria maravillosa, como la de los daguerrotipos, que permitía plasmar los recuerdos que de otra forma se hubieran desvanecido.

A estas cosas me refiero cuando hablo de "creatividad, técnica y espiritualidad en fotografía de Naturaleza".  A ver si se explicarme.

lunes, noviembre 21, 2011

Aristóbulos Ursiclos vs. Olivier Sinclair

Por pura casualidad, en algún verano a finales de los 70 cayó en mis manos un comic de la serie "Joyas Literarias Juveniles" mientras estábamos de vacaciones en casa de unos primos. No se si recuerdan esta colección, que se ha reeditado varias veces. En cada número se resumía una novela famosa, en principio adecuada para un público juvenil.  Muchas de ellas eran de Julio Verne. Yo ya había leído algunas de ellas, y su mundo me parecía fascinante, con enigmáticas máquinas voladoras y genios solitarios que le declaraban la guerra a todo.

Aquel libro era diferente. Yo no lo hubiera comprado. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a mi padre esperando pacientemente en el quiosco mientras yo decidía que tebeo quería, después de haber ojeado varios. Allí no salían máquinas de ninguna clase, excepto algún barco, de modo que no me hubiera interesado. Pero era tal el tedio de las tardes en el apartamento que finalmente leí "El Rayo Verde". El aburrimiento es una de las grandes cosas que se hoy en día se han perdido los niños.

Tengo un recuerdo confuso del comic. Para escribir las cosas, hay que haberlas olvidado en parte, dijo Jordi Esteva, y también dijo que viajar es perseguir los sueños de la infancia. Yo recuerdo aventuras, peligros y dificultades .. no para volar ni para viajar a la Luna, si no para ver un simple, pero extraño y maravilloso Rayo Verde, que años más tarde yo mismo perseguí.

En la novela se contraponen dos personajes. Aristóbulos Ursiclos es un "científico", absolutamente pedante e insoportable. Tanto, que secretamente yo tengo una cierta simpatía por él. A la más mínima, suelta tremendos rollos sobre la presión barométrica o temas similares. Pero por otra parte, el propio Verne hace lo mismo en muchas de sus novelas, con párrafos y más párrafos dedicados a describir aparatos, o peces, o plantas. Ursiclos, yo pienso, tal vez sea una parodia del propio Verne, quien raramente escribió acerca de los sentimientos humanos. El otro personaje es Olivier Sinclair, artista, que también busca el rayo verde, junto con la protagonista que debe elegir entre los dos. No se lo ponen muy difícil, ciertamente. ¿Era necesario hacer que Aristóbulos fuera tan sumamente torpe y ridículo?
Terminé el libro con la duda de si realmente existía este rayo. Existe, sin duda. Dura menos de un segundo y es en efecto "de un color que no hay pintor que pueda reproducirlo en su paleta". Pero no es en absoluto como lo pintó el ilustrador de las "Joyas Literarias Juveniles" en la última viñeta. Y merece la pena buscarlo, e incluso tratar de fotografiarlo. Habrá que ir a un lugar junto al mar, donde el horizonte quede al oeste, y esperar pacientemente hasta que llegue un día lo suficientemente despejado. Y lo verán.

Yo recuerdo haber corrido como un loco para ver el último rayo de sol, muchas veces. Y al llegar allí, encontrar a personas notables que observan la puesta de sol como si atendieran una ceremonia religiosa, con verdadera fe. Una vez, hablando con una desconocida que estaba mirando la puesta de sol, pero que no conocía el Rayo Verde, me sorprendí a mi mismo dándole el teléfono para que viera mis fotos del Rayo mientras yo me alejaba para guardar la cámara en el coche... sin recordar que junto al teléfono también llevo todos los documentos, dinero, la tarjeta de crédito... cosas que ella hubiera podido perfectamente quedarse. Los observadores de puestas de sol son algo así como una subespecie dentro del género humano, y por lo general, nada malo hay que temer de ellos.
Además, hay otro rayo verde, que Verne probablemente no conocía, mucho más difícil de observar y sobretodo de fotografiar que el del atardecer: el rayo verde del amanecer. Pero esa es otra historia.

viernes, noviembre 18, 2011

En el país de los zigurats

Está entre Uqbar y Tlön, no muy lejos de Zanzibar, mira tal vez al Indico o al Mediterraneo, ¿como podría recordarlo si lo visité en sueños?. Allí, incluso las modestas construcciones para el ganado ya tienen la presencia de zigurats. ¿Como serán entonces las tumbas de los reyes?


