lunes, abril 25, 2011

Eos, la de los dedos de rosa


Y así que se descubrió la hija de la mañana, Eos de rosáceos dedos, encamináronse diligentemente hacia la nave. Odisea, XIII.18.

Yo creo religiosamente en la verdad literal de todo lo que se afirma en la Odisea. Pero en algunas traducciones, se llama Aurora a Eos, y casi parece que se trate de un fenómeno atmosférico, cuando en realidad es una divinidad por derecho propio. Eos, la de dedos de rosa, es hija de la mañana y hermana de Helios, el sol. Vive en un palacio cerca las puertas del inframundo y cada día abre sus puertas para que el sol pueda conducir su carro por el firmamento.

Ahora bien, a pesar de la crisis, de la burbuja inmobiliaria y de tantísima mierda como hemos tirado ¿todavía se puede contemplar todavía a Eos, la de dedos de rosa? ¿sin ser Odiseo? SI. Cada mañana, si el cielo está despejado, antes del amanecer se ve una franja rosada en el cielo que en el monte hace suspirar incluso a los más curtidos escaladores. Aparece alrededor del punto opuesto al sol (es decir, más o menos al oeste según el día del año).  Esta franja, que es una pequeña o gran maravilla, son los dedos de Eos.

Y ahora viene lo mejor: no es necesario ser alpinista para verla, también pueden hacerlo desde las ciudades. Salgan antes del amanecer y asómbrense. Después de la puesta de sol, el espectáculo se repite, pero no es lo mismo.

Y si no han leído la Odisea, ¡están de suerte! Corran a por ella.

miércoles, abril 20, 2011

El falso mito del progreso y la realidad del excremento

En el futuro, todo será maravilloso. Tal será el avance de las cosas que bastará con apretar un botón para poder volar, rejuvenecernos a voluntad e incluso controlar telepáticamente la multiorgásmia propia y ajena. La ingeniería genética permitirá que los niños puedan jugar a la Play desde los seis meses. Y en algunos países extraordinariamente avanzados, como por ejemplo Japón, ya existen robots que pueden hacer all i oli y bailar flamenco.

Luego en realidad humanos somos, y así como la nave interestelar de la película Alien estaba sucia, y el ordenador de 2001 tenía delirios de grandeza, en Japón resulta que hay DOS redes eléctricas incompatibles funcionando a frecuencias diferentes, que no pueden por tanto interconectarse. Si esto hubiera pasado aquí diríamos que somos unos chapuceros... pero ¿en Japón? ¿Donde se inventó la D700?. A la hora de la verdad, pese a todos los robots japoneses que hacen maravillas, tuvieron que ser personas como usted y como yo los que fueron en misión suicida a tratar de arreglar las cosas en Fukushima.

Y no son necesarios terremotos para que las cosas se jodan. Decía Unsui que en Cofrentes, hay goteras de agua radioactiva. La fuga procede de tres accionadores de las barras de control del reactor: en dos accionadores hay un "ligero goteo", y en el tercero se ha detectado un "goteo continuo". No me sorprende.

También estaba controlado el perfectísimo sistema financiero, aunque naturalmente era demasiado complejo para que los simples mortales pudiéramos entenderlo, también se invadió Irak por amor a la paz y no por el petróleo, también olían a perfume las flamantes agencias inmobiliarias, y a dinero las cajas de ahorros.

Yo les aseguro que corren verdaderos ríos de mierda unos metros por debajo de nuestros pies, esperando sin prisas el momento para salir a la superficie. Y todos ellos terminarán por aflorar. Más vale que sea mierda ordinaria, excremento convencional, y no radioactivo.

Esto es un asco. Me voy a tomar un café, genéticamente manipulado y con dioxinas. Disculpen si les incomodo con mis palabras.

martes, abril 19, 2011

Dos mitos de la energía nuclear

Mito 1. La energía renovable, ya sea hidráulica, eólica o solar, es muy bonita pero nunca podrá compararse con la potencia que se obtiene con la nuclear.