Es complicada la vida si no se tiene un caballo manso.

jueves, noviembre 17, 2011

Menos que un bit

El bit, dicen los entendidos, es la unidad mínima de información. 0 o 1, solamente.

Por ejemplo: ¿Has llegado a casa? 0: No. 1: Si.

No hay posibilidades intermedias, con un solo bit no se puede decir, "si, llegué pero por el camino tuve que ir a una guerra, me secuestró una Diosa que quiso hacerme inmortal con su amor, naufragué, me presenté desnudo ante una princesa, maté a diversos monstruos, descendí a los infiernos...".

Los 140 (o los que sean) caracteres del twitter casi parecen una enciclopedia al lado de un bit ! 

Pero a veces nos conformaríamos incluso con menos. Por ejemplo, a lo mejor a ustedes les habrá sucedido, si se les ha hecho de noche estando en el monte, sin cobertura, si piensan que alguien estará preocupado... tal habrán querido poder mandar un mensaje, incluso sin información. Simplemente decir: "Por la presente mando un mensaje que no dice nada, pero ES un mensaje, y significa por tanto que sigo latiendo, y que pensé que te gustaría saberlo". Sería mandar solamente un "1". O un "0". Con eso bastaría. Que por otra parte, también podría ser como el disparo al aire en Dersu Uzala, una petición de auxilio.

No se si habrá un nombre para esta clase de mensajes sin información. Filósofos y lingüistas tiene la Iglesia. Algún erudito lo habrá estudiado.

Después, se me ocurre, se inventaría un código, dos mensajes seguidos significaría estoy bien, dos mensajes separados, sería un 0, estoy jodido. Volvería a inventarse el byte, con 8 bits, muy trabajosos, que ya vale para mandar una letra. Mañana subiré una foto, no se preocupen.

Por cierto, para los que sigan el caso: la chica de la cinta de al lado hoy ha estado 20 minutos entre 170 y 180 pulsaciones. Y después ha seguido, claro. Me he atrevido a preguntarle de donde sacaba tanta energía y me ha dicho que antes entrenaba seis horas al día, era atleta profesional. Pero ha negado esas pulsaciones exageradas que yo he visto. En fin. Yo, por mi parte, he probado un nuevo pasatiempo: jugar al ajedrez estando en la elíptica. Y muchas más cosas me han sucedido. Otro día se lo cuento, hoy no quisiera alargarme.

martes, noviembre 15, 2011

Noviembre, 2048

Noviembre 2048. Ya hace semanas que murió el Pastor pero siguen los canales proyectando desfiles militares. Todas las comunicaciones privadas, cibernéticas o telepáticas, han sido inhibidas. Naturalmente, excepto para los titulares de las Tarjetas Amarillas. Activo un circuito tras otro.. no dejan de verse tanques y aviones. Alguna maldición se me habrá escapado, porque mi nieto pregunta:

-Abuelito ¿ya había un Pastor cuando tu eras un niño?
-No... era muy diferente, había muchos "políticos" y se podía votar a uno para que fuera presidente, pero no había Pastor.
-¿Y qué sucedió?
-Los políticos eran mediocres, malvados, embusteros, egoístas... la gente se cansó de ellos, dejaron de votar. Hubo una guerra, muchas calamidades, y entonces llego el Pastor.
-¿Y el Presidente era como el Pastor?
-No exactamente, no mandaba tanto. Y podíamos reunirnos, incluso criticar a los políticos. Había blogs, uno podía decir más o menos lo que quisiera, siempre que no le escuchara mucha gente, claro está. ¡Mierda! ¡Ya he hablado más de la cuenta!

El niño me mira horrorizado, ya sabe lo que vendrá a continuación.

-Si, lo siento. Tienes que tomarte la pastilla. Si dices algo de lo que te he contado en el Centro de Uninformización, tus compañeros lo van a repetir. Entonces yo y seguramente también tus padres vamos a desaparecer. No puedo arriesgarme. Lo siento, ha sido culpa mía.
-No abuelo, no...
-Ya se que es amarga, siempre lo es, pero solamente es un momento, trágala.

Con una pastilla de 5 minutos de olvido será suficiente. Le alcanzo el vaso de agua y pienso que ahora son mucho más obedientes los niños.

lunes, noviembre 14, 2011

¿Como se hizo? La Vía Láctea sobre la Naveta des Tudons

Estoy preparando mi clase para el 6 de Diciembre en el MontPhoto y he llegado a esta foto. El otro día la subí, pero me gustaría comentar un poco como la hice.

A principios del 2010 tuve algo así como una visión: la Vía Láctea sobre los monumentos megalíticos de Menorca. Imaginé la galaxia como un torrente de estrellas cruzando el cielo sobre las taulas, los talaiots y las navetas.

Las construcciones megalíticas tienen una potencia simbólica y espiritual impresionante, todas ellas. Si yo hubiera sabido pintar, con esa visión hubiera tenido suficiente. Me hubiera sentado delante de un lienzo y hubiera transferido la imagen desde mi cerebro al papel. Claro, eso hubiera sido difícil, muy difícil seguramente. Y yo no se hacerlo, que más quisiera.

Pero ¿y hacer la foto? ¿era fácil?. La imagen tenía que suceder ante mis ojos, yo tenía que provocar que sucediera. Me documenté, hice un catálogo de los monumentos de la isla, estudié las orientaciones y en primavera del 2010, acompañado de un guía fui a estudiarlos sobre el terreno, brújula en mano. Había dificultades, pero era factible: lo que yo había imaginado podía suceder, y podía ser fotografiado. Faltaba esperar al momento adecuado del año.

A principios de verano regresamos con la familia para estar una semana en la isla. Tenía en mente la posibilidad, incierta, de vender un reportaje con fotos nocturnas de la isla. Fue una semana delirante, algo así como un éxtasis. De día, ejercía con mejor o peor fortuna de padre de familia, íbamos a la playa, paseábamos por la isla.. lo normal. Además, planificaba las localizaciones y pedía los permisos necesarios para entrar en algunos monumentos.

Y de noche, como si fuera el mismísimo hombre lobo, yo sufría una metamorfosis que me transformaba en un fotógrafo voraz. Cada noche fotografiaba dos o tres localizaciones, y tengan presente que estas fotos nocturnas no se hacen en diez minutos. Recorrí casi 2000km y adelgacé cuatro kilos. Tuve que andar, buscar calas, recorrer acantilados... lo pasé en grande. Llegaba agotado casi a la salida de sol, dormía un poco y otra vez a la playa. Al mediodía dormía un poco más.

Pero la noche que tenía el permiso para fotografiar la naveta, llegué tarde: la Vía Láctea estaba demasiado alta. Habíamos ido en familia a fotografiar la puesta de sol y la luna cenicienta. A los niños se les comieron los mosquitos y al llegar a casa tuve que atender, digamos, un problema doméstico. Debo decir que la gente que no experimenta estos éxtasis fotográficos no puede (ni debe) soportar al extasiado: se convierte en un monstruo de un egoísmo absoluto.

Yo alucinaba viendo formarse las imágenes en la pantalla de la cámara, me hubieran tenido que atar para que no saliera a hacer fotos. Pero aquella noche fue demasiado, llegué tarde. La Vía Lactea no me salía en formato horizontal sobre la naveta y la foto vertical no tenía ninguna fuerza. Y era tan hermosa la escena.. como un arcoiris, las estrellas salían de un lado del cielo y llegaban al otro. La noche zumbaba de vida. Cantaban los grillos, se veían los ojos azules de las arañas lobo.. Me tomé una coca-cola más, y me senté un momento. Puse Sonno belle le cose de Gianmaría Testa (gracies, Albert) en el teléfono. Sin esa canción, no hubiera hecho la foto. Era precioso, quise llevármelo todo..