Esto es ABSOLUTAMENTE FALSO. Si ustedes entran en la página de la Red Eléctrica Española, verán que en los últimos 365 días en España se ha producido más energía renovable que nuclear. La eólica, por si sola, ya se acerca a la nuclear (42M MWh frente a 60M MWh). Cuando la solar se desarrolle, podrán cerrarse las centrales nucleares, si la demanda no sigue creciendo. Los sueños de los viejos hippies ya son casi realidad pero la gente no lo sabe. A causa de esta desinformación, según quien gane las próximas elecciones generales, se construirán más nucleares. Es una triste paradoja.

Mito 2. Hay que ser cínico para decir que no queremos nucleares en España cuando en realidad estamos comprando electricidad nuclear a Francia.

Esto también es ABSOLUTAMENTE FALSO. Si ustedes miran la página de Red Eléctrica Española, verán que en los últimos 365 días, España ha EXPORTADO energía eléctrica. La cantidad es pequeña, pero NO IMPORTAMOS electricidad, ni nuclear ni de ninguna clase.

Hay muchas más cosas que son falsas. La política informativa de los nucleares es la de lluvia fina: insistir e insistir, desinformando a la gente. Por ejemplo, mucha gente dice que la energía renovable está subvencionada, y eso es cierto (aunque cada vez menos), pero también la nuclear tiene privilegios. Diré dos:

-Las centrales nucleares no pagan seguro de responsabilidad civil (!!).

-Las nucleates tienen prioridad absoluta a la hora de atender la demanda. ¿Qué significa esto último? Bien, puesto que las nucleares no pueden pararse fácilmente (ni siquiera en caso de accidente como ya se ha visto hace poco), cuando están funcionando, todas las demás fuentes de energía deben entrar detrás. Si ahora absolutamente toda la demanda eléctrica cesara, creo que les ocasionaríamos un serio problema a las centrales nucleares, que no podrían parar. Por esto la electricidad es más barata de noche, por que las nucleares no pueden regularse; como la electricidad es más barata de noche, se puede iluminar profusamente..

Hay muchos más mitos: que el combustible de las nucleares es inagotable, barato y distribuido equitativamente por todo el mundo, que son limpias, seguras, que podrían suplir al petróleo, que no generan CO2 etc etc. La realidad es que son instalaciones demencialmente peligrosas, carísimas y de dudosa rentabilidad (a no ser que uno las esté vendiendo), que sirven esencialmente para fines militares y que solamente benefician a quienes están directamente implicados en la industria nuclear.

sábado, abril 16, 2011

Las centésimas

Encerrado en casa un sábado por la tarde, la melancolía puede llegar ser intolerable. Mientras todo el mundo está pendiente del "clásico", yo me entretengo haciendo un reloj que marca horas, minutos, segundos y centésimas (como para desdramatizar el asunto).

Ya son las 21.03.03.79. Verán ustedes que el color de luz en realidad cambia de una foto a otra, al ritmo del parpadeo de la luz, inapreciable para nuestros ojos. ¿De qué está hecho el tiempo?

jueves, abril 14, 2011

miércoles, abril 13, 2011

El enigma de las tasaciones

Los que hayan comprado o vendido un piso conocerán bien el teatrillo inmobiliario y sus personajes: el Vendedor engominado, el Notario lustroso y sus Oficiales, el empleado de Banca que realizaba la Hipoteca, etc. Uno de ellos era el Tasador. Era un personaje tristón, asimilable a un empleado de funeraria por su presencia, pero que no obstante era una pieza clave en todo el mecanismo. Acudía al piso por encargo del Banco y se paseaba brevemente por las habitaciones, tomaba varias fotos y se marchaba, sin que hubiera forma alguna de sonsacarle que le parecía el piso (y por cierto, estos 10 minutos de Tasador costaban si mal no recuerdo más que una semana de mi sueldo).
Los neuróticos temían que el Tasador otorgara un valor bajo al piso, por debajo del precio de venta (que en realidad todo el mundo en el fondo sabía que era disparatado). Este valor de tasación era muy importante puesto que condicionaba la cantidad del préstamo que el Banco podía conceder. Si por alguna razón el Tasador hubiera estimado un valor bajo, todo se hubiera parado.

Pero no. Para sorpresa de todos, el Tasador gris decía que el valor del piso era de (digamos) 110 cuando el precio de venta del piso era, negro sobre blanco, de 100. ¡Milagro! ¿La prudente banca había sugerido los servicios de un Tasador alegre? Si por alguna razón había que acudir a otro Banco, los empleados exigían una nueva Tasación, que costaba otro dineral. ¿No se podía reutilizar la tasación anterior? No. Cada Banco confiaba en unos determinados Tasadores, cuya relación con el Banco era más que evidente. Los malpensados suponían que esta exigencia se debía al interés por cobrar el dinero de la Tasación, y en parte debía ser así, pero en realidad había algo mucho más siniestro. El nuevo Tasador calculaba un precio todavía superior, 120 por ejemplo. Estos 10 de diferencia correspondían a las dos o tres semanas que mediaban entre tasaciones, y este sorprendente fenómeno explica el aumento del PIB España a ritmos estratosféricos durante los pasados años.

No me alargaré. El Banco, además de la Hipoteca, exigía al comprador un Aval. Cosa que suponía una humillación, pero es que además no era nada fácil de obtener puesto que quien más quien menos teme firmar avales.

-Pero ¿no es el piso la garantía del crédito? ¿a qué tanta insistencia en el aval? Si no pagamos, os lo quedáis y ya está, ¿para qué el puñetero aval? ¿no representa que su valor es de 120 y yo os estoy pidiendo 80?

Esto fue lo que les dije (seguramente gritando) a los señores de la Banca. Su respuesta fue un silencio incómodo y, como tantos otros, tuvimos que pasar por el aro.

No me extenderé. Ahora se ha visto que en realidad la Tasación era una filfa. Pisos que se habían Tasado en 120 se están vendiendo por 60. De modo que incluso si el Banco se queda con el piso, y deja a sus compradores en la calle, estos y sus avaladores siguen debiendo una cantidad ENORME de dinero, en algunos casos superior a lo que van a ganar en toda su vida. Lo que en la práctica debe ser algo así como condenarles a la esclavitud. Yo, a pesar de estar bastante puesto en asuntos complicados como son la cibernética y la teología, no era consciente de esto. Yo pensaba que, como en las películas americanas, bastaba con devolver la llave, irse a vivir debajo de un puente, y asunto terminado. Es posible que sea un ingenuo, ya lo admito.

Ahora me pregunto como es posible que el Tasador gris y -obviamente- sus superiores no tengan ninguna responsabilidad en el asunto. El interés por controlar las tasaciones no era solamente por poder lucrarse con ellas, si no principalmente para poder inflar su precio, concediendo todos los créditos, algunos en condiciones surreales. Eso si, exigiendo avales, puesto que en el fondo ellos sabían que algún día el ladrillo pasaría a ser papel mojado. ¿No sería interesante que alguien investigara todo esto por si hubiera habido maquinación para alterar el precio de las cosas?

Alguien pidió en el Parlamento que bastara con devolver las llaves y asunto concluido, como en América. Pero esto por desgracia no es posible. Aunque el Banco sepa que jamás va a cobrar los 120, aunque los compradores vivieran 1000 años, en algún lugar de sus balances figura ese 120, que es la base de una pirámide invertida sobre la que descansa todo lo demás. Si se pusiera 40, que ese debe ser el valor real del piso, entonces una enorme cantidad de dinero debería pasar de "activos" a "pérdidas" y se jodería absolutamente todo, el país entero se desplomaría por el precipicio, arrastrado por la Banca y por el resto de personajes del teatrillo inmobiliario.

domingo, abril 10, 2011

Un robot capaz de subir a las arquitecturas del mundo

Otro fin de semana encerrado en casa con diversos síntomas que no detallaré. Me entretengo haciendo juguetes para los niños (siempre con la obsesión de que se interesen un poco por la técnica), pero con los que termino jugando yo. Esto es un vehículo con orugas, con mando a distancia por radio digital, que es capaz de subir al libro "Arquitecturas del mundo". Tanto el mando como el chisme en si los he ido improvisando y me han salido con un aire frikosaliano. Tiene transmisión unidireccional de datos con checksum y control de tipo tanque, independiente para cada oruga, de forma que puede girar sobre si mismo o como un coche. A ver si me animo y le añado una plataforma con sensores para que pueda pasear por el comedor el solito. En cualquier caso, estas cosas son como mandalas que se montan y desmontan.