Una panorámica. Claro, eso era, una panorámica. Evidente, dirán ustedes.. pero hay unos detalles técnicos que resolver en una panorámica nocturna que cubra tantos grados. No la había hecho nunca. Consulté, miré, calculé.. y tiré las fotos. No supe si estaban bien hasta que llegué a casa y pude encajarlas. Sonno belle le cose.

El verano del 2011 regresamos a la isla. Yo tenía un edema óseo en los calcáneos y apenas podía andar. Tuve que frenar un poco mi ritmo. Después, he visto otras cosas, unas maravillosas y otras tristes... pero siempre recordaré la noche de la naveta. Al final tuve premio: el reportaje salió en Descobrir Catalunya, y estuve realmente orgulloso de verlo publicado.

Ahora hay quien dice que ya está todo fotografiado, que la fotografía ha muerto si basta buscar Naveta en google para que salgan centenares de fotos. Bien. A los que escriben esto yo les diría que busquen otra foto como esta... y que traten de imaginar lo que yo sentí cuando estaba allí. Momentos como ese bien pueden valer por toda una vida. 

Si esta entrada les ha parecido interesante, consulten los detalles del MontPhoto en el programa y si les parece, rellenen cuanto antes el formulario de inscripción.  ¡Será un honor contar con su presencia!

El mito Tumapuru de la creación

La Camponotus.

Era el principio de los tiempos.

El mundo entero era sostenido por el gigante Evaristo. Me refiero al mundo conocido (con sus nebulosas, sus unicornios y sus escarabajos) y al desconocido, sobre el que debemos guardar respetuoso silencio (excepto para decir que es allí donde viven los números imaginarios, entre otros prodigios).

Todo era felicidad. No existía la maldad, ni el desamor, ni el mal rollo, ni las cláusulas abusivas, ni la banca. Ni el insulto, ni el abuso, ni las sectas. Gozaban hombres, mujeres, lagartijas y babuinos, todos por igual, de aquel maravilloso estado de ánimo que hoy en día solamente se consigue con ciertas pastillas que recetan los médicos.

Con las dos manos alzadas, Evaristo sostenía todo aquel primor de universo. A causa del peso, sentía un dolor inmenso, pero a sus oídos llegaban los sonidos gozosos del mundo, que era una fiesta continua y Evaristo pensaba:

-Esto pesa de la ostia pero merece la pena el esfuerzo de aguantarlo.

Un triste día Evaristo vio como una hormiga le trepaba por la pierna derecha. No era una hormiga cualquiera. Era una Camponotus cruentatus, la hormiga más grande de España, con unas mandíbulas temibles. Si la Componotus le mordiera a usted, amable lector/a, en la yema de su dedo índice, apenas notaría nada. Pero si por casualidad el mordisco fuera en la piel sensible que hay entre los dedos de la mano, seguro que soltaría (por ejemplo) la cámara que tuviera en las manos para poder librarse de la maldita hormiga.

No doy estos detalles para justificar al gigante Evaristo, que no tiene perdón, si no para que se hagan cargo de que a medida que la Camponotus iba trepando por su pierna, su preocupación fuera en aumento. Finalmente, cuando la hormiga se decidió a morder, fue justamente en el escroto (sección izquierda) del gigante Evaristo.

-Esto no voy a poder aguantarlo.

Con una sola mano procuró continuar sosteniendo el feliz universo original, mientras se palpaba tratando de dar con la hormiga para aplastarla. Pero ella, juguetona, se escondía entre los pliegues y al final, al tercer mordisco, Evaristo dijo:

-¡Xx xxxx xx Xxxx !

Y dejó caer la bandeja que contenía el mundo. Que sería, para que se hagan una idea, como uno de esos  cartones adornados con papel de plata que contienen los maravillosos y carísimos tres kilos de canapés recién llegados de la pastelería para celebrar en familia algo especialmente importante.