El título de la entrada, ya lo habrán visto, está inspirado en los monstruos mecánicos que ideaba el Dr. Infierno para dominar el mundo, en la serie Mazinger Z, que fue de las principales alegrías de mi infancia.

A los mandos del robot estaba un servidor. El operador de cámara tiene 7 años o sea que sean benévolos con la calidad del vídeo.



Se que parezco un borde que no contesta los comentarios, que he quedado fatal con diversas personas etc. Ruego disculpas.

sábado, abril 09, 2011

Acciones flamencas

Será que estoy flojo pero estas acciones flamencas me han emocionado hasta el punto de que estoy lagrimeando. El asunto consiste en entrar por sorpresa en un banco y marcarse un zapateado y unos cantes, protestando por el estado del asunto. No les extrañe que pronto se emita un real decreto que lo prohíba pero de momento, hasta donde yo se, cantar y bailar no es ni siquiera ilegal y el mismísimo Mahatma Gandhi me consta que ya les ha felicitado (desde el cielo de los recuerdos).



Igual incluso será que hay futuro. De momento, por la presente yo les concedo el Premio Nobel de la Paz y el de las Artes a esos ilustres flamencos 6x8.

Por cierto, ¿ sabían lo de Islandia ?

jueves, abril 07, 2011

Correr para tratar de ver el Rayo Verde

Ejercicios espirituales para ateos. No esperen que esta entrada tenga demasiada coherencia interna. Ahora soy otro. La dejé como un borrador hace unos meses y ahora después de una rápida lectura le doy al "Publicar entrada". Estoy con los tendones fastidiados, no puedo salir al monte, agobiado por un montón de problemas, y tal vez en medio de una metamorfosis.

1-Correr como locos hacia el acantilado esperando ver el último rayo de sol, el Rayo Verde. Este rayo, sublime, es un ente de naturaleza espiritual, como el Santo Grial, pero que al mismo tiempo tiene la ventaja de que existe y por tanto realmente puede llegar a verse. O tal vez eso sea un inconveniente.

2-Conversar con los otros locos que allí pueda haber, como si se les conociera de toda la vida. Pero antes, esperar a que haya terminado el espectáculo de la puesta de sol. Este fenómeno debe contemplarse en el más absoluto silencio como si fuera una misa.
3-Durante la conversación, contarles a los niños que cuando el sol toca al mar, si se escucha en atento silencio, se puede oír como el agua hierve.  Disfrutar viendo como ya saben desmontar las patrañas de los mayores con su lógica.
4-Explicar la historia de cuando Rowell fotografiaba un amanecer y se sintió observado. Eran unos bonobos (u otra clase de monos, no lo recuerdo) que no estaban mirabando a Rowell... si no presenciando el amanecer, según su propia versión de la ceremonia. Al terminar se fueron hablando entre ellos como si comentasen una película al salir del cine, prescindiendo por completo de la presencia del fotógrafo.

5-Pensar que el mundo es maravilloso y que uno solo de estos crepúsculos, aunque no aparezca el Rayo, bien vale por muchos años de amodorramiento en la ciudad. Alegrarse de que no aparezca, pues seguiremos con ganas de verlo.
6-¿Apareció, entonces? Si. Lo he fotografiado dos veces. La primera vez fue el Rayo Verde del atardecer, escasísimo y sublime, pero ya descrito en la novela de Julio Verne y en tantos otros lugares, y por lo tanto hasta cierto punto convencional. La segunda vez fue otro rayo verde, el del amanecer, todavía mucho más difícil de fotografiar, y más estando lejos del mar. Lo fotografié sin verlo y al descubrirlo en la pantalla me sentí como si el mismo Dios me hubiera elegido a mi entre todos los mortales, de tan improbable como era ese suceso.

Gritando de alegría, corrí a contárselo a una señora que pasaba por allí. Pero ella no sabía que era el Rayo y me tomó por loco. Ese es uno de los problemas de buscar cosas raras, encontrarlas y fotografiarlas: que casi nadie las entiende.

miércoles, abril 06, 2011

El juguete destripado: como interesar a los niños en la tecnología

Les contaba el otro día lo mucho que llegué a disfrutar de la electrónica digital en mi infancia y primera juventud. De la observación de mis hijos deduzco que los niños actuales están rodeados de cosas fantásticas como los videojuegos... pero son cosas que ya funcionan solas, y que reducen a los niños al papel de meros espectadores, educándoles para su futuro rol de consumidores. Triste paradoja estar educados para ser consumidores en un país que va claramente a la ruina.

Otro ejemplo: un coche con mando a distancia por radio que les regaló su tío. En mi infancia hubiera sido una maravilla, pero mis hijos apenas lo usaron, y a la que se estropeó el mando, quedó arrinconado. ¡Ni tan solo se les ocurrió destriparlo para ver como estaba hecho por dentro! Empeñado en una quijotesca campaña contra la cretinización de la infancia, una noche de insomnio cogí el destornillador y tomé la iniciativa de desmontar el coche, dejándolo reducido a lo esencial: cuatro ruedas y dos motores. Un motor sirve para que las ruedas delanteras giren y el otro para que las traseras vayan adelante o atrás.

A la mañana siguiente les expliqué que si se coge una pila y se conecta al motor de las ruedas traseras, el coche va hacia delante, y si se invierte la polaridad, hacia atrás. Lo mismo vale para el volante. Como vi cierto interés y sorpresa por el tema, el siguiente paso fue explicar que hay materiales conductores y materiales aislantes. Pero ¿como es posible que se pueda hacer que pulsando un solo botón el coche vaya adelante / atrás - derecha / izquierda sin rehacer cada vez todas las conexiones ? Les ahorraré la secuencia de razonamientos, y algunas broncas que tuvimos durante el proceso, pero después de algunas horas habíamos hecho el siguiente aparato (el vídeo es un asco, está hecho con el teléfono y el brillo de la lámpara es repulsivo, ruego disculpas):



Verán el coche destripado y a la derecha una placa de color amarillo con un montón de cables. Es un protoboard, en inglés llamado breadboard por el aspecto de barra de pan que adquiere una vez puestos los cables. Sirve para montar prototipos de circuitos electrónicos y es un instrumento de primera necesidad; aquí explica como usarlo. El corazón del asunto es un microcontrolador, un Arduino Nano, también de primera necesidad. Está pensado para que sea fácil de programar, y hay un montón de ejemplos en la red sobre como hacer casi cualquier cosa imaginable con él. El Arduino no es capaz, por si solo, de accionar los motores del coche, hace falta un amplificador (en este caso, el L293D, que es una delicia.. con los chips pasa como con las personas, o las estrellas, o las mariposas, a algunos se les coge cariño y el 293 es uno de esos). No pude resistir la tentación de poner un claxon usando el altavoz de otro juguete. En el vídeo habrán podido ver como funciona. Grabarlo, sin hablar (para que todo el mundo nos pueda entender) también tuvo su historia.

Ustedes se estarán preguntando que parte de todo eso habrán podido entender dos niños de 7 y 9 años, que solamente tienen ganas de jugar al fútbol y a los (puñeteros) gormitis, y de ver unas horripilantes series de dibujos animados. Claro, solo una pequeña parte. El de 7 sabe más o menos conectar un LED, tiene una noción de como funciona un protoboard y sabe que si de un manotazo descuidado arranca un cable, me pongo furioso. El mayor ha visto una parte del código, y algunas cosas las empieza a intuir. Por ejemplo: si se pulsa adelante y atrás simultáneamente, se enciende una luz de error y el altavoz emite un tono más grave. Viendo esto, él rápidamente entendió como hacer lo mismo con "derecha + izquierda".

Otras cosas más han aprendido por el camino: que muchas webs interesantes están en inglés (o sea, que hay que aprender), que hacer que algo aparentemente tan sencillo da mucho trabajo, que hay que tener cierta habilidad para pelar y conectar los cables, que las cosas cuestan ... pero con un cierto esfuerzo pueden hacerse, que detrás de la playstation (que no pienso comprarles) hay gente que ha pensado mucho pero mucho, y que esa es justamente la gracia: hacer cosas nuevas y no limitarse a comprarlas. Y que tres euros por un gormiti es mucho dinero cuando con eso se pueden comprar varios L293D.