Todos los canapés del mundo cayeron por el suelo. El universo quedó hecho un asco, y así estamos ahora: sufriendo. Llegaron la codicia y la maldad, llegaron los cabrones y las compañías de telefonía. Y la enfermedad, las castas sacerdotales y los impresos del IRPF. Pero llegaron también los problemas irresolubles, que sin ser culpa de nadie, mortifican a tanta gente. Y además, murió la hormiga.

Desde entonces Evaristo está llorando mientras trata en vano de arreglar el mundo, puesto que Evaristo es bueno, pero no omnipotente. Las lágrimas de Evaristo son los copos de nieve que caen las noches de luna llena, las estrellas fugaces que se reflejan sobre los lagos y otra cosa muy bonita que no diré para no ofender a nadie.

Dije que Evaristo no tenía perdón. ¿Ustedes podrían perdonarle? ¿Y a la Camponotus? ¿Y al mundo? ¿Y a ustedes mismos?

jueves, noviembre 10, 2011

El ajedrez y yo

Al ver un tablero de ajedrez todavía ahora me viene a la memoria el olor a tabaco y aceite rancio que había en el viejo club donde mi padre solía jugar. En la planta baja había un restaurante barato y los vapores del menú, que entonces costaría 450 pesetas, subían sin dificultad hasta el primer piso para mezclarse con la densa atmósfera de café y Ducados que tanto inspiraba a los ajedrecistas. En casa, mi padre tenía un armario lleno de libros de ajedrez y le gustaba pasar las tardes estudiando la defensa siciliana y el gambito de dama, o por lo menos esos son los nombres que ahora recuerdo. Los domingos tenía partida, y alguna tarde entre semana se iba al club a jugar. A los catorce o quince años empecé a subir yo también al club, sin ser socio, y empecé a acostumbrarme a jugar -y perder- todas las partidas. Allí estaba también mi profesor de Latín, y recuerdo que me desaconsejó que jugase partidas rápidas.

A los 18, cuando hacía COU, volví a jugar, un poco más en serio, con dos amigos de la clase. Al salir de la escuela de curas nos íbamos a lo que se llamaba "El casino" pero en realidad era un bar decadente, supuestamente solo para socios, donde había tableros y podíamos jugar. Uno de mis amigos era muy bueno, llegó a ser algo así como un jugador de primera división nacional. El otro era regular, pero se obsesionó con el ajedrez. Dejó los estudios y se pasó años practicando, hasta llegar a la misma categoría que el primero. Entre esta y otras fijaciones consiguió arruinar su vida. Yo por mi parte enseguida vi que aquello no era lo mío. Siempre me fallaron los detalles, me dejaba un caballo olvidado o un peón sin defender y terminaba perdiendo. Lo dejé. Las dos aficiones de mi padre fueron la botánica y el ajedrez, y en ambas fui un desastre.

En fin todo esto no es más que un largo rodeo para decirles que hay una aplicación interesante para teléfonos, y para el iPad. Se llama "ajedrez#" ( "chess#") y en principio es gratis. La gracia que tiene es que se adapta automáticamente a tu nivel de juego, y comete errores tan estúpidos como los míos, de forma que es posible ganarla. Al llegar a un cierto nivel, que no es muy elevado por que yo ya lo he alcanzado y repito que el ajedrez no es lo mío, hay que pagar una pequeña cantidad para que siga aprendiendo.

El ajedrez, al llegar a los 43 años, ha resultado ser un ejercicio bueno para mi mente. En momentos atribulados, me obliga a estar pendiente de un microcosmos ordenado y predecible. Jugando, mi mente deja de vagabundear perdida entre pensamientos negros que no me convienen. Y recuerdo la importancia de saber por lo menos las aperturas básicas, que mi padre trató en vano de enseñarme, pero ahora ya se que nunca podré aprenderlas.

En fin, nadie es perfecto y yo lloré al final de Peter Pan.

miércoles, noviembre 09, 2011

Ifigenia, los Mercados y el Monstruo de las Galletas

Para hablar de economía (o de mitología) sin meter la pata hay que documentarse antes, aunque yo siempre pensé que es mucho más interesante la ignorancia que la erudición. De modo que escribiré de memoria y les contaré lo poco que recuerdo del triste destino Ifigenia y de la ambición de su padre Agamenón.