O eso es lo que me gustaría pensar que han entendido, ¿quien sabe?...  Estuve pensando en proponerle al Rey que emita un bando prohibiendo a los niños jugar con juguetes que no puedan entender, pero está feo prohibir. En cualquier caso, estoy esperando que llegue el próximo fin de semana para realizar con ellos la siguiente entrega: el mando sin cables, el sensor de distancia, como hacer que un ordenador interactue con el mundo exterior. Ya veremos hasta donde llegamos.

sábado, abril 02, 2011

La electrónica digital y yo

Le debo muchas cosas a mi padre, pero sin duda la mejor fue la más simple. Cuando yo tendría nueve o diez años, una tarde se presentó en casa con un manojo de cables, una pila de petaca, dos bombillas y dos o tres interruptores. Me explicó como se pelaban los cables, como se podía hacer que una bombilla se encendiera apretando un interruptor... y poca cosa más. El resto lo puse yo. Tuve la enorme suerte de no tener ni televisión ni playstation, ni excesivas actividades extraescolares... ni tampoco muchos amigos, ya puestos a contarlo todo. Me pasé tardes y tardes en casa jugando yo solo con la maravillosa electricidad. ¿Como se podía hacer que un interruptor encendiera dos bombillas? ¿O que hicieran falta dos interruptores para encender una bombilla?. Y la más difícil ¿como hacer que una sola bombilla se encendiera menos, pero sin poner dos en serie?
Esto último fue más complicado: mi padre me explicó que hacía falta una resistencia. Armado de valor, me fui a la tienda de electrónica que había delante del ayuntamiento. En aquellos tiempos la reparación de televisores era un negocio próspero y cuando yo entré, la tienda estaba repleta de técnicos ¿Sería muy cara una resistencia? Casi puedo recordarme a mi mismo haciendo cola, rodeado de adultos que compraban cosas misteriosas como transistores o transformadores. Cuando finalmente llegó mi turno, pregunté tartamudeando cuanto costaba una resistencia. "¿De qué valor?", me dijo irritado el señor M.,  "tengo resistencias desde un ohmio hasta cien millones de ohmios ¿cual quieres tu?"

Rojo como un pimiento, avergonzado de mi increíble ignorancia, salí con el rabo entre las piernas sin atreverme a decir nada.

Pero regresé. Regresé muchas veces a aquella maravillosa tienda. Al principio, casi tan asustado como la primera vez ... pero aprendiendo poco a poco, de un catálogo de kits, o de alguna revista de electrónica que me compraba mi padre. Entonces ya sabía más que él, y cada vez le pedía cosas más caras, cosas que para él eran misteriosas pero que por lo general procuraba comprarme. A los 14 años terminé mi primer reloj digital, montado en un protoboard, que marcaba horas y minutos. Después añadí un oscilador de cuarzo y los segundos. La tienda del señor M. se me quedó pequeña, y aunque él no lo reconoció hasta muchos años más tarde, estaba asombrado de que un chaval le sacara los colores a la cara preguntándole cosas sobre circuitos integrados CMOS. Cosas que en realidad él jamás supo. Ni le importaron.

Poco después entraron en mi vida los ordenadores, conocí a otras personas que me ayudaron a aprender el muy misterioso código máquina y al terminar tercero de BUP - más solo y con menos amigos que nunca, acomplejado y traumatizado por mil cosas que hoy no voy a contarles- se me ocurrió comprar un libro de microprocesadores, de la editorial Marcombo. Era un libro difícil, en principio escrito para ingenieros electrónicos, pero que para mi propia sorpresa (y a costa de no estudiar) poco a poco pude ir descifrando. Se me ocurrió la absurda idea, insólita a los 17 años, de diseñar un microordenador. Pero esto ya da para otra entrada.

Lo que yo en realidad quería contarles hoy no es nada de todo esto. Yo quería contarles como se puede hacer que los niños actuales, hiperestimulados por mil cosas que no comprenden (ni les interesa comprender) puedan sentir aquella maravillosa emoción que a mi me extasiaba cuando encendía dos bombillas empalmando unos cables con cinta aislante. No es fácil, pero hoy, desconectado el teléfono y sin mirar la red en todo el día, creo que he conseguido un pequeño avance con mi hijo mayor. Luego les cuento como lo he logrado y se lo explico por si alguno de ustedes quiere probarlo. Ahora voy a ver si ponen la mesa para cenar. Buenas noches, gracias por leer hasta aquí y disculpen si les he aburrido.