Agamenón era un tipo importante, sería Presidente del Gobierno o algo por el estilo, y logró reunir un gran ejército para conquistar Troya. Ya estaban los barcos dispuestos para la partida, pero algún dios debía estar ofendido, puesto que el viento favorable no llegaba. Los mercados fueron reclamando sacrificios cada vez mayores, y Agamenón los fue realizando, uno por uno. Murieron en vano centenares de corderos y de bueyes.... los oráculos, que eran como las agencias de calificación de riesgos en los tiempos de Homero, cada vez pedían más. Finalmente, exigieron la muerte de Ifigenia, la hija de Agamenón.

Ocurre algo parecido, a otra escala, con el Monstruo de las Galletas. El monstruo es insaciable, no cesa de pedir galletas, una detrás de otra. Le damos la primera de buen grado, esperando que será suficiente, y después la segunda, pero él pide una tercera y una cuarta. La caja de galletas se va vaciando, y nuestra posición es cada vez más débil. ¿Qué hay que hacer? Cuando se ha comprobado que el Mercado, o el Dios iracundo, o quien quera que sea, no va a cesar jamás en sus demandas, debemos recordar que Agamenon al final tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia para lograr el viento favorable. Entonces eso fue suficiente, eran otros tiempos.

O, por el contrario, renunciar a la conquista de Troya, por duro que sea.

domingo, noviembre 06, 2011

Billy Wilder, la existencia de Dios y el misterio del mal

Ya lo dijo Trueba, cuando le dieron el Oscar: "Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que, gracias Mr. Wilder.". Efectivamente, el director, o el guionista, o el escritor, son algo muy parecido a Dios dentro de los universos que han creado. Modestos universos, si ustedes quieren, pero universos al fin y al cabo.

Yo apenas recuerdo la película, la vi hace tiempo y tal vez mi recuerdo borroso sea algo parecido a un sueño. Se lo contaré: Dos músicos de mala muerte, con la excusa de escapar de una banda de mafiosos, se camuflan en un banda femenina de jazz y se van a tocar a una isla que imaginar como paradisíaca. Ridículamente travestidos, la intimidad desenfadada con las chicas les resulta embriagadora. Tal vez ellos nunca habían tenido ese grado de comunicación con ninguna mujer.  La cantante, Marilyn Monroe, interpreta I wanna be loved by you, de forma maravillosa (y yo ya debo ser viejo, por que ahora mismo no la recuerdo como una mujer arrebatadora, si no como a un pobre pajarito que en algún momento se cayó del nido y que tal vez, con muchos cuidados, podría volver a volar en lugar de ser devorado por un gato como finalmente ocurrió).

Sucede lo previsible: uno de los dos músicos (Tony Curtis) recupera parcialmente su identidad masculina y la refuerza con el impresionante símbolo fálico de un yate, propiedad de un millonario, un personaje oportunamente difuso que solamente existe gracias al dinero que tiene. Además, hay algo imprevisto, un contrapunto genial: el millonario se enamora del otro músico, Jack Lemmon, que sigue siendo femenino. Para cerrar el ciclo, Dios-Wilder dispone que al final justamente los mafiosos tengan que pasar por allí. En la gloriosa escena final, Marylin y el músico viril se besan en el asiento trasero de una lancha, que el millonario está conduciendo hacia el yate que va a conducirles a esa felicidad definitiva.

La situación es compleja, parece que nos acercamos al jaque mate. Para ellos, el problema no puede tener solución. Hoy en día tal vez hubieran podido salir ambos del armario, caso de haber estado allí. Pero no en 1959. Jack Lemmon se enroca, trata de disuadir al millonario exponiendo una serie de defectos: fuma, lleva tatuajes, tiene malas digestiones, es peluda ... Nada de eso le importa al millonario. Finalmente llega la frase divina:

-¡Soy un hombre, estúpido!
-Nadie es perfecto.

De esta forma genial, inesperada, se resuelve el problema. Si Wilder fue capaz de hacer a los cuatro felices, siendo un simple ser humano, ¿como es que Dios no es capaz de arreglar ni siquiera asuntos relativamente sencillos como el problema de la deuda en Grecia?.

Entramos de lleno en la Teología. Este es el "llamado misterio del mal", uno de los principales problemas de la teología cristiana: un Dios omnipotente, omnipresente e infinitamente bueno, en la práctica tiene el mundo hecho un asco y a la gente sufriendo como cabrones. Sin ir más lejos, el otro día en la sauna un señor prácticamente me contó que quería suicidarse, después de solo cinco minutos de conversación. El misterio del mal ha hecho correr ríos de tinta, y grandes sabios han dedicado libros enteros al tema. Yo les diré mi humilde opinión: o Dios no existe, o no tiene sentido del humor. Que es lo mínimo que se le podría pedir.



Observen, que Marylin y Tony Curtis ya no se ven en el asiento trasero. Sean ustedes felices, o inténtenlo. Nadie es perfecto.  Por cierto, la chica de la cinta de al lado tiene un amigo.

Instalando software Linux en un Mac

Algunos de ustedes no se sorprenderán si les digo que los ordenadores despiertan grandes pasiones, y absurdas peleas que a veces recuerdan los peores aspectos de las guerras de religión. Yo siempre fui un hereje de todas las fes, de modo que hoy, sin ánimo de ofender, ni sin pretender ser un experto, hablaré de informática. Al que no le interese el tema, le ruego que no pierda el tiempo leyendo y me disculpe: la próxima entrada volverá a ser de fotografía.

Durante años he utilizado ordenadores Unix. Primero fue Unix propiamente dicho (el Unix de HP, y a veces los de Silicon Graphics, IBM, SUN y Cray). Después ¿quien lo hubiera dicho? todos esos sistemas operativos se fueron a pique en gran parte gracias a la irrupción de Linux y todo el software GNU. Este episodio da para una novela, sería una maravillosa historia épica de como el intelecto y la unión casi desinteresada de miles de personas anónimas e inquietas han cambiado el mundo de los ordenadores. Hoy quiero hablar de como incorporar lo mejor de ese software libre a un Mac.

Linux estaba muy bien para las cosas que hacía en el trabajo, pero para manejar fotos a mi nunca me convenció, ni estuve dispuesto a perder tiempo utilizando software que no era bueno (lo advertí: soy un hereje). Entonces utilizaba Windows para las fotos, pero hará dos años me cansé de que maltratasen con virus y antivirus y compré el primer Mac. El Mac, sin ser perfecto (ni mucho menos), es claramente el mejor que hay ahora en el mercado. Y además, a mi me gusta por otra razón: detrás de esa pantalla del "terminal", que tan poco usan los usuarios clásicos de Mac, hay algo muy potente. Cuando digo usuarios clásicos me refiero a mis *muy* queridos amigos diseñadores gráficos, periodistas, fotógrafos, editores y escritores... Debajo de la preciosa (y práctica) piel de diseño del Mac, ruge un felino de verdad. El Mac es tan bueno en parte gracias a que su motor es Unix.

No obstante, el terminal del Mac puede resultar algo frustrante para los que hayan crecido con Linux. Faltan un montón de herramientas, y no es fácil instalarlas una por una. Yo se que a ustedes les va a sorprender, pero además de grep, sed, awk, vi, ls, pwd, find y todos esos comandos que ya están en el Mac, yo necesito tener, por ejemplo gnuplot.

Todo el software que uno espera encontrar en un sistema Linux, se puede instalar en un Mac, con relativa facilidad. La secuencia es la siguiente:
1-Instalar xcode (de Apple).
2-Instalar MacPorts. MacPorts es algo así como el sistema de paquetes de Debian, permite instalar fácilmente el software de dominio público que uno quiera. Hay unos 12000 programas gratuitos, y algunos muy buenos. Supongamos que a mi me interesa gnuplot, que sirve para representar datos o (por ejemplo) dibujar funciones matemáticas.
Haremos:
$port list | grep gnuplot
$sudo port install gnuplot
Con el primer comando me saldrá una lista del software relacionado con gnuplot. El segundo va a descargar e instalar todo lo necesario para que gnuplot funcione. Es posible que sea necesario añadir "export GNUTERM=X11" al final del archivo .profile, que está en el directorio home. Pueden abrirlo con el programa textedit, o si les va el rollo duro, con vi. Algunos de ustedes entenderán perfectamente esta misteriosa línea "export..", el resto puede interpretarla como parte de un ritual mágico.. ¿qué más da?.

Ha llegado el momento de escribir, en el terminal, "$gnuplot", y ver -como si fuera la máquina del tiempo- como este pequeño y maravilloso programa que tantas veces he utilizado desde hace 20 años, funciona perfectamente en mi Mac, al lado del Lightroom y del Itunes. Ahora la pregunta es ¿para qué quiero gnuplot? Esto se lo cuento otro día, si hoy no se han aburrido demasiado. Y si se aburrieron, discúlpenme, les agradezco que hayan llegado hasta aquí.

jueves, noviembre 03, 2011

Clase en Montphoto 2011

Edición a edición, Montphoto se ha ido consolidado como un concurso internacional de fotografía de naturaleza de un nivel altísimo, comparable al BBC-Veolia o el de la GDT alemana. El año pasado empezaron un nuevo reto: Montphoto FEST, un festival de fotografía de naturaleza.

Si les interesa la fotografía, o la naturaleza, o las dos cosas, no deberían perderse la edición de este año, en la que se han programado exposiciones, presentaciones, clases, la entrega de premios del concurso....

Es en Lloret de mar, los días 3,4,5 y 6 de diciembre. Aquí pueden ver el programa. El lunes 5 y el martes 6, hay clases magistrales de Tino Soriano, Klaus Nigge, Helios Dalmau, Francesc Muntada, Albert Masó y ... servidor de ustedes Manel Soria casi más conocido como Frikosal.


¡La verdad es que me da mucho respeto compartir cartel con personas de tanto prestigio! Mi clase se titula "Del suelo al cielo: creatividad, técnica y espiritualidad en fotografía de Naturaleza". Les haré un pequeño resumen:

Hay quien dice que la fotografía ya ha muerto, que basta con teclear "sol", "lagartija" o "galaxia" para obtener al instante un torrente de imágenes de calidad. Sin embargo, yo creo que todavía es posible fotografiar cosas nuevas, exaltar detalles a los que nadie ha dado la importancia que se merecen. O, por lo menos, disfrutar intentándolo. Planificando las imágenes, probando suerte una y otra vez, depurando nuestra técnica para poder lograrlas si se presenta la ocasión.


"¿Qué estoy haciendo aquí?", me pregunté en mitad de una noche especialmente fría, cuando estaba solo en la montaña tratando de capturar un elusivo fenómeno astronómico ... que al final fue ocultado por una nube. "Viviendo, estoy viviendo", me dije. La fotografía de naturaleza es un juego, un desafío, una excusa para vivir de una forma más plena. No es necesario emprender largos viajes. Cerca de nosotros, en el suelo, no muy lejos de las ciudades, hay criaturas tan interesantes como en el Ngorongoro, si sabemos mirarlas de tu a tu. Y en el cielo, hay luces sutiles y extrañas, que están esperando a ser fotografiadas. Para hacerlo, cada uno deberá buscar su propio camino. Yo les mostraré el mío, del suelo al cielo, desde los ojos de una araña hasta el centro de la Vía Láctea.

Hablaré de técnica, de motivación, de lenguaje fotográfico y de selección del equipo. Mostraré mis capturas RAW originales, y explicaré mis criterios para el revelado digital y para la selección de fotografías.

La clase durará tres horas, y programaré el contenido dejando tiempo suficiente para poder responder toda clase de preguntas, desde aspectos técnicos de determinadas fotografías que puedan interesar a alguien en concreto hasta los proyectos que tengo entre manos ahora mismo, pasando por el revelado de los archivos (traeré los RAW originales), y alguna muestra de fotos impresas en papel baritado para una exposición que -lentamente- voy preparando.


Consulten los detalles en el programa y si les interesa, rellenen cuanto antes el formulario de inscripción.  ¡Será un honor contar con su presencia!